
Esta instancia representa a los mandatos, principios morales y éticos provenientes de los padres,
educadores, la sociedad, etc. Son mandamientos que, en un principio, son externos al sujeto y en
determinado momento se hacen propios. Podemos decir que representan el “deber ser”.
Pero ¿por qué lo qué podría operar como modelo deviene en una instancia que castiga y qué
busca el padecimiento? Tenemos dos vertientes:
• La que guía y protege al sujeto.
• Y el otro aspecto, terrible, cruel, feroz y castigador.
Los antecedentes del superyó
Antecedentes de esta instancia:
• Censura onírica en “La interpretación de los sueños”.
• Diques pulsionales (asco, vergüenza y moral) en “Tres ensayos”.
• Ideal del yo en “Introducción al narcisismo”.
• Instancia psíquica especial cuya tarea era vigilar la distancia entre el Yo y el Ideal
(consciencia moral) en “Introducción al narcisismo”.
• Identificación del Tótem que permite incluirse como perteneciente al grupo/tribu funcionando
como sostén, guía, protección, etc., en “Tótem y tabú”.
El doble origen de la formación del superyó
Esta instancia tiene un doble origen:
1) Primer origen: se trata de la incorporación de la madre o el padre, y puede pensarse como “el
padre de la prehistoria personal”. Hablamos de prehistoria porque se hace referencia a lo que
sucede antes de que el sujeto se haya constituido como tal. Esto, incorporado a través de la
identificación primaria, es el primer lazo con el otro. Supone la incorporación del lenguaje y
muestra el sometimiento por el que se debe atravesar para poder constituirse.
2) Segundo origen: el Superyo es nombrado como heredero del complejo de Edipo y proviene
de identificaciones más tardías. A la salida de la fase fálica, Freud situaba la formación del
Superyo, por ende, se trata de una identificación secundaria.
La internalización de las normas, formación del superyó
En este segundo tiempo, se produce una identificación con el padre que permite internalizar las
normas que antes eran externas. Esta incorporación permite que el complejo de Edipo se reprima,
y esto lleva a que el niño pueda separarse de ese lugar que tenía con la madre, ese primer otro.
Freud plantea que se produce un dilema en relación a esta identificación con el padre. Va a decir:
“Así como el padre debe ser” y “Así como el padre no te es lícito ser”. Esto significa que se le incita
a copiar sus rasgos, tenerlo como modelo y esta cuestión le va a permitir salir de la relación edípica
(separarse de la madre) para poder encontrar un objeto exogámico = elección de objeto de amor. Y
al mismo tiempo, se le prohíbe ser como él, por ejemplo, no debe tomar a la mujer que él tiene (la
madre).
Superyo: permitirá que el Yo se sienta cuidado como antes lo era por sus padres (porque ahora
internalizó lo qué ellos le mandaban). Los mandatos, por ejemplo, “tienes que ser bueno, estudioso,
etc.” son incorporados y pueden ser de guías para la vida del sujeto.
Esta instancia es la encargada de sostener la prohibición y de limitar al Ello, pero al mismo tiempo,
muchas veces es manejada por el Ello.