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PERÍODO DE LATENCIA: CARACTERÍSTICAS TÍPICAS. BOZZALLA Y NAIMAN
Se puede definir al período de latencia en base a diferentes criterios:
por su ubicación cronológica
según sus aspectos descriptivos
desde una perspectiva metapsicológica
Por su ubicación cronológica, se puede decir que se ubica entre el complejo de Edipo y la pubertad. Se
inicia con el sepultamiento del complejo de Edipo, la constitución del superyó y la instalación de los diques:
sentimientos de asco y pudor y barreras éticas y estéticas en el interior del yo. Se extiende hasta la
metamorfosis de la pubertad.(acometida en dos tiempo de la sexualidad)
Según sus aspectos descriptivos, se puede definir el período de latencia por la disminución del interés por
las actividades sexuales. El niño y la niña invierten su energía, ahora disponible, para descubrir aspectos
del mundo en el que viven y para integrarse en nuevos grupos sociales fuera del ámbito familiar. La relación
con otras figuras de autoridad, principalmente los maestros, que heredan la historia afectiva que tenían con
sus progenitores. El lenguaje se vuelve el principal medio de expresión y comunicación. Los niños/as
piensan, reflexionan, se ponen en el lugar de los otros, ganan en autonomía, desarrollan su propia moral.
Aparecen nuevos sentimientos morales como la honestidad, la camaradería, la justicia, y una organización
de la voluntad. El equilibrio afectivo se hace más estable.
Desde el punto de vista metapsicológico, en la latencia el aparato psíquico sufre una transformación. Una
nueva instancia, el superyó, se incorpora con la internalización de las figuras parentales, sus prohibiciones e
ideales. El yo debe cumplir sus funciones respondiendo a esta nueva organización. La acción inmediata
como respuesta a los impulsos se coarta, aumenta el fantaseo y el pensamiento reflexivo. En este período
se organiza definitivamente la heterogeneidad del aparato psíquico y la consecuente dinámica entre el yo y
sus vasallajes respecto el Ello, el Superyó y la realidad (2da tópica)
La constitución del superyó y la erección de diques: sentimientos de asco, pudor y barreras éticas y
estéticas en el interior del yo son poderosas formaciones reactivas frente a la sexualidad infantil que se
reprime o se sublima, mediante la derivación hacia otros fines, el cambio de objeto y la aceptación cultural
de sus producciones.
Origen del período de latencia
1. Hipótesis fisiológica: se refiere a la disminución fisiológica de los impulsos.
2. Hipótesis psicológica: estaría vinculado a la declinación del complejo de Edipo cuando el aumento
de la angustia de castración, se resuelve con la concomitante identificación con los padres, la
instauración del superyó y el desarrollo gradual de la sublimación y la simbolización.
3. Hipótesis filogenética: estaría vinculada a la idea de que el complejo de Edipo es también un
fenómeno determinado por la herencia.
En el Sepultamiento del complejo de Edipo, Freud plantea estas dos últimas hipótesis: -El complejo de
Edipo cae sepultado, sucumbe a la represión y es seguido por el período de latencia. Así, el complejo de
Edipo se iría al fundamento a raíz de su fracaso, como resultado de su imposibilidad interna.
-El complejo de Edipo cae porque ha llegado el tiempo de su disolución.( Así como los diente)
El período de latencia no es uniforme.
Se pueden diferenciar dos subperíodos: latencia temprana y latencia tardía, o primera y segunda
latencia.(Cambio, 8 años, Piaget -estructuras de las operaciones concretas)
LATENCIA TEMPRANA
En este subperíodo, la nueva organización psíquica aún no está consolidada. La represión se va instalando
lentamente y por lo tanto el control sobre los impulsos es inestable. Es frecuente la emergencia de angustia
y la necesidad de presencia del adulto como reaseguro afectivo.
En la latencia se produce un gran desarrollo del yo que comienza en este subperíodo. Siendo característica
principal de esta instancia la demora de la descarga inmediata, los niños y niñas de estas edades mostrarán
conductas de postergación y control de la satisfacción de los impulsos, que durante este primer subperíodo
se centrarán principalmente en controlar la motricidad. Esta nueva posibilidad va a permitirle al niño acceder
al aprendizaje.
Frecuentemente no logran “quedarse quietos”, al menos por mucho tiempo. Porque siguen disfrutando del
despliegue de la actividad motriz como descarga que le ofrece gratificaciones libidinales y agresivas a la vez
que es una contención de las fantasías masturbatorias e incestuosas.
La actividad motriz también permite el incremento de la capacidad para hacer prueba de realidad, facilitando
el aprendizaje por la experiencia.
Asimismo, la actividad motriz se despliega en el marco de juegos reglados y actividades deportivas que la
regulan y evitan los desbordes. La espontánea separación por sexos que predomina en las actividades
durante esta etapa está también al servicio del control impulsivo.
La ambivalencia del niño frente a mandatos del superyó y la imposibilidad por determinar si los imperativo
categóricos provienen de una voz interior o exterior. Las conductas manifiestas que se observan frente a las
prescripciones y prohibiciones en estas edades son también ambivalentes, ya que van desde la obediencia
complaciente hasta la rebeldía, aunque culposa.
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