Resumen la represión
El concepto de represión se retrotrae a los comienzos del psicoanálisis. En todos los relatos
de Freud el concepto de represión fue sugerido imperiosamente por el fenómeno clínico de
la resistencia, que a su vez salió a relucir a raíz de una innovación técnica el abandono de
la hipnosis en el tratamiento catártico de la histeria. Antes se le decía defensa. Arrojó Nueva
Luz sobre el asunto sosteniendo que la angustia no era como había afirmado antes una
consecuencia de la represión sino una de sus principales fuerzas impulsoras.
Puede ser el destino de una moción pulsional chocar con resistencias que quieran hacerla
inoperante. Entra entonces en el estado de la represión. De la pulsión no se puede escapar.
Una cosa intermedia entre la vida y el juicio adverso es la represión. Para que la represión
suceda debe llenarse la condición de que el logro de la meta pulsional depare displacer en
lugar de placer. Pero una satisfacción pulsional es siempre placentera. Puede ocurrir que un
estímulo exterior se ha interiorizado por ejemplo si ataca o destruye un órgano entonces se
engendra una nueva fuente de excitación continuada y de incremento de tensión. Al
estímulo cobra una semejanza con una pulsión. Sentimos este caso como dolor. La meta de
esta pseudo pulsión es sólo el cesr de la alteración de órgano y del displacer que conlleva.
Otro placer, un placer directo no puede ganarse con la cesación del dolor.
La satisfacción de la pulsión sometida a la represión sería sin duda posible y siempre
placentera en sí misma pero sería inconciliable con otras exigencias y designios. Por tanto
produciría placer en un lugar y displacer en otro. La condición para la represión es que el
motivo de displacer cobre un poder mayor que el placer de la satisfacción. Además la
experiencia psicoanalítica en la neurosis de transferencia nos impone esta conclusión: la
represión no es un mecanismo de defensa presente desde el origen; no puede engendrar
se antes de que se haya establecido una separación nítida entre actividad consciente y
actividad inconsciente del alma y su esencia consiste en rechazar algo de la conciencia y
mantenerlo alejado de ella. Represión e inconsciente son correlativos.
Represión primordial: consiste en que a la agencia representante psíquica (agencia
representante representación), de la pulsión se le deniega la admisión en lo consciente. Así
se establece una fijación; a partir de ese momento la agencia representante en cuestión
persiste inmutable y la pulsión sigue ligada a ella.
La segunda etapa de la represión la represión propiamente dicha, recae sobre retoños
psíquicos de la agencia representante reprimida o sobre unos itinerarios de pensamiento
que proceden de alguna otra parte han entrado en un vínculo asociativo con ella. A causa
de este vínculo tales representaciones experimentan el mismo destino que lo reprimido
primordial. La represión propiamente dicha es entonces un esfuerzo de dar caza. Se comete
un error cuando se destaca con exclusividad la repulsión que se ejerce desde lo consciente
sobre lo que ha de reprimirse en igual medida debe tenerse en cuenta la atracción que lo
reprimido primordial ejerce sobre todo aquello con lo cual puede oponerse en conexión.
Probablemente la tendencia a la represión no alcanzaría su propósito si está fuerzas que
son atracción y repulsión no cooperas en Y si existiese algo reprimido desde antes prestó a
recoger lo repelido por lo cc. La represión no impide a la agencia representante de pulsión
seguir existiendo de lo inconsciente, continuar organizándose, formar retoños y anudar
conexiones. En realidad la represión sólo perturba el vínculo con un sistema psíquico: el del
inconsciente. Para comprender los efectos de la represión en las psiconeurosis el
psicoanálisis puede mostrarnos algo más. Por ejemplo la agencia representante de pulsión
se desarrolla con mayor riqueza y menos interferencias cuando la represión la sustrajo del
influjo consciente. Prolifera por así decir en la sombras y encuentra formas extremas de
expresión que si le son traducidas y presentadas al neurótico no sólo tienen que parecerle
ajenas sino que lo atemorizan provocándole el espejismo de que poseerían una intensidad
pulsional extraordinaria y peligrosa. Esta ilusoria intensidad pulsional es el resultado de un
despliegue desinhibido en la Fantasía y de la sobreestasis producto de una satisfacción
denegada. Esta última consecuencia se anuda a la represión lo cual nos señala el rumbo en
que hemos de buscar la genuina sustancialidad de ésta. Ni siquiera es cierto que la
represión mantenga apartados de lo consciente a todos los retoños de lo reprimido
primordial. Si éstos se han distanciado del representante reprimido ya sea por
desfiguraciones o por el número del lago Ness intermedios que se intercalar on tienen
expedito el acceso a lo consciente
Es como si la resistencia que lo consciente de eso pone fuese una función de su
distanciamiento respecto a los originariamente reprimido. Cuando practicamos la técnica
psicoanalítica invitamos al paciente a producir esos retoños de lo reprimido qué
consecuencia de su distanciamiento o desfiguración pueden salvar la censura de lo
consciente. no otra cosa son las ocurrencias que le pedimos previa renuncia por su parte a
toda representación metaconsciente y a toda crítica y desde las cuales restablecemos una
traducción consciente de la agencia representante reprimida. Observamos que el paciente
puede devanar una serie de ocurrencias de esa índole hasta que tropieza en su decurso
con una formación de pensamiento en que el vínculo con lo reprimido se le hace sentir tan
intensamente que se ve forzado a repetir su intento de represión. También los síntomas
neuróticos tienen que haber llenado esa condición (el distanciamiento), pues son retoños de
lo reprimido que por intermedio de esta formaciones (los síntomas) ha terminado por
conquistarte su denegado acceso a la conciencia. ¿A dónde tiene que llegar la
desfiguración, el distanciamiento respecto de lo reprimido? Las modalidades de su acción
eficaz nos hacen colegir que se trata de detenerse antes que se llega determinada
intensidad en la investidura de lo inconsciente, rebasada la cual lo inconsciente irrumpir y a
hacia la satisfacción. La represión trabaja entonces de manera en alto grado individual;
cada uno de los retoños de lo reprimido puede tener su destino particular, un poco más o un
poco menos de desfiguración cambian radicalmente al resultado.
