Procesos Psicológicos Básicos
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CAPÍTULO 3
PROCESOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS
Procesos Psicológicos Básicos
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INTRODUCCIÓN A LOS PROCESOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS
Pablo Marchetti
Germán Pereno
Estudiar los Procesos Psicológicos Básicos resulta siempre una experiencia única y
atrapante para el estudiante de Psicología, y más aún para aquellos que se inician en los
estudios de esta disciplina compleja. En efecto, los Procesos Psicológicos Básicos son
imprescindibles para nuestra vida, son la base. Ellos nos permiten percibir y sentir lo que
nos rodea; atender lo que es importante para nosotros; aprender aspectos necesarios para
resolver problemas cotidianos; almacenar y evocar aquello que necesitamos para resolver
situaciones problemáticas; y todo ello siempre marcado con un fuerte componente
emocional. En resumen, los Procesos Psicológicos Básicos pueden ser concebidos como
procesos sencillos, pero se verá que encierran una enorme complejidad.
Un aspecto fundamental antes de comenzar el lector a abordar los textos que siguen,
es que para facilitar su estudio, se han dividido y se presentan los Procesos Psicológicos
Básicos como si fueran compartimientos estancos y sin relación entre ellos. Ésta forma de
presentar a la sensopercepción, la atención, la memoria, el aprendizaje y las emociones,
responde a la manera analítica dentro de la cual han sido tradicionalmente investigados. Por
otra parte, es una cuestión académica para que el estudiante pueda comprender lo esencial
de cada Proceso Psicológico Básico; sin embargo, resta en cada estudiante la compleja
tarea de relacionar cada proceso con el otro. Esto el alumno lo logrará fácilmente si piensa a
los Procesos Psicológicos Básicos como dinámicos, como procesos que trabajan en
conjunto uno con el otro, de tal manera que todo el tiempo en nuestra vida, en cada
momento y situación particular, los Procesos Psicológicos Básicos se encuentran
interrelacionados entre sí.
La enorme complejidad que se mencionó anteriormente ha tenido como
consecuencia que los investigadores no acuerden en cuales y cuántos son los Procesos
Psicológicos Básicos. De ahí que existe todavía un fuerte debate en torno a la clasificación
de los mismos, pero en este manual se categorizarán y estudiarán a la Sensopercepción, la
Atención, la Memoria, el Aprendizaje y las Emociones. Sin embargo, el estudiante debe
tener conocimiento que existen otros Procesos Psicológicos Básicos que no serán
abordados aquí: la Motivación, el Lenguaje, y las Funciones Ejecutivas como un procesador
general que los coordina, por ejemplo.
Este Manual está estructurado en cinco Procesos Psicológicos Básicos. Cada uno de
los procesos es abordado de forma muy específica y sintética; sin embargo, todos ellos
presentan algunos aspectos en común. Esto es, en cada desarrollo de un Proceso
Psicológico Básico, el estudiante podrá hallar definiciones del proceso, así como las
perspectivas de algunas de las corrientes psicológicas que han tratado el tema junto a los
principales exponentes de cada corriente; asimismo, se podrá encontrar una explicación de
la forma en que se lleva a cabo cada uno de los procesos; otro punto serán breves ejemplos
de la vida diaria de los seres humanos que permitirán al estudiante una mejor comprensión
del Proceso Psicológico Básico.
En el punto 3.1 se verá la Atención y sus componentes a través de 2 modelos para
su estudio. Ello ayudará a entender mientras lees como te concentras durante una
considerable cantidad de tiempo, por ejemplo en este texto, sin que te distraigan los
estímulos circundantes, y en ese marco poder alternar entre otras tareas y volver a
focalizarte en el escrito y aún relacionar los contenidos del mismo con información previa
alojada en tu memoria. Todo teniendo en cuenta las áreas del cerebro vinculadas a cada
proceso.
En el punto 3.2 se aborda el tema de la Sensopercepción, lo que lo constituye en
uno de los procesos para que un individuo tenga contacto con el mundo que lo rodea. Se
verá que la sensopercepción, contrario al pensamiento generalizado, es un fenómeno
complejo que se lleva a cabo desde los sentidos mismos y, para cada uno de ellos, de una
Procesos Psicológicos Básicos
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forma específica pero compartiendo un funcionamiento similar. Luego de presentar rasgos
históricos de su estudio se avanza sobre el estudio de sus leyes organizativas, finalizando
con la concepción de este fenómeno como una de las propiedades de un organismo activo
buscador de información que extrae patrones invariantes de la estimulación ambiental.
Conforme se avanza en el manual, el punto 3.3 aborda el tema del aprendizaje. Lo
que se almacena en la memoria de largo plazo, ahora está en proceso de ser útil para la
práctica. El objetivo del texto es que el alumno se inicie en el estudio de las distintas teorías
del aprendizaje, abordando el estudio del aprendizaje como un proceso activo y pueda
establecer relaciones entre aprendizaje y memoria.
