
Percepción de la estimulación cutánea
Las tres cualidades más importantes de la estimulación cutánea son el tacto, la temperatura y el dolor.
Cuando el corpúsculo de Pacini se comba respecto al axón, la membrana comienza a despolarizarse.
Si se supera el umbral de excitación, se produce un potencial de acción en el primer nodo de Ranvier.
Las capas del corpúsculo alteran las características mecánicas del órgano. La curvatura del extremo
del terminal nervioso de un corpúsculo de Pacini, parece producir un potencial receptor abriendo los
canales iónicos de la membrana. Estos canales parecen estar anclados por proteínas filamentosas
debajo de la membrana y tienen largas cadenas de carbohidratos unidas a ellos. Cuando un estímulo
mecánico modifica la forma del terminal del nervio, se ejerce tensión en las cadenas de carbohidratos,
haciendo que se abra el canal.
Adaptación: un estímulo moderado aplicado sobre la piel de manera constante acaba por no
producir ninguna sensación después de un cierto tiempo. Los receptores se adaptan a los estímulos
constantes. La adaptación se produce por las características físicas de la organización de las
estructuras de la piel y de los órganos sensoriales cutáneos.
Capacidad de respuesta a los estímulos en movimiento.
Un estímulo, moderado, constante y no dañino suele tener poca importancia para el
organismo, por lo que resultan útiles los mecanismos de adaptación.
Nuestros sentidos cutáneos son utilizados muy a menudo para analizar formas y texturas de
objetos que se están moviendo con respecto a la superficie de la piel.
La sensación somática trabaja de forma dinámica con el sistema motor, que aporta
información útil acerca de la naturaleza de los objetos que entran en contacto con la piel.
Temperatura
Las sensaciones de calor y de frío son relativas, no absolutas (excepto si son extremas). Los
incrementos de la temperatura disminuyen la sensibilidad de los receptores para el calor y
aumentan la de los receptores para el frío. Ocurre lo contrario con el descenso de la
temperatura cutánea.
Hay dos tipos de receptores térmicos, uno que responde al calor y otro que responde al
frío. Están situados en la piel, a diferente profundidad. Los receptores para el frío se sitúan
próximos a la piel, mientras que los receptores para el calor están localizados más
profundamente en el tejido.
Dolor
La consciencia del dolor y la reacción emocional son controlados por mecanismos que se
producen en el interior del encéfalo.
Los estímulos que producen dolor tienden también a producir respuestas de huida propias
de la especie y de retirada.
El cerebro posee mecanismos que pueden reducir el dolor, en parte a través de la acción de
los opioides endógenos. La recepción del dolor, como ocurre con la sensación térmica, se
produce por redes de terminaciones libres en la piel; parece que hay, al menos, tres tipos de
receptores para el dolor (nociceptores).
o Los mecanoreceptores de umbral elevado son terminaciones nerviosas libres que
responden a presiones intensas, lo que podría estar causado por algo que golpeara,
estirara u oprimiera la piel.
o Un segundo tipo de terminaciones nerviosas libres parece responder a calores
extremos, a los ácidos y a la presencia de capsaicina, el ingrediente activo del chile
picante.
o Otro tipo de fibra nociceptiva contiene receptores que son sensibles al ATP. Estos
receptores son canales ionotrópicos que controlan la entrada de iones sodio y calcio.
Vías somatosensoriales
Los axones somatosensoriales procedentes de la piel, los músculos o los órganos internos
entran en el sistema nervioso central, vía los nervios espinales.
Los axones de la cara y la cabeza entran principalmente a través del nervio trigémino (quinto
par craneal).
Los axones que llevan la información localizada con precisión, tal como la del tacto fino,
ascienden a través de las columnas dorsales de la sustancia blanca de la médula espinal a los