UNIDAD 4.A. EL DESEO A LA MADRE Y LA MUERTE DE LA PADRE EN LOS TEXTOS
FREUDIANOS. El falo como fundamento. Incidencias de la castración en la niña. La ecuación
niño falo. El asesinato del padre en “totem y tabú”, su función estructurante de las
relaciones sociales.deseo, culpa y ley. El superyó como herederero del Complejo de Edipo.
La organización genital infantil. (1923)Freud.
(…) «a menudo, o regularmente, ya en la niñez se consuma una elección de objeto como la que hemos supuesto
característica de la fase de desarrollo de la pubertad. El conjunto de las aspiraciones sexuales se dirigen a una persona
única, y en ella quieren alcanzar su meta. He ahí, pues, el máximo acercamiento posible en la infancia a la conformación
definitiva que la vida sexual presentará después de la pubertad. La diferencia respecto de esta última reside sólo en el
hecho de que la unificación de las pulsiones parciales y su subordinación al primado de los genitales no son establecidas
en la infancia, o lo son de manera muy incompleta. Por tanto, la instauración de ese primado al servicio de la
reproducción es la última fase por la que atraviesa la organización sexual».
Hoy ya no me declararía satisfecho con la tesis de que el primado de los genitales no se consuma en la primera infancia,
o lo hace sólo de manera muy incompleta, La aproximación de la vida sexual infantil a la del adulto llega mucho más allá,
y no se circunscribe a la emergencia de una elección de objeto. Si bien no se alcanza una verdadera unificación de las
pulsiones parciales bajo el primado de los genitales, en el apogeo del proceso de desarrollo de la sexualidad infantil
el interés por los genitales y el quehacer genital cobran una significatividad dominante, que poco le va en zaga a
la de la edad madura. El carácter principal de esta «
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Por desdicha, sólo podemos describir estas constelaciones respecto del varoncito; carecemos de una intelección de los
procesos correspondientes en la niña pequeña. Aquel percibe, sin duda, la diferencia entre varones y mujeres, pero
al comienzo no tiene ocasión de relacionarla con una diversidad de sus genitales. Para él es natural presuponer
en todos los otros seres vivos, humanos y animales, un genital parecido al que él mismo posee; más aún:
sabemos que hasta en las cosas inanimadas busca una forma análoga a su miembro. Esta parte del cuerpo que
se excita con facilidad, parte cambiante y tan rica en sensaciones, ocupa en alto grado el interés del niño y de
continuo plantea nuevas y nuevas tareas a su pulsión de investigación. (...)La fuerza pulsionante que esta parte viril
desplegará más tarde en la pubertad se exterioriza en aquella época de la vida, en lo esencial, como esfuerzo de
investigación, como curiosidad sexual. Muchas de las exhibiciones y agresiones que el niño emprende y que a una
edad posterior se juzgarían como inequívocas exteriorizaciones de lascivia, se revelan al análisis como experimentos
puestos al servicio de la investigación sexual.
En el curso de estas indagaciones el niño llega a descubrir que el pene no es un patrimonio común de todos los
seres semejantes a él. Da ocasión a ello la visión casual de los genitales de una hermanita o compañerita de
juegos(...)Es notoria su reacción frente a las primeras impresiones de la falta del pene. Desconocen esa falta; creen ver
un miembro a pesar de todo; cohonestan la contradicción entre observación y prejuicio mediante el subterfugio de que
aún sería pequeño y ya va a crecer, y después, poco a poco, llegan a la conclusión, afectivamente sustantiva, de que sin
duda estuvo presente y luego fue removido.
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ahora se le plantea al niño la tarea de habérselas con la referencia de la castración a su propia persona. Los desarrollos
que sobrevienen son demasiado notorios para que sea necesario repetirlos aquí. Me parece, eso sí, que sólo puede
apreciarse rectamente la significatividad del complejo de castración si a la vez se toma en cuenta su génesis en la fase
del primado del falo.
(...)supuesto de que la falta de pene es consecuencia de la castración a modo de castigo. El niño cree, al contrario,
que sólo personas despreciables del sexo femenino, probablemente culpables de las mismas mociones
prohibidas en que él mismo incurrió, habrían perdido el genital. P
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Para el niño, ser mujer no coincide todavía con falta del pene. Sólo más tarde, cuando
aborda los problemas de la génesis y el nacimiento de los niños, y colige que sólo mujeres pueden parir hijos, también la
madre perderá el pene y, entretanto, se edificarán complejísimas teorías destinadas a explicar el trueque del pene a
cambio de un hijo. (...)
No carece de importancia tener presentes las mudanzas que experimenta, durante el desarrollo sexual infantil,
la
polaridad sexual a que estamos habituados. Una primera oposición se introduce con la elección de objeto, que sin
duda presupone sujeto y objeto.
En el estadio de la organización pregenital sádico-anal no cabe hablar de masculino y femenino; la
oposición entre activo y pasivo es la dominante.
En el siguiente estadio de la organización genital infantil (etapa falica)hay por cierto algo masculino, pero
no algo femenino; la oposición reza aquí: g
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Sólo con la culminación del desarrollo en la época de la pubertad, la polaridad sexual coincide con
masculino y femenino. Lo masculino reúne el sujeto, la actividad y la posesión del pene; lo femenino, el objeto
y la pasividad. La vagina es apreciada ahora como albergue del pene, recibe la herencia del vientre materno.
LEVI-STRAUSS LAS ESTRUCTURAS ELEMENTOS DEL PARENTESCO. 1411.
CAP1. NATURALEZA Y CULTURA.
(…) esta ausencia de reglas parece aportar el criterio mas seguro para establecer la distinción entre un
proceso natural y uno cultural. (…)ningún análisis real permite pues, captar el punto en que se produce el
pasaje de los hechos de la naturaleza a los hechos de la cultura ni el mecanismo de su articulación. (…)
criterio más valido para reconocer las actitudes sociales: la presencia o ausencia de la regla en los
comportamientos sustraidos a las determinaciones instintivas. En todas partes donde se presente la regla
sabemos que estamos en el estadio de la cultura. Simétricamente, es facil reconocer en lo universal el
criterio de la naturaleza, puesto que lo constante en todos los hombres escapa necesariamente al dominio de
las costumbres, de las tecnicas y de las instituciones por la que sus grupos se distinguen y oponen. A falta de
un analisis real, el doble criterio de la norma y de la universalidad proporciona el principio de un análisis ideal,
que puede permitir aislar los elementos naturales de los elementos culturales que intervienen en la síntesis de
lo mas complejo. Sostenemos pues, que todo lo que es universal en el hombre corresponde al orden de la
naturaleza y se caracteriza por la espontaneidad, mientras que todo lo que está sujeto a una norma pertenece
a la cultura y presenta los atributos de lo relativo y de lo particular. Nos encontramos con un conjunto de
hechos: conjunto complejo de creencias, costumbres, estipulaciones e instituciones que se designan con el
nombre de PROHIBICION DEL INCESTO. Ésta presenta, reunidos de modo indisoluble estos dos caracteres
en los que reconocimos los atributos contradictorios de dos órdenes excluyentes: constituye una regla, pero la
unica regla social que pose, a la vez, un carácter de universalidad. La prohibición del incesto posee, a la vez,
la universalidad de las tendencias y de los instintos y el carácter coercitivo de las leyes y de las instituciones.
CAP 2 . EL PROB DEL INCESTO.
