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Aristóteles - Ética a Nicómaco (Libro I: Sobre la felicidad).
La felicidad es un concepto tan subjetivo que podría llevarnos a un
error debido a las convenciones sociales que existen hoy en día. De
ahí que se diga que se debe alcanzar la felicidad de cada uno, pero
¿cómo se logra esta felicidad? ¿acaso haciendo lo que uno quiera? ¿o
haciendo todo lo que se considere bueno? Ya hemos visto en algunos
libros de Platón el concepto de felicidad y el placer. Es hora de que
veamos al gran
Aristóteles que hasta ahora sólo nos ha hablado de
lógica, física, naturaleza, biología y metafísica. Está demás decir que
este libro no está exento de críticas a las teorías platónica como ya
estamos acostumbrados en algunos libros.
Definiciones:
(1) Zoion politikon: Significa ''animal político'' en griego antiguo.
Esto quiere decir que el ser humano se relaciona social, colectiva y
políticamente con sus semejantes.
(2) Dianoético: en griego significa ''intelectual''.
Referencias:
(2) Sardanápalo era un rey de Siria conocido por su vida licenciosa.
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Ética a Nicómaco
LIBRO PRIMERO: SOBRE LA FELICIDAD
Capítulo I: Toda actividad humana tiene un fin
Toda investigación y acción están orientadas hacia un fin y por lo
tanto hacia el bien. Los fines en general se pueden desarrollar a través
de las acciones, las actividades o las obras. Cada arte tiene un fin
como, por ejemplo, el fin del a medicina la salud, de la construcción
el navío, de la guerra la victoria y etc.
Capítulo II: La ética y la política
Si todas nuestras acciones tienen un fin, ese fin debe ser el bien
supremo no entendido en general, sino más bien para nosotros. Como
ese fin tiene una gran importancia en nuestra vida, es necesario
conocerlo bien.
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Si lo pensamos de manera general, veremos que dicho conocimiento
(o dicha ciencia) es la política, pues ésta es la que rige las ciudades y
decide qué debe hacerse y qué se debe evitar. A causa de que la
política está en todas las ciencias, el fin de ésta significará el fin de
las demás (economía, retórica, educación, etc.)
La política es el bien moral para todos los ciudadanos, en otras
palabras, la política es lo que llamamos ética pública. Por otra parte,
el bien particular, es decir, de un hombre, constituye la ética privada.
Evidentemente, el bienestar de todos los ciudadanos será preferible
al bien estar de un sólo hombre.
Capítulo III: La política requiere de experiencia
La ciencia política debe llevarse a cabo por hombres que tengan
experiencia y conocimiento para ejercerla. Es por esto que los
jóvenes no deben involucrarse en los temas de la ciencia política,
pues no poseen experiencia suficiente, además de conducirse éstos
últimos siempre por las pasiones.
Capítulo IV: Investigar la felicidad por inducción
¿Cuál es el fin que debe perseguir la política y todos los hombres? En
efecto, la felicidad. La felicidad quiere decir vivir bien y obrar bien.
Sin embargo, la naturaleza de la felicidad es difícil de determinar. Por
lo pronto, podemos decir que la felicidad de un pobre
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será ser rico, la felicidad de un enfermo la salud, la felicidad de un
ignorante la inteligencia.
Sería un trabajo tremendo investigar todas las opiniones que surgen
del concepto ''felicidad'', por lo tanto, será mejor recurrir al método
deductivo que va de lo general a lo particular.
Capítulo V: Los modos de vida
Principalmente, los modos de vida son tres:
1. Placer: los que se dejan llevar por los placeres y la licencia.
2. Político: el que busca el bien para los ciudadanos.
3. Contemplativa: la vida dedicada a la reflexión.
La mayoría de los hombres, según Aristóteles, escogen el primer
modo de vida. La vida que permite la licencia que se asemejaba a la
vida de Sardanápalo
(2).
Tenemos otro tipo de hombres cuyo fin son los honores, al cuidado
de la ciudad y a la virtud. Son aquellos los que se dedican a la política,
pero no obstante esto hay muchas personas que tratan de alcanzar la
virtud sin éxito viviendo grandes infortunios.
