
crecimiento urbano, se pensó que la ciudad podía convertirse en la unidad que
diera coherencia y consistencia analítica a los estudios. Sin duda, la expansión
urbana es una de las causas que intensificaron la hibridación cultural.
Hemos pasado de sociedades dispersas en miles de comunidades campesinas
con culturas tradicionales, locales y homogéneas, en algunas regiones con
fuertes raíces indígenas, poco comunicadas con el resto de cada nación, a una
trama mayoritariamente urbana, donde se dispone de una oferta simbólica
heterogénea, renovada por una constante interacción de lo local con redes
nacionales y transnacionales de comunicación
La urbanización predominante en las sociedades contemporáneas se entrelaza
con la serialización y el anonimato en la producción, con reestructuraciones de
la comunicación inmaterial (desde los medios masivos a la telemática) que
modifican los vínculos entre lo privado y lo público.
A la inversa, vivir en una gran ciudad no implica disolverse en lo masivo y
anónimo. La violencia y la inseguridad pública, la inabarcabilidad de la ciudad
(¿quién conoce todos los barrios de una capital?) llevan a buscar en la intimidad
doméstica, encuentros confiables, formas selectivas de sociabilidad. Los grupos
populares salen poco de sus espacios, periféricos o céntricos; los sectores
medios y altos multiplican las rejas en las ventanas, cierran y privatizan calles
del barrio. A todos la radio y la televisión, a algunos la computadora conectada
a servicios básicos, les alcanzan la in formación y el entretenimiento a domicilio.
. La emergencia de múltiples reivindicaciones, ampliada en parte por el
crecimiento de reclamos culturales y referidos a la calidad de vida, suscita un
espectro diversificado de organismos voceros: movimientos urbanos, étnicos,
juveniles, feministas, de consumidores, ecológicos, etcétera. La movilización
social, del mismo modo que la estructura de la ciudad, se fragmenta en procesos
cada vez más difíciles de totalizar.
La «cultura urbana» es reestructurada al ceder el protagonismo del espacio
público a las tecnologías electrónicas. Al «pasar» casi todo en la ciudad gracias
a que los medios lo dicen, y al parecer que ocurre como los medios quieren, se
acentúa la mediatización social, el peso de la, escenificaciones, las acciones
políticas se constituyen en tanto imágenes de lo político. De ahí que Eliseo Verón
afirme, extremando las cosas, que participar es hoy relacionarse con una»
democracia audiovisual», en la que lo real es producido por las imágenes
gestadas en los medios
DESTERRITORIALIZAR
La pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios geográficos y
sociales y al mismo tiempo re-localizar parcialmente estas viejas y nuevas
producciones simbólicas son llamadas desterritorialización y
reteritorialización respectivamente.