
María Paula Lorenzo
cotidiana. Recientemente, se han vinculado con este sistema dos hormonas peptídicas sintetizadas en el
tubo digestivo, conocidas como ghrelina, un estimulante del apetito y el
péptido YY (PYY), un supresor
del apetito. El segundo sistema, que está asociado con la
regulación del peso a largo plazo, controla el
apetito y el metabolismo en forma continua (durante meses o años). Dos hormonas principales, la
leptina
y la insulina, ejercen su efecto sobre este sistema junto con otras hormonas, como las hormonas tiroideas,
los glucocorticoides y las hormonas hipofisiarias.
La ghrelina y el péptido YY controlan el apetito como parte del sistema de
regulación del peso corporal a corto plazo.
El potente estimulante del apetito llamado
ghrelina, descubierto hace poco
tiempo, es un polipéptido pequeño de 28 aminoácidos producido por las células
epiteliales gástricas. Además de su función estimulante del apetito, actúa sobre el
lóbulo anterior de la glándula hipófisis para que libere la hormona del crecimiento.
En el ser humano, la ghrelina actúa a través de receptores ubicados en el
hipotálamo para aumentar la sensación de hambre. Por lo tanto, se considera que
es un factor “iniciador de la alimentación”.
Una mutación genética en el
cromosoma 15 causa el síndrome de Prader-Willi, en el cual una producción
excesiva de ghrelina conduce a una obesidad mórbida. En individuos con este
síndrome, suele observarse una alimentación compulsiva y una obsesión por los
alimentos desde muy jóvenes. El deseo de comer de estas personas es fisiológico
y abrumador, y resulta muy difícil de controlar. Si no se tratan, estos pacientes
mueren con frecuencia antes de los 30 años por complicaciones atribuibles a la
obesidad.
La pequeña hormona gastrointestinal de 36 aminoácidos de longitud llamada
péptido YY es producida por el intestino delgado y cumple una función importante
en la promoción y el mantenimiento de la pérdida de peso, ya que induce una
mayor sensación de saciedad poco después de una comida. También actúa a
través de receptores en el hipotálamo que suprimen el apetito. Disminuye la
ingesta alimentaria de las personas porque induce la saciedad y el deseo de dejar
de comer. En estudios clínicos experimentales, se ha demostrado que la infusión
de PYY en seres humanos reduce la ingesta de alimentos en un 33 % en un período
de 24 horas.
Dos hormonas, la leptina y la insulina, tienen a su cargo la regulación del peso
corporal a largo plazo.
El descubrimiento del
gen de la leptina (ob) que codifica un ARN mensajero
(ARNm) adiposo-específico para leptina, ha mejorado los conocimientos sobre el
mecanismo de la homeostasis energética. En modelos con animales de experimentación, la adición de
leptina recombinante a ratones obesos ob/ob con deficiencia de leptina, hace que reduzcan la ingesta de
alimentos y pierdan alrededor del 30 % de su peso corporal total, después de dos semanas de tratamiento.
A diferencia de lo que ocurre con los ratones mutantes, en la mayoría de las personas obesas, tanto la
concentración del ARNm de leptina en el tejido adiposo, como la concentración de leptina en suero, se
encuentran elevadas. Esto se comprobó en todos los tipos de obesidad, sin importar si las causas eran
factores genéticos, lesiones hipotalámicas o un aumento en la eficiencia de la utilización de los alimentos.
Por causas que aún no se conocen, los adipocitos en estas personas obesas son resistentes a la acción de
la leptina, y la administración de esta hormona no reduce la cantidad de tejido adiposo. En cambio, estudios
en personas cuyo peso había disminuido y en pacientes con
anorexia nerviosa, mostraron una disminución
significativa en la concentración del ARNm de leptina en su tejido adiposo y en la concentración de leptina
en suero. Recientes hallazgos clínicos indican que es muy probable que la leptina proteja el organismo
contra la pérdida de peso en los períodos de privación de alimento.
La insulina, la hormona pancreática que regula la concentración de glucosa en sangre (glucemia), también
participa en la regulación del metabolismo del tejido adiposo. Estimula la conservación de glucosa en los
triglicéridos de la gotita lipídica por el adipocito. Al igual que la leptina, la insulina
regula el peso porque
actúa sobre centros nerviosos superiores en el hipotálamo.