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LA CIUDAD POSIBLE
Los usos del suelo son las funciones predominantes en un área deter-
minada (sector o unidad, barrio o manzana). La primera distinción se da
en un nivel regional, entre el suelo urbano (concepto que define el suelo
sobre el cual está permitido construir ciudad, se haya concretado o no el
proceso de urbanización) y el suelo no urbano o no urbanizable: suelo
rural, reservas naturales, etc. El suelo urbanizable donde aún no ha
comenzado el proceso de urbanización, o el suelo rural adyacente al suelo
urbano, suele denominarse suelo periurbano. Son sectores que están
“esperando” la llegada de la ciudad y en donde se desarrollan usos rura-
les intensivos vinculados al abastecimiento de la ciudad (floricultura,
viveros, quintas, criaderos de pollos, etc.), o procesos productivos o
extractivos que no pueden realizarse en la ciudad por su impacto ambien-
tal o paisajístico (canteras, ladrilleras, plantas de tratamiento de efluen-
tes o residuos, etc.) o que simplemente permanecen sin explotar, en
espera de la valorización inmobiliaria que producirá la urbanización.
Ya en la ciudad, aparece la división entre espacios de dominio público
(que, como veremos, no debe confundirse con el concepto de espacio
público o espacio colectivo) y de dominio privado. Dentro del espacio pri-
vado, los usos del suelo más característicos son: residencial (individual o
colectivo), comercial (cotidiano, ocasional), industrial, administrativo
(público o privado), servicios, infraestructuras y equipamientos.
Estos usos pueden darse en forma exclusiva en un determinado sector
de la ciudad (zonificación monofuncional) o presentarse en determinados
tipos de mezcla (zonificación mixta). Es conveniente distinguir la idea
neutra de zonificación –que implica la asignación de determinadas funcio-
nes a ciertos sectores de la ciudad– de la idea de zonificación monofun-
cional o zoning funcionalista.
Hay numerosas ventajas asociadas a la mezcla urbana: amenidad,
accesibilidad, proximidad a los atributos y servicios urbanos, contacto
social, globalidad de la experiencia urbana. Son casos habituales de mix-
tura, la vivienda con comercio en planta baja, la vivienda con taller produc-
tivo al fondo o viceversa.
Hay que considerar también algunas ventajas de la monofuncionali-
dad, que en general están asociadas a evitar las molestias de proximidad: