(a) En función de los átomos y moléculas que la constituyen, de las
interacciones entre estos componentes y de los límites impuestos por la forma
de la muestra o del recinto que la contiene. Esta descripción recibe el nombre
de microscópica y su estudio corresponde a la Teoría Cinética y a la Mecánica
Estadística.
(b) En función de las propiedades macroscópicas de la muestra, que
pueden determinarse por medidas prácticas; estas medidas sólo detectan
valores medios de las coordenadas atómicas de las partículas. Tales son la
masa, el volumen, la densidad, la presión, la temperatura, el calor específico,
la constante dieléctrica, los módulos de elasticidad, etc. Este tipo de
descripción, característica de la Termodinámica, recibe el nombre de
macroscópica.
La Termodinámica es, pues, una disciplina “fenomenológica”, que
estudia los fenómenos que ocurren en los sistemas desde un punto de vista
macroscópico en función de las propiedades físicas observables y medibles.
Por ello, no realiza ninguna hipótesis sobre la constitución íntima de la
materia y sus principios son independientes de una imagen molecular. La
validez de sus ecuaciones descansa en la creencia de que los fenómenos físícos
cumplen hoy, y seguirán cumpliendo siempre, los llamados principios
termodinámicos, extraídos de nuestra experiencia en el mundo macroscópico
en que vivimos.
Algunas de las magnitudes macroscópicas que se utilizan en
Termodinámica son la presión, p, de un gas o fuerza por unidad de área que
ejerce el gas sobre una superficie, el volumen, V, de ese gas o el número de
moles, n, que especifica la cantidad de gas. Otras magnitudes macroscópicas
son la temperatura, T, la energía interna, U y la entropía, S. Estas propiedades
caracterizan al sistema, de modo que el estado de un sistema termodinámico
se describe mediante los valores que poseen dichas magnitudes.
2.- EQUILIBRIO TÉRMICO Y TEMPERATURA
2.1.- Equilibrio térmico
El estado de equilibrio de un sistema físico depende de la proximidad
de otros sistemas y de la naturaleza de la superficie que les separa. Si esta
superficie es buena conductora del calor, la experiencia nos dice que el
sistema modifica su estado hasta alcanzar un nuevo equilibrio: se trata de una
superficie diatérmica. Por ejemplo. si se aproxima un vaso metálico que
contiene una mezcla de agua con hielo a un radiador eléctrico se observa como