Esta regla, que por serlo es social, es al mismo tiempo presocial en dos sentidos: en primer lugar por
su universalidad, luego por el tipo de relaciones a las que impone su norma. La vida sexual en sí es
externa al grupo en un doble sentido. Expresa el grado máximo de la naturaleza animal del hombre
y atestigua, en el seno de la humanidad, la supervivencia s caracteristicas de los instintos; en un
segundo lugar y de nuevo en un doble sentido, sus fines son trascendentes: satisface sea sus
deseos inindividuales que, como bien se sabe, se cuentan entre los menos respetuosos de las
convenciones sociales, sea tendencias específicas que sobrepasan igualmente, aunque en otro
sentido, los fines de la propia sociedad. Por otra parte señalemos que si bien la reglamentación de
las relaciones entre los sexos constituye un desborde de la cultura en el seno de la naturaleza, un
indicio de la vida social, ya que, de todos los instintos, el sexual es el unico que para definirse
necesita del estímulo de otro. El instinto sexual, por ser él mismo natural, no constituye el paso de la
naturaleza a la cultura, ya que eso seria inconcebible pero explica una de las razones por las cuales
en el terreno de la vida sexual, con preferencia a cualquier otro, es donde puede y debe operarse,
forzosamente el transito entre las dos ordenes. Regla que en la sociedad abarca lo que es mas
extraño, pero al mismo tiempo, regla social que retiene en la naturaleza aquello que es susceptible
de superarla. LA PROHIBICION DEL INCESTO se encuentra, a la vez, en el umbral de la cultura, en
la cultura y, en cierto sentido, ES LA CULTURA MISMA
3 explicaciones de los sociólogos
_intenta mantener el doble carácter de la prohibición, disociándola en 2 fases distintas: el origen de
la prohibición del incesto es natural y social al mismo tiempo, pero en el sentido de ser un resultado
de una reflexion social sobre un fenomeno natural. Sería una medida de proteccion destinada a
proteger a la especie de los resultados nefastos de los matrimonios cosanguineos.
_elimina uno de los terminos de la antinomia entre los caracteres natural y social de la institución. Es
la proyeccion o el reflejo sobre el plano social de sentimientos o tendencias para cuya explicación
solo es necesario considerar la naturaleza del hombre.
Actitud contradictoria a estas posiciones: El psicoanalisis descubre un fenomeno universal no en la
repulsión frente a relaciones incestuosas sino, por el contrario, en su busqueda.
_ve en la proh. del incesto una regla de origen puramente social cuya expresión en terminos
biologicos es un rasgo accidental y secundario
En realidad, el prob de la proh del incesto consiste en preguntarse qué causas profundas y
omnipresentes hacen que, en todas las sociedades y en todas las épocas, exista una
reglamentación de las relaciones entre los sexos.
Es verdad que, por su universalidad, la proh. del incesto tiene que ver con la naturaleza, con la
biologia o con la psicologia o con ambas, pero no es menos cierto que, como regla, constituye un
fenomeno social y que proviene del universo de las reglas, vale decir de la cultura, y en
consecuencia atañe a la sociologia, cuy objeto es le estudio de la cultura.
No tiene origen puramente cultural ni puramente natural. Tampoco es un compuesto de elementos
tomados en parte de la naturaleza y en parte de la cultura. Constituye el movimiento fundamental
gracias al cual, por el cual, pero sobre todo en el cual, se cumple le pasaje de la naturaleza a la
cultura. En un sentido pertenece a la naturaleza, ya que es condicion general de la cultura y, por lo
tanto, no debe causar asombro comprobar que tiene el carácter formal de la naturaleza, vale decir, la
universalidad. Pero tambien en cierto sentido es ya cultura, pues actua e impone su regla en el seno
de los fenómenos que no dependen en principio de ella. La relacion entre la existenciaa biologica y
la exist social del hombre nos llevo a plantear el prob del incesto y comprobamos que la proh no
corresponde con exactitud ni a una ni a otra. LA PROH DEL INCESTO CONTITUYE EL VINCULO
DE LA UNION ENTRE UNA Y OTRA. CON ELLA LA NATURALEZA DEJA DE EXISTIR. PROC
POR EL CUAL LA NATURALEZA SE SUPERA A SI MISMA. OPERA Y POR SI MISMA
CONSTITUYE EL ADVENIMIENTO DE UN NUEVO ORDEN.
UNIDAD 4 LACAN REFORMULACION DEL COMPLEJO DE EDIPO. Los tres tiempos del complejo de
Edipo. Articulación de la metáfora paterna. El deseo de la madre como operador del estadio del espejo. El
nombre del padre como operador de la separación. El sujeto deseante.
SEM. 5 CLASE 9. METAFORA PATERNA {FICHA 15028. SOLO CLASE 9 RESUMO}.
La Metáfora Paterna I
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(…)Esta función del
padre tiene su lugar en la Historia del Análisis, incluso un lugar bastante amplio. Ella esta en el corazón de la cuestión,
inútil es decirlo, del Edipo. Por consiguiente, en la Historia del Análisis, es alrededor del lugar otorgado al complejo
de Edipo que ustedes la ven presentificada. Freud la introduce bien al comienzo. El complejo de Edipo aparece
con La interpretación de los sueños. Lo que ahí revela el inconsciente, al comienzo, es ante todo y primero que nada
el complejo de Edipo; la importancia de la revelación del inconsciente es la amnesia infantil, ¿la que lleva sobre
qué? sobre el hecho de los deseos infantiles por la madre y sobre el hecho de que esos deseos están
reprimidos, es decir que ellos no sólamente han sido suprimidos (réprimés), sino que ha sido olvidado que esos deseos
son primordiales, ha sido olvidado no solamente que son primordiales sino que están siempre allí Es preciso no olvidar
que fue de ahí que partió el Análisis, y que es alrededor de eso que se han planteado cierto número de cuestiones
introducidas por la clínica.
2.
(…)Seguramente el padre puede ser considerado como normativizante en tanto él mismo no es normal, pero eso es
rechazar la cuestión al nivel de la estructura neurótica, psicótica del padre, Es decir, la cuestión del padre normal es una
cuestión, la cuestión de su posición normal en la familia es otra.
Y esta otra cuestión no se confunde todavía, ese es el tercer punto que les adelanto, lo que es importante, no se
confunde con una definición, exacta de su rol normativizante, porque les digo esto: hablar de su carencia en la familia no
es hablar de su carencia en el complejo. Porque, para hablar de su carencia en el complejo, hace falta introducir otra
dimensión que la dimensión realista, si puedo decir, La que está definida por el modo carácterológico biográfico u otro en
su presencia en la familia. He ahí la dirección en que vamos a dar el paso siguiente.(…)
3.
Al comienzo, se los he dicho: el padre terrible. Sin embargo, la imagen resume algo mucho más complejo, como el
nombre lo indica.
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Algunas veces él
tiene que manifestarla de una manera directa, el niño se deja llevar en sus expansiones, en sus manifestaciones, en sus
inclinaciones. Pero es más allá que él ejerce este rol, es por toda su presencia, por los efectos en el inconsciente,
que él ejerce esta interdicción de la madre. Ustedes esperan que yo diga "bajo amenaza de castración". Es verdad, es
verdad, hay que decirlo, pero no es tan simple. Se entiende, la castración entra en un rol evidentemente manifiesto y que
además será cada vez más confirmado. EL lazo de la castración a la ley es esencial, pero veamos cómo eso se nos
presenta clínicamente cómo se nos presenta ante todo el complejo de Edipo.
