RESUMEN HISTORIA
UNIDAD I.
Nikolas Rose - Historia critica de la psicología
Rose expone que la historia de la psicología debe ser una historia critica en relación con
lo psicológico, lo gubernamental y lo subjetivo. Una historia crítica que llame a la
reflexión sobre la naturaleza y sobre las condiciones en las que se estableció lo que
entendemos por verdad y por realidad. Nos permite pensar en contra del presente.
LA PSICOLOGÍA Y SUS HISTORIAS.
La PSICOLOGÍA tiene un pasado extenso pero una historia corta. A esto, CANGUILHEM
lo denomina “HISTORIAS RECURRENTES “. Usa ese término para describir la forma en
que las disciplinas científicas suelen identificarse con una determinada parte de su
pasado. Desde esta perspectiva el objeto de una ciencia es esa realidad ahistórica y
asocial. El objetivo no tiene ni historia ni realidad social, es simplemente un objeto que
siempre estuvo allí. Es decir que el objeto no es el causal de una disciplina.
Además, estas “historias recurrentes" desempeñan un papel constitutivo en la mayoría
de los discursos científicos porque convalidan el presente y lo distinguen de aspectos
del pasado. Al narrar el pasado buscan no solo deslindar el presente sino también
escribir el futuro, es así como denomina a estas historias programáticas. Estas también
desempeñan su papel estableciendo una división entre lo que se puede decir y lo que no
se puede decir y ponen en vigencia lo que FOUCAULT denomino “régimen de verdad”.
Hasta 1960, casi todas las historias de la psicología pertenecían al género de lo
“recurrente”. Sin embargo, en el período posterior esto fue muy cuestionado por
sociólogos. Las críticas sociológicas buscaron oponerse a los temas del progreso, la
neutralidad, etc. Cuyo objetivo no es ilustrarnos sobre el pasado, sino legitimar el
presente. Analizan el desarrollo de las disciplinas en términos de transformaciones
externas al conocimiento científico. Estos análisis se inclinan a dar importancia a 2tipos
de factores externos. ECONOMICOS, PROFESIONALES, POLÍTICOS, CULTURALES Y
PATRIARCALES.
Así es como Rose propone un modo de hacer historia crítica de la psicología, porque
la historia recurrente es falsa ya que la historia de la psico tiene una
m4ltipledeterminación de factores que la condicionan.
FACTORES ECONOMICOS.
Existe una relación entre los acontecimientos del capitalismo y el surgimiento de las
disciplinas psicológicas. Ya q las condiciones del capitalismo problematizaron la
existencia del desastre provocado por la industria, la salud del trabajador ya sea libre o
esclavo, etc. Así fue como la psicología intervino para dar respuestas a estas
problemáticas.
FACTORES PROFESIONALES.
Este factor abarca las diversas maneras en que individuos se movilizan en torno de sus
intereses, a las técnicas de construcción de identidades y aspiraciones colectivas. Desde
esta perspectiva, las demandas respecto de cuáles son los intereses y a quienes
corresponden, originan alianzas, y constituyen los grupos, las comunidades, las fuerzas
sean sus integrantes industriales, obreros de fábricas, mujeres burguesas o
profesionales de la psicología. Por lo tanto, se debe estudiar la manera en que se
forman las alianzas entre aquellos que tienen ciertos intereses comunes. A los intereses
se llega, no se parte de ellos como explicación.
FACTORES POLITICOS.
Las ciencias psicológicas desempeñaron un gran papel en el nacimiento de esta nueva
forma de racionalidad gubernamental que acarrea una nueva manera de entender el
estado y una nueva forma de constituir al sujeto político. La disciplinarización de la
psicología hace que la responsabilidad de los gobernantes cambie y se plantee en
términos de asegurar el bienestar y la normalidad física y mental de los ciudadanos.
FACTORES CULTURALES.
La pregunta que se debe plantear en una historia crítica de la psicología tiene que ver
con la manera en que las practicas éticas recurrieron a aspectos del conocimiento
psicológico y a las personas con autoridad cuando actuaron sobre los mecanismos de
autoconducción de los individuos. En este caso, la psicología ocuparía un lugar dentro
de una genealogía de las “tecnologías de subjetivación”, es decir, las practicas que los
seres humanos se aplicaron a sí mismos y a otros en nombre de la autodisciplina,
autodominio, belleza, gracia, virtud o felicidad.
FACTORES PATRIARCALES.
