El poder de las minorías MUGNY
Capítulo 1:
1. El modelo FUNCIONALISTA: considera los sistemas sociales como datos sin la
perspectiva histórica y cual realizaciones óptimas.
Criterios de normalidad: valorados en tanto a la funcionalidad y adaptación.
Criterios de marginación: infravalorados como “disfuncional”
(AMBOS ABSOLUTOS)
Asimetría de la influencia: siempre es el individuo o el grupo que es superior en una
escala de estatus quién puede influenciar al individuo o al grupo inferior.
2. El modelo GENÉTICO: los sistemas sociales nacen de la confrontación y de la
negociación entre los diferentes agentes sociales. En este modelo la marginación
pierde su carácter negativo y se convierte en adaptativa cuando es innovadora.
(NO SON ABSOLUTOS)
3. La teoría de la CONSISTENCIA de Moscovici: La fuente de influencia minoritaria
reside en los significados que se desprenden del conjunto de los comportamientos
del minoritario durante los encuentros y negociaciones entre fuente minoritaria y
receptores potenciales. Mugny sostiene que para que una minoría sea influyente se
requiere que tenga consistencia lo cual supone una serie de características. Una
postura firme, unanimidad a nivel interno (no divergencias), proponer una alternativa
a lo que estipulan las mayorías, demostrar autonomía. Esta minoría puede cambiar,
por su conducta, el sistema de comportamiento de la mayoría para reemplazarlo por
otro modelo.
Capítulo 2:
Poder y Minoría → RELACIÓN DE ANTAGONISMO
Poder y Población → RELACIÓN DE PODER
Minoría y Población → RELACIÓN DE INFLUENCIA
Memoria individual, memoria colectiva y memoria nacional SIEDL
Líneas iniciales de investigación: La memoria individual fue concebida como un
proceso psíquico superior vinculado con el aprendizaje y la inteligencia. Al recuerdo
se lo pensaba como una actividad afectiva y significativa, vinculada con la narración
del sujeto. El recuerdo es una acción de reconstrucción del pasado donde los
factores sociales desempeñan un papel importante en numerosos casos. Vygotsky
realiza un análisis filogenético de la memoria y llega a la conclusión que la memoria
del humano civilizado es más precisa que la del primitivo ya que la del humano está
llena de conceptos y esta tiene adquirido el sistema de signos del lenguaje escrito.
El desinterés de la psicología sobre la memoria como práctica social: El foco
de estudio siempre estuvo en la memoria individual y lo social era sólo el contexto y
no era tomado en cuenta.
La memoria como construcción social: Se relata cómo en una clase un profesor
invita a todos sus estudiantes a recordar la película “E.T” y se da cuenta de que
todos recordaban algo en particular de forma colectiva.
La memoria individual: La memoria individual es una función psíquica de retención
de recuerdos que cada persona considera como propios en la medida en que
establecen una continuidad temporal o biográfica de experiencias. Se la suele
concebir como una “propiedad”. La Real Academia Española la define como la
“facultad psíquica por medio de la cual se retiene y se recuerda el pasado”. Es
susceptible de rememoración. La memoria es una facultad que junto con otras
(atención, percepción, pensamiento, lenguaje), mejora la competencia intelectual del
sujeto que la posee.
La memoria activa: La “anamnesis” (según Aristóteles 1993) es la memoria activa,
la que busca. Ésta equivale al esfuerzo de memoria y al trabajo de rememoración.
No hay evocación, sino búsqueda.
La memoria dada: Evocación simple, memoria dada.
La dialéctica de la memoria y el olvido: La práctica de recordar o evocar un
contenido de conciencia, depende de no recordar otras informaciones no relevantes,
no adecuadas al contexto de la acción. “La memoria necesita del olvido”
Olvidar es sano: Olvidar para sanar, perdonar y ser feliz.
Recordar es sano: Recordar para no repetir.
El olvido patológico. La amnesia: Existen dos tipos de olvido: el olvido “activo” que
pertenece a la manipulación o negación del pasado y el olvido “pasivo” el cual es
padecido, la enfermedad destituyente, el Alzheimer.
Los marcos sociales de la memoria: Para Halbwachs, la memoria individual tiene
marcos sociales, tiene una determinación social: la formación de los contenidos de la
memoria es atribuible al grupo o a la sociedad. Durkheim postula la existencia de
una “conciencia colectiva” que determina a la conciencia individual en forma
coercitiva: un hecho individual se explica mediante un hecho social. La conciencia
colectiva tiene sus “representaciones”: los mitos, las concepciones religiosas, las
creencias morales y legales; las categorías, los conceptos, son creaciones de la
comunidad, de sus instituciones religiosas, legales, económicas.
