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Pasaje, pasión
En primer lugar, es un paso, un pasaje, un recorrido.
La experiencia no se hace, sino que se padece. A este segundo sentido del pasar de “eso que me pasa” lo
podríamos llamar el “Principio de pasión”.
Exterioridad, alteridad y alienación en lo que tiene que ver con el conocimiento, con el qué de la experiencia,
con el eso de “eso que me pasa”.
Reflexividad, subjetividad y transformación en lo que tiene que ver con el sujeto de la experiencia, con el quién
de la experiencia con el me dé “eso que me pasa”.
Pasaje y pasión en lo que tiene que ver con el movimiento mismo de la experiencia, con el pasar de “eso que
me pasa”.
UN EJEMPLO: LA EXPERIENCIA DE LA LECTURA.
El texto tiene que tener algo de incomprensible para mí, algo de ilegible. De todos modos, lo decisivo, desde
el punto de vista la experiencia, no es cuál sea el libro, sino qué es lo que nos pase con su lectura.
Un lector analfabeto es un lector que no se opone en juego a sí mismo en lo que lee, un lector que practica un
modo de lectura en el que no hay relación entre el texto y su propia subjetividad.
Podría hablarse, entonces, de una alfabetización que no tuviera que ver con enseñar a leer en el sentido de la
comprensión, sino en el sentido de la experiencia.
Que la experiencia es “eso que me pasa” significa, entonces, aquí tres cosas:
Primero, que la experiencia es una relación con algo que no soy yo.
Segundo, que la experiencia es una relación en la que algo tiene lugar en mí.
Tercero, que la experiencia es una relación en la que algo pasa de mí a lo otro y de lo otro a mí.
EXPERIENCIA DE LENGUAJE, DE PENSAMIENTO DE SENSIBILIDAD
Además de una práctica que concierne, básicamente, a la comprensión de textos, la lectura pude ser una
experiencia. Una experiencia de lenguaje, una experiencia de pensamiento, y también una experiencia
sensible, emocional, una experiencia en la que estén en juego nuestra sensibilidad, eso que llamamos
sentimientos.
Relación entre experiencia y subjetividad: se trata de pensar la experiencia desde el punto de vista de la
formación y de la transformación de la subjetividad y para eso hay que separa bien “experiencia” de
“experimento” descontaminar, la palabra “experiencia” de todas las adherencias empíricas que s ele han ido
pegando en los últimos siglos.
SINGULARIDAD, IRREPETIBILIDAD, PLURALIDAD
Pero tal vez podamos separar experiencia y experimento de una manera más analítica, enunciando otros
principios de la experiencia o, mejor, enunciado de otra manera, con otras palabras, algunos de los dos
principios que hemos enunciado hasta aquí.
Comencemos por lo que podríamos llamar el “Principio de singularidad”. Si un experimento tiene que ser
homogéneo, es decir, tiene que significar lo mismo para todos los que lo leen, una experiencia es siempre
singular, es decir, para cada cual la suya. Ejemplo un poema.
El principio de singularidad tiene como corolario temporal lo que podríamos llamar el “Principio e
irrepetibilidad”. Si un experimento tiene que ser repetible, es decir, tiene que significar lo mismo en cada una
de sus ocurrencias, es decir, tiene que significar lo mismo en cada una de las sus ocurrencias, una experiencia
es, por definición, irrepetible. Ejemplo un poema. Nadie se baña dos veces en el mismo rio.
Otro corolario es lo que podríamos llamar el “principio de pluralidad”. Un experimento siempre se produce
en general. Sin embargo, si la experiencia es para cada cual la suya o, lo que es lo mismo, en cada caso otra o,
lo que es lo mismo, siempre singular, entonces la experiencia es plural.
La experiencia, por tanto, es el espacio en el que se despliega la pluralidad. La experiencia produce la
pluralidad. Y la mantiene como pluralidad.
SINGULARIDADY SINGULARIZACIÓN
Vamos a continuar, por un momento, con el Principio de singularidad. Para precisarlo, para desarrollar alguna
de sus consecuencias y, quizá, para radicalizarlo.
La experiencia lo es siempre de lo singular. No de lo individual, o de lo particular, sino de lo singular.
Precisamente de lo que no puede haber ciencia porque la ciencia trabaja justamente generalizando, la ciencia
trabaja con lo que es en general. Pero si es verdad que de lo singular no puede haber ciencia, sí que puede
haber pasión. Es más, la pasión lo es siempre de lo singular.