Estos trabajos cumplieron un papel decisivo en el pensamiento crítico al analizar hasta
qué punto las identidades y atributos de hombres y mujeres habían sido situados en
torno a la naturalidad y habían sido construidos en torno a una diversidad de problemas
de regulación, por ejemplo, el espacio público y el privado, y de la interacción, por
ejemplo, la crianza de los hijos y el sexo. Así se compartió entre las mujeres una lógica en
donde exponen que los hombres tienen beneficios x sobre ellas, una relación patriarcal.
Por lo tanto, se actuó en términos de una separación implícita entre las formas en que el
género regula a las mujeres y a los hombres. La tarea de una historia crítica es analizar
cómo ese proceso se llevó a cabo y como se conformó y se diferenció al género. Es
necesario analizar no solamente los sufrimientos que se generan como consecuencia de
la identificación de las mujeres con el entorno doméstico y con la maternidad, sino
también la construcción simultanea de los placeres y los poderes de la “mujer normal”.
Los historiadores de las ciencias sociales empezaron a prestar atención a la psicología, la
psiquiatría y el psicoanálisis, criticando las explicaciones sociológicas por considerarlas
simplistas. Así, se embarcaron en un proyecto de rectificación histórica y se emprendió
una historia crítica de la psicología tratando los campos de su conocimiento, y su
funcionamiento respecto a factores sociales, políticos y éticos. Por esto abordar las
relaciones entre Subjetividad, Psicología y Sociedad desde esa perspectiva significa
analizar los campos en los que la conducción del YO y de sus poderes estuvieron
relacionados con la ética y la moral, con la política y la administración, y con la verdad y
el conocimiento.
Pues esas sociedades se constituyeron mediante una serie de planes y procedimientos
para formar y regular el YO.
Entonces, ¿Como debe emprenderse una historia critica?
Los estudios de las psicologías cuestionaban una serie de factores, pero rara vez
cuestionaban las relaciones entre el objeto del conocimiento y el conocimiento
psicológico mismo. Es por esto q una serie de autores puso en duda esto y expusieron
que el objeto de la psicología no puede ser considerado como algo dado,
independiente, separado de la sociedad, que preexiste al conocimiento y que es
meramente descubierto. La psicología constituye su objeto en el proceso de
conocerlo. A esto se lo denomina “CONSTRUCCIONISMO SOCIAL”: aquí el
conocimiento este “subdeterminado” por la experiencia, de manera que el mundo son
productos de la cultura.
Por lo tanto, esa comprensión no depende de la naturaleza de la realidad o de la validez
empírica de las proposiciones, sino de los procesos sociales. Sin duda, la psicología no
puede alcanzar la universalidad en sus leyes por muchos motivos, pero
fundamentalmente, porque su objeto - la psicología humana cambia con la cultura y
es cambiado a su vez por la psicología misma. También porque los lenguajes mediante
los cuales los humanos se entienden entre sí y con los que se construyen a sí mismos
están sujetos al cambio histórico e influido por la psicología misma.
La adquisición crítica respecto de la “CONSTRUCCION SOCIAL” de la psicología y sus
objetos descansa a menudo en un ataque al EMPIRISMO Y AL POSITIVISMO. Es decir que
los seguidores de estas corrientes afirman que “el niño”, “la madre”, “el yo”, “la agresión”
y entidades similares son descubrimientos, que están en la realidad aguardando que la
ciencia los saque a la luz y los revele. Pero repetir que; X; no es algo dado en la realidad
sino construido socialmente es invocar al enemigo positivista.
Sin embargo, existen entidades científicas que consideran que la verdad es una cuestión
de construcción.
FENOMENOTECNIA.
Para Bachelard la ciencia se ocupa de la “construcción” de nuevos campos de
objetividad científica: la ciencia implica una ruptura con lo dado, con el mundo que la
experiencia parece revelarnos. Además, argumenta que la razón científica es una
ruptura con lo empírico. Según él, "la ciencia debe ser entendida como una
“fenomenotecnia”: en donde la ciencia no es un mero reflejo de la realidad, sino que es
construcción. La realidad científica no se condice con el “pensamiento cotidiano”: a su
objetividad se llega y no se la “experimenta” meramente. La realidad científica
contemporánea es el resultado de las categorías que usamos para pensarla, de las
técnicas y procedimientos que usamos para ponerla de manifiesto y de las herramientas
y modos de prueba que usamos para justificarla. Así la construcción no es una cuestión
de “DISCURSO” o de lenguaje, es una cuestión técnica y práctica. Las actividades que
llamamos ciencia no son meras cuestiones de elaboración de sistemas de significación.