La memoria colectiva: Cada uno de nosotros recuerda mediante referencias
sociales, saberes, con la ayuda de datos tomados del presente. La memoria
colectiva es la del grupo presente, es una experiencia viva, y ella se combina con un
marco de referencia externo y objetivo proporcionado por la historia. La memoria
colectiva favorece la identidad de un grupo social. También, supone una práctica
social de compartir significados, es una función simbólica. Se sostiene en
diferentes colectividades y depende de su vitalidad. Es básicamente popular, y por
ello, siempre depende de la vida de sus portadores. Está sujeta al olvido, a la
pérdida, al desmembramiento del grupo.
Memoria nacional: La memoria nacional es hegemónica, estatal. Tuvo su auge en
el siglo 19. La memoria nacional trasciende las divisiones sociales, se supone que
pertenece a todos. Es ideológica, se impone, se ritualiza en las fiestas patrias, es
una tradición inventada. Se puede pensar en la memoria nacional como un espacio
de lucha entre grupos de poder.
Psicología de las minorías activas BARRIGA Y MOSCOVICI
Frente a el modelo funcionalista (estático, generador de dependencia, que estudia la
conformidad social, la desindividualización, el control social en un sistema social,
supuestamente óptimo, estable), Moscovici propone un modelo “genético” o interaccionista,
el cual el tema central es el estudio de la influencia social.
Las minorías activas ya no son tratadas como grupos marginados (la marginación se define
por el distanciamiento frente a la norma en un sistema dado), sino como algo innovador, que
viene a defender otra norma y otro sistema social. El resurgir de las minorías activas está
logrando anular la mala conciencia del “marginal” al considerarse a sí mismo con
potencialidad de alternativa social.
MODELO FUNCIONALISTA: Subraya la dependencia de los individuos respecto al grupo y
su reacción frente a este. Para este modelo, los individuos y grupos tratan de adaptarse.
MODELO GENÉTICO: Subraya la interdependencia del individuo y del grupo y la
interacción en el seno del grupo. En este modelo, los individuos y grupos intentan crecer,
buscan y tienden a variar su condición y transformarse a sí mismos, o incluso crear nuevas
formas de pensar y de obrar. Este modelo proporciona un sentido nuevo a las nociones y a
los hechos existentes, introduce un punto de vista crítico y nos invita a explorar la realidad
considerando un espectro más extenso de individuos, con inclusión de los menos
favorecidos, los menos visibles.
PODER INFLUENCIA
El poder implica imposición desde afuera, uso del control exterior en una situación de
desigual reparto de recursos.
La influencia emplea medios de tipo ideológico, psíquicos, consiguiendo un control interior,
actuando desde dentro y sin suponer desigualdad de recursos entre las partes. Se ha
relacionado con el discurso, la actitud, la propaganda. El proceso de influencia tiene por
objeto la reducción de la desviación, la estabilización de las relaciones entre individuos y de
los intercambios con el mundo exterior.
+ poder - influencia = situaciones autoritarias
- poder + influencia = minorías activas
NO TODO GRUPO MINORITARIO ES INNOVADOR
MINORÍAS: Fuente de innovación y de cambio social. Crean movimientos colectivos o
participan de su creación. Ciertos grupos que eran definidos y se definían a sí mismos,
generalmente, en términos negativos y patológicos frente al código social dominante, se han
convertido en grupos que poseen su propio código y, además, lo proponen a los demás a
título de modelo o de solución de recambio.
La desviación representa el fracaso de la inserción dentro del sistema, una carencia de
recursos o de información en lo concerniente al medio social. El término “desviación” es, por
otra parte, demasiado vago y demasiado marcado a la vez para describir este estado de
cosas. Confunde los fenómenos de anomia, entre los que se cuentan la criminalidad, el
alcoholismo, etc., con los fenómenos de exclusión, que consisten en tratar como carentes
de cualidades económicas, culturales, intelectuales, a categorías sociales enteras (mujeres,
homosexual, inmigrados, negros, artistas, etc).
Las actitudes ZUBIETA
El sociólogo Germani (1966), el concepto de “actitud” surge de la necesidad del psicólogo
de contar con categorías que permitan reducir la complejidad y diversidad de la conducta
social, permitiendo hallar las causas generales de la misma.
Definiciones de ACTITUD:
1. Predisposición aprendida a responder, en una manera consistente favorable o
desfavorable, respecto de un objeto dado.
2. Idea cargada de emoción que predispone a una clase de acciones respecto de una
clase particular de situaciones sociales.
3. Estado interno evaluativo con vías de expresión cognitivas, afectivas y
conativo-conductuales.
4. Interviniente y mediadora entre los aspectos o estímulos del ambiente externo y las
reacciones de las personas ante aquellos, es decir, sus respuestas evaluativas
manifiestas.
