La ventaja, OBTENIDA POR EL YO, tras emprender para la DEFENSA el camino del transporte
del afecto es mucho menor que en el caso de la conversión de una excitación psíquica en una
inervación somática.
Freud nos dice que, las representaciones reprimidas constituyen también el núcleo de un
grupo psíquico segundo que, es accesible aún sin el auxilio de la hipnosis. Sin embargo, en las
fobias y en las representaciones obsesivas están AUSENTES los síntomas y en la histeria, el
síntoma, acompaña a la formación de un grupo psíquico… Esto se debe a que en el primer caso
la alteración íntegra ha permanecido en el ámbito psíquico y el vínculo entre la excitación
psíquica e inervación somática no ha experimentado cambio alguno.
Esto mencionado, lo pondremos con ejemplos:
1) Una muchacha padece de reproches obsesivos. Si leía en el periódico sobre unos monederos
falsos, daba en pensar que ella misma había fabricado moneda falsa; Si en alguna parte un
desconocido había realizado un homicidio, ella angustiosamente, se preguntaba si no había
cometido ese asesinato. Y a la vez tenía clara conciencia del despropósito de estos reproches
obsesivos. La conciencia de culpa alcanzó tanto imperio sobre ella que ahogó su crítica, y se
acusaba ante sus parientes y ante el medico de haber perpetrado realmente todos esos
crímenes. ( Psicosis de avasallamiento). Gracias a un interrogatorio, descubrió de dónde
provenía la conciencia de culpa: Incitada por una sensación casual, se había dejado inducir por
una amiga a la masturbación, y desde hacía años la practicaba con la cabal conciencia de su
mala acción y los autorreproches más violentos, pero como sabemos, es algo habitual, por
ende esos reproches eran inútiles. La muchacha, tras unos meses de tratamiento y de una
vigilancia muy severa se curó.
2) Otra muchacha sufría bajo el miedo de que le asaltaran las ganas de orinar y se hiciera
encima. Ello luego de que una urgencia así la constriñó a abandonar una sala de concierto; esta
fobia le había quitado toda la capacidad de goce y de trato social. Solo se sentía bien si se sabía
próxima a un baño al que pudiera ir sin ser advertida. Esas ganas de orinar, no le venían en su
casa, ni durante la noche, ni en condiciones de tranquilidad. Un examen ahondado demostró
que la presión en la vejiga le sobrevino la primera vez en las siguientes condiciones: En la sala
de concierto, no lejos de ella, se sentó un señor que no le era indiferente a su sentir. Empezó a
pensar en él y en cómo se sentaría a su lado siendo su esposa. Estando en esa ensoñación
erótica, le sobrevino aquella sensación corporal que es preciso comparar con la erección del
varón y que en ella concluía con una ligera presión de vejiga. De esta sensación sexual, se
espantó mucho, ya que había resuelto combatir esa inclinación y cualquier otra semejante…
Entonces un instante después ese afecto se le trasfirió sobre las ganas de orinar,
constriñéndola a abandonar la sala de concierto. Cabe destacar, que ella, en su vida cotidiana
se escandalizaba muy fácil y todo lo sexual le causaba intenso horror, y no podía concebir la
idea de que se casaría alguna vez. Además, ella era una persona hiperestésica (sensibilidad
táctil) que aquella sensación voluptuosa le aparecía con cualquier ensoñación erótica que se