Es por esto por lo que existen condiciones de construcción de sentido que van más allá
del sujeto hablante y aquello que se dice. Esas condiciones son las que hacen posible
que una persona asuma el rol de sujeto hablante, que se identifique a sí misma con el
“yo” del propio discurso. Los discursos NO son sistemas de significación, sino que
proporcionan lugares q los seres humanos deben ocupar si quieren tener la categoría de
sujetos.
Así La PSICOLOGIA debe entenderse como algo TECNOLOGICO: La psicología es
tecnológica en varios sentidos como en el LENGUAJE que es algo que hace pensable la
realidad de manera específica. Además, la psicología no es meramente un complejo de
lenguaje, sino que “compone” los objetos del discurso psicológico. Tercero, la psicología
está vinculada con los “ensamblamientos” que buscan actuar sobre los seres humanos
para determinar su conducta en direcciones específicas tales como el del sistema
jurídico, de la educación, de la crianza de los niños, la orientación espiritual, etc.
REGÍMENES DE VERDAD
La verdad no es tan solo el resultado de la construcción, sino también del
cuestionamiento.
DISCIPLINARIZACION
Lo que se observa en el proceso de disciplinarización de la psicología es q se requirió
una gran variedad de técnicas y prácticas para disciplinar, vigilar y formar a las
poblaciones y a los seres humanos que las conforman. $n este sentido, las técnicas más
significativas fueron la estadística y la experimentación. Ambas técnicas no sólo
ilustran las alianzas entre la psicología y otras disciplinas científicas, sino también la
interacción recíproca entre lo teórico y lo técnico.
PSICOLOGIZACION
La “disciplinarización” de la psicología estuvo ligada a la “psicologización” de espacios y
prácticas diferentes en las que la psicología llegó a impregnar y dominar.
LA CONSTRUCCION DE LO PSICOLOGICO
Desde esta perspectiva, la psicología es más importante por lo que hace que por lo que
es. Es decir que la psicología alteró la manera en la que es posible pensar acerca de las
personas, las leyes, etc. La psicología también torna a los seres humanos más dóciles.
La meta de una historia crítica de la psicología sería hacer visibles las relaciones
profundamente ambiguas entre la ética de la subjetividad, las verdades de la psicología
y el ejercicio del poder. Una historia critica de este tipo abriría un espacio en el que
podríamos volver a pensar los vínculos constitutivos entre la psicología y los dilemas del
gobierno que enfrentan hoy las democracias liberales.
Castoriadis - Lo imaginario. La creación en el dominio histórico-social.
Primero, “el ser” no es un sistema, no es un sistema de sistemas y no es una “gran
cadena”. El ser es caos o abismo o lo sin fondo. Es caos de estratificación no regular:
esto quiere decir que implica “organizaciones” parciales, cada vez específicas de los
diversos estratos que descubrimos en el ser.
Segundo, el ser no está simplemente “en” el tiempo, sino que ES por el tiempo.
Esencialmente el ser es tiempo.
Tercero, el tiempo no es nada o es creación. El tiempo, es impensable sin la creación; de
otra manera el tiempo sería sólo una cuarta dimensión espacial supernumeraria. Creación
significa, creación ontológica, creación de nuevas formas o de nuevos eide, para emplear
el término platónico. Dicho sea de paso, la creación como tal y en su sentido propio nunca
fue considerada por la teología. Desde el punto de vista filosófico, la “creación” teológica
no es más que una palabra.
Cuarto, estos hechos fundamentales relativos al ser, al tiempo y a la creación, quedaron
encubiertos por la ontología tradicional, porque esa ontología trabajó siempre en su
corriente principal valiéndose de la hipercategoría fundamental de la determinación. La
determinación lleva a negar el tiempo, lleva a la atemporalidad: si algo está
verdaderamente determinado lo está desde siempre y para siempre. Si cambia, los
modos de su cambio y las formas que ese cambio puede producir ya están
determinados.
El tiempo es pura repetición de las realizaciones de leyes, sino de los “sucesos”.
Quinto, el lazo entre lo que tengo que decir y las preocupaciones de los hombres de las
ciencias “duras” puede estar en el esfuerzo que intento aquí por dilucidar algún tanto
ciertos aspectos de estas dos interrogaciones gemelas: ¿Qué es una forma? ¿Cómo surge
la forma?
El hombre nos interesa no sólo porque nosotros somos hombres. El hombre debe
interesarnos porque, según todo lo que sabemos, el fantástico nudo de cuestiones
relacionadas con la existencia del hombre y con el tipo ontológico de ser representado
por el hombre no puede reducirse a la física o a la biología.