Se establecerá el concepto de aprendizaje destacando sus características
particulares y la importancia que tiene el proceso en la vida diaria. Posteriormente, el autor
hará referencia a diferentes teorías del aprendizaje, destacando aquellas más simples como
el Condicionamiento Clásico o Tipo I y sus componentes. El alumno tendrá posibilidad de
repasar los principales postulados de Pavlov y podrá aplicar ese conocimiento a ejemplos de
su vida. Con los aportes de Skinner, se desarrolla otro tipo de aprendizaje: el
Condicionamiento Operante o Tipo II, destacando sus principales conceptos como
reforzador positivo y negativo; o castigo. Por último, se realiza una breve referencia a la
importancia de concebir al aprendizaje no como algo mecanicista, sino donde existe un
sujeto activo que procesa información y realiza cómputos entre los diferentes eventos
sensoriales.
La Memoria se estudiada en el punto 3.4. Dicho Proceso Psicológico Básico,
quizás el más estudiado, ha capturado la atención de los investigadores y de la gente en la
vida cotidiana desde tiempos remotos por ser un tema tan enigmático. El objetivo principal
del texto es que el estudiante pueda realizar un primer acercamiento al estudio de la
memoria desde distintos aportes teóricos, reconociendo los aportes de la Psicología
Cognitiva para el estudio de la memoria.
En el texto de Pautassi se definirá el concepto de memoria citando los primeros
estudios y experimentos de Ebbinghaus, el que intentó descifrar algunos enigmas; aunque
seguramente para el estudiante quedarán abiertos muchos más. El alumno podrá hallar en
el texto una serie de definiciones desde distintas posturas teóricas, lo que seguramente
enriquecerá su conocimiento y visión del tema. Así mismo, se abordarán y tendrán en
cuenta los aportes de la Psicología Cognitiva en relación a los modelos multialmacén y las 3
formas de almacenamiento de la información: memoria sensorial, memoria de trabajo y
memoria a largo plazo. Probablemente lo más importante para el estudiante será que
comprenderá como es el proceso en sí mismo de la memoria, en donde codificamos,
almacenamos, y luego, cuando recordamos, recuperamos la información.
Por supuesto que, dentro de estos tres tipos de memoria, la información sigue su
camino para el aprendizaje o el olvido, lo que dará lugar a distintas explicaciones del porqué
se produce éste último.
El texto de Emociones en el punto 3.5 es también un tópico que ha interesado
desde hace mucho tiempo. Aun cuando el simple hecho de estudiar las emociones le robe
todo el misticismo y magia que guardan, el objetivo del texto es aproximar al estudiante al
concepto de emoción, las principales concepciones teóricas que lo abordaron, y la
importancia de las mismas en la vida diaria de los individuos.
Así, en este apartado se encontrarán definiciones de emoción según varios autores,
las diferentes fases del proceso emocional y diferenciaciones entre varios conceptos que
aluden a sus manifestaciones o componentes. El alumno podrá además interiorizarse en
diversos problemas teóricos tales como si las emociones son innatas o culturales; si
predomina en ellas un aspecto más biológico o mental; cuántas y cuáles son las emociones
y cuál es su función particular. Por último, el autor detalla diferentes contribuciones teóricas
en el estudio de las emociones que, en principio, parecen ser contradictorias, pero que en
realidad comparten varios aspectos comunes.
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3.1 MODELOS NEUROPSICOLÓGICOS DE LA ATENCIÓN
Alberto Luis Fernández
Introducción
La neuropsicología, definida en amplios términos, es la disciplina dedicada al estudio
de las relaciones entre la conducta y el funcionamiento cerebral. Así, por ejemplo, es tema
de estudio de la neuropsicología las áreas cerebrales que están involucradas en distintos
procesos cognitivos (memoria, atención, lenguaje, cálculo, etcétera), conductuales
(conducta social) y emocionales (alegría, empatía, depresión, etcétera). El neuropsicológo
clínico tiene por objeto principal el diagnóstico y tratamiento de personas que padecen algún
tipo de disfunción cerebral ya sea adquirida (traumatismo de cráneo, accidente
cerebrovascular, etc.), o del desarrollo (trastornos del aprendizaje, trastorno del espectro
autista, etc.). Uno de los procesos cognitivos básicos que tantos los neuropsicólogos clínicos
como experimentales analizan es la atención. En los siguientes párrafos se desarrollarán los
conceptos más importantes referidos a la atención.
La atención y sus múltiples definiciones
La definición de la atención ha sido un problema a lo largo de la historia. Desde
1890, cuando William James definió la atención, varias definiciones han sido
propuestas. James brindó una de las que luego se volvieron más populares y clásicas “…la
toma de posesión por parte de la mente de forma clara y vívida, de uno de varios objetos de
pensamiento que aparecen de manera simultánea. Su esencia estaría constituida por la
focalización, la concentración de la conciencia. Atención significa dejar ciertas cosas para
tratar de forma efectiva otras y es una condición que tiene un verdadero opuesto en el
estado mental de despiste ,confusión y aturdimientoEsta definición señala varios aspectos
que luego los investigadores han indagado. Por ejemplo la incapacidad de procesar toda la
información disponible en un momento determinado por lo que seleccionar es una de sus
funciones. En lo que respecta a la focalización hace referencia a cual es la información
importante que se ha de atender en un momento dado. El estado de alerta, otra de las
funciones atribuidas a la atención ayuda a mantener un cierto grado de activación que
permitirá procesar la información seleccionada. Otros de los aspectos que se desprenden es
que la atención no es un sistema único sino que están implicados varios procesos.
