
T E S T D E L Ü S C H E R
Ps. Andrea Miño S
En psicodiagnóstico se destaca el universalmente conocido Test de Rorschach en
el cual tiene gran importancia el shock a las láminas de color. También es
conocida la “pirámide colorada” de Pfister, retomada y mejorada por Witternberg,
quien le agregó la lectura simbólico-espacial para medir la extroversión y la
introversión.
Volviendo al Test de Lüscher, éste se ha desarrollado a partir de las
investigaciones iniciales que llevaron a la más conocida lámina de “los ocho
colores”, o sea, a la forma “reducida” que el psicólogo suizo elaboró en 1949.
Siguiendo sus intuiciones y sus estudios, el Autor creó lo que hoy se conoce como
el “Lüscher Grande”, o sea, un instrumento que comprende toda una serie nueva
de láminas y de lecturas (gris, formas, cuatro colores, variaciones de los colores
fundamentales) que enriquecen sus interpretaciones.
El test completo permite conocer la situación del sujeto en su complejidad de
psique y soma, poniendo énfasis en las dinámicas más profundas de la
personalidad, los mecanismos de frustración y de compensación, el estado
fisiológico, las áreas de tensiones y, por lo tanto evidenciando las áreas de
“peligro” antes de la somatización. También se pueden apreciar las expectativas
reales e ilusorias, las ambivalencias, las potencialidades latentes, la actitud volitiva
y la autoestima, la disposición afectiva, la gestión de los instintos, las estrategias
defensivas y comportamentales, los estados de ansiedad, etc. Todo esto permite
que el Test entregue informaciones pronósticas y terapéuticas útiles y precisas.
Por su rapidez de administración y la imposibilidad de manipulación parte del
paciente, puede ser repetido en otras oportunidades para controlar la misma
terapia.
En las láminas del Lüscher están presentes estímulos cromáticos elegidos
oportunamente entre 4500 tonalidades diferentes que expresan al máximo sus
funciones fisiológica y psicológica específicas. El significado objetivo del color
universal y su estructura puede definirse como “constante”; lo que sí varía es la
actitud subjetiva al color, la “función” como la llama Lüscher, que está en la base
de la interpretación del Test mismo.
Aprender a interpretar los resultados del Test significa lograr un buen manejo de
todas las relaciones posibles producto de las elecciones realizadas por el sujeto,
abandonando progresivamente las descripciones concretas que entrega el
manual. Este último, si bien resulta fundamental para el aprendiz, a la larga
resultará absolutamente pobre y reducido respecto a la riqueza interpretativa que
se puede lograr con los datos obtenidos.
Por este motivo, el presente curso apunta hacia el conocimiento de todas las
coordenadas necesarias para comprender el protocolo y para obtener todas las
hipótesis posibles. Inevitablemente será necesario partir sobre las bases clínicas
de la interpretación para llegar a los usos propiamente “no-clínicos”, como los de
selección de personal o los del campo educativo.