Como se recordará, casi siempre los filósofos comienzan diciendo: “Quiero ver lo que es
el ser, la realidad. Ahora tengo aquí una mesa; ¿qué me muestra esta mesa con rasgos
característicos de un ser real?” Pero ningún filósofo comenzó alguna vez diciendo:
“Quiero ver lo que es el ser, lo que es la realidad. Ahora tengo aquí el recuerdo de mi
sueño de la noche anterior; ¿qué me puede mostrar ese recuerdo como rasgos
característicos de un ser real?” Ningún filósofo comienza diciendo: “Sea el
Requiem de Mozart como paradigma del ser: comencemos por esto.” ¿Por qué no
podríamos nosotros comenzar postulando un sueño, un poema, una sinfonía como
instancias paradigmáticas de la plenitud del ser y considerar el mundo físico como un
modo deficiente del ser en lugar de ver las cosas de la manera inversa, en lugar de ver el
modo de existencia imaginario, es decir humano, un modo de ser deficiente o
secundario?
El hombre sólo existe en la sociedad y por la sociedad... y la sociedad es siempre histórica.
La sociedad como tal es una forma, y cada sociedad dada es una forma particular y
singular. La forma implica la organización, el orden.
En el dominio histórico social se presentan dos cuestiones fundamentales.
Primero, ¿qué mantiene unida a una sociedad?
Pero también nos vemos frente a la multiplicidad y a la diversidad de las sociedades y
también frente a la dimensión histórica interna de cada sociedad que se expresa como
alteración del orden social dado y que puede eventualmente conducir a un fin del
“antiguo orden” y a la instauración de un nuevo orden. De manera que debemos
preguntarnos:
Segundo, ¿qué es lo que hace nacer formas de sociedad diferentes y nuevas?
Lo que mantiene a una sociedad unida es evidentemente su institución, el complejo total
de sus instituciones particulares, lo que yo llamo la “institución de la sociedad como un
todo”; aquí la palabra institución está empleada en su sentido más amplio y radical pues
significa normas, valores, lenguaje, herramientas, procedimientos y métodos de hacer
frente a las cosas y de hacer cosas y, desde luego, el individuo mismo, tanto en general
como en el tipo y la forma particulares que le da la sociedad considerada.
¿Cómo se imponen las instituciones? ¿Cómo aseguran las instituciones su validez
efectiva? Superficialmente y sólo en algunos casos, lo hacen mediante la coerción y las
sensaciones. Menos superficialmente y de manera más amplia, mediante la adhesión,
el apoyo, el consenso, la legitimidad, la creencia. Pero en última instancia lo hacen
mediante la formación de la materia prima humana en individuo social, en el cual se
incorporan tanto las instituciones mismas como los “mecanismos” de la perpetuación
de tales instituciones.
Todos somos en primer término fragmentos ambulantes de la institución de nuestra
sociedad, fragmentos complementarios.
La institución de la sociedad está evidentemente hecha de múltiples instituciones
particulares. Estas forman un todo coherente y funcionan como un todo coherente.
Urdimbre es lo que yo llamo el magma de las significaciones imaginarias sociales que
cobran cuerpo en la institución de la sociedad considerada y que la animan.
Llamo imaginarias a estas significaciones porque no corresponden a elementos
“racionales” o “reales” y no quedan agotadas por referencia a dichos elementos, sino
que están dadas por creación, y las llamo sociales porque sólo existen estando
instituidas y siendo objeto de participación de un ente colectivo impersonal y
anónimo. Mas adelante volveré a ocuparme del término “magma”.
¿Cuál es la fuente, la raíz el origen de este magma y de su unidad?
No sólo el saber ecológico, sociológico, psicoanalítico, etc. necesario para llevar a cabo la
organización de una tribu primitiva, desafía nuestra imaginación y de todas maneras se
encuentra mucho más allá de nuestra comprensión; pero, mucho más radicalmente, los
“sujetos”, los “individuos” y sus “grupos” son ellos mismos los productos de un proceso
de socialización y su existencia presupone la existencia de una sociedad instituida.
Debemos reconocer que el campo histórico-social es irreductible a los tipos tradicionales
de ser y que aquí observamos el fruto, la creación de lo que yo llamo lo imaginario social
o la sociedad instituyente que pone gran cuidado en no hacer de nuevo otra “cosas”, otro
“sujeto” u otra “idea”.
Si consideramos en una sociedad dada cómo “operan” el magma de significaciones
imaginarias sociales y las instituciones correspondientes, percibimos una similitud entre la
organización social y la organización biológica en un aspecto preciso: en el aspecto del
cerco. Tanto la organización social como la organización biológica exhiben un cerco de
organización, de información y de conocimiento.