La multiplicidad de definiciones posteriores corresponde a la profusión de modelos
de atención producidos en las últimas décadas. Al menos 13 modelos han sido propuestos
por diferentes autores, a saber, Pribam & McGuinness (1975), Baddeley (1986), Norman &
Shallice (1986), Sohlberg & Matteer, (1989), Mesulam (1990), Posner & Petersen (1990 ),
Whyte (1992), Bracy (1994), Van Zomeren & Brower (1994), Mapou (1995), Cohen, Malloy &
Jenkins (1999), Mirsky & Duncan (2001), Corbetta & Shulman (2002). Estos modelos se
derivan de diferentes fuentes - clínicas, experimentales, psicométricas - pero algunos de sus
conceptos coinciden a través de ellos. Sin embargo, el campo no está unificado y casi se
podría decir que el mismo paciente puede tener tantos diagnósticos diferentes como
modelos existen, es decir, un paciente tendrá diferentes diagnósticos de su funcionamiento
atencional según el modelo conceptual adoptado por el neuropsicólogo que evaluó al
paciente. El modelo de Solhberg y Matteer, por ejemplo, tiene cinco componentes
(focalizada, sostenida, selectiva, alterna y dividida), mientras que Posner y Petersen tiene
tres (orientación, vigilancia y redes ejecutivas) y el de Mirsky y Duncan tiene otros cinco
componentes diferentes (focalización/ejecución, codificación, cambio, sostenimiento y
estabilidad). Por otra parte, también hay un conflicto no resuelto entre los conceptos de la
atención y la conciencia. Mientras que algunos autores sostienen que la atención es
necesaria y suficiente para la conciencia (De Brigard & Prinz, 2010), otros no están de
acuerdo con este punto de vista (Mole 2008).
Procesos Psicológicos Básicos
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De esta gran cantidad de modelos de atención se han destacado dos. Estos son los
de Mirsky y Duncan y el modelo de Posner y Petersen. La mayoría de los autores que
trabajan en el campo citan estos dos modelos. Además, hay datos sólidos que los
apoyan. Ambos se describirán en las siguientes secciones.
El modelo de atención de Mirsky y Duncan
Este modelo fue originalmente descrito en Mirsky, Anthony, Duncan, Ahern y Kellam
(1991), y posteriormente desarrollado en Mirsky y Duncan (2001). Este marco conceptual se
deriva de estudios experimentales y psicométricos. Partiendo de una definición conceptual
de los elementos de la atención (definidos previamente por Zubin en 1975), se realizó un
análisis factorial incluyendo ocho pruebas neuropsicológicas que se utilizan con frecuencia
para la evaluación de la atención. Las pruebas que incluyeron fueron: Test de Stroop,
Cancelación de letras de Talland, Test del Trazo (Trail Making Test, TT), Dígito Símbolo,
Aritmética, Amplitud de Dígitos, Test de Ejecución Continua (Continuous Performance Test,
TEC) y Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin (TCCW). Dígito-Símbolo, Aritmética y
Amplitud de Dígitos son subtests de la Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos-
Revisada. El análisis factorial encontró inicialmente cuatro componentes, pero los estudios
posteriores identificaron un quinto factor. Los factores fueron nombrados como:
Focalización/Ejecución, Atención Sostenida, Alternancia, Codificación y Estabilidad. El factor
Focalización/Ejecución está relacionado con "la capacidad de concentrarse en una tarea en
presencia de estímulos que distraen, y ejecutar rápidamente las respuestas manuales o
verbales que requiere la tarea" (Mirsky & Duncan, 2001, pp 20). Este elemento de atención
se ha asociado a varias regiones del cerebro, incluyendo el lóbulo parietal inferior, giro
temporal superior y partes del cuerpo estriado. Los tests utilizados para evaluar este factor
son los subtests de Dígito-Símbolo y Claves (WAIS), el Test de Cancelación de Letras, el
Test de Interferencia Color-Palabra de Stroop y el Test del Trazo (Trail Making Test)partes A
y B. El factor atención sostenida es la capacidad de mantener un foco de atención durante
un período considerable de tiempo. En este caso las áreas del cerebro implicadas son las
regiones del tectum y la formación mesopontina de la formación reticular del tallo cerebral,
así como el núcleo reticular del tálamo medio. El test que pueden utilizarse para evaluar la
atención sostenida en este modelo es básicamente el Test de Rendimiento Continuo de
Conners. El factor alternancia ha sido definido como la capacidad de cambiar el foco de
atención de alguna característica específica del estímulo a otra. El desempeño en el factor
de alternancia ha sido relacionado con la corteza prefrontal dorsolateral y la circunvolución
cingulada anterior. Los tests propuestos para la evaluación de este factor son el Test de
Clasificación de Cartas de Wisconsin (TCCW) y el Test de Programas Motores Recíprocos.
