
Un ejemplo simple: supongamos que un potencial emprendedor tiene la iniciativa de construir y explotar económicamente un teletransportador a la luna. Como idea, es interesante,
pero ¿es factible en la actualidad llevarla a cabo? No, porque aún no existe la tecnología adecuada para producir comercialmente el teletransportador. Además, es probable que no exista
mercado aprovechable por los temores a la teletransportación, altos costos que implicaría, entre otros.
El emprendimiento atravesará varias instancias de validación para ir ajustando el modelo de negocios y verificando que la oportunidad
de negocio esté al alcance.
→ La ELABORACIÓN DEL PLAN DE NEGOCIOS (PDN), es una gran herramienta para demostrar confianza, atraer inversores e impulsar los
primeros pasos del emprendimiento. Sin embargo, no lo es todo y, por lo general sufre importantes modificaciones en su primer
contacto con los clientes, por lo que debe tener suficiente flexibilidad para ir adaptándose a las circunstancias.
Los PROBLEMAS QUE PERJUDICARÍAN EL INICIO EMPRENDENDIMIENTO según menciona Ariel Arrieta:
1. FALTA DE COMPROMISO CON EL EMPRENDIMIENTO: es uno de los problemas más graves y muchas veces la razón principal
por la que los emprendimientos no logran continuar hacia la puesta en marcha los primeros años.
Hay que tener en cuenta también, que la falta de compromiso desalienta la confianza de las personas que rodean al emprendedor (familia, aliados,
inversores, colaboradores), por lo que coadyuva a poner en riesgo al emprendimiento.
2. CONFIANZA U OPTIMISMO DESMEDIDO: Como se vio, la confianza es un desafío en la medida en que favorezca el
convencimiento del emprendedor y de quienes lo acompañan, pero se convierte fácilmente en un problema cuando se da en
forma desmedida: se tiene un optimismo exagerado o desarticulado de la realidad, respecto a la idea de negocio y lo que se
podrá lograr.
Esto es grave porque cuando las cosas no suceden como se esperaba o cuando los primeros obstáculos aparecen, se experimenta una gran desilusión
y frustración que lo inducen a retirarse del negocio. En este sentido, la presencia de una cuota de temor regula la confianza y favorece la resiliencia y, para ello,
es importante conocer a fondo el sector en el que se pretende emprender, tanto en sus aspectos positivos como negativos.
3. PLANIFICACIÓN EXCESIVA: Se da cuando el emprendedor, en afán de clarificar la idea de negocio y agudizar el PDN, dedica un
tiempo excesivo a los estudios de mercado y a pulir detalles. Al inicio es normal que la idea no esté muy clara, y forzar su
comprensión solo lleva a un nivel de complejidad que no se está preparado para resolver.
Por más empeño que se ponga en la elaboración del PDN, habrá muchos aspectos no considerados o que deberán ser reformulados cuando los
clientes comiencen a interactuar con el emprendimiento (por ejemplo, respecto a los canales de comunicación, a las políticas de devolución, etc.). El
emprendedor, entonces, debe tener una cierta planificación, pero solo aquella que le permita moverse en áreas desconocidas e improvisar cuando sea
requerido. Todo lo demás es una pérdida de tiempo que lleva a la paralización y desalienta el continuar sin antes haberlo siquiera intentando.
4. OBSESIÓN CON EL DINERO: el obsesionarse por lograr resultados económicos positivos desde el día uno, es un error, ya que
un
emprendimiento no comienza a mostrar ganancias hasta que la idea logra ser suficientemente validada.
El emprendedor debe estar preparado y enfocarse en que el capital inicial y las primeras inversiones sean destinados a ese periodo de puesta en
prueba del negocio, asumiendo todos los resultados negativos que se encontrarán. Esto debe ser metódicamente planificado (y aquí sí es donde el emprendedor
debe esforzarse para clarificar) para convencerse y asumir que no habrá ganancias iniciales, a la vez que se automotiva con un plazo determinado en el que sí
comenzará a esperar resultados económicos positivos (las pruebas de validación tampoco deben ser eternas).
COMPROMISO DEL FUNDADOR
El emprendedor debe asumir un total compromiso para estar dispuesto a avanzar, aprender y no demorar decisiones que los
desafíos y problemas iniciales le exigen. La mejor forma de hacerlo es capitalizando todo el entusiasmo que despierta su proyecto para
asumir seriamente al emprendedorismo como filosofía de vida (trabajando la motivación, visión y proactividad), adquirir conocimiento y
convicción y para relacionarse positivamente con la familia, los socios e inversores en el camino. Por lo tanto, el compromiso juega un rol
central en la etapa inicial para encarar y aprovechar las incertidumbres.
EMPRENDER COMO FILOSOFÍA DE VIDA: MOTIVACIÓN, VISIÓN Y PROACTIVIDAD
Para comprometerse con un proyecto emprendedor, primero debe concebirse como parte integral de la vida, no como algo ajeno
o simplemente complementario a ella. La clave está en determinar cuál es la motivación real, aquello que nos moviliza a emprender: la
motivación sólida y duradera, es aquello que nos apasiona y nos moviliza, nuestro propósito de vida.
La motivación tiene muchas variables de análisis en sí misma, pero lo que más interesante es diferenciar entre:
- Motivos, son los detonantes o causas.
- Motivación, en términos de ganas, ilusión, deseos para iniciar un proyecto emprendedor.
Emprenden según el boom del momento, abre y cierra emprendimientos todo el tiempo, cambian el interés continuamente y ponen en riesgo todo
lo conseguido previamente. Por tanto, la idea de negocio puede ser “el vehículo de la actividad emprendedora, pero nunca una motivación sólida y
duradera”. Es importante, claro, pero sería un error tenerla en cuenta exclusivamente para tomar la decisión de emprender.
Sin embargo, si uno está fehacientemente ilusionado con emprender, más allá de la idea o cualquier otro motivo, entonces tendrá fuerza suficiente
para hacer frente al apasionante, pero también difícil camino que va a tomar.
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