
Resumen Renal Pablo. C Página 13
El mecanismo multiplicador de contracorriente
Depende de la disposición anatómica especial de las asas de Henle y de los vasos rectos, los capilares peritubulares
especializados de la médula renal. En el ser humano, alrededor del 25% de las nefronas son nefronas yuxtamedulares,
con asas de Henle y vasos rectos que se introducen en profundidad en la médula antes de volver a la corteza.
La osmolaridad del líquido intersticial en la médula renal es mucho mayor, y puede aumentar progresivamente de unos
1.200 a 1.400 mOsm/l en la punta pélvica de la médula. Esto significa que el intersticio medular renal ha acumulado
muchos más solutos que agua. Una vez que se consigue una concentración alta de solutos en la médula, se mantiene
mediante una entrada y salida equilibradas de solutos y de agua.
Características especiales del asa de Henle
Una razón importante de la elevada osmolaridad medular es el transporte activo de sodio y el cotransporte de iones
potasio, cloro y otros desde el asa ascendente gruesa de Henle hacia el intersticio. Esta bomba es capaz de establecer un
gradiente de concentración de unos 200 mOsm entre la luz tubular y el líquido intersticial. Debido a que la rama
ascendente gruesa es casi impermeable al agua, a los solutos bombeados no les sigue un flujo osmótico de agua hacia el
intersticio. De este modo, el transporte activo de sodio y de otros iones fuera del asa ascendente gruesa añade más
solutos que agua al intersticio medular renal. Hay cierta reabsorción pasiva de cloruro de sodio en la rama ascendente
fina del asa de Henle, que también es impermeable al agua, lo que contribuye más a elevar la concentración de solutos
que hay en el intersticio de la médula renal. La rama descendente del asa de Henle, al contrario que la rama ascendente,
es muy permeable al agua, y la osmolaridad del líquido tubular se iguala rápidamente a la osmolaridad de la médula
renal. Luego el agua se difunde fuera de la rama descendente del asa de Henle hacia el intersticio, y la osmolaridad del
líquido tubular aumenta gradualmente a medida que fluye hacia la punta del asa de Henle.
Función del túbulo distal y de los conductos colectores
Cuando el líquido tubular deja el asa de Henle y fluye
hacia el túbulo contorneado distal en la corteza renal, el
líquido se diluye, con una osmolaridad de solo 100
mOsm/l ( fig. 29-5 ). La primera parte del túbulo distal
diluye más el líquido tubular porque este segmento, como
el asa ascendente de Henle, transporta de forma activa
cloruro de sodio fuera del túbulo, pero es relativamente
impermeable al agua.
A medida que el líquido fluye hacia el túbulo colector
cortical, la cantidad de agua reabsorbida depende mucho
de la concentración plasmática de ADH. Si falta la ADH,
este segmento es casi impermeable al agua y no
reabsorbe agua sino que continúa reabsorbiendo solutos
y diluye más la orina. Cuando hay una concentración alta
de ADH, el túbulo colector cortical se hace muy
permeable al agua, de manera que se reabsorben ahora
grandes cantidades de agua desde el túbulo hacia el
intersticio de la corteza, donde es barrida por el flujo
rápido de los capilares peritubulares. El hecho de que
estas grandes cantidades de agua se reabsorban hacia la
corteza, en lugar de hacia la médula renal, ayuda a
conservar la elevada osmolaridad del líquido intersticial
medular. A medida que el líquido tubular fluye a lo largo
de los conductos colectores medulares, hay una mayor reabsorción de agua desde el líquido tubular hacia el intersticio,
pero la cantidad total de agua es relativamente pequeña comparada con la añadida al intersticio cortical. El agua
reabsorbida sale por los vasos rectos hacia la sangre venosa. Cuando hay concentraciones elevadas de ADH, los
conductos colectores se hacen permeables al agua, de manera que el líquido al final de los conductos colectores tiene