La codificación se define como la capacidad de mantener la información en la memoria
durante breves períodos de tiempo con el fin de permitir la ejecución de operaciones
mentales con esta información. Esta definición es muy similar a la definición de la memoria
de trabajo. De hecho, en este punto se desdibujan las fronteras entre la atención y la
memoria. Mirsky & Duncan sostienen que las estructuras cerebrales que apoyan esta
función están "en y alrededor del hipocampo y la amígdala" (pp 20). Los tests apropiados
para evaluar este factor son los subtests de Amplitud de Dígitos y Aritmética de la escala de
Inteligencia de Wechsler (WAIS). Por último, el elemento estabilidad, vagamente descripto,
se ha definido como la coherencia en la respuesta a los estímulos "diana". Los autores no
precisan ninguna región específica del cerebro apoyar este elemento. La estabilidad puede
evaluarse a partir de las fluctuaciones observadas en el rendimiento de una persona en la
ejecución del Test de Rendimiento Continuo de Conners.
Una de las características más interesantes de este modelo es que, ya que se deriva
a partir de un análisis factorial, cada elemento atencional puede ser evaluado con pruebas
neuropsicológicas clínicas. El modelo de Mirsky y Duncan ha recibido el apoyo de otros
estudios. Kremen, Seidman, Faraone, Pepple & Tsuang (1992), utilizando la misma batería
de pruebas, replicaron la estructura inicial de cuatro factores en una muestra de 34
pacientes psicóticos. Más recientemente, Levine et al. (2008) aplicaron la misma batería a
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una muestra de personas infectadas por el VIH y se encontró una estructura factorial similar,
que explica el 74,5% de la varianza.
La principal fortaleza de este modelo se debe a su base psicométrica que hace que
sea clínicamente funcional. Los diferentes elementos de la atención se pueden evaluar en
un paciente dado con las diferentes pruebas propuestas. Además, la asociación de
diferentes regiones del cerebro con estos elementos proviene de estudios experimentales
realizados, en su mayor parte, con animales. Por lo tanto, existe un marco conceptual con el
apoyo de datos psicométricos y psicofisiológicos empíricos. La debilidad del modelo
proviene de la compleja estructura conceptual de las pruebas neuropsicológicas que apoyan
el modelo. Pruebas como el TCCW tienen una estructura factorial compleja que incluye tres
procesos: la capacidad de cambiar el curso del pensamiento, la resolución/hipótesis de
problemas y el mantenimiento de la respuesta (Greve, Stickle, Amor, Bianchini & Stanford,
2005). Las pruebas que cargan en el factor focalización/ejecución también son diversas en
su estructura factorial. El TT, por ejemplo, se compone de dos partes. Mientras que se
considera que la parte A involucra a la capacidad de concentrarse, la parte B involucra a la
capacidad de cambiar entre diferentes conjuntos mentales (Strauss, Sherman & Spreen,
2006). Sin embargo, en el modelo de Mirsky y Duncan ambas partes cargan en el mismo
factor. También hay una influencia considerable del componente motor en su ejecución
(Lezak, Howieson, Bigler & Tranel, 2012). Es interesante notar que otra prueba que carga en
el mismo factor, como la prueba de Stroop, no tiene este componente motor.
Por lo tanto, aunque todas estas pruebas fueron capaces de definir una estructura
conceptual de cinco factores, los propios factores son muy heterogéneos ya que
comprenden varias pruebas multifactoriales. Tal vez, la inclusión de pruebas más
homogéneas conceptualmente podría dar lugar a una estructura factorial diferente. Por otra
parte, otras críticas a este modelo cuestionan la inclusión solamente de tareas verbales para
evaluar algunos de estos factores, tales como el elemento de codificación (Greve et al.
2005).
Modelo de atención de Posner y Petersen
Este modelo fue descripto originalmente en Posner & Petersen
(1990). Posteriormente se publicaron nuevos desarrollos sobre la teoría y las herramientas
para evaluar la teoría (Fernández-Duque & Posner, 2001; Fan, McCandliss, Sommer, Raz, &
Posner, 2002. Rueda et al, 2004). El modelo se basa en el concepto de redes cognitivas y
anatómicas de la atención. De acuerdo con el mismo estas redes son independientes y
específicas en su funcionamiento, pero interactúan entre sí. Los autores consideran que las
redes atencionales son supramodales, es decir, estas redes desempeñan diferentes tareas
de forma independiente de la modalidad de estímulos (visuales, auditivos, etcéteras). Se
han identificado tres principales funciones de la atención: "(1) Orientar a los estímulos
sensoriales, especialmente a lugares en el espacio visual (red de orientación); (2) lograr y
mantener el estado de alerta (red de vigilancia), y (3) orquestar acciones voluntarias (red
ejecutiva) "(Fernández-Duque & Posner, 2001, pp 75). La Orientación se define como la
capacidad de seleccionar la información sensorial. La mayor parte de la investigación de
este modelo se ha realizado con estimulación visual. Dentro del dominio visual se han
identificado dos formas de orientar: Orientación manifiesta y orientación encubierta.
