El uso de tableros o placas como arriostramientos es típico de los sistemas de
entramado donde debido a la forma constructiva y modulación de los parantes
se cumplen perfectamente las condiciones anteriores.
UNIONES MECÁNICAS CLAVADAS
La forma deseable de trabajo para estas uniones es el corte, para evitar
salidas de los clavos. La capacidad de los clavos de transmitir carga depende
de su diámetro y del tipo de madera que une. Como dato orientativo se puede
tomar que el diámetro de los clavos debe ser una décima parte del menor
espesor de las maderas a unir. La longitud del clavo debe ser tal que penetre
por lo menos 10 veces su diámetro (d) en la madera última y no menos de 7d
en la primera madera (si es contrachapado será 3d).
Cuando se clava una placa, el largo del clavo debe ser por lo menos 3 veces
el espesor de la placa y en lo posible no más grueso de 1/3 del espesor de la
placa. Por ejemplo, placas de 9 mm se clavan con clavos de 2,6 mm.
Los clavos lanceros o inclinados deben colocarse con una inclinación entre
los 30º y 45º, reduciéndose proporcionalmente su resistencia si el paso por la
primera pieza es de menos de 7d.
No se permitirán clavos de acero sin tratamiento anticorrosivo. Ni clavos de
aluminio o cobre para usos estructurales.
Estas especificaciones son válidas para estructuras de no más de 7 metros de
altura y vientos de referencia de menos de 40m/seg.
Ventajas: Es una unión económica, se usan clavadoras automáticas portátiles
y el control es sencillo.
Desventajas: Por su escasa sección requiere gran número de clavos para
resistir esfuerzos importantes.
Chapas y multiclavos.
Son una extensión de las uniones clavadas y resuelven, aprovechando la
resistencia de la chapa, uniones que serían demasiado complicadas con
clavos.
Los clavos que atraviesan estas chapas resisten un 25% más. Las chapas
deben ser galvanizadas y de por lo menos 1,2 mm de espesor.
Los conectores, o chapas que traen incorporados sus propios clavos, se rigen
por normas que especifica el fabricante a través de ensayos.