
Bender son limitados, si se compara con otros instrumentos específicamente diseñados para
la evaluación proyectiva.
Por otra parte, al emplear diagnósticamente los indicadores antes descritos, se debe tomar en
cuenta que las investigaciones que los sustentan utilizaron principalmente muestras de
adolescentes y adultos, de tal manera que para la interpretación de las realizaciones infantiles,
se recomienda el uso de la Escala de Indicadores Emocionales de la Dra. Koppitz.
Métodos de interpretación de la prueba de Bender
Uno de los aspectos más discutidos de esta prueba, y que mayor cantidad de investigaciones ha
generado, es el tipo de interpretación que se le debe dar al instrumento. Aunque la Dra. Bender
propuso diversos tipos de evaluación, su interés fue esencialmente clínico (Bender, 1977).
Con base en los resultados de sus investigaciones, Lauretta Bender creó una Tabla Evolutiva en
la que resumía los cambios genéticos en la capacidad de reproducir las figuras de la prueba
(Figura 2), desde los 4 años (edad en que el esquema visomotor se organiza en torno a la
primitiva espiral cerrada, con tendencia a perseverar en ella, privilegiando los planos
horizontales) y hasta la edad adulta (Bender, 1977). Además, para pacientes adultos estableció
criterios cualitativos diagnósticos basados en viñetas clínicas para los siguientes tipos de
patología mental: Esquizofrenia, Deficiencia Mental, Psicosis Alcohólica y Traumática,
Enfermedad Orgánica Cerebral, Psiconeurosis y Síndrome de Ganser. Este material resulta de
utilidad en el conocimiento de los antecedentes de la prueba, pero definitivamente resulta
obsoleto debido a los cambios radicales operados tanto en la nomenclatura de los trastornos
mentales, como en sus manifestaciones clínicas más específicas.
A pesar de los esfuerzos de la Dra. Bender, su prueba no fue utilizada ampliamente en
población infantil hasta la aparición de métodos de interpretación más objetivos, que se
enfocaron en la evaluación del desarrollo de los procesos perceptuales y motores. El Sistema de
la Dra. Elizabeth Münsterberg Koppitz, publicado en 1964, merece especial atención por ser el
más completo, y debido a su amplia difusión en nuestro país. Este método busca detectar en
niños: madurez para el aprendizaje, problemas en la lectura, dificultades emocionales, lesión
cerebral y deficiencia mental. Con este fin, construyó dos escalas, una de Maduración (que
abarca las edades desde 5 hasta 10 años) y otra de Indicadores Emocionales.