La orientación manifiesta se realiza dirigiendo los ojos hacia el lugar de interés, mientras
que la orientación encubierta puede llevarse a cabo mediante la asignación de prioridad a un
área del campo visual sin mover los ojos. Los autores han dado prioridad al estudio de la
orientación encubierta, ya que ofrece la oportunidad de estudiar no solo la atención
independientemente de la agudeza visual, sino también de estudiar los mecanismos internos
de atención. De acuerdo a estos autores los mecanismos cognitivos implicados en la
orientación encubierta y en la búsqueda visual (muchas pruebas de atención se basan en
una tarea de búsqueda visual) son iguales. Estos mecanismos son la retirada de los
estímulos, el movimiento de la atención y la participación en una nueva ubicación.
La red neuronal de soporte de la orientación es bastante grande y consiste en la
corteza parietal (que participa en la orientación encubierta y manifiesta), el surco precentral
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de la corteza frontal, el colículo superior y el tálamo. Se supone que las cortezas parietal y
frontal participan en la gestión de las señales automáticas, así como en la utilización
voluntaria de claves en la atención visoespacial. El colículo superior (o tectum), una
estructura situada en el cerebro medio, se ha relacionado con el cambio de atención,
mientras que el núcleo pulvinar del tálamo tiene un papel en el acoplamiento de la atención.
La vigilancia, el segundo elemento de este modelo se conceptualiza como la
capacidad de lograr y mantener el estado de alerta. Con el fin de evaluar la capacidad de
lograr un estado de alerta los estudios han utilizado principalmente tareas en las cuales el
objetivo es determinar la rapidez con que una persona puede llegar a su máximo estado de
alerta. Las tareas de alerta pueden incluir estímulos alertadores exógenos (sonidos,
imágenes, etcéteras), o estímulos alertadores endógenos (una predisposición interna para
detectar un objetivo esperado). Los tests de ejecución continua son algunas de las tareas
más importantes para el estudio de la vigilancia. En estas tareas a los sujetos se les indica
que deben responder cada vez que se presenta un estímulo predeterminado. En estas
pruebas computarizadas, el estímulo objetivo aparece a intervalos variables entre otros
estímulos distractores. Por lo general, estas pruebas informan sobre, entre otros
indicadores, el número de errores de omisión, es decir, el número de veces que el sujeto
omite responder al estímulo diana, y el número de errores de comisión, es decir, el número
de veces que el sujeto respondió a estímulos no-objetivo. Los tests de vigilancia involucran
al individuo en una tarea bastante monótona y extensa con el fin de evaluar su capacidad
para mantener la concentración en ella (vigilancia).
De acuerdo con este modelo, las regiones del cerebro implicadas en la vigilancia son
las cortezas frontal y parietal derechas. La activación de las áreas frontales por un estado de
alerta se produce incluso en ausencia de estimulación. Esta activación disminuye a medida
que pasa el tiempo y se relaciona con signos de comportamiento que indican una
disminución en el rendimiento cognitivo. Un reciente estudio de Lim et al. (2010) muestra
que una disminución en la señal de imagen de resonancia magnética funcional (fMRI, por
sus siglas en inglés) correlacionaba con la disminución del rendimiento a lo largo de 20
minutos en tareas de vigilancia. Estas correlaciones se observaron en la corteza cingulada
anterior, la circunvolución frontal medial y el lóbulo parietal inferior.
En base a estudios que demuestran que los antagonistas de la noradrenalina tales
como la clonidina y la guanfacina bloquean el efecto de las señales de advertencia y
disminuyen el rendimiento en las tareas de atención sostenida, los autores plantean la
hipótesis de que la noradrenalina está implicada de manera significativa en el logro y el
mantenimiento de la atención en el tiempo.
La Atención Ejecutiva es un concepto más amplio. Un lugar central en este concepto
lo ocupa la idea de la coordinación voluntaria de los recursos en la ejecución de tareas
nuevas o no estructuradas. Como tal, involucra cambios de tarea, control inhibitorio,
resolución de conflictos, detección de errores, distribución de recursos de atención,
planificación, procesamiento de los estímulos novedosos y la ejecución de las acciones
nuevas. En concordancia con la amplitud del concepto, las regiones del cerebro que apoyan
estas funciones son numerosas. Los estudios de neuroimagen que implican tareas de
atención ejecutiva han activado varias regiones como la corteza cingulada anterior y el área
motora suplementaria, la corteza orbitofrontal, la corteza prefrontal dorsolateral, así como
secciones de los ganglios basales y el tálamo. Especial atención dentro de esta teoría ha
recibido el estudio de la corteza cingulada anterior, que se ha relacionado con la regulación
cognitiva (porción dorsal anterior) y emocional (porción ventral anterior) (Posner, Sheesea,
Odludas & Tang, 2006).
La dopamina es el neurotransmisor más fuertemente asociado a la atención ejecutiva
en este modelo. Se estima que la dopamina ejerce una regulación de las zonas frontales a
través de la a mesocorticolímbica que involucra al área tegmental ventral, el núcleo
accumbens, y la corteza prefrontal.