Puedo cubrir según hallamos en la Génesis del fetiche que la agencia originaria
representante de pulsión se haya descompuesto en dos fragmentos; de ellos unos sufrió la
represión, al paso que el restante precisamente a causa de ese íntimo enlace, experimento
el destino de la idealización. Lo mismo que se consigue con un más o un menos de
desfiguración puede alcanzarse, mediante una modificación en las condiciones de
producción de placer displacer. Existen técnicas para alterar las fuerzas psíquicas y que lo
mismo que de otro modo produciría displacer pueda por una vez resultar placentero. Estas
técnicas sólo se han estudiado hasta ahora con precisión respecto del chiste. La
cancelación de las represión es sólo provisional enseguida se restablece. La regresión no
sólo es individual sino en alto grado móvil. Exige un gasto de fuerza constante; si cejara
peligrar ya su resultado haciéndose necesario nuevo acto represivo. Lo reprimido ejerce una
presión, continúa en dirección a la consiente, a raíz de lo cual el equilibrio tiene que
mantenerse por medio de una contrapresión incesante, el mantenimiento de una represión
supone por tanto un dispendio continúe fuerza y en términos económicos su cancelación
implicaría un ahorro. La movilidad de la represión encuentra expresión en los caracteres
psíquicos del Estado del dormir el único que posibilita la formación del sueño. Con el
despertar las investiduras de represión recogidas se emiten de nuevo. Una moción pulsional
así como puede estar reprimida puede estar inactiva es decir escasamente investida con
energía psíquica. Su activación no tendrá la consecuencia de cancelar directamente la
represión sino que pondrá en movimiento todos los procesos que se cierran con la irrupción
en la conciencia a través de rodeos. en el caso de los retoños no reprimidos de lo
inconsciente la medida de la activación o investidura suele decidir el destino de cada
representación singular. Es un hecho cotidiano que un retoño así permanezcan o reprimidos
mientras es representante de una energía baja que su contenido sea idóneo para provocar
un conflicto con lo que impera en lo CC.
Tan pronto como esa representación en el fondo chocante se refuerza por encima de cierto
grado, el conflicto deviene actual y precisamente la activación conlleva represión. Por tanto,
en materia de represión, un aumento de la investidura energética actúa en el mismo sentido
que el acercamiento a lo ICC y una disminución en el mismo que el distanciamiento
respecto de lo ICC o que una desfiguracion. Comprendemos así que las tendencias
represoras puedan encontrar en el debilitamiento de lo desagradable un sustituto de su
represión.
Consideramos la represión de una agencia representante de pulsión, entendiendo por
aquella a una representación o un grupo, investidas desde la pulsión con un monto de
energía psíquica (libido, interés).
La observación clínica nos muestra que junto a la representación, hay algo que representa a
la pulsión y puede experimentar un destino de represión dif del de la representación. Para
este otro elemento de la agencia representante psíquica se dio el nombre monto de afecto.
Corresponde a la pulsión en cuanto ésta se ha desasido de la representación y ha
encontrado una expresión proporcionada a su cantidad en procesos que devienen
registrables para la sensación como afectos.
El destino de la representación representante de la pulsión: desaparecer de lo CC si antes
fue CC, o seguir coartada de la CC si estaba en vías de devenir CC.
El factor cuantitativo de la agencia representante de pulsión tiene tres destinos posibles: la
pulsión es sofocada por completo, nada se descubre de ella, o sale a la luz como un afecto
coloreado cualitativamente de algún modo, o se muda en angustia.
La represión no tiene otro motivo que evitar el displacer. El destino de monto de afecto de la
agencia representante importa mucho más que el destino de la representación. Si una
representación no consigue impedir sensaciones de displacer o angustia fracaso aunq haya
alcanzado su meta respecto a la representación.
Ahora queremos inteligir el mecanismo del proceso represivo y saber si hay un único
mecanismo de represión.