5. Tendencia psicológica que se expresa mediante la evaluación de una entidad u
objeto concreto con cierto grado de favorabilidad o desfavorabilidad. Al hablar de
tendencia, implica que es un “estado interior”. Siendo la actitud un estado interior,
debemos inferirla a partir de respuestas manifiestas y observables y, siendo
evaluativa, aquellas respuestas serán de aprobación o desaprobación, de atracción
o rechazo, de aproximación o evitación. En esta tendencia, los individuos suelen
asignarles aspectos positivos y negativos a un determinado objeto.
La evaluación implica de:
Valencia (o dirección): refiere al carácter positivo o negativo.
Intensidad: se relaciona con la gradación de esa valencia.
Las actitudes sociales se caracterizan por la consistencia en la respuesta a objetos
sociales y, es esta consistencia la que facilita el desarrollo de sistemas integrados de
actitudes y valores que los individuos utilizamos para determinar qué tipo de conducto
realizaremos al enfrentarnos a cualquier amplia gama de situaciones posibles. Estos
sistemas de valores (estructuras consistentes y coherentes en las que se organizan las
actitudes) nos permiten interpretar y evaluar los hechos, son fuentes de interpretación y
acción que nos ayudan a reducir la ambigüedad y la confusión.
Respuestas o componentes de la actitud
El estado psicológico interno que denominamos actitud, se manifiesta a través de
respuestas observables que tradicionalmente se han clasificado en tres categorías:
COGNITIVAS: la evaluación mediante respuestas cognitivas sigue una doble secuencia:
primero, se establece inicialmente una asociación de naturaleza probabilística entre un
objeto y alguno de sus atributos o notas (asociación objeto-atributo). En función del
resultado del primer paso, se da el segundo paso, que es la evaluación propiamente
dicha, y que deriva fundamentalmente de la connotación positiva o negativa del atributo.
AFECTIVAS: se incluyen aquí los sentimientos, estados de ánimo y emociones que se
asocian con el objeto de la actitud.
CONATIVO-CONDUCTUALES: las conductas son también susceptibles de ubicación en el
denominado continuo actitudinal. Algunos comportamientos pueden ser muy negativos
como es el hecho de negarme a interactuar con individuos rígidos y otros muy positivos,
como colaborar en las acciones propuestas en el liderazgo situacional de alguien.
Estos tres tipos de respuestas (cognitivo, afectivo y conativo-conductual) son diferentes
entre sí aunque no completamente, ya que todas ellas remiten a la misma variable que es la
actitud. Comparten un sustrato o base común, porque todas representan a la misma
actitud.
La actitud es una forma de adaptación activa. Es el resultado de una serie de
experiencias que la persona tiene con el objeto actitudinal y producto de los procesos
cognitivos, afectivos y conductuales que se fueron activando en el proceso de
formación-adaptación. Es en este sentido que se habla de los antecedentes de la actitud.
ANTECEDENTES COGNITIVOS: la evaluación que hacemos del objeto actitudinal está
estrechamente relacionada con la información y creencias que tenemos acerca del objeto,
con lo que pensamos acerca de él. La Teoría de la Expectativa-Valor indica que el
conocimiento que la persona adquirió en el pasado en su relación con el objeto actitudinal le
proporciona una base sobre la cual hacer una buena estimación de cómo merece ser
evaluado ese objeto. El individuo se siente atraído hacia aquello que está dotado de
cualidades positivas, y rechaza aquello a lo que le adjudica propiedades negativas.
También está la Teoría de la Acción Razonada, la cual postula que para saber lo que
piensa una persona respecto de un determinado objeto, es preciso recabar dos tipos de
información:
Probabilidad subjetiva: refiere al grado de probabilidad estimada de la creencia.
Deseabilidad subjetiva: es el grado en que la persona cree que las consecuencias
expresadas por la creencia son positivas o negativas.
Estas informaciones se obtienen sobre la base de un conjunto de creencias que son
normativas en la población respecto del objeto.
Los individuos toman decisiones en función de la valoración que hacen de los resultados de
su comportamiento y de las expectativas que tienen sobre ese comportamiento en función
de lograr dichos resultados.
ANTECEDENTES AFECTIVOS: las personas no tienen control racional de sus emociones y
sentimientos y éstas influyen en las actitudes. Las emociones influyen en las funciones
psicológicas de las personas y estudios demuestran que las actitudes pueden sufrir un
cambio considerable sin que se modifique el componente cognitivo. A esto se lo denomina
condicionamiento de las actitudes. En base al condicionamiento actitudinal, se
desarrollaron dos tipos:
El Condicionamiento Clásico: refiere a una forma de aprendizaje en la que un estímulo
neutral que inicialmente no evoca respuestas específicas en las personas, acaba por
evocarlas gracias a sus asociaciones repetidas con otro estímulo (incondicionado) que si
las evoca.
El Condicionamiento Instrumental u operante: refiere al fortalecimiento de aquellas
respuestas que producen resultados positivos o que ayudan a evitar los negativos.
