Psicología evolutiva de la adolescencia-Cátedra I
Segundo Cuatrimestre 2023
Comisión 14
“El peor crimen es fingir”
Docente a cargo: Agustina Eva Sanchez
Estudiantes:
- Almirón Belén Agustina
- Casas Jonathan Brian
- Gómez Camila Belen
- Occhiuzzi Paloma Cibeira
- Pereyra Mariquena Belén
Fecha de entrega: 31/10/23
Segundo cuatrimestre del ciclo lectivo 2023.
Introducción
El presente trabajo se basará en la película argentina “Yo adolescente” estrenada en el año
2020. La misma será abordada con el fin de producir un análisis desde distintos ejes; tales
como sexualidad, identidad de género, duelo, identificaciones, enamoramiento, uso
problemático de sustancias , pasaje al acto y algunos aspectos sobre la tecnología. Esta
película retrata la vida de varios adolescentes, tomando como protagonista principal a
“Zabo”, y nos da un recorrido a través de los desafíos y vivencias a los que se enfrentan en
esta etapa de transición hacia la adultez. A lo largo de su historia, la película explora cómo
los jóvenes lidian con lo real mientras atraviesan la complejidad de la adolescencia,
topándose con la irrupción de la sexualidad y el encuentro con la falta. Zabo deberá
enfrentarse, entre otros dificiles acontecimientos, con el suicidio de su mejor amigo y con las
nuevas exigencias que su sexualidad le impone, a partir de lo cuál, intentará desalinearse
de ese deseo del Otro, de aquello que quizás esperen de él, lo que es condición necesaria
para su constitución subjetiva que lo asumiría como un sujeto deseante.
Se irán ubicando determinados acontecimientos presentados en la película que nos serán
de utilidad para hacer referencia a conductas, trabajos psíquicos, mecanismos de defensas,
y otras exteriorizaciones propias de los adolescentes.
Desarrollo y análisis grupal:
Zabo, un adolescente de 16 años, protagoniza la película “Yo adolescente”. Ésta caracteriza
claramente a la adolescencia como un momento de conmoción, caos y desborde. También
de mucha incertidumbre para quienes la están atravesando, constantemente el protagonista
busca responderse ¿Qué lo hace ser adolescente? ¿Cómo debe comportarse?.
Durante gran parte de la película se encuentra explorando sobre la sexualidad, el
enamoramiento y la elección de “la persona ideal”, cada vez que intenta responder a estos
interrogantes y a los desafíos que le imponen, recurre a su grupo de pares para obtener
respuestas. Por ejemplo, a Tomás, su mejor amigo, le pregunta sobre “¿Qué es estar
enamorado?” y “¿Cómo elegir a la persona ideal?”. Es destacable como en la mayor parte
de la película los hechos están protagonizados por su grupo de amigos, compañeros del
colegio y amigos de sus amigos. Esto es fundamental en la adolescencia, ya que el grupo
de pares es un gran sostén en el camino a la exogamia. Este desasimiento de la familia, el
separarse progresivamente de ella es un proceso que atraviesan todos los adolescentes. Es
a partir de este proceso que comienza a tomar suma importancia la necesidad de
pertenecer a un grupo, dando lugar a la tendencia grupal y la salida hacia el mundo
exogámico que son típicas de esta etapa.
En la primera escena, desde el minuto 1:10 podemos ver al protagonista en un recital,
cantando y saltando junto a su amigo y un gran tumulto de gente. Podemos ver la manera
en la que descargan y subliman, a través de la música, la cultura y el baile, esas grandes
cantidades de energía que caracterizan a la pulsión sexual con la irrupción de la pubertad.
Hay en el adolescente un incremento de la tensión sexual que rompe con el principio de
constancia. Lo novedoso y desconocido para el sujeto es que con la maduración física la
tensión sexual pasa a ser genital, lo cual permite consumar el acto sexual ya que se alcanzó
el pleno desarrollo corporal. Ante el advenimiento de la sexualidad el psiquismo exige una
resignificación y reorganización para poder elaborar los cambios que se están atravesando
con la irrupción de la pubertad. Aquí se da el encuentro con el otro sexuado y la posibilidad
real de la consumación del acto mencionado anteriormente. Dicho esto, el hallazgo del
objeto exogámico será uno de los trabajos psíquicos más importantes que se dan en esta
etapa, pues para muchos adolescentes implica la aparición del primer amor.
Considerando al enamoramiento como aquel desborde de la libido yoica sobre el objeto, se
puede inaugurar a partir de éste la elevación de un ideal sexual. En el caso de Zabo, que
presenta a María como su primer amor, se puede apreciar una elección de objeto del tipo
narcisista. En otras palabras, el protagonista expresa sentirse atraído hacia ella por los
gustos en común y considerarla parecida a él. Este tipo de enamoramiento lo vemos
también con Tomás, ya que en un momento de la película Zabo realiza una lista con las
características que debería tener su “persona ideal”. Estos requisitos listados que tenga los
mismos gustos musicales, que le guste salir a recitales (...), que se vista con personalidad,
que se ría de mis chistes, que no le incomode estar en silencio, que no tire mala onda, que
haya vivido cosas que no le correspondían(...)” reflejan el modo en que busca en el otro
rasgos coincidentes con los propios.
