
Planteamiento de Bruner: La tarea de ligarse a otros no puede avanzar sin la capacidad de narrar.
Su propuesta se formula como una nueva metáfora del funcionamiento mental humano. La metáfora
postula que la mente humana no es como un computador sino que está determinada por las
características de la narrativa. La narrativa pasa a ser un principio según el cual la mente se organiza
porque tiene unas características básicas que pueden describir, en parte, la estructuración y
funcionamiento de la mente.
Una narración no relata una historia en términos de “esto fue lo que pasó”, sino más bien de “esto es
lo que debes saber” si eres parte de esta comunidad y se te habilita a participar. Es una categoría que
permite abordar las intenciones y las acciones humanas en tanto expresan el deseo de una vida plena
y de las vicisitudes y amenazas que se encuentran en su búsqueda, que siempre es fallida.
Propone construir una psicología que recupere el concepto de cultura y otros conceptos mentalistas,
sin los cuales sería reduccionista cualquier teoría sobre el hombre.
CONCEPTOS RECUPERADOS:
▪ El concepto de cultura. La psicología debe recortar un objeto que sitúe en primer plano los
procesos de vinculación entre el sujeto y la cultura. Esta vinculación se puede lograr con el estudio
de la construcción de significado. Los significados nacen en la cultura, pero se plasman en las
mentes individuales. Esto permite que cada sujeto pueda dar sentido a su propia experiencia, a
través de los sistemas simbólicos culturales.
Así los seres humanos producen conocimiento y ese conocimiento está atravesado por las
intenciones de un yo.
▪ El concepto de yo-agente. Relación individuo-cultura. El yo-agente, es un yo con
intenciones. Es un yo que se forma y se constituye como tal en la cultura. Es protagonista, opera
con sus propios objetivos, y controla sus propias acciones en un entorno cultural.
Cada encuentro entre el yo agente y el mundo exterior se halla mediado por las creencias. Éstas se
organizan y conservan a través de un registro coherente, articulando el pasado como historia y el
futuro como posibilidad.
▪ El concepto de memoria: registro y reorganización de los encuentros yo-mundo exterior.
Las personas construyen y dan sentido al mundo a partir de la elaboración de marcos o teorías que,
además de prolongar la experiencia en la memoria, permiten reconstruirla e incluso alterarla en
función de las representaciones que se tienen sobre los cánones sociales.
El formato que adquiere la organización de la experiencia en los sujetos es, desde la óptica de la
psicología cultural, narrativo.
Las narraciones para ser tales deben cumplir con una serie de requisitos básicos:
- Secuencialidad: los acontecimientos y estados que constituyen la historia deben presentarse en un
orden secuencial, porque esto conduce al significado y a que pueda ser captado por otras mentes.
- Canonicidad: las narraciones se caracterizan por elaborar vínculos que permitan relacionar lo
excepcional con lo usual. Son las acciones de agentes que no respetaron las convenciones culturales
las que motivaron dichos relatos.
- Perspectivismo: la perspectiva humana que se despliega en una doble vertiente: por un lado, en la
narración se privilegia la acción dirigida a metas, controlada por agentes. Pero además, se exige una
voz que las cuente, un narrador. Aquí se incluyen términos que indican duda y certeza, preferencia,
énfasis, perspectiva temporal y demás: quizá, no sé, gusta, por un ratito, todo el día, como
también acentos enfáticos y repeticiones marcadoras de énfasis.
La narración constituye una estructura, por lo tanto, los requisitos mencionados anteriormente solo
cobran valor en la interacción. Todos ellos son necesarios, pero ninguno es suficiente por sí mismo.
Por otra parte, y debido a que acentúan estados subjetivos intencionales, circunstancias y
posibilidades alternativas, las narraciones están teñidas por un matiz de indeterminación. En ellas se
utilizan figuras retóricas, de modo que las palabras pueden abandonar su significado originario para
generar otros nuevos. La indeterminación de los relatos se relaciona con su carácter emblemático.
Los emblemas dan lugar a interpretaciones diversas. Por eso "las historias son instrumentos
especialmente indicados para la negociación social".