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Con respecto a la vida contemplativa, ésta se analizará más adelante.
Capítulo VI: Refutación a Platón sobre el bien
Antes de comenzar el argumento, Aristóteles nos dice que aunque se
esté refutando las teorías de los amigos, es preferible siempre estar
de parte de la verdad.
El bien puede decirse de muchas formas, de hecho, podríamos
clasificarlos con algunas de las categorías del ser.
Cualidad: la virtud
Cantidad: el justo medio o lo moderado
Relación: lo útil
Tiempo: oportunidad adecuada
Lugar: sitio correcto
De esto se desprende que el bien puede decirse de muchas formas y
no sólo de una; por lo tanto, no hay una sola noción universal del
bien. Es decir, es múltiple y no uno.
Categorizaciones del bien
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Muchos de los filósofos han tratado de agrupar el concepto del bien
en un grupo. Los pitagóricos decían que el bien era una especie de
unidad, Espeusipo también era de esta opinión. Los platónicos solo
consideraban que el bien solo abarcaba un aspecto de las cosas.
Para Aristóteles el bien es definido de dos formas posibles: los que
son por mismos (la virtud, la honestidad, el valor) y los que resulta
por razón de ellos (el ocio como condición de la virtud). Podríamos
decir que el mayor bien es que se encuentra en mismo, pero ¿qué
pasa con el placer, el honor y la prudencia? En efecto, son bienes por
una parte y por otra no.
Si existiera la idea del bien, entonces sería difícil (por no decir
inalcanzable) que el hombre pudiera conseguirla porque recordemos
que la idea, según Platón, es una separación de las cosas sensibles.
Quizás, al tener la idea del bien como un modelo podremos
aproximarnos a bienes más próximos, pero si es así, esto reforzaría
el concepto de bien como algo inalcanzable.
Capítulo VII: El bien del hombre es un fin en mismo
Tenemos, por tanto, fines que son en mismos y otros que nos
procuramos por estos (por ejemplo, la virtud en la flauta nos dará
relajo o tranquilidad). Estos últimos no resultan ser los bienes
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perfectos porque siempre son en vista de algo más, la idea es alcanzar
el bien en mismo el cual es perfecto.
La felicidad como bien en mismo
Pero ¿cuál sería específicamente el bien perfecto y en mismo? Ese
debería ser la felicidad, pues ninguna otra cosa se puede lograr
utilizándose, sino que las otras virtudes se hacen para alcanzar ese
bien. Por ejemplo, podríamos adquirir felicidad por medio de la
inteligencia, pero inteligencia por medio de la felicidad. Por lo tanto,
la felicidad es un bien perfecto y en mismo.
La autosuficiencia como bien en mismo
La autosuficiencia está en las mismas condiciones de la felicidad,
pero no debe entenderse de manera aislada y solitaria, sino más bien
dentro de una familia porque el hombre es un animal político (Zoion
politikon(1)).
Según Aristóteles, la autosuficiencia es lo que da más felicidad al
hombre que cualquier otra cosa, es lo más deseable.
El bien propio del hombre
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Éste bien que es propio del hombre, es la acción dirigida por el alma
para alcanzar la virtud. No obstante, no es que el hombre haga una
sola acción y se vuelve inmediatamente virtuoso, sino que debe
practicarlo siempre y mientras más lo haga, más estará cerca del bien.
De ahí la frase que utiliza ''Una golondrina no hace verano''.
Capítulo VIII: La felicidad es una actividad de acuerdo con la
virtud
Los bienes también pueden extrapolarse al ser en su dualidad porque
existen los bienes exteriores (la fortuna), del alma y del cuerpo. De
estas tres los bienes del alma son los más importantes, ya que ahí se
encuentra la virtud, la prudencia, la sabiduría y todo lo anímico.
La virtud en misma es agradable y, por lo tanto, lo más preferible
entre los hombres y lo que lo hace ser feliz. Sin embargo,
Aristóteles
añade que es necesario que se tengan cosas externas para ser feliz;
riqueza, familia, descendencia, etc. No podría ser feliz quien siendo
virtuoso tenga hijos malos, o que siendo virtuoso haya tenido hijos
buenos pero que ahora están muertos.
