consecuencias que la manipulación tiene sobre una o más variables dependientes
(supuestos efectos-consecuentes), dentro de una situación de control para el investigador.
En cualquier experimento, la variable dependiente no se manipula, sino que se mide
para ver el efecto que la manipulación de la variable independiente tiene en ella.
Este es el segundo requisito que debe tener todo experimento: medir el comportamiento
de la variable dependiente en función de la manipulación que el investigador haya
realizado en la variable independiente.
En relación con la validez y la confiabilidad, Hernández Sampieri, Fernández Collado y
Baptista Lucio (2010) plantean que el tercer requisito que todo experimento debe cumplir es
el control o la validez interna de la situación experimental. Por control o validez interna
se entiende que los cambios observados en la variable dependiente se debe pura y
exclusivamente a la manipulación que realiza el investigador en la variable independiente.
Según Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio (2010), el control en un
experimento contribuye al logro de la validez interna, en un experimento. No obstante, los
autores aclaran que para que esta se alcance son necesarios:
1. Varios grupos de comparación (dos como mínimo)
Es necesario que en un experimento se tengan, por lo menos, dos grupos que comparar. En
primer término, porque si nada más se tiene un grupo no es posible saber con certeza si
influyeron las fuentes de invalidación interna o no.
Por ello, el investigador debe tener, al menos, un punto de comparación, es decir, dos
grupos. El grupo al que se le administra el estímulo (manipulación de la variable
independiente) se denomina grupo experimental y otro grupo, al que no se le administra el
estímulo se denomina el grupo de control.
2. Equivalencia de los grupos en todo, excepto en la manipulación de la o las variables
independientes.
Para tener control no basta con dos o más grupos, sino que éstos deben ser similares en
todo, menos en la manipulación de la o las variables independientes.
Los grupos deben ser equivalentes al inicio de un experimento y también durante toda su
duración. Para ello, debe tenerse en cuenta, al inicio del experimento, la selección de los
individuos que integran cada grupo, a modo de evitar sesgos que ubiquen a cierto tipo de
sujeto en el grupo experimental y a otro tipo en el grupo de control. Por otra parte, durante
el transcurso del experimento es importante que, en la administración de las pruebas, así
como de los tratamientos, exista aleatoriedad. El fin es evitar ciertos patrones que
determinen tendencias.
Con el propósito de alcanzar la equivalencia entre grupos, existe un método muy difundido:
la asignación aleatoria o al azar.
La asignación aleatoria o al azar consiste en decidir si un sujeto participante forma parte
del grupo de control o del grupo experimental, mediante la utilización de algún mecanismo
aleatorio. Así se neutralizan variables extrañas que quedan distribuidas en todos los grupos
de la misma manera. El resultado será mejor mientras mayor sea el número de participantes