Merece un punto aparte la tratativa del margen de error en las tasaciones de bienes muebles. En efecto, debido a las
cuantiosas vicisitudes con que se puede encontrar el tasador al momento de buscar antecedentes, junto al cambiante
mercado en que se comercializan las cosas muebles, arribará a un precio justo que represente el valor deno siempre
la cosa objeto de la tasación.
Se presenta a continuación una guía con elementos a considerar para no caer en el mencionado “margen de error”
al momento de valorar un bien mueble:
En primer lugar, no abuso “isocresis” vale tratar el de la denominada (esta palabra significa igual función), se
tiende a abusar de la misma al momento de recabar antecedentes asumiendo, muchas veces erróneamente, que el
mercado tiene una misma función para dos bienes distintos.
Otro punto a tratar es el costo (entendiendo como tal el valor de los bienes productores de una cosa). Muchas veces
es común en las tasaciones de cosas muebles partir de la base de que el valor de una cosa es similar a su costo de
construcción, esta aseveración aunque a veces verdadera, muchas veces puede inducir a error al profesional de la
tasación, puesto que hay que considerar un sinfín de variables al momento de determinar del costo de algo, como ser
materiales, mano de obra, herramientas utilizadas (costo de alquiler, depreciación, etc.), interés del capital estancado
durante el lapso de la construcción, beneficio del constructor de la cosa, etc.) Como se verá son muchas variables a
considerar, dentro de las cuales el beneficio del constructor o impulsor del proyecto tiende aún a variar más que las
otras debido a que éste está sujeto a los diferentes cambios del mercado que se puedan suceder, de esta manera, se
puede concluir citando a Magnou, cuando dice que “pretender normalizar el beneficio del empresario (fijándolo en
un tanto por ciento) es desconocer la esencia de su rol y la realidad económica y constituye una de las causas más
frecuentes de error en la tasación.”
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[2] Magnou, Eduardo: Op. Cit