Capítulo IX: La felicidad y la buena fortuna
La felicidad es el bien más preciado que puede querer el hombre.
¿Cómo se podrá conseguir? ¿Por medio del estudio, la costumbre, los
dioses o la fortuna? Conseguirla por la fortuna podría ser un error, ya
que establecimos que la felicidad se alcanza por medio de los bienes
del alma, es decir, la virtud. Por lo tanto, la felicidad sólo es
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alcanzable por medio de la virtud, si decimos que es la fortuna,
entonces nos estaríamos refiriendo a los bienes externos, pero es con
los bienes del alma con los que conseguimos la felicidad.
Capítulo X: La felicidad y los bienes externos
Solón nos decía que sólo se podía determinar la vida feliz de un
hombre cuando éste moría. Seguramente, Solón lo decía porque una
vez muerto, el hombre se deshace de todos los dolores y males que
nos da la vida. Sin embargo, esto entraría en contradicción con lo
dicho previamente porque habíamos establecido que la felicidad
tenía que ver más bien con la actividad.
Puede ser que a la actividad que se esté realizando para alcanzar la
felicidad, muchas cosas y vicisitudes puedan obstaculizar (una
tristeza, una pérdida, etc.), pero una vez superadas también
podríamos llamar a esto una especie de felicidad. La superación de
estos hechos hacen al hombre noble y magnánimo.
Capítulo XI: La felicidad, los muertos y los descendientes
Aristóteles asegura que la tristeza o felicidad de los vivos (sobre
todos de sus descendientes) no afecta en nada a los muertos. No
obstante, reconoce que quizás la felicidad o infortunio de los amigos
pueda afectar a los muertos (sólo en un grado ínfimo), pero éstos
últimos no pueden hacer nada para que sus amigos sean más felices
o sean menos felices.
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Capítulo XII: La felicidad y el elogio
Hay dos formas de elogiar a un hombre o las facultades que este tiene.
Se elogia por una parte porque hay cierta naturaleza que hace ser
elogiable algo, y por otro, se elogia a algo por relación a una cosa.
Así, los dioses son elogiados porque son divinos y magnánimos; por
otra parte, también se elogian a los hombres más próximos a lo divido
y magnánimo. Por lo tanto, la felicidad es digna de elogio porque
todos los seres divinos son felices.
Capítulo XIII: El alma y la virtud
Si la felicidad se logra a través de la virtud y los bienes del alma,
entonces debemos decir que la felicidad tiene que ver más con el alma
que con el cuerpo. Es aqdonde reside la virtud humana.
Veamos ahora lo que concierne a las partes del alma:
4. Parte vegetativa: Una parte del alma tiene que ver con la
nutrición y el crecimiento. Esta parte del alma en específico no
está dotada de razón.
5. Parte sensitiva: Una parte del alma la cual se deja llevar por
los deseos y los placeres. Está desprovista de razón, pero puede
entrar en ella en el sentido en que el deseo y el apetito, algunas
veces escuchan a la razón
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6. Parte intelectiva: Una parte del alma que escucha a la razón
para obrar correctamente. Obviamente, esta parte es racional.
La virtud también se puede dividir en dos especies: tenemos las
virtudes éticas (moderación y generosidad) y las virtudes
dianoéticas(2) (sabiduría, inteligencia y prudencia). La diferencia
entre las dos es que las éticas son ''sensibles'' y afectan al ser humano,
mientras que las dianoéticas pertenecen a un plano más intelectual.
Conclusión
Aquí vemos la preferencia de Aristóteles por una felicidad que debe
llevarse a través de la virtud, despreciando el placer y el deseo que
nos entrega el alma sensitiva. Su creencia en un dios que lo puede
todo queda intacto, además de considerarlo como el bien sí mismo y
la felicidad. Podríamos agregar una pregunta ¿un ser eterno puede ser
feliz? ¿qué pasaría si fuéramos inmortales lo pudiéramos todo? ¿no
nos aburriremos en algún momento? Supongo que eso dependerá de
cada uno, en todo caso,
Aristóteles prefiere más la virtud que ninguna
otra cosa en la vida.
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