La principal fortaleza del modelo de Posner es su fundamento experimental. Los
conceptos no se basan meramente en especulación teórica, sino que están fundamentados
experimentalmente. Muchos estudios empíricos sustentan los conceptos teóricos. Por otra
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parte, los conceptos cognitivos tienen fuertes vínculos con el funcionamiento cerebral. Las
principales redes atencionales han sido relacionadas con redes cerebrales sobre la base de
sólida investigación empírica. Existe también, aunque probablemente de manera simplista,
un esfuerzo para relacionar estas redes de atención con los distintos neurotransmisores.
La debilidad más importante del modelo es el escaso esfuerzo de los autores para
hacer que el modelo sea útil en entornos clínicos. A diferencia del modelo de Mirsky, no hay
tests clínicos apropiados para evaluar estas redes. La herramienta que han diseñado para
evaluar dichas redes parece ser aplicable sólo en el entorno experimental. El Test de Redes
de Atención [Attention Network Test] (Fan, McCandliss, Sommer, Raz, & Posner, 2002;
Posner, Sheesea, Odludas & Tang, 2006) es un test computarizado de tiempos de reacción
que evalúa la capacidad del sujeto para responder a estímulos presentados visualmente en
diferentes condiciones. Al sujeto se le pide que presione una tecla para indicar si una flecha
central apunta hacia la derecha o la izquierda. Conjuntamente se le presentan claves de
alerta, claves señales espaciales y estímulos distractores (flankers) en las diferentes
condiciones. La medición de la influencia de estas señales en los tiempos de reacción
permite una estimación de la eficiencia de las redes atencionales. También hay una versión
de la prueba para niños (Rueda et al., 2004).
Otro inconveniente importante de este modelo es la amplitud del concepto de
atención ejecutiva. Abarca tantas funciones que llega a ser muy inespecífico. Por lo tanto, la
ineficiencia en esta red podría surgir de diferentes fuentes cognitivas/biológicas. Además, se
superpone con el concepto de funciones ejecutivas desarrollado bajo diferentes marcos
conceptuales y que parece tener poco que ver con el concepto de la atención. Por ejemplo,
el concepto de planificación (que se considera parte de la función ejecutiva en otras teorías),
difícilmente sea conceptualizado como un proceso de atención entre otros autores.
Conclusiones
En síntesis, el marco conceptual y experimental del campo de la atención es
sumamente complejo. A lo largo de la historia se han desarrollado una gran variedad de
esquemas conceptuales para explicarla. En este artículo se han descripto los dos modelos
más destacados y con mayor aceptación de la comunidad científica: el modelo de Mirsky &
Duncan y el modelo de Posner y Petersen. El primero de ellos con una sólida base
psicométrica y experimental y el segundo con más fundamento en la experimentación de
laboratorio. Ambos modelos involucran múltiples áreas cerebrales.
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Procesos Psicológicos Básicos
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3.2 SENSOPERCEPCIÓN
Pablo Marchetti
Introducción
En los animales vertebrados e invertebrados, el sistema nervioso es el encargado de
vincularnos tanto con nuestro medio externo como con nuestro medio interno. Esta función
supone que dicho sistema es capaz de recibir y discriminar información, que primeramente
llega en forma de estímulos de diversa naturaleza; codificar y transmitir esa información
sensorial desde los receptores primarios hacia centros de relevo e integración a nivel
cortical, donde será procesada e interpretada, para que finalmente pueda ser acoplada a
mecanismos específicos de reacción sensorio-motriz que funcionan de manera paralela
como sistema eferente o de respuesta. En todos los procesos arriba descriptos de manera
somera, la recepción de estímulos del entorno y del medio interno ocurre a través de
diferentes estructuras especializadas, que incluyen a los órganos sensoriales propiamente
dichos, encargados de la recepción de sus correspondientes sentidos (visión, audición,
tacto, gusto) a los que hay que sumarles sistemas más difusos que no están organizados en
la forma de un órgano sensorial. Tal es el caso de la termocepción (temperatura), la
propiocepción (posición del cuerpo), la mecanocepción (tacto/presión) o la nocicepción
(dolor).
En un sentido amplio la labor de todos los sentidos funciona de manera parecida, Se
recibe el estímulo, se traduce este en señales nerviosas y se envían dichas señales al
cerebro donde son procesadas.
Rasgos Históricos
Históricamente la sensación fue el punto de inicio para el estudio científico de los
procesos mentales. A principios del siglo XIX el filósofo francés Auguste Comte definió una
nueva filosofía, preocupada por la aplicación de métodos empíricos de la ciencia natural al
estudio de la conducta humana. A su vez Comte estaba influido por los empiristas británicos
quienes sostenían que todo el conocimiento proviene de la experiencia sensoriales decir
aquello que puede ser visto, oído, tocado, gustado u olido. Uno de ellos, John Locke,
sostuvo que en el recién nacido, la mente humana carece de contenido como “un papel
blanco, desprovisto de cualquier código, sin ninguna idea” una “tabula rasa”, sobre la que la
experiencia inscribe sus marcas.
Este pensamiento empirista contribuyó a que la Psicología naciera como una
disciplina académica distinta. Separada de la Filosofía, la Psicología se desarrolló como una
ciencia abocada al estudio experimental de los procesos mentales, enfatizando en sus
primeros años en la sensación como llave de acceso a la mente. Los primeros psicólogos
experimentales estaban preocupados con cuestiones sobre la secuencia de acontecimientos
por los que un estímulo conduce a una experiencia subjetiva.