Es a partir de la confección de la lista que Zabo duda por primera vez de su orientación
sexual, llegando a la conclusión que quien cumplía los requisitos no era María si no Tomás,
un varón. Luego se repite a mismo “mi chica ideal no puede ser un chico”. En esta
negación se ve reflejada la heteronormatividad impuesta por la sociedad que lleva al
protagonista a cuestionarse con cierta inseguridad, por temor a ser rechazado y ser
diferente a lo que cree que se espera de él. Observamos también una caída de su ideal del
yo, ya que para Zabo, que su persona ideal sea mujer era una condición necesaria para
alcanzar su imagen perfecta de lo que quiere ser. Tras este suceso habilita la posibilidad de
reelaborar su orientación sexual.
El protagonista recurre a Agustín, un chico homosexual de su misma edad, para preguntarle
“supongamos que hipotéticamente me gusta un chico, ¿eso me hace gay?” intentando
comprender y poner en palabras aquello novedoso para el protagonista. Tras esta
conversación Zabo decide evitar a Tomas por miedo a ser rechazado y perder la amistad
que tenían. El contacto cero con su amigo le permite evadir el cuestionamiento sobre su
sexualidad, al menos momentáneamente. Sin embargo, a lo largo de la película no deja de
investirlo libidinalmente añorando el vínculo que solían tener y deseando pasar tiempo
juntos, “me hubiera encantado haber dormido con él, lo extraño todo el tiempo” es un deseo
que narra en el minuto 32:12.
En este contexto en el que evita a su mejor amigo, conoce en una fiesta a Tina y se acerca
a Ramiro, un compañero de clases. Ambos se convierten en sus parejas sexuales, aunque
manifiesta sentirse enamorado de Tina y no puede decir lo mismo de Ramiro.
En la adolescencia lo esperable es la confluencia entre las corrientes tiernas y sensuales en
el mismo objeto, esto se refleja en lo que siente Zabo por Tina. Con ella experimenta la
posibilidad concreta de la paternidad, al enterarse que está embarazada luego de mantener
diversos encuentros sexuales.
Frente a este nuevo desafío que enfrenta en la película, recurre nuevamente a Agustin, a
quien le expresa no saber qué hacer y no saber qué le pasa. Se notaba angustiado por la
situación y con fuertes deseos de que “algo esté saliendo mal”, luego recibe la noticia de la
pérdida del bebe y se culpa también por haber querido que aquello ocurriera. Esto denota
la temprana maduración física en relación a la maduración psíquica, es decir, el cuerpo se
encuentra preparado para tener hijos antes que los recursos psíquicos para abordar y
elaborar esta situación. Todos los desafíos atravesados por el protagonista dan cuenta de la
irrupción de lo real de la sexualidad en el adolescente, entendiendo a “lo real” según Lacan
como aquello que irrumpe en el sujeto cuando este no se encuentra preparado, en donde
no hay representación ni palabra. Lo real está asociado al síntoma, a lo traumático. Como
venimos mencionando, “la sexualidad hace agujero en lo real” porque hay una falta en el
saber. Esta se observa a lo largo de toda la película por medio de los interrogantes que
atraviesan al protagonista.
Otro de los hechos significativos en la película corresponden al momento en que Zabo se
entera que mucha gente de su edad, incluidos conocidos suyos, habían fallecido esa misma
noche en un incendio dentro de un recital en Once. Motivo por el cual, tras la vorágine
emocional que significó esa noticia tanto para él como para su círculo social, no nota la
desaparición de su amigo Paul, enterándose una semana después que se había suicidado.
En relación a ello podemos destacar una escena de la película que ocurre a partir del
minuto 5:20, donde se ve la manera en que inmediatamente posterior a este estado
angustiante y doloroso; la noticia de la muerte de su amigo, Zabo comienza a escribir y
bloguear su vida, a escribir sus pensamientos, reflexiones y conflictos internos como un
intento de simbolizar ese encuentro con lo real y lo traumático. Así, se puede ver el modo en
el que el protagonista utiliza la escritura como un recurso simbólico, y aunque en ocasiones
acude a la escritura manual, predominan las escenas en las que utiliza su computadora
sacando partido a la practicidad de las tecnologías y el internet para dar lugar a la auto
expresión y la documentación de emociones. Vemos aquí, en la escritura en el blog junto a
las escenas en que acude a la comunicación telefónica para conversar con sus amigos,
como la comunicación virtual reemplaza el cara a cara habilitando un nuevo lugar simbólico.
Utilizando la tecnología al servicio de la tramitación y elaboración de los desafíos que el
protagonista está atravesando.
