GONZALEZ BECERRA MARIA SOL
PSICOSIS, NEUROSIS Y PERVERSIÓN
Las estructuras clínicas resultan de suma importancia para la comprensión
del funcionamiento del aparato psíquico. Por esta razón, se hace necesario el
estudio de la represión, la negación y la renegación; mecanismos que
estructuran y dan origen a las diferentes formas de organización de la psique:
la neurosis, la psicosis y la perversión.
Hay que tener en cuenta que en el psicoanálisis, el diagnóstico no se hace en
base a la observación de los síntomas, sino que también abarca la posición
del sujeto o la localización subjetiva, la cual no se hace en base a la
objetividad, es decir, en base a los ntomas que se observan -no es, como
la psiquiatría, una clínica de la mirada-, sino que, cuando se hace un
diagnóstico en el psicoanálisis, el sujeto es una referencia ineludible, es decir
que lo más importante en la clínica psicoanalítica es la posición que asume
el sujeto frente a sus síntomas o su malestar. Es decir que el diagnóstico de
la estructura no se hace en base a los síntomas del sujeto, sino en base a la
posición que él tiene frente a ellos. Los síntomas en la neurosis, los
fenómenos elementales en la psicosis y los actos perversos en la perversión,
por supuesto que se tienen en cuenta, sobretodo en estas dos últimas
estructuras, pero el diagnóstico de la estructura clínica, como ya se indicó,
también abarca la posición subjetiva del sujeto. Así pues, es muy distinto un
neurótico obsesivo que delira, que el delirio de un sujeto que se siente
perseguido por extraterrestres; es muy distinta la homosexualidad de un
sujeto con una estructura perversa, a la conducta perversa de un neurótico
que sufre por ser homosexual.
Resumiendo:
no son los ntomas los que hacen la estructura, sino la estructura la que le
da cabida o no a determinados síntomas.
Las estructuras no se recubren entre ellas. Esto quiere decir que un
sujeto neurótico no puede ser psicótico, y un sujeto con una estructura
perversa no puede pasar a ser un neurótico -No se enloquece el que quiere,
sino el que puede-. Tampoco un sujeto neurótico tiene una parte psicótica y
otra parte perversa, como tampoco se trata de convertir a un psicótico en
neurótico, como si fuese mejor ser neurótico que loco. Las estructuras de
subjetivación o constitución subjetiva de un sujeto, no cambian con el
tiempo; son fijas y para toda la vida. Esto significa, entonces, que un
psicótico es incurable, que no puede dejar de ser un loco, así como un sujeto
con una estructura perversa, será perverso toda su vida.
Introducción
En la corriente psicoanalítica Lacaniana, se emplea el concepto de estructura
clínica para designar el funcionamiento psíquico del sujeto. Además, se hace
fundamental para indicar la posición que el analista debe tomar en la
transferencia y en la forma como interviene con el sujeto.
La estructura clínica es un modo de economía psíquica y puede ser entendida
como la forma en que la persona ve y se relaciona con el mundo, cuestión
que puede ser discriminada a partir de elementos inductores en la relación
analítica (Fink, 2007; Green, 2010). De esta forma, se puede realizar la
caracterización de una estructura con base en la posición del sujeto frente a
sus síntomas y no frente a los síntomas mismos, sin dejarlos de tener en
cuenta. Así es diferente un neurótico que delira, que el delirio de un psicótico,
o un sujeto perverso al neurótico que posee un rasgo perverso marcado en
su sexualidad. Con ello se debe entender que la estructura da forma a los
síntomas y no son los síntomas los que configuran la estructura clínica, como
ocurre en otros criterios diagnósticos como el DSM-IV.
Las estructuras clínicas establecidas por Lacan se basan en el análisis
de la obra freudiana; a partir de allí, postuló tres estructuras
fundamentales que se configuran desde la experiencia de castración: la
neurosis, la psicosis y la perversión. Estas estructuras son irreversibles, lo
que indica que no se puede pasar de una estructura a otra en el transcurso
de la vida, el psicótico no puede ser neurótico ni perverso, y el perverso lo
será toda la vida. Cabe anotar que es concebible que existan otras
clasificaciones que lleven a más estructuras pero sobre la base de la teoría y
la investigación actual estas tres parecen cubrir todo el campo de fenómenos
psicológicos (Fink, 2007).
