Psicodiagnóstico II
Sexto Semestre
C la v e 16 20
Sem. 2011/2
Mtra. Ma. Cristina Heredia y Ancona
Mtra. Guadalupe B. Santaella Hidalgo y
Mtra. Laura A. Somarriba Rocha
Test Gestáltico Visomotor de Bender
Métodos de Evaluación de Hutt y Lacks
Adolescentes y Adultos
s
Compiladora y Autoras:
Página dejada intencionalmente en blanco
TEST GUESTALTICO VISOMOTOR DE BENDER.
MÉTODOS DE EVALUACIÓN DE HUTT Y LACKS
ADOLESCENTES Y ADULTOS
Mtra. Ma. Cristina Heredia y Ancona
Mtra. Guadalupe B. Santaella Hidalgo
Mtra. Laura A. Somarriba Rocha
Introducción
Basada en la teoría de la Gestalt, Lauretta Bender realiza una serie de investigaciones con base
científica entre 1932 y 1938, año en que publica sus hallazgos en la monografía: A visual
motor Gestalt Test and its clinical use, trabajo que tiene como objetivo difundir sus
indagaciones con respecto a dos cuestiones (1) ¿cómo surgen genéticamente las gestalten en los
niños?, es decir, ¿cuáles son sus procesos de maduración? y (2) ¿cómo influyen las condiciones
psicopatológicas en la función gestáltica? A partir de la aparición de la edición, del Manual del
Test Guestáltico Visomotor (B.G.). “Usos y aplicaciones clínicas” en el año de 1946, la técnica
va a ocupar un lugar central en distintos ámbitos de aplicación, clínico, escolar, laboral, etc. y
será motivo de diversas investigaciones y propuestas de evaluación.
La investigadora sostiene que cualquier patrón del campo sensorial puede ser considerado
como un estímulo potencial y decide optar por los, nueve patrones presentados por
Wertheimer, partiendo del supuesto teórico, de que la integración perceptomotriz no ocurre
por suma, resta o asociación, sino por diferenciación, aumento o disminución de la
complejidad interna del patrón en su marco; por lo que un organismo integrado nunca
responde de otra manera, ya que el escenario total del estímulo y el estado de integración del
organismo determinan el patrón de respuesta.
La consigna para su administración solicita simplemente al sujeto, que copie las 9 figuras
(geltanten) dadas; mientras que la evaluación consiste en analizar las reproducciones realizadas
por el sujeto a partir de esos estímulos preceptúales. Bender convoca entonces tanto a niños
normales como a niños y adultos con distintas condiciones psicopatológicas; el hecho de
solicitar a los participantes que copien los dibujos de las 9 tarjetas le permitió poner en
evidencia un patrón visomotor que revela modificaciones al patrón original por la acción de un
mecanismo integrador del individuo que ha experienciado, por tanto afirma además, que hay
una tendencia no sólo a percibir las gestalten sino a completarlas y a reorganizarlas de acuerdo
con principios biológicamente determinados por el patrón sensoriomotor de acción.
Específicamente, sobre los adultos que presentan características psicopatológicas, afirma que
los resultados de los trabajos experimentales le permiten sostener que, incluso en individuos
desviados (este era el concepto utilizado en la época), siempre está presente la tendencia a las
gestalten completas y la squeda de integración. En la indagación de condiciones
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psicopatológicas, analiza las copias que realizan pacientes con afasia sensorial, demencia,
distintos tipos de psicosis, estados confusionales agudos, esquizofrenia y deficiencia mental. En
todos los casos, el producto final de estos estudios, le permite afirmar que siempre está
presente un patrón visomotor aunque éste puede revelar algunas modificaciones con respecto
al patrón original debidas a la acción del mecanismo integrador del individuo que lo ha
reproducido.