El uso particularmente del celular como vía de comunicación nos permite ver la posibilidad
de generar una salida exogámica al poder comunicarse con pares, por ejemplo es el
recurso que utiliza predominantemente Zabo para comunicarse con Paul. Por ello podemos
pensar a este tipo de comunicación en la adolescencia como una una zona de experiencia
facilitadora y a veces precursora de experiencias de socialización, de encuentros en el
mundo externo. A su vez puede funcionar como un lugar de soledad y aislamiento como
sucede las veces que Zabo no recibe respuesta a los mensajes que envía a sus amigos o
cuando elige no responderle a Tomás con el fin de evitarlo. Una escena que ejemplifica este
hecho es la que se da cuando el protagonista cumple diecisiete años, decide apagar su
teléfono porque no quiere festejarlo y al notar luego de encenderlo que no recibió el saludo
de Tina, Ramiro y Tomas dice “lo habrán olvidado, no soy una persona memorable”,
adjudicando al saludo virtual un lugar importante.
La película se distingue por representar de manera destacada el duelo más significativo que
el adolescente debe atravesar, el suicidio de su amigo “Paul”. Para Freud el duelo es un
proceso doloroso pero indispensable, puesto que evitarlo produce consecuencias en lo
psíquico. Sin embargo vemos que en el minuto 9:40, posterior a la pérdida, le preguntan a
Zabo cómo se encuentra y responde: “Bien, ¿por qué debería estar mal?”. Aquí se puede
identificar que opera el mecanismo de defensa conocido como desmentida, la cual por
medio de la escisión del Yo (yo real-yo placer) intenta taponar y desmentir lo que se registra,
en este caso ese dolor característico del duelo. La desmentida se da en un primer momento
de este proceso. En una segunda instancia, hay una sobreinvestidura de recuerdos que
refleja cómo, por momentos, Zabo cae en la cuenta de esa pérdida, es decir admite el juicio
de realidad junto con el de atribución, lo cuál se hace evidente en diversas escenas de la
película.
El trabajo de duelo se puede considerar cumplido tras llevar a cabo el desasimiento pieza
por pieza, el cuál consiste en retirar la libido del objeto y desinvestir las huellas mnémicas
del mismo. Claramente, en el caso del protagonista, el trabajo de duelo destinado a tramitar
la pérdida de su amigo nunca se completó, no hubo tal desasimiento pieza por pieza ni la
posibilidad de expresar completamente sus afectos, aunque sus blogs y la escritura han
sido un intento, aunque fallido, de utilizar recursos simbólicos para poner en palabras sus
emociones y elaborar su duelo.
Por otro lado, el duelo, en términos de la reacción ante la pérdida, se manifiesta en varios
momentos de la película, ya sea al perder la relación con amigos o con sus parejas
sexuales. Además, Zabo se enfrenta a duelos que la propia adolescencia le plantea, ya que
es esta etapa un terreno de muertes simbólicas, donde el sujeto elabora pensamientos que
van a requerir de un trabajo de duelo por el cuerpo infantil, la identidad infantil y por los
padres de la infancia. Esto es observable en la escena en la que Zabo va a la heladería con
su mejor amiga María, y al elegir el sabor del helado él le dice “limón y frutilla, cómo
siempre, porque sigo siendo el mismo“. Vemos en esta frase un intento de desmentida a los
cambios abruptos que presenta la adolescencia para ellos, queriendo conservar así su
identidad infantil.
Otro de los duelos que atraviesa el protagonista es la caída de la imagen de los padres que
había construido durante de la infancia. A lo largo de la película se ve la manera en la que
Zabo en ocasiones ignora a sus padres, se enoja con ellos e incluso los cuestiona, pues
estos tampoco se muestran dispuestos a ofrecer el espacio de escucha y contención que
todo adolescente necesita. En él comienza el desasimiento de la autoridad de los padres,
pues, evidentemente ya no los estaría considerando fuente de autoridad. Cabe destacar
que este trabajo de elaborar el duelo por los padres de la infancia es un proceso que lleva
tiempo, y que no deja de ser doloroso en la medida que implica el descubrimiento de que
ellos no son omnipotentes, están castrados y atravesados por la falta estructural. De esta
manera, Zabo a lo largo de la película se irá enfrentando progresivamente a la idea de que
ni sus padres, ni él son perfectos. Por ejemplo, al comienzo de la película Zabo llega a su
casa luego de la noticia del accidente de Cromañón y tiene una breve discusión con su
padre, que le reclama el no haber atendido con rapidez el mensaje de la madre, acusándolo
de desconsiderado por asustarla, a lo que Zabo le responde “por ahí había algún amigo mío
ahí adentro y vos te quejas porque llegué un poco tarde, fijate a quién salí desconsiderado”,
esta respuesta es una de las formas en la que podemos ver que el personaje resigna las
identificaciones primarias con su padre. Otro ejemplo, en este caso del desasimiento de la
autoridad parental, lo vemos en el minuto 7:45, en donde Zabo no obedece a las directivas
de sus padres que le piden que se siente a desayunar con ellos y responde yéndose de la
casa sin siquiera decir una palabra ni comer algo.
Como mencionamos al comienzo, a lo largo de la película se muestra la manera en la que
en la adolescencia hay una inclinación hacia la tendencia grupal a la par que se lleva a cabo
una separación progresiva de los padres, teniendo estos menos implicación en sus planes.