ANTECEDENTES CONDUCTUALES: es abundante la evidencia con la que se cuenta
acerca de la conducta como fuente de la actitud. Las más conocidas son las técnicas de
adiestramiento de todo tipo: deportivas, religiosas, militares, educativas, etc. Subyace a
éstas la idea que la repetición muy intensa de ciertas conductas hará que éstas se
incorporen en el repertorio conductual de los adiestrados sin que haya resistencia por parte
de éstos. Fazio en 1986 postuló que las actitudes mejores aprendidas son las que tenían
una experiencia directa con el sujeto.
Morales, Rebolloso y Moya (1994) nos recuerdan La Teoría de la Disonancia Cognitiva, la
cual postulaba que en ciertas condiciones, el realizar determinadas conductas produce
importantes y permanentes cambios actitudinales.
Aspectos estructurales de las actitudes
Hay tres aspectos centrales relacionados con la actitud:
La Bipolaridad: indica que la actitud descansa sobre un continuo actitudinal. El problema
surge cuando los extremos de éste no son contradictorios u opuestos. Aquellas personas
que tienen referentes criteriales o predominantemente positivos, no se puede mantener la
idea de unidimensionalidad y bipolaridad actitudinal. Las personas pueden no estar
familiarizadas con los valores opuestos a los que mantiene y, de esta forma, resultarles
irrelevantes. Por otro lado, como mecanismo defensivo respecto de las propias creencias y
valores, un sujeto puede negar la relevancia a los valores opuestos para proteger mejor los
propios.
La Consistencia: cada una de las evaluaciones parciales deberían armonizar con la
evaluación global del objeto que proporciona la actitud general y si esto sucede estamos en
condiciones de hablar de la consistencia actitudinal. Una consistencia
evaluativo-cognitiva, es la que se da entre la evaluación general del objeto actitudinal y la
evaluación que resulta del conjunto de sus creencias.
Las inconsistencias aparecen cuando la actitud, más que un origen cognitivo tiene un
origen afectivo o conductual. La inconsistencia evaluativo-cognitiva afecta a la estabilidad
de la actitud. Las actitudes inconsistentes cumplen deficitariamente la función fundamental
de ellas que es la orientación de la persona en su mundo social. Por el contrario, los sujetos
con actitudes consistentes manejan mejor la información contradictoria con su actitud,
exploran las características de esa información y tratan de refutarla activamente.
Puede haber una inexistencia de creencias sobre el objeto actitudinal que impide que la
actitud esté bien definida y nos acerca al concepto de no actitud cuando una persona no
tiene una actitud formada hacia un objeto concreto (probablemente fruto de la falta de trato
y experiencia con aquél).
La Ambivalencia Actitudinal: puede darse tanto en el componente cognitivo como
afectivo. La ambivalencia es en cierta manera un caso especial de inconsistencia: cognitiva
cuando es entre creencias y afectiva cuando se produce entre afectos. La ambivalencia
hace que las actitudes tiendan a ser inestables y afecta las relaciones que mantienen con la
conducta.
Las funciones de las actitudes
Las actitudes tienen las funciones de llenar necesidades psicológicas de los individuos a la
vez que puntualizan de forma clara y precisa las cinco funciones generales que los estudios
han identificado:
A. De Conocimiento: los sujetos ordenan y categorizan el mundo de manera
coherente satisfaciendo la necesidad de tener una imágen clara y significativa del
mundo.
B. Instrumental: permiten maximizar las recompensas y minimizar los castigos,
satisfaciendo la necesidad hedónica.
C. Ego-Defensiva: permite afrontar las emociones negativas hacia sí mismo,
externalizando ciertos atributos o denegándolos.
D. Valórico-Expresiva: permite expresar valores importantes para la identidad o
auto-concepto.
E. De Ajuste Social: permiten integrarse en ciertos grupos y recibir aprobación social.
Le permiten adaptarse a su entorno social.
Memoria colectiva y social PAÉZ
Definición de memoria colectiva
La memoria colectiva es el conjunto de representaciones del pasado que un grupo
produce, conserva, elabora y transmite a través de la interacción entre sus miembros. No se
trata sólo de las huellas que el pasado ha dejado en nuestro presente, sino de lo que se ha
producido precisamente para ser transmitido a generaciones sucesivas.
La actividad reconstructiva de la memoria tiene un límite que reside en la pluralidad de
memorias colectivas que se hace presente en una sociedad, así como en la propia
historiografía.
Las memorias colectivas no son sólo representaciones, sino que son también actitudes
prácticas, cognitivas y afectivas que prolongan de manera irreflexiva las experiencias
pasadas en el presente, como una memoria-hábito. Estos hábitos, estas prácticas sociales
que vinculan el pasado y el presente, son costumbres operativas, cognitivas y relacionales
que constituyen el tejido de la continuidad de cada grupo social, entrelazado con un
universo de significados, de valores y de narraciones que la dotan de cierto automatismo,
de una cierta inercia.