Pronto encontraron que, si bien la recepción sensorial difiere para cada uno de los sentidos,
hay tres características que comparten a todos ellos.
a) Un estímulo físico
b) Un conjunto de sucesos mediante los cuales el estímulo se transduce en un mensaje
de impulsos nerviosos
c) Una respuesta al mensaje, frecuentemente como percepción o representación
interna de las sensaciones.
Esta secuencia llevó a analizar los fenómenos de dos maneras, lo que dio origen a
los campos de la psicofísica y de la fisiología sensorial. La psicofísica estudia la relación
entre las características físicas del estímulo y los atributos de su percepción mientras que la
fisiología sensorial analiza los eventos neurales consecutivos al estímulo físico, es decir de
qué manera los receptores sensoriales transducen el estímulo y como es procesado por el
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cerebro. Gran parte del interés actual en neurobiología de la percepción , proviene de la
reciente aplicación de estos dos acercamientos en experimentos con sujetos humanos
utilizando pruebas no invasivas de la función cerebral, tales como la tomografía por emisión
de positrones (PET) y la imagen por resonancia magnética (MRI).
Los primeros experimentos de psicofísica y de fisiología sensorial rápidamente
exhibieron una debilidad del argumento empirista: la mente del recién nacido no está vacía,
ni nuestra percepción del mundo se forma por la acumulación de encuentros pasivos con las
propiedades físicas de los objetos. De hecho, nuestras percepciones difieren
cualitativamente de las propiedades físicas de los estímulos.
Esto es explicable en parte porque el sistema nervioso solo extrae parte de la
información de un estímulo y desecha el resto, y luego interpreta esa información en el
contexto de la experiencia previa. Es así que recibimos ondas electromagnéticas de distintas
frecuencias pero percibimos colores, recibimos cambios de la presión del aire pero oímos
palabras y música, entramos en contacto con miríadas de componentes químicos disueltos
en el aire o en el agua pero experimentamos olores y sabores.
Colores, olores y sabores son, en algún sentido, construcciones mentales creadas en
nuestro cerebro por el procesamiento sensorial. No existen como tales fuera del cerebro.
Nuestras percepciones no son registros calcados del mundo que nos rodea sino que se
construyen internamente siguiendo reglas innatas y límites impuestos por las capacidades
del sistema nervioso.
El filósofo Alemán Immanuel Kant se refería a estos límites como preconocimiento, el
sostuvo que la mente no es un receptor pasivo de impresiones sensoriales; sino que las
construye de acuerdo con categorías preexistentes objetivas o ideales como el espacio, el
tiempo y la causalidad que existen independientemente de la estimulación física del exterior
del cuerpo. El conocimiento, según Kant, no solo se basa en la información sensorial sino
también en el preconocimiento que organiza esa experiencia sensorial. Esta idea Kantiana
del preconocimiento influyó en el surgimiento de la Psicología de la Gestalt, que sostiene
que algunos aspectos de la percepción reflejan la capacidad innata del cerebro para
organizar sensaciones simples de modos característicos.
También la experimentación pragmática contribuyo al surgimiento de la Psicología
conductista, centrada en la conducta observable.
Dos tipos de procesamiento
Habitualmente los textos sobre Psicología comienzan con un capítulo destinado a
explicar generalidades de procesos senso-perceptivos. El motivo de ello es que se
considera que en cualquier experiencia psicológica lo primero es sentir y lo segundo es
percibir un cierto estímulo. Por otro lado se cree que la sensopercepción es el más simple
de los procesos y en consecuencia sirve para introducir didácticamente a los demás
procesos. Ninguna de estas asunciones es correcta.
¿Es un proceso realmente simple? Una cuestión que no nos damos cuenta pero que
se produce en cada sensación es que la estimulación que recibimos puede interpretarse de
diferentes maneras, así pues, cada percepción presenta cierto grado de ambigüedad y el
proceso perceptual consiste en buena medida en decidir cuál de las distintas
interpretaciones de un estímulo dado es la más adecuada en cada caso concreto. Los
mecanismos que subyacen a este proceso pueden llegar a ser extremadamente complejos.
¿Es el primero de los procesos mentales? El cambio en la percepción que se produce
cuando se aprende por ejemplo una lengua nueva apunta al hecho que los mecanismos
perceptuales dependen hasta cierto punto del aprendizaje y de la experiencia previa con los
estímulos. En el campo de la percepción es posible distinguir dos tipos de procesamiento
En ocasiones las características del Estímulo son las que dirigen todo el proceso
perceptivo. Toda la interpretación descansa en los datos sensoriales sin que influyan
factores aprendidos o contextuales. Se trata de una percepción pura en la que el
procesamiento se desarrolla desde la sensación estimular hasta la interpretación
final. Es el procesamiento guiado por los datos o procesamiento de abajo hacia
arriba o ascendente.
