EL NIÑO Y LA VIDA FAMILIAR EN EL ANTIGUO RÉGIMEN. Philippe Ariés
CAPÍTULO II
El descubrimiento de la infancia
Hasta aproximadamente el siglo XVII, el arte medieval no conocía la infancia o no trataba de representársela.
En esa sociedad no había espacio para la infancia. En todas las pinturas de la época se puede ver a los niños
representados como adultos en miniatura, sólo reduciendo su tamaño pero con las mismas características de
los adultos.
Hacia el siglo XIII aparecen varios tipos de niños, algo más cercanos al sentimiento moderno. El ángel,
representado bajo la apariencia de un hombre muy joven, de un adolescente joven: de un monaguillo. Se
trataba de niños más o menos jóvenes a quienes se educaba para ayudar a misa, y destinados a ser
ordenados; eran como unos seminaristas en una época en que no había seminarios.
El segundo tipo de niño será el modelo y el precursor de todos los niños pequeños de la historia del arte: el
Niño Jesús o la Virgen Niña, ya que la infancia está aquí vinculada al misterio de su maternidad y al culto
mariano. Al principio, Jesús, como los otros niños, continúa figurado como un adulto en miniatura. La
evolución hacia una representación más realista y más sentimental de la infancia comenzará muy pronto en
la pintura: en una miniatura de la segunda mitad del siglo Xll.
En la época gótica aparece un tercer tipo de niño: el niño desnudo. El Niño Jesús casi nunca está figurado
desnudo. La mayoría de las veces aparece, como los otros niños de su edad, envuelto en pañales
castamente, o cubierto con una camisa o un faldón. Sólo se desvestirá al Niño Jesús a finales de la Edad
Media.
El tema de la Santa Infancia no dejará, a partir del siglo XlV, de amplificarse y diversificarse: su éxito y su
fecundidad atestiguan el progreso, en la conciencia colectiva, de ese sentimiento de la infancia.
Durante los siglos XV y XVI, las escenas de costumbres, las anécdotas, reemplazan a las representaciones
estáticas de personajes simbólicos. El niño se convierte en uno de los personajes más frecuentes de estas
historietas, el niño en la familia, el niño y sus compañeros de juegos, que son frecuentemente adultos, niños
entre la multitud, pero bien "compaginados", en los brazos de su madre, o sujetos por su mano, o jugando, o
a veces orinando; o el niño aprendiz de orfebrería, de pintura, etc.; o, finalmente, el niño en la escuela, tema
frecuente y antiguo, que remonta al siglo XlV y que no dejará de inspirar las escenas de costumbres hasta el
siglo XIX.
En primer lugar, los niños estaban junto con los adultos en la vida cotidiana, y cualquier agrupación de
trabajo, de diversión o de juego reunía simultáneamente a niños y adultos; por otro lado, la gente se
interesaba particularmente en la representación de la infancia por su aspecto gracioso o pintoresco.
La aparición del retrato del niño muerto en el siglo XVI marca, pues, un momento sumamente importante en
la historia de los sentimientos. Ese retrato será primeramente una efigie funeraria.
A comienzos del siglo XVll se observa que ha arraigado la costumbre de conservar, gracias al arte del pintor,
el aspecto fugaz de la infancia. En los retratos se separa al niño de la familia, así como un siglo antes, a