Muy pocos instrumentos presentan la ductibilidad del B.G., que ha permitido ser analizado e
interpretado según diversos enfoques y en distintos grupos etarios. No sólo han surgido
diferentes abordajes sino también distintas propuestas para administrar y evaluar esta técnica,
por lo que ha demostrado poseer un considerable valor en la exploración de diversos aspectos
psicológicos a partir de los 4 años. Las investigaciones posteriores han profundizado en algunos
aspectos indagados por Bender, abordando ya sea el tema del desarrollo madurativo infantil o
la detección de distintas psicopatologías.
El presente documento, analiza los antecedentes de investigaciones donde interesan
especialmente los desarrollos del B.G. que tienen como destinatarios sujetos adolescentes y
adultos, pone el foco en los aportes de Hutt, ya que vemos en ellos un sustancial
enriquecimiento de la técnica en la evaluación de la personalidad y en la propuesta de
evaluación de Patricia Lacks.
Investigador de la Universidad de Michigan, Hutt publica sus primeros trabajos en 1945, él
continúa el uso “experimental” de los estímulos del Bender con una amplia variedad de
pacientes militares, y le impresionó la utilidad clínica única de este test y sus posibilidades para
la detección proyectiva de la personalidad…“Las maneras en que se pueden utilizar las figuras
originales de Wertheimer o sus adaptaciones son innumerables, así como lo son las formas de
evaluar los resultados de tales adaptaciones” (Hutt, 1969, pág. 25). Además de los datos
clínicos revelados hasta el momento, investiga la relación entre la personalidad y percepción,
aportando evidencia empírica al respecto, a partir de hipótesis psicoanalíticas, al proponer
variaciones en la aplicación (copia, elaboración y asociación).
Patricia Lacks en 1984, con base en los lineamientos formulados por Max Hutt, desarrolla en
la Universidad de Washington un nuevo sistema de calificación cuantitativa, que permite una
rápida y confiable interpretación de las ejecuciones, para identificar a aquellos sujetos con
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daño cerebral; a través de 12 signos de organicidad, discriminantes esenciales de daño
cerebral. Parte del supuesto de que cualquier trastorno neurológico, independientemente de su
localización, producirá una alteración general en todos los aspectos del funcionamiento
cerebral y propone una evaluación clínica que funcione como un sistema de filtros sucesivos de
información para llegar a un diagnóstico preciso; particularmente en escenarios de aplicación
de primer nivel de atención, en donde la tarea principal es establecer un diagnóstico global del
funcionamiento orgánico cerebral dentro de una batería de evaluación psicológica general.
Cada método de aplicación, de interpretación, con puntaje o no, requiere consideración,
formación y valoración independiente. Por tanto, el presente cuadernillo se concentra en la
revisión de la Evaluación Cualitativa propuesta por Hutt y el Sistema de calificación
cuantitativa, propuesto por la Dra. Lacks, con el propósito de ofrecer a la comunidad
estudiantil en formación un material de consulta en su labor profesional.
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Antecedentes
Desde publicación inicial de 1938 realizada por la Dra. Lauretta Bender sobre "Un Test
Guestáltico Visomotor y su Uso Clínico", que resumía los trabajos efectuados por ella desde
1932 en el Hospital Bellevue, y especialmente a partir de la publicación de las 9 láminas y el
manual para su utilización por la Asociación Ortopsiquiátrica Americana en 1946, la Prueba de
Bender ha sido uno de los instrumentos de evaluación psicológica más difundidos y utilizados,
tanto en la práctica clínica como en el área de investigación.
Los trabajos desarrollados por la Dra. Bender se enfocaron al estudio de la psicología de la
percepción, la autora define la Función Guestáltica como "aquella función del organismo
integrado por la cual éste responde a una constelación de estímulos dada como un todo,
siendo la respuesta misma una constelación, un patrón, una gestalt".
Entre las principales influencias teóricas que recibió la Dra. Bender, además de la ya
mencionada Escuela de la Gestalt, destacan los trabajos de Kurt Kofka sobre psicología del niño
normal y anormal, Kurt Levin y Heinz Werner acerca de psicología evolutiva, y W. Wolff
(Bender, 1977).
