Toma los fenómenos elementales, el automatismo mental de De Clerambault. Los fenómenos elementales
no son más elementales que lo que subyace al conjunto de la construcción del delirio. Siempre la misma
fuerza estructurante está en obra en el delirio, ya lo consideremos en una parte o en su totalidad.
❖ Así, lo importante no es que sea un núcleo inicial, un punto parasitario en el seno de la personalidad,
alrededor del cual el sujeto haría una construcción, una reacción, delirante.
❖ El delirio no es deducido, sino que reproduce la misma fuerza constituyente. Es también un fenómeno
elemental. La noción de elemento no debe ser entendida de modo distinto que la de estructura.
Irreductible a todo lo que no sea ella misma. Está al nivel de la interpretación y no de la comprensión.
Parágrafo 2 (DIALÉCTICA ESTANCADA)
Tenemos un sujeto para el cual el mundo comenzó a cobrar significado. Es presa de fenómenos que
consisten en que se percata de que suceden cosas en la calle. Simboliza lo que sucede en términos de
significación.
El sujeto en cierto período de su delirio dice que hay significación. Cuál no sabe pero esta se impone y
para él es perfectamente comprensible. Y justamente porque se sitúa en el plano de la comprensión como un
fenómeno incomprensible es que la paranoia es tan difícil de captar. Comprender implica tapar el paso con
una comprensión, y en el momento en que se comprende se deja pasar la interpretación que convenía hacer
o no hacer. Que sea comprensible no tiene el más mínimo interés. Lo que es llamativo es que es
inaccesible, es inerte, estancado en relación a toda dialéctica.
❖ Entraña un elemento de significación pero ese elemento es repetitivo, procede por reiteraciones.
Puede ocurrir que el sujeto lo elabore pero siempre queda repitiéndose con el mismo signo
interrogativo implícito, sin que nunca le sea dada respuesta alguna, se haga intento alguno por
integrarlo a un diálogo. El fenómeno está cerrado a toda composición dialéctica.
Kraepelin decía que en la paranoia, las funciones de la volición, la acción no presentan déficits, fallas o
trastornos. Pero se olvida, que lo propio del comportamiento humano es el discurrir dialéctico de las
acciones, los deseos y los valores, que hace no sólo que cambien a cada momento, sino de modo continuo,
se puede pasar a valores estrictamente opuestos en función de un giro en el diálogo.
❖ La pregunta ¿Quién habla? debe dominar todo el problema de la paranoia. El sujeto articula lo que
dice escuchar.
➢ Paranoia de alucinación verbal: ellos mismos están articulando, sabiéndolo o no, las palabras
que acusaban a las voces de haber pronunciado. La alucinación auditiva no tenía su fuente en
el exterior.
➢ El fenómeno de la palabra no puede ser disociado del hecho de que cuando el sujeto habla, se
escucha a sí mismo. El emisor es siempre al mismo tiempo un receptor.
Capítulo III
Parágrafo 2 (NEOLOGISMO)
Lenguaje delirante. Lenguaje en que ciertas palabras cobran un énfasis especial, una densidad que se
manifiesta dándole ese carácter francamente neológico tan impactante en las producciones paranoicas. Los
neologismos constituyen para el sujeto, puntos de referencia esenciales.
❖ En la lingüística, los objetos no son el significado. El significado es la significación, remite siempre a
otra significación. El sistema del lenguaje, cualquiera sea el punto en que lo tomen, jamás culmina en
un índice directamente dirigido hacia un punto de la realidad. La realidad está toda cubierta por el
conjunto de la red del lenguaje. Nunca pueden decir que lo designado es esto o lo otro.
Schreber señala a cada momento la originalidad de determinados términos de su discurso. Ej: adjunción de
nervios. Son palabras claves, palabras originales.
A nivel del significante, el delirio se distingue por esa forma especial de discordancia con el lenguaje
común que se llama neologismo. A nivel de la significación, se distingue porque la significación no remite a
nada.
❖ La significación de esas palabras tiene como propiedad el remitir esencialmente a la significación en
cuanto tal. No remite más que a sí misma, que permanece irreductible.