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Quiero
decir que es en el interior de la relación agresiva, en tanto que esta agresión parte del niño, del varoncito, en
tanto que su objeto privilegiado, la madre, le es prohibido, es en tanto que la agresión se dirige hacia el padre
que el niño entonces, sobre el plano imaginario, en la relación dual en tanto que él proyecta imaginariamente en
el padre las intenciones agresivas equivalentes o reforzadas en relación a las suyas, pero cuyo punto de partida
está en sus propias tendencias agresivas. En resumen, el temor experimentado ante el padre, es netamente
centrifugo, quiero decir que tiene su centro en el sujeto.
La castración, pues, en tanto que por una parte está profundamente ligada a la articulación simbólica de la
interdicción del incesto, y por otra parte, y en el primer plano de toda nuestra experiencia, mucho más todavía
naturalmente en aquellos que son sus objetos privilegiados, a saber los neuróticos, en el plano imaginario, es
algo que se manifiesta sobre el plano imaginario, y donde tiene ahí un punto de partida que no es un punto de partida
del. tipo del mandamiento, a saber, como lo dice la ley de Manu: "Aquél que se acueste con su madre se cortará los
genitales y sosteniéndolos en su mano derecha o izquierda no me acuerdo muy bien irá hacia el Oeste hasta que la
muerte sobrevenga". Eso, es la ley. Pero esta ley no ha, legado especialmente a las orejas de nuestros, neuróticos como
tal.. Incluso, en general, ella está más bien dejada en la sombra.(….)Hay otros medios de salir de eso además, pero no
tengo tiempo hoy para extenderme al. respecto. Entonces, esto esta ligado a la agresión imagina del sujeto
(…)
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(…)Este Edipo invertido nunca está ausente de la función del Edipo,
quiero decir que el componente del amor por el padre no puede ser eludido, es que es él el que da el fin del
complejo de Edipo, la declinación del complejo de Edipo, el que está en una dialéctica que permanece muy
ambigüa del amor y de la identificación, a saber la identificación como tomando su raíz en el amor, no siendo
todo la misma cosa. No es la misma cosa. No obstante, los dos términos están estrechamente ligados y son
absolutamente indisociables.
El sujeto se identifica con el padre en la medida en que lo ama y encuentra la solución terminal del Edipo en un
compromiso entre la represión mnésica y la adquisición de aquel término ideal gracias al cual se convierte en el
padre.
Esto no sucede así si la neurosis estalla, por que hay algo justamente no regular sobre el título en cuestión. Solamente el
Edipo invertido no es tampoco tan simple.(…) se trata de una posición en la que el sujeto está atrapado, que ha
descubierto por si mismo y que es muy ventajosa. Consiste en lo siguiente- frente a ese padre temido, prohibido, pero
que por otra parte es tan amable, colocarse en el lugar adecuado para obtener su favor, hacerse amar por él. Pero como
hacerse amar por él consiste en pasar a la categoría de mujer, y uno siempre conserva su pequeño amor propio viril,
aquella forma de homosexualidad inconciente que deja al sujeto en una situación conflictiva con múltiples repercusiones
por una parte, el retorno constante a lo homosexual con respecto al padre, y por otra parte su suspensión, es decir, su
represión, debido a la amenaza de castración que supone tal posición.
Agente
Operación
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Privación real
Simbólico
¿Qué es lo que prohíbe el padre? Prohíbe la madre. En cuanto objeto, es suya, no es del niño. Este es el
plano en donde se establece, al menos en una etapa, tanto en el niño como la niña, aquella rivalidad con el padre que
por si misma engendra una agresión. El padre frustra claramente al niño.
He aquí otro piso, el de la
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El padre interviene como provisto de un derecho. Aquí el padre en cuanto
simbolico el que interviene en una frustración, acto imaginario que concierne a un objeto bien real, la madre, en tanto
que el niño tiene la necesidad de ser ella, S`.r.
Finalmente vierte un tercer nivel, el de la
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, que interviene en la articulación del complejo de Edipo. Se trata,
entonces, del padre en tanto que se hace preferir a la madre, dimensión que se ven ustedes obligados a hacer intervenir
en la función terminal, la que conduce a la
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. En la medida en que el padre se convierte,
de la forma que sea, por su fuerza o por su debilidad, en un objeto preferible a la madre, puede establecérsela
identificación terminal. La cuestión del complejo de Edipo invertido y de su función se establece en este nivel. Yo diría
mas- aquí es donde se centra la cuestión de la diferencia del efecto del complejo en el niño y la niña.
(…) en la medida en que el padre se convierte en el ideal del yo, se produce en la niña el reconocimiento de que ella no
tiene falo.
(…) el padre es el padre simbolico(…) es esto una
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La función del padre en el complejo de Edipo es la de de ser un significante que sustituye al primer significante
introducido en la simbolización, el significante materno
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Es esta madre que va, que viene, porque yo soy un pequeño ser ya capturado en lo simbólico, es porque yo he
aprendido a simbolizar que se puede decir que ella va, que ella viene. Dicho de otra manera, la siento o no la siento. En
fin, el mundo varia con su llegada y luego puede desvanecerse.
La cuestión es: ¿dónde está el significado?, qes lo que ella quiere?, yo (je) bien quisiera que sea yo (moi) lo que ella
quiera, pero está bien claro que no es nada más que yo (moi) lo que ella quiere, hay otra cosa que la trabaja. Lo que la
trabaja, es la x, es el significado.
(…) si el niño se ve llevado a preguntarse lo que significa que ella vaya y venga, es porque él es el objeto parcial
y lo que eso significa, es el falo.
(…) la metáfora se sitúa en el inconciente.
METAFORA PATERNA, LACAN:
La metáfora paterna…como una cuestión de estructura. Estructura en tanto que muestra el modo en que se
relacionan los 3 registros y la medida en que estos participan de distintas dimensiones del lenguaje. En eso
que se define como estructura es donde tiene que operar la función del padre y si se da o no la estructura va
a ser diferente (opera o no opera, de ser así, adviene psicosis). La metáfora paterna, concierne a la función
del padre. La función del Padre, se encuentra en el corazón de la cuestión del Edipo. De modo que la
metáfora paterna designa el carácter metafórico (es decir, sustitutivo) del Complejo de Edipo. Es la metáfora
fundamental de la que dependen todas las significaciones; por esta razón toda significación es fálica. Si en
NP esta forcluido (como ocurre en la psicosis), no puede haber metáfora paterna y por lo tanto ninguna
significación fálica.
Tanto el Complejo de Edipo como el de castración adquieren forma a través de la estructura de la metáfora
paterna.
Formula de la metáfora paterna:
La metáfora paterna como la estructura STE que tiene al menos dos STES, los cuales van a entrar en
relación metafórica (es decir, uno va a sustituir al otro);es un modo de producir significación. Algo del
recorrido de esta estructura va a derivar en una significación para el sujeto (significación fálica, porque lo que
esta en juego es el falo). Además esta metáfora se relaciona, necesariamente, con la posición sexual que ese
sujeto va a elegir de ahí en más. Ya que hasta el momento del STE deseo de la madre, el niño todavía no es
varón, ni mujer, sino que cualquier sujeto puesto allí, es el falo imaginario. Es recién a partir de la metáfora
paterna (es decir, cuando se da la incorporación del STE nombre del padre), que como uno de los efectos de
la castración, ese ser humano asume una posición sexuada.
En la metáfora paterna el padre es un STE que sustituye a otro STE. La intervención del padre como la
sustitución de un STE por otro.