Los Principios de la Gestalt en los que se basa la ejecución del sujeto en la Prueba de Bender
son (Benavides y Di Castro, 1982):
a) Parte-Todo: El todo no es igual a la suma de sus partes.
b) Proximidad: Los elementos próximos entre en tiempo o espacio tienden a percibirse
juntos.
c) Similitud: Se perciben como parte de una misma forma aquellos elementos parecidos entre
sí.
d) Dirección: La dirección de las líneas se continúa fluidamente.
e) Disposición Objetiva: Tendencia a continuar percibiendo una organización dada con
anterioridad.
f) Destino Común: Los elementos que se desvían de una estructura son agrupados a su vez.
g) Cierre: Tendencia a percibir una forma de la mejor manera posible. La figura mejor
percibida es la más estable.
h) Inclusividad: De entre otras posibilidades, se percibirá más fácilmente aquella figura que
utiliza todos los elementos disponibles.
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Descripción de la prueba de Bender y condiciones de aplicación
Material: La Prueba de Bender consiste en 9 tarjetas blancas, tamaño postal, cada una con un
diseño trazado en negro en el centro, éstos se numeran de la siguiente manera: Diseños A, 1,2,
3, 4, 5, 6, 7 y 8 (Figura 1).
Aplicación: el sujeto a evaluar debe estar sentado frente al examinador, se le entregan varias
hojas blancas tamaño carta (colocadas en posición vertical) y un lápiz con goma.
Instrucciones: según el Manual de 1946, son las siguientes: "He aquí una serie de dibujos para
que usted los copie, cópielos tal como los ve". Durante la ejecución de la prueba se debe evitar
que el sujeto de vuelta a las tarjetas, si lo hace se vuelven a colocar de manera adecuada; si el
examinado insiste en rotarlas no se interviene, pero se anota esta observación. A menudo los
sujetos hacen preguntas sobre la colocación que deben dar a los dibujos, la exactitud de la
reproducción, etc., en estos casos el aplicador debe dar respuestas neutras, que no sean
sugestivas. Es importante una cuidadosa observación de la ejecución del sujeto y un registro
adicional de las particularidades de la misma.
Modificaciones en la Aplicación: Otras líneas de investigación formulan innovaciones en el
método de administración con el fin de incrementar la complejidad de la tarea. Hutt propone
un procedimiento que incluye 3 formas, 1) la copia 2) el método taquitoscópico: se muestra el
estímulo por 5 segundos, se retira y se pide al sujeto lo reproduzca y 3) el retest: en donde pide
al sujeto reproduzca los estímulos que recuerde, con la finalidad de afinar el diagnóstico y
facilitar la identificación de aquellas alteraciones que se relacionan con cuadros clínicos
particulares (síndromes cerebrales y esquizofrenias, principalmente). Así mismo, al emplearlo
como técnica proyectiva, Hutt propone también 3 fases de aplicación: copia, elaboración y
asociación.
Usos de la prueba de Bender
A más de 50 años de su aparición, la Prueba de Bender continúa siendo uno de los
instrumentos de evaluación psicológica más utilizados y reconocidos, en adolescentes y
adultos, sus aplicaciones más comunes son:
a) Establecimiento de niveles de maduración en deficientes mentales (Bender, 1977).
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b) Detección del daño orgánico, esta es la aplicación de la prueba que mayor importancia
tiene en nuestro país. Aunque la Prueba de Bender es un instrumento que permite el
trabajo con poblaciones amplias debido a su reducido tiempo de aplicación y exige
recursos mínimos para su administración e interpretación; la información diagnóstica que
genera sobre el funcionamiento cerebral es, de igual manera, global. Se trata de una
prueba de filtro, que identifica aquellos casos donde existe una muy alta posibilidad de
presentar alteración cerebral orgánica, pero no discrimina el tipo de lesión, su extensión,
localización o etiología. Por otra parte, las evidencias detectadas por medio de este
instrumento requieren de ser contrastadas con la información diagnóstica obtenida a partir
de otras pruebas psicológicas, tales como la Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos
(WAIS), el Dibujo de la Figura Humana, etc. (Groth-Marnat, 1990).