Esta separación no implica dejar de quererlos, sino que ese distanciamiento será necesario
para que se comience a construir su propia identidad. Dicho esto, en el minuto 1:25:05 el
personaje principal expresa la acotada comunicación familiar con la siguiente frase “Por
más poco contacto que tengo con mis viejos necesito saber que están ahí”. Incluso, Zabo
no recurre a estos, sino a sus amigos en momentos de desamor, frustración e incertidumbre
para buscar contención y consejo. En este punto sin dudas se evidencia que es muy
importante el papel de sostén que los amigos juegan para cada adolescente.
En la adolescencia el sujeto se confronta con todo lo que había sido construido para él
hasta ese momento, es decir, hay una caída del universo infantil en el cual se había
alcanzado una imagen unificada. En dicha etapa de la vida esa unidad se ve fragmentada
permitiendo un replanteo del sentimiento de mismo y de la identidad del sujeto para
buscar así nuevas formas de reelaborar lo vivenciado frente a la realidad. Zabo en esta
búsqueda de la propia identidad, manifiesta su descontento con las expectativas que los
adultos y la sociedad le imponen a los adolescentes, escribiendo en su blog “Somos la
urgencia en carne viva, no pensamos demasiado en el mañana. Al menos no en esa
mañana de la casa, la familia, el perro, el auto, etc. Prefiero matarme antes que tener un
futuro prefabricado”. Estos ideales impuestos por el otro sobre cómo “debe” ser la vida del
adolescente y de qué manera se deben comportar, genera un gran malestar en nuestro
protagonista, quien se compara con otras personas de su misma edad que, a su parecer,
son perfectos por tener proyectos a futuro. Esto podemos verlo en el minuto 16:30 cuando
Zabo se compara con Ramiro, a quien admira pero al mismo tiempo repele ya que le
recuerda su propia imperfección.
Junto con estos ideales impuestos por los adultos podemos pensar en el concepto de
género como una construcción social que refleja los roles, expectativas y características
asociadas a lo que la sociedad considera como femenino o masculino. La identidad de
género se relaciona con cómo una persona se percibe a misma en términos de género,
ya sea como hombre, mujer, trans, no binario, u otras identidades. Sin embargo, se busca
entender que la identidad de género no es dependiente de la anatomía genital, en otras
palabras, no derivará de las características innatas o biológicas de las personas. En su blog,
el protagonista se nombra como Nicolas Martín Zamorano, aunque prefiere que le digan
‘Zabo’, reflejando que en su caso, su identidad de genero coincide con el sexo que fue
asignado al nacer.
Podemos relacionarlo con el axioma de Lacan que dice “no hay relación sexual”, donde
considera que no hay nada en lo real que defina lo que es ser hombre y ser mujer, sino que
está inscripto en el plano de lo simbólico a traves de construcciones sociales que responden
a las subjetividades de la época.
Una característica de la adolescencia es la desestimación de los riesgos y el consumo de
sustancias y alcohol desmedido en la búsqueda de llenar el vacío generado por el
encuentro con la falta ante la imposibilidad de representar. Esto lo vemos en varias escenas
de la película, como por ejemplo cuando Zabo comienza a organizar fiestas clandestinas en
un galpón, amparado por Arnaldo (el guardia de seguridad de la edificación) junto con quien
habilita un espacio sólo para menores de edad, un lugar de encuentro y de disfrute, donde
no había autoridades que dicten lo que se debía hacer y podían dar rienda suelta a sus
impulsos.
Para concluir, es oportuno reflexionar acerca de los distintos factores que llevan a Zabo a
tomar la trágica decisión de quitarse la vida, acceder al goce de morir a su manera,
cediendo ante la pulsión de muerte.
Uno de estos factores lo encontramos en la ausencia de las figuras parentales que cumplan
el rol de sostener emocionalmente al adolescente, dejándolo desvalido ante la angustia que
lo invade. Observamos cómo los padres en distintas oportunidades hacen la vista gorda
ante las situaciones problemáticas a las que se enfrenta su hijo y no le proporcionan un
espacio de confianza, amparo y ternura que posibiliten una apertura en la comunicación
entre ellos. Hay escenas en donde esto se ve de manera muy clara, como por ejemplo
cuando llega golpeado a su casa y los padres lo miran inexpresivamente y se encogen de
hombros, dejándolo irse a su habitación sin mayor indagación sobre qué le había sucedido.
Otra situación donde se ve reflejada esta falta de escucha y de atención por parte de la
familia, es hacia el final de la película, cuando la madre de Zabo entra a su cuarto para
preguntar qué le estaba pasando, y él estuvo a punto de abrir su corazón para contarle lo
que sentía, pero ese momento se ve interrumpido ante el reto de la mamá, quien se distrae
con la ropa sucia y le reclama por no haber ordenado la habitación. Esta escena finaliza con
el relato de Zabo que expresa no tener el lugar para “Hablar, la mierda que todos me piden
que haga”.
