actuando casi exclusivamente con un objeto fetiche. Al igual que en otras parafilias, ahí está
la diferencia.
El fetichismo representa uno de los diagnósticos más complicados debido al
solapamiento entre este y otros trastornos. La CIE-10 considera como elemento primordial
del diagnóstico el criterio de que el fetiche (objeto inanimado) sea la fuente más
fundamental de la estimulación sexual, es decir, que sea imprescindible o necesario para
poder tener una respuesta sexual satisfactoria. En cuanto el DSM-IV, amplía un poco más el
concepto y lo define con los siguientes criterios:
A. Durante un período de por lo menos seis meses, fantasías sexualmente
recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican el
uso de objetos no vivientes (por ejemplo, ropa interior femenina)
B. Las fantasías sexuales, los impulsos sexuales o los comportamientos provocan
malestar clínicamente significativo, es decir que se provoca un deterioro significativo, en las
diferentes áreas, como en lo social, familiar, laboral o en lo sentimental. Siendo las áreas
más importantes de la actividad del individuo.
C. Los fetiches no deben ser sólo artículos de vestir femeninos como los utilizados
para travestirse (fetichismo travestista) o aparatos diseñados a propósito de estimular
fácilmente los genitales (vibrador).
D. La especificación de que el fetiche tiene que ser un objeto sin vida, excluyendo
este código a personas que se excitan intensamente con aquellas partes del cuerpo como
por ejemplo; los hombres, pies, cabello o las rodillas. Estas últimas preferencias se aplican
al parcialismo, una de las parafilias no especificadas.
La lista de objetos utilizados como fetiches se podría incluir artículos comunes,
como por ejemplo; la ropa interior femenina, aun con sus diferentes estilos, como las ligas,
los clásicos objetos de caucho o goma, slips o zapatos más o menos especiales siendo las
botas específicamente del gusto de los fetichistas. (Sanchez, 2018)
Según McConaghy (1993), decía que los robos de los fetichistas son las primeras
causas de muchas de las detenciones que sufren. cual a su vez desencadena la consulta
profesional. En la muestra de Kolodny, Masters y Johnson (1985) uno de sus pacientes
tenía como fetiche los zapatos de tacones altos de las mujeres, y con el tiempo había
acumulado más de un millar de pares; según los mismos autores, los tenía catalogados y
los mantenía ocultos en un altillo para que su esposa no los descubriera.
En un estudio con 48 sujetos, Chalkley y Powell (1983), afirma que encontraron que
aproximadamente el 60% prefería elementos de vestir, el 23% se activaban por elementos
de goma, el 15% escogía el calzado y el 15% prefería partes del cuerpo (parcialismo),
mientras que el resto se excitaba sexualmente por estímulos que iban desde el cuero hasta
el nailon. En esta muestra, el 44% prefería llevar el elemento, el 23% disfrutaba viendo que