2. CONTROLAR EL PASADO ES GOBERNAR EL FUTURO.
Una de las funciones de los imaginarios sociales consiste en la organización y el dominio
del tiempo colectivo sobre el plano simbólico, y por ende, subjetivo. El pasado social no
es un lugar al que se accede recordando, sino que debe ser construido, y ésta es tarea
colectiva. Desde esta perspectiva, los imaginarios sociales y sus procesos de producción
de los universos de significaciones sociales son un elemento central en la organización y
el dominio del tiempo colectivo. Hay una relación entre lo que se instituye como
memoria y lo que se ha denegado, lo cual llamamos “los olvidos colectivos”.
Los imaginarios sociales efectivos o instituidos forman parte de la construcción de
identidad de una colectividad, marcan territorio. Del mismo modo repiten y conservan
recuerdos del pasado y proyectos futuros. En tal sentido, son una de las fuerzas
reguladoras de la vida colectiva.
3. LA INVENCIÓN COLECTIVA Y ANÓNIMA.
Los imaginarios sociales tienen la propiedad no sólo de conservarse sino también de
transformarse, inventando nuevos universos de significación. Vale recordar la diferencia
de CASTORIADIS entre imaginario efectivo e imaginario radical. En este caso tomaremos
la imaginación radical (la instituyente). El desorden social se despliega cuando aparecen
nuevos organizadores de sentido.
Una revuelta social violenta significaciones preexistentes y da lugar a nuevos imaginarios.
Los nuevos organizadores de sentido refieren a lo imaginario radical instituyente, que da
cuenta de los deseos que no se anudan al poder, que desordenan las prácticas, des
disciplinan los cuerpos. Estos momentos dan cuenta de las “líneas de fuga” de deseos
que resisten la captura de los dispositivos de disciplinamiento social. Lo nuevo colectivo
instituyente coexistirá en permanente y conflictiva tensión con lo instituido a
transformar.
Al instituir nuevas racionalidades políticas, económicas, etc., se crearán nuevos
emblemas, símbolos. Esta potencia tenderá a instituir una nueva institución. Los
nuevos organizadores son antecedidos por un campo de desorganización, donde el
antiguo orden va perdiendo su capacidad integradora, se va desarmando en tanto
sistema. No necesariamente las invenciones de sentido tienen que ir de la mano de una
revolución. Hubo algunos movimientos pacíficos que han puesto en tela de juicio
significaciones imaginarias centrales: como el movimiento de las mujeres.
4. DESEOS Y ESPERANZAS COLECTIVOS: PSICOANÁLISIS Y POLÍTICA.
MANONI abre el camino para reflexionar sobre dos textos de FREUD. Un camino lo
hace a partir de los aportes freudianos y otro desde LACAN. Desde el primero no hay
creencia ICC, desde el segundo la creencia supone el soporte del otro. Según MANONI
con los aportes de ambos se puede dar cuenta tanto de un fetiche privado como de
una ciencia colectiva. Afirma que “la creencia de la existencia del falo materno es el
modelo de todas las transformaciones sucesivas de las creencias”. A partir de estas
afirmaciones surgen dos problemas. En primer lugar, es necesario considerar que
descubrir que la diferencia de los sexos sea insoportable, es ya imaginario. Que la
diferencia tenga que ser pensada como igualdad deficitaria (pene amputado) es una
significación colectiva. De aquí surgen distintas construcciones como la interiorización
de la mujer. El segundo de los problemas se refiere a la cuestión del origen. Buscar el