La memoria como proceso colectivo
La memoria colectiva no se reduce a la influencia de los factores sociales en la memoria
individual, sino que postula la existencia de procesos psicológicos que superan la esfera
individual e intersubjetiva de memoria. La memoria colectiva hace referencia a ese proceso
interaccional y emergente del recuerdo de los grupos, naciones y etnias. La actividad de
recordar compartida constituye un contexto que influirá sobre los antecedentes y efectos de
la memoria individual.
Los elementos fundamentales de los procesos colectivos:
Son externos y no ocurren sólo “dentro de la piel” de la persona, es decir, no son
intrapsíquicos, y están distribuidos socialmente: el proceso de memoria se apoya en
el procesamiento interpersonal de la información y la información que se recuerda
está distribuida entre los miembros del grupo.
Son procesos que se apoyan en interacciones, instituciones y representaciones
compartidas socialmente. La memoria es un proceso colectivo, ya que objetos
semióticos (obras de arte, esculturas) e instituciones sirven de mediación y apoyo
externo al recuerdo y al olvido.
Hay efectos globales del recuerdo y del olvido social que no tienen por qué depender
directamente de actividades individuales conscientes y voluntarias.
Por otra parte, la memoria colectiva es un ejemplo de constructo colectivo
macropsicológico. Un constructo macropsicológico es aquel que postula que las
percepciones, emociones e intenciones de los individuos tienen un impacto social, más allá
de lo interpersonal e individual. La agregación de las memorias, actitudes y las
comunicaciones individuales en un grupo social constituye un indicador del clima social o
colectivo.
Procesos sociales de la memoria: actualidad de los postulados de Halbwachs
La perspectiva de Maurice Halbwachs sugiere que los procesos sociales son esenciales
para la memoria y acentúan el carácter social y constructivo de la misma.
Según Halbwachs, la memoria es social:
por sus contenidos: siempre recordamos un mundo en el que vive también otra
gente. La memoria del pasado es una memoria de un pasado intersubjetivo, vivido
con otras personas.
porque se apoya en los marcos sociales de referencia, como los rituales, ceremonias
y eventos sociales. Diferentes grupos sociales usan diferentes puntos de referencias
temporales y espaciales para enmarcar los ciclos de meses y años. Los ciclos
sociales actúan como marco del recuerdo.
porque las personas tienen memorias compartidas y recordadas conjuntamente. De
forma complementaria.
La comunicación interpersonal y la reevocación por los mass media
La reevocación pública es un buen predictor de la vivacidad del recuerdo de sucesos
personales importantes y/o de las memorias sobre hechos colectivos, como el atentado del
11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos, referido colectivamente como el “9/11”.
Niveles altos de reacción emocional cuando se recuerdan sucesos pasados personalmente
importantes se asocian a altos niveles de reevocación interna y pública en el pasado. La
activación emocional provocada por hechos individuales o colectivos se asocia
indirectamente a un mayor recuerdo, a través de un refuerzo de comunicar con otros o de
exponerse a los mass media (seguir la información por la TV, radio, periódicos, Internet).
Los sucesos emocionales generan procesos cognitivos e interpersonales de comunicación
o compartir social. El compartir social se define como una reevocación del suceso
emocional en un lenguaje socialmente compartido y como un proceso comunicativo o de
diálogo en el que la experiencia emocional se comparte con otros.
Identidad colectiva y funciones sociales de las memorias
Según Halbwachs, la memoria es social por sus funciones. Convertirse en miembro de
un grupo significa asumir e internalizar las tradiciones comunes y las
representaciones sociales compartidas por él, es decir, compartir la memoria
colectiva del grupo. La memoria colectiva conduce a que la gente posea cierta
identificación social, tanto a escala individual como social. Esto se asocia tanto a la
retención de aspectos centrales para la identidad social de ciertos hechos, como adaptar la
imágen del pasado a las necesidades grupales actuales, así como a la construcción de una
imágen positiva del pasado.
Se denomina memorias destello al recuerdo claro y vívido del contexto en el que se
recibió una noticia impactante, como el hecho de recordar quién, dónde y cómo se informó
uno del asesinato del presidente Kennedy.
En cuanto a las funciones de la memoria para la identidad social, Halbwachs planteaba
una
Función Global: es la función de nostalgia: la sociedad del pasado aparece como parte de
una Edad de Oro y proporciona una imagen positiva y estable sobre la que añadir nuevos
elementos.
Función Grupal: se relaciona con las necesidades e intereses actuales del grupo. Como
dice Halbwachs, la memoria colectiva es esencialmente una reconstrucción del pasado en
la que se adapta la imagen de los hechos antiguos a las creencias y necesidades grupales
del presente.