La metáfora paterna supone la sustitución de un STE (deseo de la madre), por otro (nombre del padre).
La metáfora paterna coloca al padre en cuanto significante en el lugar de la madre, lo que transforma la
relación dual madre-hijo (el hijo representa para la madre un sustituto del falo simbólico que a ella le falta), en
el triangulo niño-madre-padre. La función clave en el Complejo de Edipo, es entonces, la del padre, de modo
que transforma la relación dual en una estructura triádica.
Así, el complejo de Edipo consiste en el pasaje del orden imaginario al orden simbólico.
Lacan, analiza este pasaje de lo imaginario a lo simbólico, identificando tres tiempos del Complejo de Edipo,
que se dan en una secuencia de prioridad lógica más que cronológica:
Primer tiempo del Complejo de Edipo: Se caracteriza por el triángulo imaginario de la madre, el niño y el falo.
Es decir, nunca hay una relación puramente dual entre la madre y el niño, ni siquiera antes de la intervención
del padre, sino que siempre existe un tercer elemento, el falo, un deseo imaginario que la madre desea mas
allá del niño mismo.
Con la noción de falo imaginario Lacan está haciendo referencia al deseo materno, el cual siempre implica
una falta y supone una ecuación, una igualdad entre el niño y ese falo. Por lo tanto es fundamental que este
primer significante, el deseo materno, esté presente, para que se produzca esta simbolización primordial:”el
hijo es el falo”. Esta ecuación que relaciona al falo (falo imaginario) con el niño es esencial en tanto que “ser
el falo” libidiniza el cuerpo del niño y posibilita la constitución del YO: el niño se identifica en espejo con el
objeto de deseo de la madre (identificación primitiva, Estadio del Espejo).
El deseo de tener un hijo está cumpliendo una fantasía proveniente del propio C. de Edipo de la madre. Esta
fantasía tiene que ver con recibir en ese niño un equivalente al falo del cual siente haber sido privada. El niño
nada sabe de esto. No sabe que en realidad ocupa el lugar de otra cosa que es el objeto del deseo materno.
Es un objeto enigmático, un significado oculto para el niño. Esto lo coloca en la posición de “súbdito”, de
objeto, porque él es eso que viene a completar a la madre y por lo tanto es objeto de ella.
De modo que en el primer tiempo del Edipo el niño comprende que tanto él como la madre están marcados
por la falta. La madre esta marcada por la falta, puesto que se ve que es incompleta; si no fuera así no
desearía. El niño también esta marcado por una falta, puesto que, no satisface completamente el deseo de la
madre. El elemento faltante en ambos casos, es el falo imaginario. La madre desea el falo que le falta, el
sujeto trata de convertirse en el objeto del deseo de ella; trata de ser el falo para la madre y obturar (tapar,
cerrar) la falta materna. En este punto la madre es omnipotente y su deseo es la ley, el niño esta a merced de
su deseo. Es una ley caprichosa, y hace necesaria la intervención de la ley paterna.
La sensación de inadecuación en potencia ante un deseo materno omnipotente que es imposible aplacar de
origen a la angustia. Solo la intervención del padreen los tiempos siguientes del Complejos de Edipo puede
proporcionar una solución real a esta angustia.
Ternario imaginario (niño, madre, falo): Falo Madre
Lacan Plantea el ternario imaginario para I
presentar la relación del niño con la madre,
en tanto que el niño depende de el deseo
de la madre, de la primera simbolización Niño
de la madre (matriz simbólica), y de ninguna
otra cosa. Aquí la madre se establece como
aquel ser primordial. El padre en esta etapa está velado para el niño debido a la peculiar relación imaginaria
que se establece entre la madre, el niño y el falo; pero sin embargo ha operado sobre la madre para que ella
pueda desear (operación de la metáfora paterna en su propio Complejo de Edipo). Es decir que el padre, es
este primer tiempo, tiene significación para la madre pero no para el niño.
Segundo tiempo del Complejo de Edipo: Este segundo tiempo se caracteriza por la intervención del padre
imaginario. El padre impone, ahora, la ley al deseo de la madre (se enfrenta al deseo de la madre y en tanto,
aparece como padre terrible que viene a salvar a ese niño, como padre omnipotente), el padre interviene
separando el niño de la madre. Carácter interdictorio del padre del segundo tiempo del Complejo de Edipo. El
padre todopoderoso es el que priva. La privación es una operación real que recae sobre un objeto simbólico.
Esta intervención del padre, es un punto nodal imprescindible para que se de un movimiento, la separación
del niño y la madre. Este padre priva a la madre para el niño, en cuanto objeto es suya (no se trata de castrar
a la madre porque esta nunca tuvo pene). En este segundo momento el padre se afirma en su presencia
privadora, en tanto es quien soporta la ley y esta ya no se produce de una forma velada sino de una forma
mediada por la madre, que es quien la establece como quien dicta la ley. Es decir, la intervención del padre,
es mediada por el discurso de la madre, lo importante es que la ley del padre sea respetada por la madre en
sus palabras y acciones y permite así, que él intervenga regulando su deseo. De esta manera el significante
NP sustituye metafóricamente al primer significante introducido en la simbolización, el significante DM. Al
operar esta metáfora paterna, surge una significación que rompe con la ecuación niño = falo. Así el padre
priva a la madre del objeto fálico de su deseo.
El sujeto ve ahora al padre como rival (la intervención del padre genera rechazo y odio en el niño) que disputa
con él, el deseo de la madre. Esto representa el carácter negativo de este segundo tiempo.
La intervención del padre arranca al niñito del orden de lo imaginario. El padre se hace preferir por la madre,
el padre aparece poseyendo eso (falo imaginario) que la madre desea y que el niñito tiene que dejar de ser
(para el niño, el padre pasa a SER el falo). Dicha intervención busca especialmente sacar al niño de esa vía
imaginaria; si esto sale bien, faltaría solamente la declinación del Complejo de Edipo, la salida del Edipo. El
Edipo tiene que llegar a su disolución y el niño tiene que salir del Edipo normalizado (identificándose como
hombre o como mujer).
Madre
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Niño Padre
---------------------------------- -- “Ser o no Ser el falo” --------------------------------------------------
Tercer tiempo del Complejo de Edipo: En el tercer tiempo el padre interviene como real y como potente. Este
tercer tiempo del Complejo de Edipo está marcado por la intervención del padre real. El padre puede darle a
la madre lo que ella desea, y puede dárselo porque lo tiene. Aquí interviene, por lo tanto, el hecho de la
potencia en el sentido genital de la palabra, el padre es un padre potente. Es el padre real que está investido
del símbolo y que tiene que sostener esa ley que introdujo.
Al demostrar que él tiene el falo, y no lo intercambia ni lo da, el padre real castra al niño, en el sentido de
hacerle imposible que persista en tratar de ser el falo para la madre; es inútil que
compita con el padre real, porque éste siempre gana.
La castración es una operación simbólica, que recae sobre un objeto imaginario.
El sujeto es liberado de la tarea imposible y provocadora de angustia de tener que ser el falo, cuando
comprende que el padre lo tiene. En esta identificación secundaria (simbólica), el sujeto trasciende la
agresividad intrínseca en la identificación primaria (imaginaria).