Toda sociedad instaura, crea su propio mundo en el que evidentemente ella está incluida.
Lo mismo que en el caso del ser vivo, es la “organización” propia de la sociedad lo que
define, por ejemplo, aquello que para la sociedad considerada es “información”, aquello
que es “estrépito” y aquello que no es nada. Es la institución de la sociedad lo que
determina aquello que es “real” y aquello que no lo es, lo que tiene un sentido y lo que
carece de sentido.
En este sentido, el “sí-mismo” de una sociedad, el hecho de que ella es esta sociedad y no
cualquier otra puede compararse con lo que Varela llamó la “autonomía” del ser vivo y
con las especificaciones de esa “autonomía”. Pero las diferencias son también esenciales
y no solo descriptivas.
1. La fijación de los “caracteres” de una sociedad no posee base física que garantice
la conservación de dichos caracteres y su transmisión a través del tiempo.
2. Para la sociedad no hay “ruidos, todo cuanto sobreviene a una sociedad, debe
significar algo para ella o bien ser declarado explícitamente “carente de sentido”.
3. Por más que, en el ser vivo, parezca haber una redundancia no desdeñable de los
procesos que elaboran la información, en el caso de la sociedad esta fabricación y
elaboración de la información se presentan como virtualmente ilimitadas y van
mucho más allá de toda caracterización “funcional”.
4. La finalidad parece ciertamente una categoría inevitable, tanto en el caso del ser
vivo como en el caso de la sociedad. Pero se vede afirmar que los procesos que se
desarrollan en el ser vivo están gobernados por a “finalidad” de su conservación.
5. La finalidad parece ciertamente una categoría inevitable, tanto en el caso del
ser vivo como en el caso de la sociedad. Pero se vede afirmar que los procesos
que se desarrollan en el ser vivo están gobernados por a “finalidad” de su
conservación.
6. El meta observador puede asignar un elemento correlativo físico a todo lo que
es en el caso de un ser vivo.
7. La sociedad crea un nuevo tipo de autorreferencia: crea a sus propios metas
observadores.
Desde luego, no hay ni podría haber nunca “solipsismo” biológico o social. El ser vivo
organiza para una parte o estrato del mundo físico y la reconstruye para formar su
propio mundo. No puede transgredir ni ignorar las leyes físicas, pero el ser vivo pone
nuevas leyes, sus leyes. Pero el tipo de relación que la sociedad crea e instituye con el
mundo “presocial” es diferente. Se trata de una relación de apoyo Las operaciones
“lógicas y físicas”, por las cuales toda sociedad se remite al primer estado natural.
No hay sociedad sin mito. No hay mito sin aritmética y no hay aritmética sin mito. Lo
esencial en lo que se refiere al mito no es que la sociedad organiza el mundo
lógicamente por medio del mito. El mito no se reduce a la lógica y aun menos a la
lógica binaria de los estructuralistas. El mito es esencialmente un modo por el que la
sociedad caracteriza con significaciones el mundo y su propia vida en el mundo.
La institución de la sociedad y las significaciones imaginarias sociales incorporadas en
ella se despliegan siempre en dos dimensiones indisociables: la dimensión conjuntista-
identitaria (“lógica”) y la dimensión estricta o propiamente imaginaria.
En la dimensión conjuntista-identitaria, la sociedad opera con “elementos”,
con “clases”, con “propiedades” y con “relaciones” postuladas como distintas y
definidas.
En la dimensión propiamente imaginaria, la existencia es significación. Se relacionan
indefinidamente las unas con las otras según el modo fundamental de un remitirse. Toda
significación remite a un número indefinido de otras significaciones. Las significaciones no
son ni “distintas” ni “definidas”. Las significaciones no están tampoco ligadas por
condiciones y razones necesarias y suficientes. La remisión.
La dimensión conjuntista -identitaria corresponde a lo que yo llamo código. La dimensión
propiamente imaginaria se manifiesta a través de lo que yo llamo lengua. De manera que,
en cierto contexto, frases tales como “Pásame el martillo” pertenecen al código. En
cambio, frases como “En la noche de lo absoluto, todas las vacas son negras” pertenecen
a la lengua.
La distinción entre código y lengua no es evidentemente una distinción de “sustancia” sino
que es una distinción de uso y de operación.
Las significaciones imaginarias sociales propias de una sociedad dada nos presentan un
tipo de organización desconocido en otros dominios. Llamo magma a ese tipo de
organización. Un magma contiene conjuntos, pero no es reductible a conjuntos o a
sistemas de conjuntos.