Otro factor fundamental es el continuo encuentro con la pérdida de seres queridos, ya sea
ante la muerte (como es en el caso de Paul) o por rompimiento de los vínculos (como
sucedió con Fran, María, Tomás, Tina y Ramiro). En relación con estos sucesos es que se
instala en Zabo la sensación de soledad y el no sentirse importante para los otros, lo cual
puede ser entendido como una amenaza desde el mundo exterior y/o el superyó, motivo por
el cual el personaje se abandona y deja morir. Ya que vivir implica sentirse amado.
Por otro lado, es interesante destacar el hecho de que Zabo en ningún momento manifiesta
tener algún proyecto a futuro, ni se imagina a mismo a largo plazo, alegando que él
siempre pensó que iba a morir joven, y que constantemente lo invade el pensamiento de
“No hay tiempo”. El hecho de no haber encontrado un camino que lo identifique, algo que le
proporcione un motivo para levantarse cada día y ponga en marcha el motor del deseo, es
un factor fundamental que lo conduce a sucumbir ante la pulsión de muerte. Esta falta de
proyecto se ve reflejada en la escena en la cual Ramiro le pregunta “¿no tenés ningún plan
para el futuro vos?” y él le contesta “No. Yo pienso que me voy a morir joven (...) es una
seguridad que tengo. Quizás por eso me chupa un huevo el futuro”.
Esta conjuncion de situaciones dolorosas (la falta de contención e interes de parte de los
padres, la pérdida de seres queridos, el rompimiento de vínculos importantes para el
protagonista y el hecho de recurrir al consumo problemático como forma de lidiar con los
conflictos internos) y de emociones no elaboradas (como el enojo, la angustia y la tristeza),
son las que llevan a Zabo a realizar el pasaje al acto a traves del suicidio como respuesta
ante la angustia. Así, finaliza la película con una caída literal de la realidad simbólica, ya que
no hay un Otro que pueda sostenerlo, el lazo social está definitivamente roto y el sujeto
experimenta en carne propia una gran sensación de desamparo.
Análisis y conclusiones individuales
Camila Gomez- Eje “Duelo”
Desde el comienzo hasta el final de la película , Zabo se encuentra con diferentes
pérdidas, las cuáles van desde una una muerte física hasta una muerte simbólica, como el
encuentro con la caída del ideal de los padres que inaugura el inicio de un proceso de
duelo. Así también, enfrenta la pérdida de vínculos amorosos, e incluso del de una
amistad. Ante ello, se hace evidente el dolor que implica perder, y la manera en la que el
sujeto se somete a distintos duelos en el transcurrir de su vida.
Dicho esto y habiendo subrayado como toda persona en su vida atraviesa distintas
pérdidas que lo insertan en un trabajo de duelo, es importante tener presente que la
adolescencia podría ser un periodo que conlleve a un aumento de desafíos emocionales.
Por lo tanto, cada adolescente tendrá ante ello ciertos recursos y una forma particular de
elaborar la realidad. Con Zabo, se puede ilustrar cómo estos desafíos lo agobian, dejándolo
incapaz de afrontarlos.
Por otro lado, se puede ver la manera en la que Zabo se sirve de la desmentida en varias
ocasiones para evitar la angustia en ese encuentro con la castración, con la falta. La
realidad, como lo es la pérdida de su mejor amigo puede llegar a ser muy dolorosa, por ello
la desmentida opera, es decir, para defenderse de lo traumática que puede ser la misma.
No obstante, es fundamental que tanto Zabo como cualquier persona se permitan
experimentar todas las emociones que acompañan a cualquier proceso de duelo. Al
contrario de lo que parece haber hecho el protagonista al fingir que la pérdida no le causaba
angustia, es importante reconocer y expresar esas emociones. La importancia de esto se
debe a que lo no tramitado no cesará de inscribirse, no dejará de perturbar y la película sin
dudas es evidencia de ello. Zabo en diferentes ocasiones recuerda a su amigo Paul con
sentimientos de enojo , otras con añoranza y nostalgia empatizando con él y otras veces
volviendo a considerarlo egoísta por suicidarse. Todo ello ocurre sucesivamente y de
manera repetitiva, esto se explica a partir de lo dicho por una persistencia de lo no resuelto.
Aunque la película destaca la pérdida física que el protagonista debe afrontar, lo cual sirve
como punto de partida para identificar un proceso de duelo inconcluso, por otro lado, como
se ha mencionado al comienzo, a lo largo de la trama Zabo experimenta distintas pérdidas
simbólicas que lo llevan a convivir de igual modo con la ausencia. Sin embargo, en Zabo se
hace evidente una persistencia a aceptarla, se puede apreciar, dicho de otro modo, un
rehusamiento a la falta, un intento continuo y repetitivo de taponarla, con alcohol, drogas,
con fiestas, con la compañía de amigos, o con un constante desplazamiento de la libido
hacia nuevos objetos amorosos; que va desde su amiga Maria, en Tina, a Tomás y
posteriormente a Ramiro. Pues en esta etapa, en términos lacanianos se comenzará a
buscar esos objetos imaginarios que calmen esa ausencia interna, es decir, es ello
esperable y necesario para transitarla. En el minuto 1:05:40 esto queda demostrado,
cuando Zabo tras ser dejado por Tina inmediatamente llama y busca como objeto de amor a
Ramiro para llenar esa aflicción que estaba sintiendo.