Esto le permite al sujeto identificarse con el padre. Esta identificación se llama Ideal del Yo,
Lacan sigue a Freud en cuanto sostiene que el superyo se forma a partir de esta identificación edípica con el
padre. Por lo tanto, en el triángulo simbólico en el polo donde esta el niño se inscribe el Ideal del Yo, en el
polo materno empieza a constituirse todo lo que luego será la realidad, y del lado del padre es donde empieza
a constituirse todo lo que luego será superyo.
R (realidad)
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I S
(Ideal del yo) (SuperYo)
Este tercer tiempo del Edipo, Lacan lo va a trabajar como la necesariedad de pensar que para que el
atravesamiento por el Edipo sea completo, requiere para el varón pasar, por lo Freud llamó Edipo invertido,
sin embargo cada uno de ellos lo define de distinta manera. Para Lacan, es una inversión que supone pasar
de la madre al padre, al padre como objeto de amor pero jugándose una identificación. Aquí el padre no
aparece ya, como rival sino que pasa a ser el padre con el cual el niño pueda identificarse.
El padre tiene que ser objeto de identificación, hay algo del padre que el niño va a adquirir como propio y ese
elemento que toma del padre, va a funcionar como habilitador de su futura posición sexuada. Ese elemento
es el falo. Dicha identificación es en donde el niño fija al padre como el que posee la ley. Freud, lo pensaba
como una inversión que llevaba a la homosexualidad.
--------------------------------------- ---- “Tener o no tener el falo” ----------------------------------------
La salida del Edipo es distinta para la mujer. Para ella esta tercera etapa, como lo destaca también Freud, es
mucho más simple. Ella no ha de enfrentarse con esa identificación, ni ha de conservar ese titulo de virilidad.
Sabe donde esta eso y donde ir a buscarlo, al padre, y se dirige hacia quien lo tiene.
En el caso de la niña, no se puede decir que se identifica con la madre, esta no aparece como ideal del Yo
(son iguales en la desgracia, no fueron dotadas de pene). El movimiento de la niña, es entonces, hacia el
padre, pero tampoco es un movimiento identificatorio, la niña se identifica al falo mismo, al falo como símbolo,
luego del momento de la intervención del padre.
…Entonces, la función del Complejo de Castración es disimétrica en el niño y en la niña. Para ella la dificultad
se encuentra en la entrada, mientras que al final, la solución se ve facilitada porque el padre no tiene dificultad
para ser preferido a la madre como portador del falo. En la medida en que el padre se convierte en el Ideal del
Yo, se produce en la niña el reconocimiento de que ella no tiene falo. Pero esto es lo bueno para ella, por el
contrario, para el niño sería una salida absolutamente desastrosa (y lo es algunas veces).
La declinación del Edipo supone:
- El papel del padre como el que sostiene el lugar fálico.
- La posición sexuada del niño/a
- La introducción de una ley regulatoria, a la que todos están sometidos. En el tercer tiempo del Edipo, el
padre es incluido a su propia ley. La ley es revelada como un pacto, más que como un imperativo.
Puesto que lo simbólico es el reino de la ley, y el Complejo de Edipo es la conquista del orden simbólico, tiene
una función normativa y normalizadora (distinto de Freud). Para Lacan tanto El complejo de Edipo como el de
Castración tienen una función normalizadora, no son instancias negativas que detengan o peligren el devenir
del niño. Esta función normativa debe entenderse con referencia a las estructuras clínicas y también a la
cuestión de la sexualidad.
Papel del Falo: En general Lacan prefiere utilizar el término falo y no pene, para subrayar el hecho de que lo
que le interesa a la teoría Psicoanalítica no es el órgano genital masculino en si mismo. Por lo tanto, suele
reservar el término pene para el órgano biológico y falo, para las funciones imaginaria y simbólica de ese
órgano.
Lacan, habla de:
Falo imaginario: El falo imaginario es percibido por el niño en la fase preedípica como el objeto del deseo de
la madre, como lo que ella desea más allá del niño, el niño trata entonces de identificarse con ese objeto. El
complejo de Edipo y el Complejo de Castración suponen la renuencia a ese intento de ser el falo imaginario.
PADRE REAL/CASTRACION SIMBOLICA/FALOIMAGINARIO.
Falo simbólico: El falo imaginario que circula entre la madre y el niño sirve para instituir la primera dialéctica
en la vida del niño: aunque ésta es una dialéctica imaginaria, prepara el camino que conduce a lo simbólico,
puesto que se hace circular un elemento imaginario casi como si fuera un significante (el falo se convierte en
un significante imaginario). El falo es descrito como “el significante del deseo del Otro”. Es lo que aparece en
el lugar de la falta significante del Otro. Es el significante de la falta.
Tanto el sujeto masculino como el femenino asumen su sexo a través del falo simbólico. En el Edipo tiene que
inscribirse una carencia, la carencia de falo.
PADRE IMAGINARIO/ PRIVACION REAL/FALO SIMBOLICO.
Falo real: Lacan, ocasionalmente, emplea la expresión de falo real para referirse al órgano biológico. El falo
real esta ubicado en el padre real.
<<La función simbólica del Padre: El padre simbólico no es un ser real, sino una posición, una función y por lo
tanto sinónimo de la “función paterna”. Esta función no es otra que la de imponer la ley y regular el deseo en
el Complejo de Edipo, la de intervenir en la relación dual madre niño estableciendo una distancia simbólica
entre ellos. La función simbólica paterna puede ser representada por cualquier cosa o sujeto que intervenga
entre la madre y el niño, que manifiesta la ley, ya sea un abuelo, una institución, etc.
El padre, es un padre simbólico, es una metáfora. Lo que es igual a decir que es un significante que viene en
lugar de otro significante. La función del padre en el Complejo de Edipo es la de ser un significante,
reemplazando al primer significante, el significante materno. (Si el nombre del padre esta forcluido no puede
haber metáfora paterna y por lo tanto tampoco ninguna significación fálica. Psicosis).
Es el padre quien impone la ley al sujeto en el Complejo de Edipo: la función paterna, no es más que el
nombre de este papel prohibitivo y legislativo.
En el segundo tiempo del Complejo de Edipo el padre aparece como omnipotente, “padre de la horda
primitiva”, descrito en el mito de Totém y Tabú, el padre es el legislador no incluido en su propia ley, porque él
es la Ley, y les niega a los otros el acceso a las mujeres de la tribu, mientras que él mismo tiene acceso a
todas. En dicho mito, el asesinato del padre, lejos de liberar la ley a los hijos, refuerza la ley y prohíbe así el
incesto. Entonces…si la Ley esta estrechamente vinculada con el padre, esto no sólo se debe a que es el
padre quien impone la Ley, sino también a que la ley surge del asesinato de ese padre.
Lo interesante es ahora, vincular, este significante del Nombre del Padre como función significante, con este
padre muerto que surge del mito de Tótem y Tabú. Es un símbolo y un símbolo que está en relación con este
vació. Padre simbólico, vinculado con el asesinato.
El padre que le importa al psicoanálisis, es este padre simbólico, padre como STE. El padre muerto, ya que
es su muerte lo que lo eleva a la categoría de símbolo: Nombre del Padre.>>
Temor centrífugo: La relación entre el niño y el padre esta gobernada por el temor a la castración. Este temor
es entendido como una represalia (daño al enemigo, como venganza por la ofensa sufrida de él) dentro de
una relación agresiva. Esta agresión parte del niño porque su objeto privilegiado, la madre, le ésta prohibido.
Esta agresión va dirigida hacia el
padre. El temor experimentado ante el padre, es centrífugo, es decir, tiene su centro en el sujeto, en las
intenciones agresivas del niño.
El grafo del deseo.
