
Por otro lado, se puede ver la manera en la que Zabo se sirve de la desmentida en varias
ocasiones para evitar la angustia en ese encuentro con la castración, con la falta. La
realidad, como lo es la pérdida de su mejor amigo puede llegar a ser muy dolorosa, por ello
la desmentida opera, es decir, para defenderse de lo traumática que puede ser la misma.
No obstante, es fundamental que tanto Zabo como cualquier persona se permitan
experimentar todas las emociones que acompañan a cualquier proceso de duelo. Al
contrario de lo que parece haber hecho el protagonista al fingir que la pérdida no le causaba
angustia, es importante reconocer y expresar esas emociones. La importancia de esto se
debe a que lo no tramitado no cesará de inscribirse, no dejará de perturbar y la película sin
dudas es evidencia de ello. Zabo en diferentes ocasiones recuerda a su amigo Paul con
sentimientos de enojo , otras con añoranza y nostalgia empatizando con él y otras veces
volviendo a considerarlo egoísta por suicidarse. Todo ello ocurre sucesivamente y de
manera repetitiva, esto se explica a partir de lo dicho por una persistencia de lo no resuelto.
Aunque la película destaca la pérdida física que el protagonista debe afrontar, lo cual sirve
como punto de partida para identificar un proceso de duelo inconcluso, por otro lado, como
se ha mencionado al comienzo, a lo largo de la trama Zabo experimenta distintas pérdidas
simbólicas que lo llevan a convivir de igual modo con la ausencia. Sin embargo, en Zabo se
hace evidente una persistencia a aceptarla, se puede apreciar, dicho de otro modo, un
rehusamiento a la falta, un intento continuo y repetitivo de taponarla, con alcohol, drogas,
con fiestas, con la compañía de amigos, o con un constante desplazamiento de la libido
hacia nuevos objetos amorosos; que va desde su amiga Maria, en Tina, a Tomás y
posteriormente a Ramiro. Pues en esta etapa, en términos lacanianos se comenzará a
buscar esos objetos imaginarios que calmen esa ausencia interna, es decir, es ello
esperable y necesario para transitarla. En el minuto 1:05:40 esto queda demostrado,
cuando Zabo tras ser dejado por Tina inmediatamente llama y busca como objeto de amor a
Ramiro para llenar esa aflicción que estaba sintiendo.
Por otro lado, resulta notable cómo el sufrimiento que experimenta el protagonista se
manifiesta principalmente a través del enojo. Esto se debe a que, en ocasiones, el enojo
actúa como una especie de escudo que disimula la angustia, ya que parece ser una
respuesta más aparentemente fuerte ante las emociones dolorosas.
Para concluir y considerando el desenlace de la película, en la que el protagonista se quita
la vida, es fundamental comprender que el duelo puede ser una experiencia
emocionalmente abrumadora, a partir de la cual las personas pueden sentir no tolerar ese
dolor y angustia que las pérdidas conllevan, lo que puede llevar como vemos con Zabo a un
aumento de pensamientos suicidas, que aunque en ocasiones puedan pasar
desapercibidos como para sus amigos en la película, cuando se identifiquen es esencial que