Por otro lado, resulta notable cómo el sufrimiento que experimenta el protagonista se
manifiesta principalmente a través del enojo. Esto se debe a que, en ocasiones, el enojo
actúa como una especie de escudo que disimula la angustia, ya que parece ser una
respuesta más aparentemente fuerte ante las emociones dolorosas.
Para concluir y considerando el desenlace de la película, en la que el protagonista se quita
la vida, es fundamental comprender que el duelo puede ser una experiencia
emocionalmente abrumadora, a partir de la cual las personas pueden sentir no tolerar ese
dolor y angustia que las pérdidas conllevan, lo que puede llevar como vemos con Zabo a un
aumento de pensamientos suicidas, que aunque en ocasiones puedan pasar
desapercibidos como para sus amigos en la película, cuando se identifiquen es esencial que
se brinde apoyo o se busque ayuda de un profesional. La experiencia de Zabo refleja esa
carencia de apoyo que humille a su deseo de autodestrucción.
Jonathan Casas- Eje “Identidad de género y orientación sexual”
Podemos evocar entonces, manteniendo una línea relacionada con la identidad de género
que nuestro personaje principal Zabo es un chico cis-género, es decir, que la percepción
que tiene sobre mismo, coincide con sus genitales masculinos en este caso, e indagando
un poco más allá, Zabo se posiciona en una situación de descubrimiento y/o exploración en
cuanto a su orientación sexual, por ello, recordemos que al formarse una especie de
aumento frecuente de encuentros de carácter sexual con Ramiro, emplea tener además,
varios encuentros sexuales posteriores a lo largo de la película con Tina, esto podría
dejarnos en evidencia a sentar las bases relacionadas a su orientación sexual, la cual se
definiría como sentir atracción física, sexual, emocional y romántica hacia otra persona,
pero en este caso, tanto hacia hombres como a mujeres, puesto que también en los inicios
de la película el protagonista nos comenta que ha estado enamorado de su mejor amiga y
luego de un tiempo, comienza a enamorarse de su mejor amigo al cual le declara
abiertamente todo lo que sintió por él durante todos esos meses. Sabemos que si bien es
un terreno con bastante diversidad y novedad respecto de la orientación sexual como parte
de la identidad de una persona, sostengamos la idea de lo importante que es respetar y
sobre todo apoyar a las personas frente a ello, ya que se evidencia en la película que Zabo
quizas no recibió el apoyo emocional suficiente de los padres más allá de escribir en su blog
y tampoco se acude a un profesional de la salud mental para desanudar y poner en
palabras todo aquello que le sucedía con respecto a ser un adolescente, en relación a las
sensaciones de su cuerpo y el enamoramiento.
Paloma Cibeira Occhiuzzi- Eje “Consumo problemático de sustancias”
Resulta necesario destacar el rol que cumple el consumo de alcohol y de drogas a lo largo
del desarrollo de la trama. Muchas de los acontecimientos más significativos de la película
ocurrieron en momentos en los cuales los protagonistas se hallaban bajo los efectos del
alcohol, la marihuana o la “pepa”. Cuando Zabo comenzó a organizar las fiestas en el
galpón, se puede ver cómo los adolescentes recurren al consumo de alcohol a modo de un
goce inmediato, para desinhibirse y disfrutar del momento, sin otras preocupaciones
externas.
El problema surge cuando Zabo, el protagonista, comienza a recurrir a la ingesta
compulsiva como una herramienta para “ahogar” sus penas, ante las sucesivas pérdidas
que sufre a lo largo de la pelicula. El suicidio de Paul, el tragico recital donde muchos
murieron y otros encuentros cercanos con la muerte, fueron sucesos traumaticos en los
cuales Zabo al no lograr utilizar el recurso de la palabra para realizar el proceso de duelo,
termina consumiendo alcohol y drogas en cantidades excesivas, todo con el fin de no sentir
esa tristeza que lo invadia. En palabras de Freud, podríamos decir que el amparo de la
ingesta se constituye para el protagonista como un recurso para aliviar el sufrimiento del
cuerpo, el desprendimiento de displacer que le invade ante situaciones desagradables. En
otras palabras, sería un intento de frenar un dolor que no cesa y que se desprende desde la
fijación del trauma, operando como un reemplazo fallido a costas de la pérdida de la
cualidad afectiva.
Un claro ejemplo de un accionar de este tipo se da cuando Zabo, luego de ver como su
amigo se chapaba a María (su mejor amiga de la cual estaba enamorado) comienza a tomar
alcohol desenfrenadamente y dice “Durante el resto de la fiesta me encargue de tomar todo
que me ayudara a fingir que no me había muerto esa noche (...) Hice lo que mejor me sale,
fingir que la estoy pasando bien, fingir que estoy cómodo, fingir que no estoy enamorado de
ella”.