En esta clase trabajaremos con una gráfica que Lacan construye en el texto, Subversión del deseo y dialéctica
del inconsciente freudiano. Es una gráfica que él fue construyendo en el seminario 5, en el cual él habla de las
formaciones inconsciente, es decir, el chistes, los lapsus, los olvidos los sueños, a partir del cual podríamos
decir que por un lado resuelve en una ubicación espacial un modo de concebir el funcionamiento del
significante, y el funcionamiento del discurso. Es una gráfica que nos va a servir para notar la diferencia
entre tres mociones que él va a poner en juego que son la necesidad, la demanda y el deseo.
Saussure utilizó otra gráfica donde intentó ilustrar el circuito de la comunicación, dibuja dos personitas, de las
cuales salen signos de una hacia otra, representando lo que sería el clima de la comunicación. El hablante emite
signos, al oyente le llegan significantes y tiene que realizar una significación, es decir volver a significar a esos
significantes para entender lo que se está comunicando. Diríamos que en la medida que para Saussure el oyente
y el hablante comparten una misma lengua, y un código, es decir, una entidad en la cual los signos permanecen
unidos: significado y significante sin que se separen, la comunicación por un lado no tiene resto en el sentido
que la persona que me escucha va a entender exactamente lo que yo estoy tratando de decir. En la
comunicación los lugares del emisor y receptor son equivalentes.
Lacan lo que formula es una teoría de los lugares. Topología en tanto él propone una gráfica que va
determinando lugares, y planteando relaciones posibles entre esos lugares. No le podemos pedir demasiadas
cosas a esta gráfica. Es una gráfica va a usar para situar al deseo, por una parte; y por otra parte, va a
situar al deseo respecto del sujeto, al que quiere definir por su articulación con el significante. Recordemos
que el sujeto era efecto del significante Justamente esta gráfica que propone Lacan en su texto “Subversión
del sujeto”, marca una disimetría de entrada entre el lugar del emisor y el lugar del receptor. Lacan hace
coincidir el lugar de la lengua, el código y del receptor en un mismo punto. Van a ver que la versión original de
esta gráfica tiene una forma más o menos así:
Deseo
Tesoro del significante
A (S’) Antes de considerarlo el lugar del Otro era el lugar del código.
s (A)
sector de la intención
necesidad
$
En la línea que cruza de manera horizontal, ilustra la cadena de significantes, que al menos tiene dos
significantes; la otra nea, corta a esta primera en dos puntos: en uno de los puntos el va a poner la A
mayúscula (que es la inicial de la palabra Artre, que significa Otro en francés). Vamos a ver en esta gráfica que
la figura del Otro también parece desdoblada: aparece con mayúscula y con minúscula. El Otro con mayúscula
va a ser ese lugar en el que coinciden las funciones del código, de la lengua y la función del receptor. El Otro va
a ser tanto la lengua, el lugar donde están todos los signos, como también el lugar donde va a provenir la
sanción que va a dar significado a nuestro mensaje.
Esto es así porque para Lacan, la lengua no es un conjunto de signos, sino que la lengua es fundamentalmente,
“un
tesoro del significante”, así solo hay significantes, el emisor solo emite cadenas de significantes y este
receptor, ubicado como el Otro con mayúscula, sanciona retroactivante el significado de lo que el hablante está
diciendo.
Coloca aquí un triangulito como que sería la flecha de partida un viviente mítico, y en el punto de llegada de
esta otra línea, ubica al sujeto barrado, tachado.
Para empezar a darle movimiento a esta gráfica pensemos que esta línea que se inicia aquí, y que sigue para
acá, esta línea representa un sector intencional, representa la intención que está en juego para alguien que
todavía no es sujeto. Se va a convertir en sujeto una vez que atraviese la cadena significante. En este paso
previo a toparse con el significante por primera vez, diríamos que era de alguien casi de una manera mítica.
Esta
línea de la intención, para Lacan va a representar la necesidad, que se dirige a un determinado objeto
que podría colmar a esa necesidad.
Ahora bien, si este sujeto mítico que se dirige a su objeto, a partir de las necesidades que padece, es un
viviente humano, a diferencia de otros vivientes, se va encontrar con dos grandes problemas: el primer
problema es la insuficiencia que éste viviente tiene para proveerse de los objetos de su necesidad. El bebé
humano cuando nace, está en un“estado de prematuración”: el ser humano cuando llega al mundo siga
prematuro aunque nazca a los nueve meses, en comparación a otras especies, porque las otras especies en
lo general, una vez que el sujeto viviente ha sido parido, ya está en condiciones de responder motrizmente,
por ejemplo a lo que serían los movimientos ápticos de su especie. Al ser humano esto le lleva mucho tiempo,
un año de vida por lo menos para conseguir la bipedestación, en cambio si uno lo compara con un potrillo
por ejemplo, que nace y a la hora ya está parado en sus cuatro patas, el ser humano continuaría en un
estado inacabado. El hecho de nacer inacabados nos lleva a un largo período dependencia, si no hay otro que
nos asista nos morimos al poco tiempo. El segundo gran problema que tiene es que ese otro habla.
Este punto que llamamos
Otro con mayúscula condensa todos estos problemas.
Las necesidades del niño no se pueden satisfacer directamente, tiene que pasar por otro, a su vez ese otro es
otro parlante lo que va a hacer es transformar esas necesidades en demanda. ¿ qué significa trasformar una
necesidad en demanda? Varias cosas; la primera es que esa persona que cumple el papel de Otro con
mayúscula, le va a asignar a las distintas manifestaciones de ese bebé, un carácter de significantes. El bebé
grita, llora, patalea, mucho más que eso no hace, y sin embargo esas manifestaciones no van a ser leídas por
la madre, supongamos, como manifestaciones inespecíficas que son como la irradiación de las necesidades
en el cuerpo del niño, ¡no!, van a ser leídas, como un mensaje que está dirigido a la madre, como un
reclamo, como una demanda de alimentos, un reclamo de que lo alce en brazos o cambie los pañales, o sea
lo que sea, que le cante determinada canción. Él no transmite nada, quizás llora, o quizás ni siquiera llora,
pero que eso que haga o no haga, va a ser puesto en término significantes por el otro. O sea el otro va a ser
las dos cosas: va a convertir el grito inespecífico en significante y luego le va a dar un significado. ¿ Qué
pasó allí? Nos metieron de prepo en este circuito del lenguaje, al cual Lacan llama primeramente el
“circuito de la demanda”. Es el Otro quien nos dice que es lo que queremos o más nos conviene. Nos
introducen, nos imponen un lenguaje.
Esa suerte de ser natural se pierde y se empiezan a recibir palabras; es así que se inserta aquello que se
transmite como demanda. El niño va a tener que aprender los términos del otro, para poder agenciarse de los
objetos, convirtiéndose así en un sujeto. Es decir, alguien que está abrochado a la cadena significante, al
discurso, el que ocupe el lugar del Otro va a suponer en ese llanto un sujeto. El mensaje tiene que volver al
otro para recibir su sanción, su significado. El lugar del Otro es asimétrico al lugar del hablante.
Imaginen una discusión entre madre y abuela, respecto de un bebé recién nacido, donde el bebé llora, y la
abuela que se ubica en el lugar del Otro, dice: no seguramente está muy abrigado, hay que desabrigarlo, por
eso llora; la madre puede que le responda: no, cuando él llora de esa manera es porque tiene hambre. No
importa quien tiene razón, entendamos que aquí nadie tiene razón, de esa manera es porque tiene una verdad en
juego, sino que lo que hay es una imposición de significantes, y una suposición de que allí ya hay un sujeto
que incluso llora de maneras diferentes, aunque todavía no puede hablar, para hacerse entender por la madre.