c) Diagnóstico diferencial entre cuadros amplios de trastornos mentales, a través de métodos
de interpretación cualitativos y cuantitativos. Por ejemplo, las configuraciones propuestas
por Hutt presentadas en la Tabla 1 de este manual.
d) Detección de patrones de ejecución que se correlacionan con rasgos específicos de la
personalidad. Hutt considera que la tarea visomotora involucra una serie de
comportamientos que están relacionados con el estilo general de adaptación, métodos
cognitivos de comportamiento, tipos afectivos de respuesta, áreas en conflicto, métodos
específicos de defensa y características de maduración. Sin embargo esta área de
investigación ha arrojado resultados imprecisos, y en ocasiones contradictorios, que pueden
explicarse dadas las dificultades inherentes al objeto de estudio (los rasgos de personalidad)
y los problemas de cuantificación del mismo. La interpretación proyectiva de la Prueba de
Bender sigue la misma orientación general que otras técnicas de dibujo proyectivo, como el
Dibujo de la Figura Humana (DFH), Prueba del Árbol-Casa- Persona (HTP) o la Prueba de
la Familia en Movimiento (KFD).
Así por ejemplo, entre los rasgos de personalidad que comúnmente se han relacionado con
las realizaciones en la Prueba de Bender, destacan la impulsividad (orden caótico, aumento
progresivo en el tamaño de las figuras y colisn.) la ansiedad (alteraciones en trazos,
borraduras y segundo intento) e introversn (micrografías, trazos tenues, constriccn del
espacio). Desde este enfoque los datos que se pueden obtener a partir de la Prueba de
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Bender son limitados, si se compara con otros instrumentos específicamente disados para
la evaluación proyectiva.
Por otra parte, al emplear diagnósticamente los indicadores antes descritos, se debe tomar en
cuenta que las investigaciones que los sustentan utilizaron principalmente muestras de
adolescentes y adultos, de tal manera que para la interpretación de las realizaciones infantiles,
se recomienda el uso de la Escala de Indicadores Emocionales de la Dra. Koppitz.
Métodos de interpretación de la prueba de Bender
Uno de los aspectos s discutidos de esta prueba, y que mayor cantidad de investigaciones ha
generado, es el tipo de interpretación que se le debe dar al instrumento. Aunque la Dra. Bender
propuso diversos tipos de evaluación, su interés fue esencialmente clínico (Bender, 1977).
Con base en los resultados de sus investigaciones, Lauretta Bender creó una Tabla Evolutiva en
la que resumía los cambios genéticos en la capacidad de reproducir las figuras de la prueba
(Figura 2), desde los 4 años (edad en que el esquema visomotor se organiza en torno a la
primitiva espiral cerrada, con tendencia a perseverar en ella, privilegiando los planos
horizontales) y hasta la edad adulta (Bender, 1977). Además, para pacientes adultos estableció
criterios cualitativos diagnósticos basados en viñetas clínicas para los siguientes tipos de
patología mental: Esquizofrenia, Deficiencia Mental, Psicosis Alcohólica y Traumática,
Enfermedad Orgánica Cerebral, Psiconeurosis y Síndrome de Ganser. Este material resulta de
utilidad en el conocimiento de los antecedentes de la prueba, pero definitivamente resulta
obsoleto debido a los cambios radicales operados tanto en la nomenclatura de los trastornos
mentales, como en sus manifestaciones clínicas más específicas.
