
Descartes se encuentra sin ninguna certeza.
Llega a la conclusión de que por más que exista un genio maligno no lo puede
engañar respecto a su duda. Ya que si dudamos estamos seguros de lo que
hacemos, si dudo es porque pienso y si pienso es porque existo.
Primer verdad indudable: “Pienso, luego existo”
De momento es la única verdad, por lo tanto, solo soy algo que piensa.
-Rechaza ser un hombre: Definido como animal racional, debería indagar sobre
temas complejos como para ser concebidos fácilmente como ciertos.
-Rechaza tener un cuerpo: Se basa en el argumento del genio maligno y no
encuentra ningún atributo para afirmar que está en él.
-Rechaza tener alma: Caminar, alimentarse, sentir. Son cosas que se vinculan al
cuerpo el cual asume no tener.
En esta segunda meditación plantea mostrar que el conocimiento no viene de los
sentidos sino de la razón.
Para demostrar esto toma como ejemplo una cera y comienza por explicar cómo es
su olor, su forma y su color, ya que esto es algo que captamos a través de los
sentidos. Luego acerca la cera al fuego y todo lo anteriormente mencionado
desaparece. Pero sigue siendo la misma vela.
A partir de esto Descartes logra demostrar que no conocemos mediante los
sentidos sino por el entendimiento. Solo el entendimiento es capaz de captar la
esencia y la identidad de las cosas.
Llega a la conclusión de que nuestra mente es más fácil de conocer que nuestro
propio cuerpo.
La Razón (el discurso del método) : Método para garantizar el razonamiento
correcto, el cual cuenta con reglas a seguir:
-Regla de la evidencia: No debemos percibir como verdadero nada que no sea
evidente, llegamos a esta evidencia por medio de la intuición. La intuición es
aquella acción racional inmediata de una mente pura y atenta.
-Regla del análisis: Se divide la dificultad a examinar en tantas partes como sea
posible y necesario, reduciendo lo complejo a su forma más simple.