En términos generales, una descripción del neurótico desde marco
analítico:
Se encuentra en Nasio (1993) quien refiere que el neurótico es “aquel que
hace todo lo necesario para no gozar en lo absoluto; y está claro, una manera
de no gozar en absoluto es gozar poco, es decir, realizar parcialmente el
deseo” (p.44). Aquí, el goce se puede considerar un impulso originado en
una zona erógena del cuerpo que en camino hacia su fin se encuentra con
obstáculos, se acumula y se abre salidas; en otras palabras “el goce es
energía del inconsciente cuando el inconsciente trabaja” (Nasio, 1993,p.41).
Además, el sujeto neurótico se caracteriza como un sujeto insatisfecho y
dubitativo sobre los ámbitos de su vida.
La expresión de la neurosis se da a través de síntomas que reflejan la
forma en cómo la estructura neurótica se defiende contra el goce de tres
maneras distintas: la histeria, la fobia y la obsesión: “El goce intolerable se
convierte en trastornos del cuerpo en el caso de la histeria, se desplaza como
alteración del pensamiento en la obsesión, y se expulsa, para retornar de
inmediato como peligro exterior, en la fobia” (Nasio, 1991, p.23).
No obstante, aunque lo que se observa en el campo clínico en términos
generales es lo descrito por Nasio, lo anterior no es una regla rígida. En clínica
no es una distinción confiable o un criterio diagnosticar siempre de histérica
a quien se va abrumada por síntomas corporales.
De esta manera, el neurótico se configura como una persona que, a partir
del síntoma, goza parcialmente para frenar el goce sin medida.
Tal vez, el mejor ejemplo es la histeria:
Un histérico es aquel que crea enteramente una realidad, su propia realidad,
es decir que instrumenta un fantasma en el cual el goce más soñado se
sustrae sin cesar. Es por esta razón que Lacan caracterizó el deseo histérico,
y por lo tanto todo deseo, como profundamente insatisfecho, ya que jamás
se realiza plenamente, sólo se realiza con fantasmas y a través de síntomas
(Nasio, 1993, p.45)
El neurótico impone al lazo afectivo con el otro la lógica de su fantasma
inconsciente encarnando el papel de víctima desdichada e insatisfecha. El
fantasma corresponde a la forma en la que el sujeto representa al mundo y
se da un lugar en él, por lo tanto el fantasma moldea la cotidianidad del
neurótico y la forma de relacionarse con los demás.
La neurosis es la estructura clínica más común en la sociedad. Quienes
son llamados generalmente como “normales” son, en términos clínicos,
sujetos neuróticos, su mecanismo básico es la represión, como Freud mismo
sostiene se puede afirmar que todos somos enfermos neuróticos ya que las
precondiciones para la formación de los síntomas, la represión, puede
formarse en personas “normales” (Freud, 1915/1981).
Por otra parte, la estructura psicótica contiene la esquizofrenia, donde hay
una fragmentación del cuerpo y la paranoia, que se da a través de la
construcción de tres tipos de delirio: persecución, erotomaníaco y celos, que
utilizan como mecanismo la proyección, aunque esta no es exclusiva de la
paranoia ni de un cuadro patológico (De Waelhens, 1985).
En la psicosis no se hace consideración de síntomas como en la neurosis, sino
de fenómenos elementales que comprenden el delirio, las alucinaciones y la
construcción de neologismos (Waelhens, 1985), acompañados de un
sentimiento de realidad (Lacan, 1956/2004); cuestiones que proveerán las
herramientas clínicas para hacer un diagnóstico de un cuadro de psicosis; las
perturbaciones en el lenguaje, la incapacidad de crear nuevas metáforas, la
falta de control sobre las pulsiones y la feminización, son otros fenómenos
que se tienen en cuenta (Fink,2007).
Principalmente al referir que “los psicóticos serian máquinas con palabra”
(Lacan,1956/2004, p.63), Lacan hace referencia a que el nivel de lo simbólico
en los psicóticos está trastornado de tal forma, que padece del discurso en
su conjunto.
psicótico tiene la sensación de estar poseído por el lenguaje y atribuye sus
pensamientos a un agente exterior a él, no se concibe como el productor del
lenguaje, por lo que en muchos casos se puede hablar del psicótico como
alguien que “imita” el habla.
Los fenómenos elementales pueden ser la irrupción de voces en la esfera
psíquica de la persona, donde el sujeto manifiesta escuchar una voz que
viene referida a él.
