VIGILAR Y CASTIGAR: RESUMEN CORTO
Disciplina
En esta tercera parte, Foucault pasa a hacer un análisis de los cambios aparecidos en
instituciones como hospitales, cuarteles, escuelas, etc., con el fin de relacionar las
nuevas formas de control de los individuos que aparecen en estos escenarios con el
análisis de la economía del castigo.
Las disciplinas
A partir del
siglo XVIII hay un descubrimiento de técnicas que permiten un control
minucioso del cuerpo y le imponen docilidad y que se recogen en reglamentos
militares, escolares y hospitalarios. Foucault denomina a estas técnicas “
disciplinas”.
Las disciplinas basan su éxito en la utilización de instrumentos simples:
Vigilancia jerárquica: La vigilancia debe ser una mirada que vea sin ser vista.
Por ejemplo, empezarán a construirse edificios que no estén hechos para ser
vistos (palacios) ni para ver el exterior (fortalezas), sino para permitir un control
interior. De esta forma se van constituyendo el hospital-edificio (como
instrumento de la acción médica), la escuela-edificio (como máquina-
pedagógica), etc.
Castigo disciplinario:
- En todos los sistemas disciplinarios funciona algún tipo de mecanismo
penal: sus propias leyes, sus castigos especificados, sus normas de
sanción…
- Lo que la disciplina castiga realmente son las desviaciones. Los castigos
disciplinarios están para hacer respetar un orden artificial (un
reglamento),
pero también un orden “natural”, definido por unos procesos naturales y
observables, como la duración de un
aprendizaje o el nivel de aptitud
alcanzado.
- Dado que el castigo disciplinario tiene por función reducir las
desviaciones, debe ser fundamentalmente correctivo.
- Todas las conductas y las cualidades se califican a partir de los dos polos
del bien y el mal, y sobre ello se puede establecer una cuantificación que
permite obtener un balance. De esta forma, lo que se califica ya no son las
acciones, sino a los individuos mismos.
- Esta contabilidad de premios y sanciones permite establecer con
exactitud el rango de cada uno, de modo que la disciplina es capaz de
premiar simplemente concediendo ascensos y de castigar degradando.
- Por tanto, el castigo del poder disciplinario no tiende a la expiación, sino
a la normalización.
Examen: El examen «es una mirada normalizadora, una vigilancia que permite
calificar, clasificar y castigar». El examen, se basa en los siguientes
mecanismos:
- Tradicionalmente, el poder es lo que se ve, y aquello sobre lo que se
ejerce permanece en la sombra. Sin embargo, el poder disciplinario se
ejerce haciéndose invisible, y ejerce sobre quienes tienen una visibilidad
obligatoria.
- El examen va acompañado de un sistema de registro y de acumulación
documental. De esta forma, el individuo se constituye en objeto
descriptible, analizable, que se estudia en sus rasgos particulares y en
su evolución individual; y por otra parte se constituye un sistema
comparativo que permite el estudio de fenómenos globales y la
descripción de grupos.
- El examen hace de cada individuo un “caso”. Antes, el ser descrito y
seguido detalladamente era un privilegio; con el examen, en cambio se
hace de esta descripción detallada un medio de control y dominación.
Todo esto supone una construcción distinta de la individualización. En el
Antiguo
Régimen, cuanto mayor poderío se tiene más marcado se está como individuo
(mediante rituales, representaciones). En cambio, en un régimen disciplinario el poder
se vuelve más anónimo y funcional y por el contrario se individualiza más a aquellos
sobre los que el poder se ejerce con más fuerza. Es precisamente el que se sale de la
norma (el niño, el enfermo, el loco, el condenado) el que se describe y registra más
rigurosamente. De esta manera llegamos al panoptismo.
Panoptismo
Según Foucault, los principios anteriores se materializan en el panóptico que Jeremy
Bentham diseñó como edificio perfecto para ejercer la vigilancia. El efecto más
importante del panóptico es inducir en el detenido un estado consciente y permanente
de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder, sin que ese poder
se esté ejerciendo de manera efectiva en cada momento, puesto que el prisionero no
puede saber cuándo se le vigila y cuándo no. El
panóptico sirve también como
laboratorio de técnicas para modificar la conducta o reeducar a los individuos, por lo
que no sólo es un aparato de poder, sino también de saber.
Este sistema permite perfeccionar el ejercicio del poder, ya que permite reducir el
número de los que lo ejercen y multiplicar el de aquellos sobre los que se ejerce.
Además, permite actuar incluso antes de que las faltas se cometan, previniendolas.
De esta manera aparece una “sociedad disciplinaria” debido a la extensión de las
instituciones disciplinarias:
Anteriormente se pedía a la disciplinas sobre todo que ejercieran un papel
de neutralización del peligro para la sociedad o para el soberano. Ahora,
en cambio, lo que se pide de ellas es aumentar la utilidad de los individuos.
Por eso tienden a implantarse en los sectores más centrales y productivos
de la sociedad.
Los mecanismos disciplinarios tienden a salir de los ámbitos concretos en
los que funcionaban para aparecer en todo el entramado social. Además,
las instituciones dejan de ejercer una vigilancia únicamente interna y
comienzan a ejercer un control también sobre el exterior (los hospitales
ejercen la vigilancia de la salud general de la población, por ejemplo).
Hay una tendencia a la nacionalización de los mecanismos de disciplina.
Para ejercerse, el poder debe apropiarse de instrumentos de vigilancia
permanente, exhaustiva, omnipresente.
Por tanto, como señala
Foucault, «la disciplina no puede identificarse ni con una
institución ni con un aparato. Es un tipo de poder y una modalidad para ejercerlo».
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