Memoria colectiva, cultura e identidad social: la insoportable levedad del pasado o
una visión constructivista de la memoria colectiva
La cultura es algo cambiante y en permanente reinvención. La identidad social es una
construcción social contextual “oportunista”, que se adapta a la coyuntura actual, y la
memoria colectiva es la reconstrucción del pasado a partir de las necesidades del
presente.
Desde esta perspectiva, el contenido cultural y la memoria colectiva de la identidad no son
elementos inmutables y sus contenidos son secundarios. Los atributos que sirven para
definir la identidad son fluctuantes, y se construyen en el presente en relación con
otros grupos.
En oposición a esta concepción presentista existe una segunda aproximación, que
considera la cultura como un conjunto de costumbres y valores que se mantienen durante
años, a pesar de los cambios. Según esta perspectiva, la identidad se apoya en atributos
compartidos y no sólo en la diferenciación “oportunista” con otros grupos, y se tiene una
concepción de la memoria histórica en la que el pasado tiene un peso real, y no es sólo una
reconstrucción arbitraria a partir del presente del pasado mítico.
¿Qué son los movimientos sociales? IBARRA
Los movimientos sociales son una determinada forma de juntarse un grupo o un
montón de personas y reclamar lo que ellos creen que son sus derechos.
Un movimiento social es una forma de acción colectiva, y la existencia de una acción
colectiva implica la preexistencia de un conflicto, de una tensión que trata de
resolver –haciéndolo visible, dándole dimensiones- esa acción colectiva. Pero –
importante llamada de atención- no cualquier conflicto desemboca en una acción
colectiva que toma la forma de un movimiento social.
Un movimiento social surge porque existen tensiones estructurales, que generan
vulneración de intereses muy concretos, muy visibles, muy sentidos; muy vividos a
veces. Así pues, surgen por carencias o fracturas estructurales
Un movimiento social surge porque otras formas preexistentes -organizaciones- de
solucionar ese conflicto no pueden llegar a él, no saben llegar a él o no quieren
llegar a él.
Un movimiento social surge además porque a la gente –a determinada gente- no le
gusta cómo se vive (cómo viven ellos) en general y cómo se vive la resolución de
esa injusticia, de esa negación de intereses colectivos. Preferiría vivir/relacionarse
con los otros de otra forma y preferiría solucionar esos problemas colectivos de la
misma manera que le gustaría vivir.
Creen que los problemas deben solucionarse de forma participativa, igualitaria y
cooperativa, y por tanto buscarán organizarse, moverse de forma solidaria, participativa
para solucionar esos problemas. Así, un movimiento es una respuesta a carencias
valorativas, ideológicas.
Un movimiento empieza y se consolida porque hay gente dispuesta a ello, porque esa
gente tiene una forma especial de ver la realidad y de querer transformarla y porque hay
condiciones para su puesta en marcha.
Un marco de acción colectiva es un conjunto de creencias y construcciones de sentido
que inspiran y legitiman las acciones y campañas de los movimientos sociales. El proceso
de elaboración de estos marcos es doble. Por un lado hay un proceso de “objetivación” de
marcos colectivos y por otro lado, otro proceso de construcción de marcos individuales o
grupales a partir de la apropiación y reelaboración de esos marcos colectivos.
Los tres rasgos que conforman esos marcos, potencialmente impulsores de una decisión
de movilización, son los siguientes.
1. Sentimiento de que algo injusto está ocurriendo y de que hay alguien culpable de
esa injusticia
2. Sentimiento de que esa injusticia recae sobre un colectivo con el que el individuo se
siente solidario, de que existe un “nosotros”, una identidad colectiva, violada por
esos “otros” culpables
3. Sentimiento de que es posible, en una movilización colectiva, vencer – juntos- esa
injusticia.
El conjunto de incentivos que pueden determinar que un individuo pase del descontento a
la acción, podemos dividirlos en dos grandes grupos.
Colectivos: el individuo se ha convencido de que su participación en el movimiento es
necesaria para lograr esos bienes colectivos que a él le parecen relevantes y por los que
lucha el movimiento.
Selectivos: el individuo decide participar porque el movimiento le ofrece, al margen de
poder obtener unos bienes colectivos, unas particulares ventajas. Ventajas materiales
–como uso de determinados locales sólo para miembros-, o sociales, como sentirse
reconocido por aquellos a los que quiere o admira.
La Representación Social: fenómenos, concepto y teoría JODELET
La noción de representación social
El concepto de representación social designa una forma de conocimiento específico, el
saber de sentido común, cuyos contenidos manifiestan la operación de procesos
generativos y funcionales socialmente caracterizados. En sentido más amplio, designa una
forma de pensamiento social.
Las representaciones sociales constituyen modalidades de pensamiento práctico orientados
hacia la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal. En
tanto que tales, presentan características específicas a nivel de organización de los
contenidos, las operaciones mentales y la lógica.