Por otra parte, se pueden presentar fenómenos que involucran una
fragmentación en la imagen del cuerpo, así como distorsión en la percepción
del espacio y el tiempo. Además, acontecimientos en los que el sujeto
testimonia tener experiencias de certeza absoluta, ya sea con respecto a su
identidad “soy Dios” u hostilidad por parte de otros “me quieren matar”
(Miller, 1997). De esta manera, el psicótico funda su delirio y alucinación en
base a la certeza de que todo va dirigido a él, característica esencial de la
psicosis (Lacan, 1956/2004).
En este punto es pertinente aclarar, que la alucinación no es
exclusiva de la psicosis, ni es un criterio definitivo para su
diagnóstico. En contraste con el psicótico, en la alucinación del neurótico,
existe la duda; el neurótico se puede preguntar sobre la veracidad del
fenómeno. La duda es el rasgo distintivo de la neurosis, la certeza es la cosa
más inusitada en esta estructura (Lacan, 1956/2004)
Por su parte, la estructura perversa tiene como paradigma al sujeto
fetichista, aquel que necesita de un objeto para alcanzar la satisfacción
sexual. Sin embargo, cabe mencionar dos grandes divisiones de las
perversiones. Primero, aquellas en las que el perverso centra su acción y
pulsión libidinal en un fin, tal como se observa en el fetichismo, voyerismo,
exhibicionismo, sadismo o masoquismo, entre otras. Y por otro lado, en las
que el sujeto perverso desencadena su goce en un objeto: pedofilia,
gerontofilia, zoofilia u homosexualidad (Dor, 1995).
En términos generales se ha considerado al perverso como un sujeto
malicioso, alguien que no sólo hace mal, sino que desea hacerlo. Por ejemplo,
se considera como perverso al sujeto que imprime ciertos actos de crueldad
física o moral, vandalismo o provocación, conductas que trasgreden la norma
o la moral (Dor,1995, 1996).
Sin la presencia de la humillación no hay perversión propiamente dicha, con
lo que se puede asegurar que no es un sujeto perverso, es más bien un
neurótico que juega a ser perverso, en efecto “todos los neuróticos sueñan y
fantasean con ser perversos sin nunca llegar a serlo” (Nasio, 1993, p.163).
El neurótico puede vivir fantasmas perversos pero el perverso concreta esos
fantasmas sin poder realizarlos.
Así, “el perverso es aquel que realiza hasta el fracaso humillante el fantasma
perverso del neurótico” (Nasio, 1993, p.163) y el perverso “goza de verse
rebajado de modo degradante, y encuentra su satisfacción en el dolor
masoquista” (p.164)
TIPOS DE PSICOSIS
Psicosis inducida por tóxicos
El consumo de drogas o alcohol, o bien la abstinencia repentina tras un consumo
prolongado, puede provocar la aparición de síntomas psicóticos. En algunos
casos, los síntomas se resuelven rápidamente al desaparecer los efectos de la
droga, mientras que en otros la enfermedad puede persistir a pesar de
suspender el consumo.
Psicosis reactiva breve
En ocasiones, los síntomas psicóticos aparecen de forma súbita en respuesta a
una situación de mucha tensión, como puede ser un cambio importante en las
circunstancias personales o la muerte de un familiar. Aunque los síntomas
pueden ser muy intensos, la recuperación se produce en pocos días.
Trastorno delirante
El síntoma principal son los delirios, es decir, es la firme creencia en cosas que
no son ciertas.
Psicosis orgánica
A veces, los síntomas psicóticos son consecuencia de lesiones o enfermedades
orgánicas como traumatismos, infecciones o tumores. Habitualmente se
presentan junto con otros síntomas específicos de tipo neurológico.
Esquizofrenia
El término esquizofrenia se utiliza para hacer referencia a aquellos trastornos
psicóticos en los que los síntomas persisten durante un período no inferior a seis
meses. La duración y la intensidad de estos varían según el caso y, al contrario
de lo que se suele creer, muchas personas diagnosticadas de esquizofrenia
llevan una vida normal.
Trastorno esquizofreniforme
Únicamente se distingue de la esquizofrenia en que los síntomas persisten
menos de seis meses.