A pesar de los esfuerzos de la Dra. Bender, su prueba no fue utilizada ampliamente en
población infantil hasta la aparición de métodos de interpretación más objetivos, que se
enfocaron en la evaluación del desarrollo de los procesos perceptuales y motores. El Sistema de
la Dra. Elizabeth Münsterberg Koppitz, publicado en 1964, merece especial atención por ser el
más completo, y debido a su amplia difusión en nuestro país. Este todo busca detectar en
niños: madurez para el aprendizaje, problemas en la lectura, dificultades emocionales, lesión
cerebral y deficiencia mental. Con este fin, construyó dos escalas, una de Maduración (que
abarca las edades desde 5 hasta 10 años) y otra de Indicadores Emocionales.
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En población de adolescentes y adultos, no han cesado las investigaciones acerca de diferentes
métodos de interpretación. Los sistemas de Hutt y el de la Dra. Lacks son los más utilizados a
nivel mundial por clínicos e investigadores al interpretar la Prueba de Bender, por lo que
serán revisados a continuación:
Sistema de Hutt. (1945). El Dr. Max Hutt, cuyo interés hacia la Prueba de Bender comenzó a
mediados de los años 40, es uno de los investigadores más prolíficos y reconocidos en esta
área. Originalmente Hutt conceptualizó la Prueba de Bender como un todo proyectivo y
propuso que la interpretación de la misma debía seguir los principios de la Teoría
Psicoanalítica; en esta primera época recomendaba administrar la prueba en tres diferentes
fases: 1) Fase de Copia: igual a la administración estándar, 2) Fase de Elaboración: volver a
dibujar los diseños haciendo las modificaciones que el paciente desee; el aplicador debe
alentarlo a hacerlas y 3) Fase de Asociación: donde se pide al sujeto que manifieste "Qué le
recuerdan estas figuras". Más adelante, en 1960, desarrolló un grupo de tarjetas estímulo
ligeramente diferentes a las publicadas por L. Bender, con el fin de hacerlas más representativas
de los Principios de la Gestalt, y hacia 1976 publicó dos escalas cuantitativas de evaluación: la
Escala Revisada de Psicopatología y la Escala de Presencia-Ausencia, además de una Tabla de
Indicadores Configuracionales para tres grandes grupos de trastornos mentales: Lesión
Intracraneal, Esquizofrenias y Psiconeurosis (Tabla 1).
Más recientemente, este autor se ha asociado con Briskin para desarrollar el Análisis
Configuracional: Se trata de un método de filtro para el análisis diferencial de psicopatología,
basado en el planteamiento de que existen factores específicos en las pruebas psicológicas, que
tienen mayor capacidad de discriminación para ciertos cuadros psicopatológicos.
Sistema de Patricia Lacks (1984). Este enfoque fue desarrollado en la Universidad de
Washington y su autora comenzó a trabajar con la Prueba de Bender en 1962, siguiendo los
lineamientos propuestos por Max Hutt; sin embargo, a partir de la revisión de éstos, desarrolló
en 1984 un nuevo sistema de calificación cuantitativa que permite una rápida y confiable
interpretación de las ejecuciones, para identificar a aquellos sujetos con daño cerebral. En la
segunda parte de este manual se describirá con detalle el Sistema de Patricia Lacks, el cual se
utiliza con adolescentes y adultos.
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Alcances y limitaciones de la prueba de Bender
Las críticas más frecuentes a este instrumento provienen del enfoque neuropsicológico, donde
es considerado impreciso frente a las baterías completas de evaluación como la Halstead-
Reitan y la de Luria (Ardila y Ostrosky, 1990). Por su parte, Bigler y Ehrfurth (1981) plantean la
necesidad de abandonar el uso de la Prueba de Bender para la detección de patologías
orgánicas. Estos autores proponen que los resultados positivos reportados en la literatura sólo
reflejan la capacidad de este instrumento para identificar aquellos trastornos orgánicos que
tienen manifestaciones clínicas obvias. Su fundamento teórico se sustenta en la afirmación de
que una simple tarea visomotora no puede medir las complejas relaciones entre las estructuras
nerviosas.
