
FACULTAD DE PSICOLOGÍA UNLP TEORÍA PSICOANALÍTICA AUTOR: JUAN NADIR MOSTAFÁ
Entonces, más que nada por las observaciones que pudo hacer en la clínica, Freud
plantea que existe realmente una compulsión o impulso a la repetición que va más
allá del principio del placer (es decir, parece ser que, al final, no todo se trata de una
ganancia de placer tal como Freud venía planteando hasta antes de este texto). Y esto ya
lo comprobó con los sueños de neurosis traumáticas y con el juego infantil, los cuales
ya describí en este resumen.
CAPÍTULO IV
Al principio de este capítulo, Freud aclara que lo que él va a describir es
especulación (o sea, son nada más que supuestos que él hace, sin tener nada concreto);
es un intento de explorar una idea “para ver a qué lugar nos lleva”.
Empieza diciendo que la conciencia es solamente una función más del aparato
psíquico, como otras. Ya que la conciencia recibe excitaciones que vienen del mundo
exterior, y sensaciones de placer y displacer que vienen del interior, se ubica en la frontera
entre el interior y el exterior.
Además, todos los procesos de excitación dejan huellas permanentes que forman
la memoria (huellas mnémicas), y además, Freud dice que en la conciencia no pueden
quedar esas huellas porque en ese caso serían siempre concientes y no permitirían la
entrada de nuevos estímulos o excitaciones desde el exterior.
EL APARATO PSÍQUICO COMO UNA VESÍCULA
Lo que Freud quiere es que pensemos el aparato psíquico como una vesícula (es
decir, como un órgano que tiene forma “abultada”, como una pera, y que contiene una
secreción o líquido excitable o estimulable [por ejemplo, la vesícula seminal]).
Entonces, lo que dice es que la superficie de esta vesícula da hacia el mundo
exterior, y sirve como un órgano que recibe estímulos o excitaciones.
De esta manera, puede pensarse que hay un ataque constante de las excitaciones
exteriores sobre la vesícula, y lo que esto provoca es que se modifique la sustancia de la
superficie de esa vesícula, transformándola en una corteza o “capa dura”, que aunque siga
recibiendo excitaciones, queda como está, no puede modificarse más.
ENERGÍA LIBRE Y ENERGÍA LIGADA
Por otra parte, esas mismas excitaciones que entran por la superficie externa de la
vesícula seguramente tengan que vencer resistencias para poder pasar a otras capas (es
decir, la superficie externa de la vesícula es la conciencia en el aparato anímico, y esas
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