marcador práctico de colestasis es una enzima de membrana, la fosfatasa alcalina (presente
en varios tejidos pero con predominio plasmático de su fracción hepática), cuyo valor suele
elevarse en etapa temprana en diversas patologías biliares. Entre las comidas la bilis se deriva
a la vesícula biliar. El epitelio de la vesícula extrae las sales y el agua de la bilis almacenada, con
lo que la concentración de ácidos biliares se multiplica entre 5 y 20 veces. Una vez que el
individuo comió, la vesícula se contrae y vacía el contenido de la bilis en el duodeno. El
estímulo más potente para la contracción de la VB es la CCK. Cada día se vierten al duodeno
entre 250 y 1.500mL de bilis.
Los ácidos biliares emulsionan los lípidos, y la superficie de acción de las diferentes enzimas
lipolíticas aumenta. Los ácidos biliares forman así micelas con los productos, de degradación
lipídica de la digestión, lo que incrementa el transporte hacia la superficie del ribete en
cepillo y favorece la absorción de los lípidos por las células epiteliales. Los ágidos biliares se
absorben en forma activa en el íleon y una pequeña fracción se excreta. Los ácidos biliares
son captados por el hígado para volver a excretarlos durante la digestión. Así el pool de ácidos
biliares recircula 2 veces en una digestión normal; esta recirculación biliar se denomina
circulaciones enterohepática, proceso con gasto energético para ingresar en los enterocitos
ileales y transferirlos a sangre portal, y para ser captadas por el polo sinusoidal del hepatocito
y segregadas en los canalículos.
Ácidos biliares
La cantidad total de ácidos biliares del orsanismo se calcula entre 2 y 5 gratnos; alrededor de-
0,5 gramos diarios se pierden en las heces, cantidad que es reemplazada por síntesis hepática
nueva.
Los ácidos biliares primarios son el ácido cólico y el quenodesoxicólico, producidos en una
relación 2:1; el ácido biliar secundario más importante es el desoxicólico, que origina del ácido
cólico. Hay otro ácido biliar secundario llamado litocólico que se origina del ácido
quenodesoxicólico. Estos ácidos biliares se conjugan en el hígado con glicina y taurina, para
formar sales biliares: glucocolato, glucoquenodesoxicolato, taurocolato,
tauroquenodesoxicolato, glucodesoxicolato y taurodesoxicolato. En el adulto predominan los
glucoconjugados sobre los tauroconjugados, con una relación 3:1.
Fosfolípidos y colesterol
La mayor parte de los fosfolípidos de la bilis está constituida por la lecitina, que contribuye
con la solubilidad del colesterol. Tanto la secreción biliar de fosfolípidos como de colesterol
dependen de la secreción de ácidos biliares. Las concentraciones de estos lípidos en la bilis
exceden la solubilidad en el agua y tienden a formar micelas.
El desequilibrio en las proporciones de sales biliares, lecitina y colesterol, con una
sobresaturación de este último, es el primer paso en la formación de cálculos biliares; esto
explica la mayor frecuencia de litiasis biliar en obesos y pacientes que reciben ciertas
hipolipemiantes (en ambos casos aumenta la concentración biliar de colesterol),.o en quienes
el pool (volumen total) de ácidos biliares está disminuido, como ocurre en enfermedades del
íleon (p. ej., enfermedad de Crohn), en grandes resecciones intestinales y en los que reciben
quelantes de sales biliares (como la colestirarnina) que se unen a ellas e impiden su absorción.
Por consiguiente: ¿cómo puede restablecerse el equilibrio micelar? Es de esperar que el
aumento en la cantidad de ácidos biliares lo logre, y es por eso que puede utilizarse un ácido
biliar sintético, el ursodesoxicólico, en ciertos pacientes con barro biliar o microlitiasis
vesicular, para su disolución.