Toda representación social es representación de algo y de alguien.
Representar es sustituir a, estar en el lugar de. En este sentido, la representación es el
representante mental de algo: objeto, persona, acontecimiento, idea, etc. Por esta razón, la
representación está emparentada con el símbolo, con el signo. Al igual que ellos, la
representación remite a otra cosa. No existe ninguna representación social que no sea la de
un objeto, aunque éste sea mítico o imaginario.
Por otra parte, representar es re-presentar, hacer presente en la mente, en la conciencia.
En este sentido, la representación es la reproducción mental de otra cosa: persona, objeto,
acontecimiento material o psíquico, idea, etcétera.
En la representación tenemos el contenido mental concreto de un acto de pensamiento
que restituye simbólicamente algo ausente, que aproxima algo lejano.
En resumen, del análisis del hecho de representar se desprenden cinco características
fundamentales de representación:
Siempre es la representación de un objeto;
Tiene un carácter de imagen y la propiedad de poder intercambiar lo sensible y la
idea, la percepción y el concepto;
Tiene un carácter simbólico y significante;
Tiene un carácter constructivo;
Tiene un carácter autónomo y creativo.
Construir lo real, encarnar el pensamiento
Al estudiar cómo penetra en la sociedad una ciencia, el psicoanálisis, S. Moscovici puso de
manifiesto dos procesos principales que explican cómo lo social transforma un conocimiento
en representación y cómo esta representación transforma lo social. Estos dos procesos, la
objetivización y el anclaje, se refieren a la elaboración y al funcionamiento de una
representación social, pues muestran la interdependencia entre la actividad psicológica y
sus condiciones sociales de ejercicio.
La objetivización: lo social en la representación
En este proceso, la intervención de lo social se traduce en el agenciamiento y la forma de
los conocimientos relativos al objeto de una representación, articulándose con una
característica del pensamiento social, la propiedad de hacer concreto lo abstracto, de
materializar la palabra. De esta forma, la objetivización puede definirse como una
operación formadora de imagen y estructurante.
El proceso de la objetivización.
La representación permite intercambiar percepción y concepto. Al poner en imágenes las
nociones abstractas, da una textura material a las ideas, hace corresponder cosas con
palabras, da cuerpo a esquemas conceptuales.
Objetivizar es reabsorber un exceso de significados materializándolos.
Ejemplo: el complejo de Edipo, cuando pasa al dominio público, ya no está relacionado con
una relación entre padres e hijos o con su desplazamiento al nivel interpersonal, sino que se
convierte en un signo visible, en un atributo de la persona.
La objetivización implica varias fases:
A. Selección y descontextualización de los elementos de la teoría: Las
informaciones que circulan sobre el psicoanálisis serán objeto de una selección en
función de criterios culturales ( todos los grupos no tienen un igual acceso a las
informaciones) y, sobre todo, en función de criterios normativos ( tan sólo se retiene
aquello que concuerda con el sistema ambiente de valores: las prohibiciones
referentes a la sexualidad ocultan los elementos de la teoría relacionados con ella).
Estas informaciones son separadas del campo científico al que pertenecen, del
grupo de expertos que las ha concebido y son apropiadas por el público que, al
proyectarlas como hechos de su propio universo, consigue dominarlas. La
información de una teoría se descontextualiza y se selecciona según los
criterios culturales.
B. Formación de un «núcleo figurativo»: una estructura de imagen reproducirá de
manera visible una estructura conceptual. De esta forma, los conceptos teóricos se
constituyen en un conjunto gráfico y coherente que permite comprenderlos de forma
individual y en sus relaciones. Poder graficar un concepto teórico para poder
comprenderlo.
C. Naturalización: el modelo figurativo permitirá concretar, al coordinarlos, cada uno de
los elementos que se transforman en seres de naturaleza: «el inconsciente es
inquieto», «fos complejos son agresivos», «las partes conscientes e inconscientes
del individuo se hallan en conflicto». Las figuras, elementos del pensamiento, se
convierten en elementos de la realidad, referentes para el concepto. El modelo
figurativo utilizado como si realmente demarcara fenómenos, adquiere un status de
evidencia: una vez considerado como adquirido, integra los elementos de la ciencia
en una realidad de sentido común. Los elementos pasan a formar parte del
sentido común.
El anclaje: la representación en lo social
Este segundo proceso se refiere al enraizamiento social de la representación y de su
objeto. En este caso, la intervención de lo social se traduce en el significado y la utilidad que
les son conferidos.
El anclaje implica otro aspecto. Este aspecto se refiere a la integración cognitiva del
objeto representado dentro del sistema de pensamiento preexistente y a las
transformaciones derivadas de este sistema, tanto de una parte como de otra.
Relaciones Intergrupales GÓMEZ BERROCAL
Glosario
Etnocentrismo: tendencia a considerar al propio grupo como centro de todo, como criterio
de referencia para comparar y evaluar a otros grupos.