Un magma tampoco puede ser reconstituido “analíticamente”, es decir por medio de
categorías y de operaciones con conjuntos. El orden y la organización sociales no pueden
reducirse a los conceptos habituales del orden y de la organización en matemática, física
o biología.
Lo histórico-social no crea solamente de una vez por todas un tipo ontológico nuevo de
orden, característico del género “sociedad” sino que ese tipo es cada vez “materializado”
por medio de otras formas.
¿Cómo emergen formas histórico-sociales nuevas? La respuesta es por creación.
La “autonomía” del ser vivo es su cerco, su cerco de organización, de información, de
conocimiento. Ese cerco significa que el funcionamiento del “sí mismo” vivo y su
correspondencia con las diversas “cosas” que son exteriores a él, están gobernados por
reglas, por principios, por leyes, por sentidos que son dados por el ser vivo pero que
una vez dados lo son de una vez por todas y cuyo cambio parece “aleatorio”.
Fernández - Los imaginarios sociales. Poderes, temporalidades y deseos
1. LOS DISCIPLINAMIENTOS DE LOS DESEOS.
Los universos de significaciones imaginarias que instituyen una sociedad forman parte de
las luchas por el poder, en tanto que participan conservando o transformando el mundo.
Una sociedad es también un sistema de interpretación del mundo, de creación, y por
ende puede percibir como un peligro cualquier alteración a su sistema de
interpretación. Estas situaciones suelen ser vividas como ataques a su identidad. El
principio de conservación de esa sociedad es conservación de sus “atributos arbitrarios”
o sea, sus significaciones imaginarias sociales. Entonces, las transformaciones de sentido
(lo instituyente) opera siempre con la resistencia de aquello consagrado (lo instituido)
que hasta tanto no sea trastocado, funciona como régimen de verdad.
Ubicar la naturaleza social del poder supone interrogar sobre las modalidades de sus
dispositivos, no sólo en la organización de la sociedad y en sus instituciones, sino
también en la constitución de las subjetividades. Lo cual supone indagar cómo opera la
manipulación de deseos, temores, amenazas, etc.
Pensar en términos de poder permite articular cuestiones generales. ENRIQUE MARI
cree que los dispositivos de poder en tanto redes de relaciones que se establecen en
modo homogéneo entre elementos discursivos y extra discursivos articulan 3 elementos
básicos que hacen que el poder funcione: la fuerza o violencia, el discurso del orden y
los imaginarios sociales. Estas instancias están articuladas entre sí. Con respecto a la
fuerza o violencia, se frustraría si no existiesen en el dispositivo las otras instancias que
garantizan la continuidad del poder instituido. Estas otras instancias funcionan como
condiciones de reproducción del poder producido.
Ninguna sociedad puede funcionar por la sola aplicación de la fuerza y el derecho
coercitivo. Este implica coacción, pero también justificación y legitimación en cuanto
se expresa como teoría, ciencia o discurso del orden. El dispositivo exige como
condición de funcionamiento y reproducción del poder, que la fuerza y el discurso del
orden legítimamente estén insertos en montajes, prácticas extra discursivas, y
soportes mitológicos que permiten que los miembros de la sociedad se adecuen sus
deseos al poder.
En cada colectivo social prácticas y símbolos se constituyen, seleccionando los más
eficaces en cada circunstancia para que el poder circule y las instituciones de inscriban
en el espíritu de los hombres. Los dispositivos de poder exigen como condición de
funcionamiento y reproducción del poder no sólo sistemas de legitimación, enunciados,
etc, sino también prácticas extradiscursivas.
Estos universos de significaciones posibilitan que el poder marche. Estas producciones
interpelan a las emociones, las voluntades, los sentimientos. Son las formas en que “el
deseo de anuda al poder”.
2. CONTROLAR EL PASADO ES GOBERNAR EL FUTURO.
Una de las funciones de los imaginarios sociales consiste en la organización y el dominio
del tiempo colectivo sobre el plano simbólico, y por ende, subjetivo. El pasado social no
es un lugar al que se accede recordando, sino que debe ser construido, y ésta es tarea
colectiva. Desde esta perspectiva, los imaginarios sociales y sus procesos de producción
de los universos de significaciones sociales son un elemento central en la organización y
el dominio del tiempo colectivo. Hay una relación entre lo que se instituye como
memoria y lo que se ha denegado, lo cual llamamos “los olvidos colectivos”.
Los imaginarios sociales efectivos o instituidos forman parte de la construcción de
identidad de una colectividad, marcan territorio. Del mismo modo repiten y conservan
recuerdos del pasado y proyectos futuros. En tal sentido, son una de las fuerzas
reguladoras de la vida colectiva.