Trastorno bipolar
En estos casos, la psicosis es la punta del iceberg de una alteración del estado
de ánimo más generalizada que se caracteriza por la alternancia de episodios de
euforia y excitación (manía) y otros de desánimo e inhibición (depresión). En
caso de presentar síntomas psicóticos, éstos suelen estar relacionados con el
estado de ánimo. Así, en un episodio depresivo, el enfermo puede escuchar
voces que le dicen que se suicide mientras que, en un episodio maníaco, puede
creerse un ser con cualidades excepcionales capaz de realizar grandes proezas.
Trastorno esquizoafectivo
Este diagnóstico corresponde a la presencia simultánea o consecutiva de
síntomas de un trastorno del estado de ánimo (tales como la depresión o la
manía) y de psicosis. Es decir, el cuadro clínico no es típico de un trastorno
afectivo ni de la esquizofrenia.
Depresión psicótica
Consiste en una depresión aguda combinada con síntomas psicóticos, sin que en
ningún momento de la enfermedad lleguen a aparecer síntomas maníacos.
¿Qué es la esquizofrenia?
La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta la forma en que
una persona piensa, siente y se comporta. Las personas con esquizofrenia
pueden parecer como si hubieran perdido el contacto con la realidad, lo que
puede ser angustioso para ellas, sus familiares y amigos. Los síntomas de la
esquizofrenia pueden dificultar la participación en las actividades cotidianas o
habituales, pero existen tratamientos eficaces. Muchas personas que reciben
tratamiento pueden participar en la escuela o el trabajo, lograr su independencia
y disfrutar de las relaciones personales.
¿Cuáles son los síntomas de la esquizofrenia?
Es importante reconocer los síntomas de la esquizofrenia y buscar ayuda lo antes
posible. Por lo general, las personas con esquizofrenia son diagnosticadas entre
los 16 y los 30 años, después de un primer episodio de psicosis. Comenzar el
tratamiento lo antes posible después de este primer episodio es un paso
importante hacia la recuperación. Sin embargo, hay investigaciones que
muestran que los cambios graduales en el pensamiento, el estado de ánimo y el
funcionamiento social a menudo aparecen antes del primer episodio de psicosis.
La esquizofrenia no es frecuente en los niños pequeños.
Los síntomas de la esquizofrenia pueden ser diferentes entre una persona y otra,
pero generalmente se dividen en tres categorías principales: psicóticos,
negativos y cognitivos.
Síntomas psicóticos
Los síntomas psicóticos incluyen cambios en la forma en que una persona
piensa, actúa y percibe el mundo. Las personas con síntomas psicóticos pueden
perder el sentido compartido de la realidad con los demás y ver el mundo de
una manera distorsionada. Para algunas personas, estos síntomas aparecen y
desaparecen. Para otras, los síntomas se estabilizan con el tiempo. Los síntomas
psicóticos incluyen:
Alucinaciones: cuando una persona ve, oye, huele, saborea o siente
cosas que no son reales. Muchas personas que tienen este trastorno
oyen voces. Las personas que oyen voces pueden haber estado
escuchándolas durante mucho tiempo antes de que sus familiares y
amigos se den cuenta de que tienen un problema.
Delirios: cuando una persona tiene creencias fuertes que no son ciertas
y pueden parecer irracionales a los demás. Por ejemplo, las personas
que experimentan delirios pueden creer que aquellos que salen en la
radio y la televisión están enviando mensajes especiales que requieren
una determinada respuesta, o pueden creer que están en peligro o que
otros están tratando de lastimarlos.
Trastorno del pensamiento: cuando una persona tiene formas de
pensar inusuales o ilógicas. Las personas con trastorno del pensamiento
pueden tener problemas para organizar sus ideas y el habla. A veces,
una persona deja de hablar en medio de un pensamiento, pasa de un
tema a otro o inventa palabras sin sentido.
Trastornos del movimiento: cuando una persona presenta
movimientos corporales anormales. Las personas con estos trastornos
pueden repetir ciertos movimientos una y otra vez.
Síntomas negativos
Los síntomas negativos incluyen la pérdida de motivación, de interés o del
disfrute de las actividades diarias, así como alejamiento de la vida social,
dificultad para mostrar emociones y problemas para funcionar normalmente.
Entre los síntomas negativos se encuentran:
Tener problemas para planificar y ceñirse a las actividades, como ir de
compras.
Tener dificultad para prever y sentir placer en la vida cotidiana.
Hablar con voz apagada y mostrar una expresión facial limitada.
Evitar la interacción social o interactuar de manera socialmente
incómoda.