Estereotipo: conjunto de creencias respecto al exogrupo y sus miembros.
Prejuicio: actitud negativa injustificada, no basada en la experiencia, hacia un individuo por
su pertenencia a determinado grupo.
Rigidez cognitiva: dificultad para acomodarse a las ambigüedades y equivocaciones.
Endogrupo: grupo con el que la persona se siente identificada porque pertenece y se
siente incluida en él.
Exogrupo: grupo con el que la persona no se siente identificada porque no pertenece a él.
Sirve de criterio o contraste de comparación para definir al endogrupo.
Conflicto realista: desacuerdo o confrontación que surge del hecho de que los objetivos o
metas del propio grupo por obtener recursos materiales reales son inalcanzables porque
otro grupo compite y pretende alcanzar esas mismas metas.
Competición instrumental: relación de incompatibilidad entre los objetivos e intereses
materiales de dos grupos que suele desencadenar el conflicto entre ellos.
Favoritismo endogrupal: tendencia a favorecer al propio grupo en comparación a otro, en
el reparto de recursos tangibles o caracterización por medio de atributos, para conseguir
distintividad positiva respecto a él.
Identidad social: parte de la identidad o del autoconcepto que deriva de la consciencia y
reconocimiento de pertenecer a un grupo o categoría social, junto con las valoraciones y
afectos que suscita esa pertenencia.
Categorización social: proceso cognitivo humano básico que consiste en organizar la
percepción de los individuos en categorías en función de diversos criterios (raza, etnia,
cultura, sexo). Una vez organizada la percepción de personas en función de estas
categorías se tiende a percibir que todos los individuos de una categoría son semejantes
entre sí y, a su vez, distintos de los de otras categorías complementarias.
Competición social: comparación entre el endogrupo y algún exogrupo relevante para
diferenciar favorablemente al propio grupo.
Asimetría positiva-negativa en la discriminación intergrupal: tendencia a favorecer al
propio grupo respecto al exogrupo en el reparto de recursos positivos, junto con una
tendencia a la equidad en el reparto de los recursos negativos entre el endogrupo y el
exogrupo.
Discriminación intergrupal (o exogrupal): conducta agresiva y negativa que se dirige
contra un grupo o contra una persona por pertenecer a un grupo que no es el propio.
Racismo: discriminación y prejuicios basados en las relaciones entre razas y etnias que se
sustenta en cierto apoyo o legitimación social, ya sea mediante principios y valores
culturales de una sociedad, ya sea en las leyes promulgadas por el Estado a través de su
administración social.
Conflicto de identidad: estado psicológico experimentado por los miembros de un grupo al
ver amenazada la imágen positiva de dicho grupo. Suele llevar a un aumento del favoritismo
endogrupal.
Conflicto de identificación: estado psicológico experimentado por los miembros de un
grupo al sentirse próximos a una minoría connotada negativamente, y que suele llevar al
empleo de estrategias de diferenciación, como asignar más rasgos negativos o menos
rasgos positivos a ese exogrupo que al endogrupo.
Categoría social: sentimiento y conciencia de pertenencia que tiene la persona cuando
percibe que comparte con otras personas una serie de atributos.
Conducta intergrupal: tipo de comportamiento distinto de la conducta individual e
interpersonal.
La psicología de las Relaciones Intergrupales estudia los efectos del contacto social entre
grupos, los determinantes y las causas del conflicto entre grupos étnicos, religiosos,
políticos, o las estrategias para reducir el conflicto entre grupos y categorías sociales.
Hablamos de psicología social de las relaciones intergrupales cuando nos referimos a:
La división de la sociedad humana en grupos sociales diferentes y sus
interrelaciones. Es decir, a las acciones de los miembros de un grupo social hacia
los miembros de otros grupos sociales.
Los conflictos, tensiones y antipatías sociales asociadas con las pertenencias
grupales.
Las estrategias utilizadas para evitar, reducir y/o solucionar dichos conflictos.
EL ESTUDIO PSICOSOCIAL DE LAS RELACIONES INTERGRUPALES, POR TANTO, SE
CENTRA EN EL COMPORTAMIENTO ENTRE GRUPOS. ENTENDIENDO EL GRUPO
COMO UN CONJUNTO DE INDIVIDUOS QUE INTERACTÚAN DE MANERA REGULAR,
DE FORMA ORGANIZADA Y COMPARTEN UNA SERIE DE METAS Y OBJETIVOS.
Nos referimos al conflicto en sus manifestaciones, como las actitudes prejuiciosas, la
discriminación, la exclusión social o las revueltas sociales para reivindicar algún cambio en
el statu quo. De esta manera podemos decir que la Psicología social de las relaciones
entre grupos se asocia al estudio del conflicto intergrupal y sus formas de
manifestarse.

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