3. LA INVENCIÓN COLECTIVA Y ANÓNIMA.
Los imaginarios sociales tienen la propiedad no sólo de conservarse sino también de
transformarse, inventando nuevos universos de significación. Vale recordar la diferencia
de CASTORIADIS entre imaginario efectivo e imaginario radical. En este caso tomaremos
la imaginación radical (la instituyente). El desorden social se despliega cuando aparecen
nuevos organizadores de sentido.
Una revuelta social violenta significaciones preexistentes y da lugar a nuevos imaginarios.
Los nuevos organizadores de sentido refieren a lo imaginario radical instituyente, que da
cuenta de los deseos que no se anudan al poder, que desordenan las prácticas, des
disciplinan los cuerpos. Estos momentos dan cuenta de las “líneas de fuga” de deseos
que resisten la captura de los dispositivos de disciplinamiento social. Lo nuevo colectivo
instituyente coexistirá en permanente y conflictiva tensión con lo instituido a
transformar.
Al instituir nuevas racionalidades políticas, económicas, etc., se crearán nuevos
emblemas, símbolos. Esta potencia tenderá a instituir una nueva institución. Los
nuevos organizadores son antecedidos por un campo de desorganización, donde el
antiguo orden va perdiendo su capacidad integradora, se va desarmando en tanto
sistema. No necesariamente las invenciones de sentido tienen que ir de la mano de una
revolución. Hubo algunos movimientos pacíficos que han puesto en tela de juicio
significaciones imaginarias centrales: como el movimiento de las mujeres.
4. DESEOS Y ESPERANZAS COLECTIVOS: PSICOANÁLISIS Y POLÍTICA.
MANONI abre el camino para reflexionar sobre dos textos de FREUD. Un camino lo
hace a partir de los aportes freudianos y otro desde LACAN. Desde el primero no hay
creencia ICC, desde el segundo la creencia supone el soporte del otro. Según MANONI
con los aportes de ambos se puede dar cuenta tanto de un fetiche privado como de
una ciencia colectiva. Afirma que “la creencia de la existencia del falo materno es el
modelo de todas las transformaciones sucesivas de las creencias”. A partir de estas
afirmaciones surgen dos problemas. En primer lugar, es necesario considerar que
descubrir que la diferencia de los sexos sea insoportable, es ya imaginario. Que la
diferencia tenga que ser pensada como igualdad deficitaria (pene amputado) es una
significación colectiva. De aquí surgen distintas construcciones como la interiorización
de la mujer. El segundo de los problemas se refiere a la cuestión del origen. Buscar el
origen es develar lo esencial. Al mismo tiempo, el origen esencial supone que en sus
comienzos las cosas estaban en su perfección. Esto coloca al origen en un lugar de
verdad. Entonces, se transforma en esencial aquello que no es otra cosa que
producción histórica de las significaciones imaginarias que instituyen lo propio de
hombres y mujeres.
Sería más pertinente afirmar que el psicoanálisis permite entender las condiciones por
las cuales el sujeto de deseo puede construir creencias que desmientan la realidad.
Para pensar la producción de esperanzas colectivas se ha destacado el aporte del
psicoanálisis que establece la capacidad de la dimensión deseante de desmentir
realidades insoportables produciendo creencias colectivas. Un modo de organización de
la potencialidad de invención imaginante de creencias ha sido la creación de utopías.
¿Qué es lo que insiste en las amalgamas utópicas, como en las religiosas? La capacidad
de la dimensión deseante de los colectivos de desmentir realidades insoportables, la
tendencia a la producción colectiva y anónima de encarnar esa capacidad en
producciones míticas que fundamenten a las acciones, las permanentes
transformaciones históricas.
UNIDAD II.
Castoriadis - Antropogonía en esquilo y autocreación del hombre en Sófocles
La pregunta ¿Qué es el hombre? Se encuentra en la tragedia griega Antígona y Prometeo.
La diferencia entre estas dos obras refleja el ritmo vertiginoso de la creación cultural en la
Atenas democrática. Lo que importa es la presencia efectiva en el espacio sociohistórico
ateniense, de algunas configuraciones de significaciones y por otro lado, la íntima afinidad
que establecen con el contexto de la institución imaginaria de ese espacio.
Esquilo tiene sus raíces en la tradición mítico-religiosa y Sófocles se relaciona con la
efervescencia de la creación filosófica y sofista contemporáneo.
Según Castoriadis, la interpretación de Heidegger del estasimo de Antígona es errónea.