La falta de sostén por parte de la familia de Zabo, sumado a su imposibilidad para utilizar el
recurso de la palabra para tramitar su angustia ante tantos momentos de duelo como fueron
la separación con Tina y la pérdida de su embarazo, el rechazo de parte de Tomás, y la
muerte de Paul, dirigen inevitablemente a Zabo a su trágico final. Esta dificultad para poner
en palabras lo que le generan todos estos sucesos se ve muy clara en un escena casi
llegando al final de la película, en la que la madre del protagonista entra a su habitación
para preguntarle qué era lo que le estaba pasando últimamente. En las palabras de Zabo:
“Mamá entró al cuarto y me preguntó qué andaba pasando, ¡al fin alguien se da cuenta! Por
un momento estuve a punto de contarle todo, de hablar. Hablar, la mierda que todos me
piden que haga. Leí que la gente se puede morir de corazón roto…¿Cuánto falta?”
Retomando la línea freudiana, podríamos decir que la adicción a la ingesta que se aprecia
en Zabo, quien llega al desesperado punto de mezclar alcohol etílico con jugo a plena luz
del día con el fin de evadir la realidad en la que vive, no es más que una manifestación o
exteriorización de cierta tramitación pulsional. En cambio si tomamos la perspectiva
lacaniana, es evidente que aquella ingesta compulsiva no se trata de una estructura ni de
un síntoma, sino que implica un acto que sustituye a la palabra. No olvidemos que el
adolescente está inserto en la sociedad de consumo del capitalismo tardío y bañado en el
discurso capitalista, por lo cual no resulta sorpresivo que caiga rendido ante la tentación del
goce inmediato e ininterrumpido que el alcohol y las drogas le brindan.
Es así como llegamos al desenlace del personaje de la historia, quien termina quitándose la
vida hundido en un cuadro de angustia y enojo, sumado a la peligrosa mezcla de pastillas y
alcohol con la que intenta mitigar su dolor tras leer la carta de despedida de su amigo Paul.
Un final que podría haberse evitado con una presencia más empática y atenta de las figuras
parentales, que en ningún momento responden ante las necesidades emocionales de su
hijo adolescente ni le brindan un espacio de confianza para que pueda comunicar lo que le
pasa.
Pereyra Mariquena Belen, Eje: "Pasaje al acto"
Para comenzar podemos destacar, cómo Zabo el protagonista se enfrenta a los diferentes
retos que le presenta el estar transitando la adolescencia, los recursos simbólicos con los
que cuenta parecen no ser suficientes para atenuar la irrupción traumática y el avance de lo
real.
Uno de los recursos con los que cuentan los adolescentes es la escritura, en la película
podemos observar los diferentes momentos en los que se hace hincapié al uso de la
misma, desde la inauguración del blog que utiliza a modo de diario íntimo, se subraya la
importancia de escribir, en un intento de poner en palabras aquello que ante la irrupción de
la libido genital es difícil de nombrar, se trata de que el material mnémico se reelabore, a mi
entender el personaje falla en sus intentos de ligadura, ya que muchas veces acude a fingir,
que está bien evitando elaborar los recuerdos, evadiendo el recordar siendo que este es la
única forma de olvidar. Para Zabo escribir es una forma de sentirse mejor, de no sentirse tan
solo.
En otro momento durante una charla con Ramiro este le dice "deberías contarle tus
secretos a tus amigos de carne y hueso, no en ese diario íntimo de maricon" haciendo
alusión a qué esas escrituras las guardaba y no las compartía, seguía sin poder poner en
palabras aquello que lo desbordaba. Dejando ver así, que si bien el protagonista busca
tramitar todo lo que le sucede parece no poder lograrlo.
Durante toda la película se encuentra con la dificultad que le produce el desconocimiento de
la sexualidad y el estar enamorado de su mejor amigo tomas, llegando al final de la película
en un intento de elaborar, decide hablar con Tomás sobre lo que le pasaba con él, la
respuesta de este fue que se tenían que alejar en palabras de Zabo "Mí cabeza reproduce
una y otra vez el momento en el que Tomás dice que nos tenemos que alejar" como un
exceso de difícil tramitación, lo real es vivido como traumático sin poder resignificar darle un
sentido.
En un último intento de hablar, Zabo se encuentra con la posibilidad de escucha de la madre
cuando entra a su cuarto y le pregunta:
¿Qué está pasando? El piensa al fin alguien se da cuenta y por un momento siente que va a
tener el lugar que su madre va a oficiar de sostén frente a la angustia de él, permitiendo
poner en palabras todo ese caos que se siente con la irrupción de lo real sexualidad y la
muerte.
La madre no logra habilitar esa posibilidad, no reconoce la necesidad de Zabo de poner en
palabras todo el caos que está atravesando.
Una vez más el adolescente se encuentra con la imposibilidad de poner en palabras, sin un
otro que encarne el nombre del padre que es aquello que le permite ubicarse en función del
deseo del goce. Una función de sostén que muestre que existe otra posibilidad otra forma
de hacer y un otro que lo invite a renunciar así a la autodestrucción asumiendo una
posición ética renunciando a la satisfacción pulsional. Alguien que le diga que se puede
hacer algo, que la muerte no es la única salida.