Supongamos ahora que ha pasado el tiempo, y ya tenemos un hablante, no solo un niñito que berrea sino
alguien que puede emitir palabras, de todas formas ese niñito o esa persona adulta, cuando quiera emitir
palabras hambre. No importa quien tiene razón, entendamos que aquí nadie tiene razón, no hay va a tener que
pasar por el otro como tesoro del significante, elegir los términos con los que quiera expresarse, aquí va a
constituirse su mensaje, pero necesariamente ese mensaje tiene que volver al otro, para recibir su sanción, para
recibir el significado. Como el mensaje está estructurado en significantes encadenados, es necesaria esta doble
vuelta, por la cual yo reciba la sanción. Por eso que el lugar del otro es asimétrico respecto del lugar del sujeto
al lugar del hablante, el otro aparece, como va a decir Lacan como Omnipotente”, en más de un sentido: es
omnipotente en principio porque el otro es el que nos provee los significantes, es decir el que nos dice como y
en qué rmino tenemos que pedir las cosas, y es también el que va a decidir finalmente qué es eso que
estamos pidiendo. Pero también ese Otro es omnipotente, porque en este circuito de la demanda que se
empieza a instalar, el otro es ese al cual le dirigimos nuestro pedido, cosa que si piensan un poquito, en
principio no era así, en principio en ese origen mítico, podríamos suponer que el bebé berreaba porque tenía una
necesidad, pero no estaba pidiendo nada, ni estaba implorándole a otro que sea ese que le de lo que necesita; el
otro es el que se erige en ese lugar, el que lo instituye como sujeto, el otro es omnipotente, porque si bien a él
se le dirige la demanda y el sanciona esa demanda, puede responder o no.
No nos confundamos ni tendamos a pensar que el otro con mayúscula, es la mamá, porque reducimos mucho el
uso de este esquema, más bien pensemos que el otro con mayúscula es un operador, que puede estar
ocupado por la madre, pero también puede estar ocupado por cualquiera a quien se le dirija una demanda.
Una vez que entramos en este circuito, este circuito se sostiene solo de si mismo porque cualquier objeto que
tuviera relación con la necesidad originaria, ya ha quedado absolutamente perdido, ya de lo que se trata es de
palabras. Tanto es así, que hay un objeto peculiar, que Lacan va a recortar, en este circuito de la demanda, que
ya no tiene que ver con el objeto de la necesidad, sino con algo que es propio de la demanda, y que él llama el
Don, piénsenlo en plural que se entiende mejor, los dones son esas cosas, esa capacidad, de hacer u otorgar
algo extraordinario, que forma parte de su propia omnipotencia. Estos dones son justamente las cosas que el
hablante espera del otro, trocando eso por lo que hubiera sido el objeto de su necesidad. Insisto entonces que
esta lógica del don solo se entiende, si partimos de este lugar desbalanceado, de este lugar todo poderoso que
ocupa el Otro, en relación al sujeto hablante. Ese objeto de don, que no es ningún objeto, es a penas de que el
otro nos escuche por ejemplo, Lacan también lo va a caracterizar como signo de amor. Pensémoslo en el
contexto de la vida amorosa, ¿Qué cosas pueden ser pensadas como un signo de amor en la relación de dos
seres humanos? Por ejemplo, no hay cosa que se aleje más de un signo de amor, que cuando un marido le
regala a su mujer para su cumpleaños, un objeto que tenga que ver con las necesidades, un lavarropas; ni
siquiera con las necesidades de la mujer, sino con las necesidades de la casa; eso no es un signo de amor, un
signo de amor, puede ser por ejemplo en términos de regalo algo absolutamente inútil a los fines de la
necesidad, tan inútil que no pueda ser llevado por ejemplo, uno puede pensar en una joya, pero es una joya tal
que por lo que vale o por lo ostentosa, la persona nunca se lo va a poner, la va a tener guardada porque va a
tener miedo a que se la roben, o que resulte demasiado estridente. Pero saliendo de la esfera de los regalos que
materializa mucho al don, porque se puede llegar a confundir, que el don es esa prenda de intercambio que
alguien otorga. Pensemos por ejemplo en una pareja, dentro de la cual uno de los integrantes, se queja
amargamente de que el otro ya no lo quiere, porque no le presta la más mínima atención; entonces basta con
que algún día ese otro que no le presta la más mínima atención, tenga la deferencia escuchar al otro, aunque
luego no le de la más mínima bolilla a eso que el otro diga, solo escucharlo. Muchas veces el reclamo es vos no
me escuchas, y el otro escucha aunque este con la cabeza puesta en otra cosa, y ese gesto ya entra en la
categoría de signo de amor.
Como verán entonces, nosotros partíamos de un viviente mítico, del territorio de la necesidad, el cual
compartimos con cualquier otro ser viviente. Y dejamos de compartir ese terreno y dejamos de ser como
cualquier otro viviente, cuando entramos a partir de la cadena significante, en ese circuito de la
demanda. Dentro de ese circuito uno de los elementos que aparece entonces es este don, este signo de
amor, con el cual yo puedo valorar algo que provenga del otro, por lo cual le voy a dar un estatuto en mi
vida muchas veces, mucho más importante que cualquier objeto de cualquier necesidad. Por lo tanto también
podríamos afirmar que el objeto de don fundamentalmente el amor, también es un fenómeno
exclusivamente humano, se necesita para producirse de esta dimensión simbólica.
¿Dónde va a ubicar Lacan el
deseo? Bueno justamente en esta línea que se prolonga más allá del otro, y va a
tolerar a un nuevo piso que después va construir. Por eso va a decir que el deseo es eso que insiste más allá de
la demanda, y entendamos que más allá, quiere decir más allá de la gráfica. El deseo no se conforma con lo
que la demanda ofrece, no se conforma con los objetos de don, ni con los signos de amor del otro. Rescata eso
que en la necesidad ha quedado como perdido, como insatisfecho, y supone un movimiento más allá del otro.
Lo cual tiene un aspecto positivo, y un aspecto negativo. ¿A qué me refiero con el aspecto positivo? Como la
misma gráfica lo muestra tiene que ver con esa posibilidad de parte del sujeto de des- asirse del otro, de salir
de esta situación de cual el mismo con sus demandas sostiene la omnipotencia del otro. un límite del otro.
Porque si me pregunto por lo que quiero, es que ya las respuestas del otro no me alcanzan. Lacan va a decir que
esta gráfica, adquiere entonces la forma de un signo de pregunta,
d ¿ CHE VUOI?
A
O
Acá teníamos este primer nivel, donde estaba el otro, y ahora el deseo va más allá del otro. Entonces se abre
como una pregunta, que es la pregunta por el deseo, que en el texto van a ver que él la escribe en italiano. Esta
pregunta es una pregunta que surge al interior de una novela, que tendría la misma estructura que el Fausto de
Guete, la cual toma Freud para sus obras, pero más en el sentido de comedia. Esa novela trata de un clásico del
siglo XIX, que tenía que ver con justamente los deseos humanos, y ante la insatisfacción por los deseos
humanos, recurría al demonio para que cumpla nuestras ambiciones, es el famoso pacto con el demonio.