La concepción griega se define por la estructura organizativa animales/hombres/dioses,
presente de alguna manera desde los albores de la civilización griega hasta los tiempos
clásicos y más allá de ellos. Esta estructura no es evidente, pero envuelve una gran
creación sociohistórica, que altera totalmente la significación de las
condiciones/elementos que constituyen tal estructura, esto se hace a través del cambio
de significación, que se encuentra vinculado con el hombre (elemento central de la
estructura). Alteración dada en un intento de autoconocimiento.
El análisis y comparación de la antropogénica en esquilo y Sófocles muestra un
momento decisivo de esta alteración, un vuelvo ontológico. ¿Qué es el hombre? Se
encuentra implícita en estas dos tragedias. Esquilo constara a través del hombre
retrotrayéndolo a su origen y presentando un relato: el hombre es lo que es, porque en
tiempos muy remotos ocurrió algo que sobrepasa nuestra experiencia habitual. Los
hombres se deben a un ser sobrehumano Prometeo-.
En Sófocles la esencia del hombre es su propia autocreación y en Esquilo la
antropogénica se presenta como la obra de Prometeo, resultante de su decisión y
acción. Decisión que proviene de un conflicto entre Zeus y Prometeo (fuerzas
sobrehumanas) Zeus anhelaba destruir a los hombres, Prometeo decide salvarlos y lo
hace transmitiéndole esta posibilidad de actuar/crear, hasta entonces prerrogativa de
las fuerzas divinas.
Situación de los hombres antes de la participación de Prometeo: Esquilo describe a la
humanidad prehumana, hombres como sombras vacías: veían sin ver, sin sacar
provecho de la mirada, escuchaban sin escuchar, sus largas vidas transcurrían sin orden.
Desde el punto de vista biológico, estos seres son monstruosos e inadaptados para la
vida. La descripción de Esquilo hace entrever: la condición del hombre antes o fuera de
la institución de la vida social arte, trabajo, palabra- Se describe un hombre sin
pensamiento. Es un inconsciente original, la racionalidad o realidad de la monada
psíquica.
Prometeo llena a los hombres de pensamientos que le permiten imponerse a lo que es. Le
brinda signos, puntos de referencia estables, que hacen posible la aprehensión y la
medida del tiempo.
Luego del tiempo, números y signos (artificiales) que sostienen y representan la memoria,
se tiene las artes productivas, las técnicas. De Prometeo derivan las artes. Se trata de una
ruptura total de la condición prehumana y la emergencia repentina de las artes (todo
existe o no existe, no hay aparición gradual). De la condición prehumana a humana, no
hay transcripción progresiva. Cuando se produce es alteración total, creación.
Esquilo habla de la mantica (manera de afrontar la incertidumbre) y no de religión.
Prometeo a través de la mantica y la interpretación de los sueños, les permite a los
hombres relacionarse con el futuro. A partir de la existencia de la concepción del tiempo,
el futuro existe; la incertidumbre, la espera, la esperanza también. Por eso la mantica e
interpretación.
Cuando Prometeo dice que hizo que termine para los inmortales la no-previsión de la
muerte, se refiere a que ha enseñado a los mortales que son mortales. Les enseño la
verdad, pero ser mortales y saberlo es una enfermedad que requiere un remedio, por eso
incluyo a los hombres esperanzas ciegas. Tiene que ver con todo lo que el hombre hace
en la vida. Están ciegos porque el futuro se desconoce. El hombre está constituido por el
conocimiento de la muerte y la posibilidad de un hacer/crear, que este conocimiento
agudiza en vez de ahogar.
La antropogénica muestra el pasaje abrupto entre un antes y un después, que resulta de
la decisión y del acto de una fuerza (capacidades, potencialidades) sobrehumana.
La antropogénica de Sófocles no presupone nada. Los hombres crean ellos mismos sus
capacidades y potencialidades. Pone de manifiesto la humanidad como autocreación. Los
hombres no han tomado nada de los dioses y ningún dios les dio nada. Es el espíritu del
siglo V y a esta tragedia coronan los atenienses.
El punto en común es que la significación determinante del pensamiento y del arte.
Diferencias: Esquilo parte de una condición prehumana onírica, de pesadilla y presenta el
pasaje hacia la condición humana como un don, fruto de la decisión y acción de un ser
sobrehumano. Para Sófocles no hay condición prehumana del hombre. A partir de su
existencia se define por una acción práctica, auto creadora, por una actividad de auto
enseñanza.
El hombre en Esquilo recibió las enseñanzas de Prometeo respecto a su ser mortal,
compensando este saber con las esperanzas ciegas. En Sófocles el hombre sabe que es
mortal y que esto es insoslayable.

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