Éste bien que es propio del hombre, es la acción dirigida por el alma
para alcanzar la virtud. No obstante, no es que el hombre haga una
sola acción y se vuelve inmediatamente virtuoso, sino que debe
practicarlo siempre y mientras más lo haga, más estará cerca del bien.
De ahí la frase que utiliza ''Una golondrina no hace verano''.
Capítulo VIII: La felicidad es una actividad de acuerdo con la
virtud
Los bienes también pueden extrapolarse al ser en su dualidad porque
existen los bienes exteriores (la fortuna), del alma y del cuerpo. De
estas tres los bienes del alma son los más importantes, ya que ahí se
encuentra la virtud, la prudencia, la sabiduría y todo lo anímico.
La virtud en sí misma es agradable y, por lo tanto, lo más preferible
entre los hombres y lo que lo hace ser feliz. Sin embargo,
Aristóteles
añade que es necesario que se tengan cosas externas para ser feliz;
riqueza, familia, descendencia, etc. No podría ser feliz quien siendo
virtuoso tenga hijos malos, o que siendo virtuoso haya tenido hijos
buenos pero que ahora están muertos.
Capítulo IX: La felicidad y la buena fortuna
La felicidad es el bien más preciado que puede querer el hombre.
¿Cómo se podrá conseguir? ¿Por medio del estudio, la costumbre, los
dioses o la fortuna? Conseguirla por la fortuna podría ser un error, ya
que establecimos que la felicidad se alcanza por medio de los bienes
del alma, es decir, la virtud. Por lo tanto, la felicidad sólo es