En respuesta a estas críticas, Patricia Lacks (1982) enfatiza que cualquier trastorno neurológico,
independientemente de su localización, producirá una alteración general en todos los aspectos
del funcionamiento cerebral y advierte que una postura diferente llevaría a la necesidad de
aplicar series extensas de pruebas específicas para llegar a conclusiones diagnósticas. En
contraste, propone el uso de una batería de evaluación clínica que funcione como un sistema
de filtros sucesivos de información para llegar a un diagnóstico preciso. Por otra parte, se debe
tomar en cuenta que la mayoría de los escenarios donde se emplea la Prueba de Bender
corresponden a escuelas y centros de primer nivel de atención clínicas, consultorios
particulares, hospitales generales, en donde la tarea principal es establecer un diagnóstico
temprano del grado de maduración en el niño y del funcionamiento orgánico cerebral en
adolescentes y adultos, dentro de una batería de evaluación psicológica general.
Es posible complementar las características de ambas aproximaciones; así, la propuesta es
utilizar a la Prueba de Bender como un instrumento indispensable al conformar una batería
general de evaluación psicológica, y cuando la integración de los datos clínicos y hallazgos
obtenidos a partir de las pruebas indiquen la presencia de alteraciones en el funcionamiento
cerebral, es innegable la necesidad de recurrir a procedimientos de evaluación
neuropsicológica que son, por mucho, más demandantes y costosos por el tiempo de
administración que requieren y por la necesidad de complementarlos con mediciones
electrofisiológicas y técnicas de imagenología.
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Interpretación de la prueba de Bender
Análisis cualitativo
La interpretación de las ejecuciones en la Prueba de Bender, tanto en niños, como en
adolescentes y adultos, debe iniciarse con la descripción de los indicadores conductuales,
observados durante la aplicación y gráficos, que se aprecian sobre la ejecución final.
Los indicadores conductuales se refieren a aquellas manifestaciones verbales o motoras,
actitudes y métodos de trabajo desplegados por el individuo mientras realizaba la tarea. Para
detectarlos es necesaria una observación cuidadosa por parte del examinador; ésta debe ser
completa pero no intrusiva, se recomienda que no constituya una amenaza o un distractor, por
lo que si se decide tomar notas durante la aplicación, deberá hacerse con discreción y sin
darle una importancia excesiva. Es importante que el examinador esté familiarizado con la
interpretación de los indicadores conductuales, de tal manera que su descripción se centre
sobre aquellos que son significativos, evitando reportar conductas intrascendentes.
Entre los indicadores conductuales de mayor relevancia se encuentran: el tiempo total de
realización de la prueba, expresado en minutos, la meticulosidad o el descuido evidentes
durante su ejecución, el uso de métodos complementarios para ayudarse en la reproducción
de los diseños aunque esto sea desalentado por el examinador, tales como: rotación de la
tarjeta estímulo o de la hoja, empleo de la goma para la realización de líneas rectas, intento por
calcar los diseños, dibujar líneas guía que luego serán o no borradas, persistencia en contar los
puntos de las figuras 1, 2, 3 y 5, borraduras constantes y la calidad de éstas, las expresiones
físicas o verbales de desagrado por los dibujos o la negativa a ejecutarlos, lo mismo que
conductas o reacciones extravagantes.
Debe tomarse en cuenta que la mayoría de los indicadores gráficos se interpretan una vez que
el sujeto ha alcanzado su nivel óptimo de madurez visomotriz, lo cual ocurre alrededor de los
12 años de edad, por lo tanto, para la valoración de protocolos de niños, se recomienda utilizar
los siguientes lineamientos con fines descriptivos pero no interpretativos. Será mejor
mencionar que se use a Koppitz.
Los indicadores gráficos detectables en el protocolo final, incluyen la descripción de la
reproducción y el grado en que ésta se aparta del diseño original. Para guiar el análisis
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cualitativo, se tomará como base el modelo propuesto por Max Hutt, cuyos indicadores y
criterios de aplicación se agrupan en 5 categorias: Organización, Movimiento y calidad en las
líneas, Desviación del Tamaño, Desviación de la Forma y Distorsión marcada de la Gestalt.