Podemos ver así como la adolescencia trastoca al sujeto dejándolo sin palabras.
No hay articulación entre representación cosa representación palabra y termina con el
pasaje al acto consumado así el deseo sacrificial y suicida ,podemos concluir con la salida
fallida del personaje ante la falta de sostén y recursos simbólicos .
Me parece interesante destacar el inten del adolescente para tratar con todos los cambios
que trae la adolescencia, su manera de vivir la sexualidad, su encuentro con la muerte, los
distintos intentos fallidos por simbolizar, que si bien el en un principio esquiva, al fingir que
no le pasa nada, finalmente deja ver su necesidad de ser escuchado lo que estaba diciendo
a gritos o dando señales que nadie logró identificar. En palabras del padre de Zabo "Los
adolescentes no exageran, gritan son gritos de auxilio de angustia y de impotencia"
lamentándose no haber escuchado a su hijo.
Por último Zabo decide leer los escritos de Paul su amigo que había tomado la decisión de
suicidarse, este le aconseja que se haga cargo que afronte los problemas, que aprenda a
hablar de lo que le pasa, ofreciéndo otra salida otra opción. Hacerse cargo implica hacerse
cargo de su propio deseo asumir una posición frente al advenimiento de la adolescencia.
Pero el protagonista no encuentra ese lugar de escucha no hay un otro que lo aloje, que le
haga un lugar en su deseo esto produce una caída de la realidad simbólica, y la única salida
que encuentra Zabo, es dejarse morir a su manera .
Almirón Belén - Eje “Desmentida como mecanismo de defensa ante la angustia”
En lo que respecta a mi conclusión individual, lo que más llamó mi atención y me pareció
interesante para articular con lo visto en la película es, a mi parecer, el desmedido y
significativo uso del mecanismo de la desmentida por parte del protagonista, Zabo, un
adolescente que transcurre los dieciséis años.
La desmentida es un mecanismo de defensa mediante el cual la persona puede rehusarse a
reconocer la realidad objetiva de algo que percibe como displacentero. Este suceso que
permite al sujeto rechazar las consecuencias de esa percepción provoca en él la escisión
del yo, por un lado el Yo-Real y por otro el Yo-Placer, permitiendo la coexistencia de dos
juicios, el de existencia y el de atribución.
El adolescente se sirve de este mecanismo para atravesar la muerte y la sexualidad, esto
se puede ver claramente a lo largo de la película, ya que son los dos ejes tratados en todo
el desarrollo de la historia relatada. En la adolescencia el uso de este mecanismo no es
patológico, sino que necesario, ya que le permite elaborar lo que se le presenta como
desconocido y no puede nombrar. Podemos pensar que lo ayuda a defenderse de la
angustia que le provoca confrontarse con lo real.
El adolescente está entonces representado en la confrontación con lo real, con la muerte y
la sexualidad. Me parece interesante que como mencioné anteriormente, son los dos ejes
que atraviesan a Zabo y a la historia relatada. Referido a ello recuerdo una escena en la
que el protagonista define a la escuela secundaria como un sinónimo de “chisme”, esboza
como uno de los rumores predominantes el que alguna conocida se hubiera practicado un
aborto y en la siguiente escena se observa hablar a los adolescentes sobre las victimas del
accidente en Cromañon junto con el suicidio de Paul, es decir, las dos “cosas últimas” de la
vida, sexualidad y muerte.
En la película se observa entre los adolescentes, tanto en el protagonista como en sus
amigos y compañeros de clases el rechazo a reconocer el peligro real del consumo de
sustancias y alcohol, por ejemplo. Ya que en varias escenas se los observa en un contexto
donde no hay límites o control con respecto a ello. Dando lugar a una desmentida de los
riesgos junto con la idea de poder sortear límites desestimando los posibles peligros.
Una de las escenas que deja ver este hecho es aquella en la que el protagonista dice que
fingir es lo que mejor le sale junto a ello relata “durante el resto de la noche me encargue de
tomar todo lo que me ayudara a fingir que no me había muerto esa noche”. Esta cita alude
tanto al consumo desmedido como al hecho de no mostrar como realmente se sentía, si no
el recurso que utiliza según cuenta, en diferentes ocasiones para atravesar los desafíos que
se le fueron presentando. Este momento en la película es fundamental para mi ya que el
personaje principal cita la frase “El peor crimen es fingir” y dice merecer por ello cadena
perpetua. Esa frase pertenece a la tapa de una revista que tiene recortada y pegada en la
pared de su habitación junto con otras frases significativas para él, posters de bandas
musicales y fotos con sus amigos. Da lugar a mencionar que Zabo se encuentra
atravesando el duelo por la muerte de un amigo, Paul. Al relatar el momento en que recibe
la noticia de su suicidio, Zabo reuerda el día en que Paul le regala esta misma revista. La
cual tiene en la tapa a Kurt Cobain, como titulo “Una estrella fugaz” y la frase mencionada
anteriormente “El peor crimen es fingir” relatando que se cumplió un año de la muerte del
líder de Nirvana y las investigaciones siguen preguntandose si fue un suicidio o un

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