
LUIS HUMBERTO LUDEÑA SALDAÑA
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Cultura: Lima (Perú) 27: 99-115, 2013
ISSN: 1817-0285 (Impresa)
ISSN: 2224-3585 (Digital)
Dentro de esta lógica, la crisis de 1929, es atribuida al liberalismo por su
confianza en la capacidad de los mecanismos de mercado para superar las
crisis económicas y la asistencia pasiva de los Gobiernos. La crisis del
capitalismo permitió evidenciar las propias limitaciones y contradicciones
como sistema de producción con los procesos de acumulación capitalista,
fue la causa que disparó la revolución científico tecnológica que reorganiza
el sistema productivo en agencias multinacionales que promueven los
procesos de globalización igualmente (Vargas, 2007).
La crisis del petróleo 1973, caracterizada por la subida de precios de la
Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), de los años setenta
debilitó seriamente el consenso sobre el crecimiento económico y el sistema
de bienestar.
Luego de la crisis del petróleo (1973) que afectó a todo el sistema
capitalista, se comenzó a debatir sobre las funciones que llevó a cabo hasta
entonces el Estado como garante del funcionamiento del mismo sistema.
Una de las principales críticas que nacían desde los sectores neoliberales era
que, justamente el Estado, denominado en el periodo 1930-1970 como
«Estado de Bienestar» o «Estado Benefactor», basado en las teorías
económicas de Keynes, era el culpable de la crisis del momento y por lo
tanto debía ser reformulado.
Es decir, según los postulados neoliberales el Estado debía dejar de
intervenir en la economía, no solo como controlador sino también como
generador y distribuidor de riquezas, ya que estas últimas funciones hacían
que el Estado elevara considerablemente su presupuesto dejando sin
ganancias a las grandes empresas. De esta forma, la reducción de los gastos
del Estado se colocaba en lugar central para la salida de la crisis.
La recesión económica, la inflación, las pérdidas masivas de empleo, la
crisis fiscal del Estado y el aumento sin precedentes de la deuda pública
manifestaron los altos costes que comportaba mantener el bienestar
económico y social.
Desde entonces comenzó a disminuir la confianza en la intervención
económica estatal, crecieron las dificultades de los Gobiernos para mantener