I. Organización
- Secuencia
Se refiere al grado relativo de organización y secuencia en la colocación de los diseños dentro
de la hoja. Esta puede ser de cuatro tipos: Lógica, se espera que los dibujos sean colocados en
orden de izquierda a derecha o de arriba hacia abajo, permitiéndose cierta flexibilidad.
Sobremetódica, los sujetos no se permiten variación alguna sobre el orden de los diseños, las
figuras están colocadas en una secuencia rígida, sin desviación. Irregular, se refiere a una
realización con variaciones notorias en el orden, sin que esto llegue a la desorganización total y
Confusa o caótica, muestra una mezcla total de los dibujos en la hoja, que son colocados sin
ningún plan aparente.
LÓGICA SOBREMETÓDICA IRREGULAR CAÓTICA
La secuencia utilizada por el sujeto al reproducir las figuras, está relacionada con los patrones
de organización que emplea en su vivir cotidiano, reflejando también su capacidad de
anticipación y planeación, y en general, el "estilo" de su personalidad. Los sujetos altamente
obsesivos, tenderán a dar secuencias rígidas, sin permitir siquiera modificaciones ligeras que las
características mismas de los dibujos o el espacio sugieren. En pacientes confusos o psicóticos
en estado agudo, se observan secuencias caóticas, mismas que reflejan su desorganización
interna. En individuos normales, salvo que se encuentren bajo una gran tensión, se espera
obtener secuencias lógicas. Por su parte, la secuencia irregular se ha observado en sujetos con
un grado significativo de ansiedad.
A 1
2 3
4 5
6
7 8
A
1
2
3
4
5
6
7
8
A
1 3
2 5
4 7
6 8
1
8
2
5
6
4
3 A
7
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- Colocación de la figura A
Aunque este indicador ha recibido poco apoyo en las investigaciones realizadas con la Prueba
de Bender, Hutt (1975) plantea que la ubicación de la Figura A se relaciona con el patrón
general de acercamiento-rechazo del sujeto. Así, considera que individuos retraídos tienden a
colocar su primer dibujo en el ángulo superior izquierdo de la hoja, mientras que sujetos con
características de egocentrismo usualmente la ubican en el centro de la hoja. La interpretación
de este indicador debe ser cuidadosa debido a que no existen estudios concluyentes que lo
avalen.
- Uso del espacio: Constricción vs Expansión
Se refiere a la cantidad de espacio utilizada para reproducir los diseños; se considera
constricción cuando el sujeto emplea menos de la mitad de la hoja para realizar los 9 dibujos.
Aunque la mayoría de los autores extranjeros coincide en considerar expansión al uso de más
de una hoja de papel, en México la observación clínica demuestra que un alto porcentaje de
sujetos utilizan 1 1/2 hojas, por lo que se recomienda tomar como criterio de expansión el
ocupar 2 hojas completas o más.
El uso del espacio parece estar relacionado con el estilo de adaptación del sujeto y se le
considera un indicador de la actitud u orientación del individuo hacia el mundo. La expansión
se observa en personas autoafirmativas, extrovertidas y eventualmente hostiles. Por su parte, la
constricción se relaciona con conductas evitativas, introversión, pasividad y probable hostilidad
encubierta.
- Colisión
Ocurre colisión cuando dos o más figuras "chocan" entre sí, una se sobrepone a otra o se
ubican a menos de 5 mm., en cuyo caso se considera tendencia a la colisión. En general, este
indicador se ha relacionado significativamente con la presencia de alteraciones a nivel
orgánico, de hecho, es un elemento presente en la mayoría de los sistemas cuantitativos para el
diagnóstico del dañó orgánico; sin embargo, es también posible que se presente en sujetos
impulsivos y abiertamente hostiles.
- Uso de margen
El uso anormal del margen se refiere a la colocación extremadamente rígida y ordenada de los
dibujos, a menos de 1.75 cm de los bordes de la hoja. Se considera cuando está presente en 7
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