Tener muy poca energía y dedicar mucho tiempo a actividades pasivas.
En casos extremos, una persona puede dejar de moverse o hablar por
un tiempo, lo que es una condición poco común llamada catatonia.
A veces, estos síntomas se confunden con los de la depresión u otras
enfermedades mentales.
Síntomas cognitivos
Los síntomas cognitivos incluyen problemas de atención, concentración y
memoria. Estos síntomas pueden dificultar el seguimiento de una conversación,
aprender cosas nuevas o recordar citas. El nivel de funcionamiento cognitivo de
una persona es uno de los mejores predictores de su funcionamiento diario. El
funcionamiento cognitivo se evalúa mediante pruebas específicas. Los síntomas
cognitivos incluyen:
problemas para procesar la información para la toma de decisiones,
problemas para usar la información inmediatamente después de
aprenderla,
dificultad para concentrarse o prestar atención.
Riesgo de violencia
La mayoría de las personas con esquizofrenia no son violentas. En general, estas
personas tienen más probabilidad de que otros les hagan daño que las que no
tienen la enfermedad. Para las personas con esquizofrenia, el riesgo de hacerse
daño o de violencia hacia los demás es mayor cuando la enfermedad no se trata.
Es importante ayudar a las personas que presentan síntomas para que reciban
tratamiento lo antes posible.
La esquizofrenia frente al trastorno de identidad disociativo
Aunque, a primera vista, algunos de los signos pueden parecer similares, la
esquizofrenia no es un trastorno de identidad disociativo (que antes se llamaba
trastorno de personalidad múltiple o personalidad dividida). Las personas con
trastorno de identidad disociativo tienen dos o más identidades distintas que
están presentes y que se alternan para tomar el control de ellas.
¿Qué causa la esquizofrenia?
Varios factores pueden contribuir al riesgo de que una persona presente
esquizofrenia, entre ellos:
Genética. A veces, la esquizofrenia es hereditaria. Sin embargo, solo
porque alguien en una familia tiene esquizofrenia, no significa que otros
miembros de esta también la tendrán. Diversos estudios sugieren que
hay muchos genes diferentes que pueden aumentar la probabilidad de
que una persona desarrolle esquizofrenia, pero ningún gen por sí mismo
causa el trastorno.
Ambiente. Las investigaciones sugieren que una combinación de
factores genéticos, aspectos del entorno y las experiencias de vida de
una persona pueden desempeñar una función en el desarrollo de la
esquizofrenia. Estos factores ambientales pueden incluir vivir en la
pobreza, entornos estresantes o peligrosos y exposición a virus o
problemas nutricionales antes del nacimiento.
Estructura y función del cerebro. Hay investigaciones que muestran
que es más probable que las personas con esquizofrenia tengan
diferencias en el tamaño de ciertas áreas del cerebro y en las
conexiones entre las áreas que lo conforman. Algunas de estas
diferencias cerebrales pueden desarrollarse antes del nacimiento. Los
investigadores están trabajando para comprender mejor cómo la
estructura y función del cerebro pueden relacionarse con la
esquizofrenia.
¿Cómo se trata la esquizofrenia?
Los tratamientos actuales para la esquizofrenia se centran en ayudar a las
personas a controlar sus síntomas, mejorar su funcionamiento diario y lograr
metas personales en la vida, como completar su educación, dedicarse a una
carrera y tener relaciones satisfactorias.
Tratamientos psicosociales
Los tratamientos psicosociales ayudan a las personas a encontrar soluciones a
los retos cotidianos y a controlar los síntomas mientras asisten a la escuela,
trabajan o establecen relaciones. A menudo, estos tratamientos se usan junto
con medicamentos antipsicóticos. Las personas que reciben con regularidad
tratamiento psicosocial tienen menos probabilidad de que los síntomas
reaparezcan o de ser hospitalizadas.
Algunos ejemplos de este tipo de tratamiento incluyen terapia cognitivo-
conductual, capacitación en habilidades conductuales, empleo con apoyo e
intervenciones de rehabilitación cognitiva.
Tratamiento para el consumo de drogas y alcoholismo
Con frecuencia, las personas con esquizofrenia tienen problemas de drogas y
alcohol. Un programa de tratamiento que incluya tanto el tratamiento para la
esquizofrenia como para el consumo de drogas y alcohol es importante para la
recuperación, ya que el consumo de sustancias puede interferir con el
tratamiento de la esquizofrenia.
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