Si circunscribimos la observación a los resultados que afectan a la parte del representante
constituida por la representación, advertimos que la represión crea, por regla general, una
formación sustitutiva. La represión deja síntomas como secuela. ¿Haremos coincidir
formación sustitutiva y formación de síntoma?
Por ahora parece que no es la represión la que crea formas sustitutivas y síntomas sino que
estos últimos en cuanto indicios de un retorno de lo reprimido.
1)El mecanismo de la represión de hecho no coincide con el o los mecanismos de la
formación sustitutiva. 2) existen muy diversos mecanismos de formación sustitutiva.3) los
mecanismos de la represión tienen al menos algo en común, la sustracción de la investidura
energética (o libido, si tratamos de pulsiones sexuales). Quiero mostrar el modo en que se
aplican al estudio de la represión: de la histeria de angustia escogeré el ejemplo de una
fobia a los animales. La moción pulsional sometida a la represión es una actitud libidinosa
hacia el padre, apareadas con la angustia frente a él. Después de la represión está moción
ha desaparecido de la CC y el padre no se presenta como objeto de la libido. Como
sustituto se encuentra en posición análoga un animal mando menos apto para ser objeto de
angustia. La formación sustitutiva de la parte constituida por la representación [en el
representante de pulsión] se ha establecido por la vida del desplazamiento a lo largo de una
trabazón regida por cierto determinismo. El resultado es una angustia frente al lobo en lugar
de un requerimiento de amor al padre. Una represión como la del caso de la fobia a los
animales puede definirse como fracasada. La obra de la represión consistió en eliminar y
sustituir la representación pero el ahorro de displacer no se consiguió en modo alguno. Así
se llega a la formación de un intento de huida, la fobia en sentido estricto: una cantidad de
evitación es destinadas a excluir el desprendimiento de angustia.
La historia de conversión consigue hacer desaparecer el monto de afecto. El enfermo
exhibe hacia sus síntomas la conducta que charcot ha llamado la bella indiferencia de
histéricas. Otras veces esta sofocación no se logra completa y una dosis de sensaciones
penosas se anuda a los síntomas mismos, o no puede evitarse el desprendimiento de
angustia que pone en acción el mecanismo de fobia. El contenido de representación de la
agencia representante de pulsión se ha sustraído radicalmente de la cc; como formación
sustitutiva(y síntoma) se encuentra una inervación hiperintensa, de naturaleza sensorial o
motriz, como excitación o inhibición. El lugar hiperinervado se revela, a una consideración
más atenta, como una porción de la agencia representante de pulsión reprimida que ha
traído hacia sí, por condensación la investidura íntegra. Tampoco estás puntualizaciones
describen x completo el mecanismo de una histeria de conversión, sobre todo resta agregar
el factor de la regresión, que debe ser apreciado en otro contexto. La represión de
conversión puede juzgarse fracasada en la medida en que solo se ha vuelto posible
mediante unas extensas formaciones sustitutivas; respecto al monto de afecto constituye un
éxito completo. El proceso represivo de la histeria de conversión se clausura con la
formación del síntoma y no necesita un segundo tiempo como en la histeria de angustia.
La neurosis obsesiva descansa en la premisa de una regresión por la cual una aspiración
sádica remplaza a una aspiración tierna. Este impulso hostil hacia una persona amada el
que cae bajo la represión. El efecto es diverso que j una primera fase del trabajo represivo
que en una fase posterior. Primero alcanza un éxito pleno: el contenido de representación
es rechazado y se hace desaparecer el afecto. Como formación sustitutiva hallamos una
alteración del yo en la forma de unos escrúpulos de CC extremos q no pueden llamarse
propiamente síntoma. Divergen formación sustitutiva y formación de síntoma. La represión
ha producido una sustracción de libido, pero a este fin se sirve de la formación reactiva por
fortalecimiento de un opuesto. La formación sustitutiva responde aquí al mismo mecanismo
que la represión pero se aparta de la formación del síntoma. La ambivalencia (en q se
insertó el impulso sádico q debe reprimirse), en virtud de la cual se había hecho posible la
represión es tambn el lugar en el cual lo reprimido consigue retornar. El afecto reprimido
retorna mudándose en angustia social, en angustia de la CC moral, en reproches sin
medida; la representación rechazada se reemplaza mediante un sustituto por
desplazamiento. El fracaso en la represión del factor cuantitativo, afectivo, pone en juego el
mismo mecanismo de la huida por medio de evitaciones y prohibiciones de que tomamos
conocimiento en la fobia histérica. Pero el rechazo que pesa sobre la representación en
cuanto a su ingreso a lo CC se mantiene porque trae consigo la coartación de la acción, el
aherrojamiento motor del impulso. En la neurosis obsesiva el trabajo de la represión
desemboca en una pugna estéril e interminable. La pequeña serie comparativa que hemos
presentado basta para convencernos de que se requieren indagaciones todavía más
abarcadoras antes q pueda esperarse penetrar en los procesos en que se entran de manera
íntima la represión y la formación de síntomas neuróticos
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