Entonces el famoso Fausto, es un doctor que hace un pacto con el demonio, para que se le cumplan en vida sus
deseos y luego de que muera entregaría su alma para que el diablo se la llevara al infierno. Bueno en esta otra
novela, de la cual Lacan saca esta pregunta, se trata de algo similar, pero sin una cuestión tan dramática como
en la novela del Fausto, sino más bien en términos de comedia, un señor atribulado, del cual no le sala nada
bien, entonces caminando por la calle, se dice: Ahh , si podría hablar con el demonio y pedirle lo que quiero,
seguramente yo sería feliz, etc, y de pronto se le aparece el demonio, llamado por su pensamiento,
preguntándole esto, a lo cual este sujeto queda más atribulado que lo que estaba antes, porque para él era una
especie de fantasía.
En esta gráfica de pronto aparece el sujeto más allá del otro, enfrentado a esta pregunta por su deseo.
Bueno, si no te conforma el don, no te conforma los signos de amor del otro, no te conforma lo que el otro dice
lo que vos queréis, no es un punto entonces que este libre de angustia. Para Lacan hay una relación entre la
angustia y el deseo, dice que atravesar este punto del otro, es atravesar un punto de angustia, y es
enfrentarnos con una pregunta que no tiene respuesta porque ubíquense que estamos más allá de la
cadena significante; y es solo en término de cadenas significantes que podemos dar una respuesta. Esto
sería el aspecto negativo, donde el hecho por insistir por nuestro deseo, más allá del otro, quedamos fuera del
lenguaje. Un señor por ejemplo va a darse una panzada a un restorán oriental, entonces mira la carta a haber que
quiere, y la carta está escrita en otra lengua, con caracteres que no logra deducir, entonces, necesariamente tiene
que llamar a otro y pedirle que traduzca lo que dice la carta. El otro le traduce en los término que uno puede
encontrar en un restaurante chino, más o menos lo mismo que antes, antes eran garabatos y ahora son sonidos
que no remiten nada, por lo cual Lacan termina diciendo a ese otro circunstancial que tiene ahí al lado, ¿por qué
no me recomienda lo que yo quiero comer? Dígame que puedo comer. Necesariamente podemos caer de ese
nivel del deseo otra vez al nivel de la demanda, porque sostenernos en ese punto del deseo implica esta ruptura
con el lenguaje, que trae esta consecuencia negativa para el sujeto siervo del lenguaje, como seto del lenguaje.
Ir más allá del otro, y también va a suponer que para Lacan que más o menos en este punto donde yo detuve la
curva de esta gráfica, punto que completamos la gráfica, y la hacemos de dos pisos como va a terminar siendo;
sería más o menos el punto equivalente al significado del otro en el piso de arriba. Teníamos el circuito de la
demanda y el deseo que lo ponemos más por el medio, justo terminaría en este punto, un significante dice
Lacan, no ya un significado. Lo escribe así: un significante de la falta en el otro, quiere decir que ese
significante, que si el otro lo tuviera podría darnos todo, no haría falta la dimensión del deseo porque a nivel de
la demanda todo podría ser resuelto, si el otro realmente fuera omnipotente. Si yo avanzo más allá de la
demanda porque reconozco que el otro no es omnipotente, que no tiene todo, y por lo tanto termino
inscribiendo ese significante, esto lo hago yo, no es del otro, justamente ese significante lo que marca es
que al otro le falta algo. Pensemos un poco en las consecuencias que trae esta escisión, y en la manera en
como se correlaciona en temas que son propios del psicoanálisis. Lacan habla allí en la “subversión del
sujeto”haciendo mención a esto que es un circulo de la demanda, el habla de la cuadratura de ese circulo.
¿Qué era esta historia de la cuadratura del circulo? De alguna manera es una metáfora que él utiliza para
ilustrar lo que aquí está en juego. Cuando ustedes fueron a la escuela y estudiaban matemáticas, aprendieron a
calcular la superficie de figuras como esta, todo lo que ocupa un cuadrado en el espacio, se puede calcular
multiplicando los dos lados, pero empezó a ser problemático para los primeros matemáticos, ¿cómo calcular la
superficie de una circunferencia? Sería una circunferencia perfecta dentro de un cuadrado perfecto,
evidentemente hay partes que el circulo no cubre, si yo pudiera hacer la cuadratura del circulo, convertir el
circulo en un cuadrado, podría calcular sus superficie fácilmente. Pero como me faltan estos pedazos para que
el circulo fuera cuadrado, se me dificulta el calculo de la superficie. Esto se resolvió luego a partir de
implementar el número pi.
Con el número pi, se puede calcular la superficie de una circunferencia, pero con un margen de error que es lo
que me queda por no incluir el resto de los decimales. Pero siempre va a ver un marco de diferencia entre la
superficie de la circunferencia y eso que yo puedo llegar a calcular. Lo mismo pasa, dice Lacan, entre el otro,
mis necesidades, la demanda y el deseo. Si mis necesidades son el cuadrado, el otro es a penas este circulo de
la demanda, dentro del cual me mete, sabiendo que me hace perder todo este espacio. Hay un margen, dice
él, que queda sin resolver, insatisfecho. Si el otro fuera completo, cubriera todo el espacio de mis necesidades,
dicho en otros términos, si el lenguaje fuera perfecto, si lo pudiera nombrar todo, sin ningún resto de equívoco,
mal entendido, el sujeto nunca saldría del campo del lenguaje, el sujeto no avanzaría más allá con su deseo.
Una película que ilustra esta idea lacaniana, es Matric, si ustedes recuerdan la propuesta de inicio de esta
película, se trataba de una serie de vivientes, que no sabían si estaban vivos, estaban sostenidos como si fueran
fetos, pecheras enormes, y las máquinas les extraían la energía vital que necesitaba para hacer funcionar a las
máquinas, y como intercambio le daban una vida de fantasía que esos sujetos, creían que era la vida real.
Mientras uno estuviera en la matriz, estaba como en el circuito del a demanda creyendo que todo lo que el otro
decía era la realidad, cubría toda la realidad. Y justamente la película empieza con que uno de esos vivientes,
empieza a desconfiar con que eso sea toda la realidad, por lo tanto termina agujereando a la matric, pasando del
otro lado de ella, y ubicado en este punto, ubicado frente no al demonio, sino a un personaje similar que le
pregunta bueno qué queréis ahora? Queres seguir viviendo acá adentro, esa especie de vida que es un sueño, o,
queréis ir más allá? Ese más allá que marca la imposibilidad de la cuadratura del circulo, necesariamente
se sostiene de esta inscripción (che vuois), que nos dice que adentro le falta algo irremediablente. Por lo
tanto no puedo esperar todo del otro. Nosotros ubicamos en el lugar del Otro con mayúscula, al gobierno, a la
matric, pero originariamente también ubicábamos a la madre. En el término del Complejo de Edipo, podemos
ubicar acá a la madre, y pensar de a poco, que en el Edipo hay como dos tiempos fundamentales. Un primer
tiempo donde, estamos ahí en relación a mamá, en relación a lo que mamá nos dice y creyendo que mamá es
completa. Y hay un segundo momento, donde vamos más allá de mamá porque algo inscribe que a mamá le
falta algo, que mamá es incompleta. Pero a su vez abría que agregar que esa supuesta completud de mamá, me
dejaba en cierta relación con ella que me llevaba a verla como omnipotente, y me llevaba a , recién esperar todo
de ella, y a partir del hecho que un significante señale que mamá no es completa recién ahí puede empezar a
situar algo de mi propio deseo.
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