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Este procesamiento rara vez se produce en forma pura. Aún al observar objetos
totalmente desconocidos, existen partes de este que pueden relacionarse con
estímulos ya percibidos. Normalmente interviene un procesamiento guiado
conceptualmente o de arriba abajo o descendente en el que influyen los
conocimientos, expectativas, intereses o aprendizaje previo. La influencia de este
procesamiento se comprueba por el “efecto de contexto”. Por ejemplo, un mismo
caracter podrá interpretarse como letra o número según la parte de la frase en que
se encuentre P ej., 346O vs “GATO”.
La existencia de un procesamiento de arriba abajo altera la concepción tradicional de
la percepción como un primer paso en la actividad psicológica. En realidad la percepción es
tanto una primera etapa que proporciona datos a otros procesos como una etapa final en la
que influyen procesos superiores como el aprendizaje o la memoria
Aunque hasta ahora no hemos definido que es Sensación y Percepción se infiere a
través de los conceptos anteriores que para poder construir una imagen del mundo en
nuestra mente, debemos captar energía física de nuestro entorno y codificarla en forma de
señales neuronales (este es el proceso que recibe el nombre de sensación. Luego tenemos
que seleccionar, organizar e interpretar nuestras sensaciones (proceso que se conoce como
Percepción).
En la práctica no existe una clara división entre los dos términos ¿Que tan complejos
pueden llegar a ser los estímulos antes que involucren a la percepción, más que a la
sensación? ¿Cuánta interpretación se necesita antes de que la sensación llegue a ser
percepción? Los investigadores reconocen que hay un límite muy vago entre ambos
términos.
Los primeros estudios
Cuando los primeros Psicólogos experimentales empezaron a estudiar
científicamente la conducta, tomaron como modelo la física. En ese tiempo la física estaba
dedicada a medir objetos (la velocidad de la luz, la distancia de los planetas), no resulta
sorprendente que los primeros psicólogos experimentales dedicaran sus esfuerzos a
desarrollar medidas, en este caso medidas “mentales”. El Psicólogo que en este tiempo
encarnó esta manera de analizar las cosas fue Gustav Fechner, el fundador de la
Psicofísica. Adoptó este nombre para reflejar el concepto que era “una ciencia exacta de las
relaciones funcionales entre el cuerpo y la mente” Fechner pensó que podía demostrar la
identidad de los procesos mentales y los corporales si podía demostrar que había una
relación matemática definida entra entre el mundo físico y el mental. Por supuesto se daba
cuenta que la dimensión subjetiva de las experiencias sensoriales no podía ser medida
directamente por lo cual tendría que desarrollar procedimientos para medirlas
indirectamente.
Aunque la parte filosófica del trabajo de Fechner solo se estudia por cuestiones
históricas nos provee las motivaciones y el estilo de razonamiento que el usó para generar
conocimiento.
Aunque Fechner pensó que demostrando una relación matemática entre las
sensaciones subjetivas y los estímulos externos podía probar la unidad esencial del cuerpo
y la mente la importancia de su trabajo no radica en este fallido intento sino en los todos
empíricos por él desarrollados.
La importancia de Fechner no puede ser comprendida cabalmente sin hacer
referencia a otro autor contemporáneo, el fisiólogo Ernst Weber, cuyo mayor interés en la
investigación era resolver cual era la menor diferencia que se pueda detectar entre dos
estímulos. Por ejemplo: Si un sujeto levanta un objeto cuyo peso son 100 gramos (llamado
el standard o referente) con la mano izquierda y otro objeto de 101 gramos con la mano
derecha y luego se le pregunta si ambos pesan lo mismo, si el sujeto responde que si Weber
repetía el procedimiento con otro objeto de 102 gramos y así sucesivamente hasta que el
sujeto indicaba que podía discriminar entre los dos pesos (Obviamente el procedimiento no
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era solo aplicable a pesos también se podía realizar discriminando la altura de dos estímulos
sonoros o el brillo dos fuentes luminosas).
Supongamos que Weber encontró que los sujetos discriminaban entre 100 y 102
gramos, ahora si eran desafiados a establecer la diferencia entre 200 y 202 gramos los
sujetos encontraban que no había diferencia. Ahora la diferencia para ser detectada era
entre 200 y 204 gramos. Si el experimento era con 400 gramos de referencia, era contra 408
gramos que la diferencia era percibida. Esto significaba que el tamaño la diferencia
requerida para discriminar se incrementaba si el peso de referencia también aumentaba.
Esto no era en si mismo particularmente sorprendente, en toda modalidad sensorial la
importancia de un nivel particular de estimulación es determinada por el “contexto” en el cual
sucede. Lo que era sumamente curioso sobre estos resultados experimentales era que el
cambio de peso requerido para ser percibido era siempre una proporción constante del peso
de referencia.
Es decir para 100 gramos, la diferencia requerida era 2 gramos, para 200 eran 4,
para 400 eran 8. Si se divide 100/2; 200/4 y 400/8 el resultado es siempre 50.
Este concepto es válido para otras modalidades sensoriales como gusto,
temperatura, presión de la piel en los cuales la diferencia necesaria para la discriminación
era siempre una proporción constante del estímulo de referencia. Esta fracción que describe
la mínima diferencia percibida es llamada la constante de Weber y quien fue el encargado
de formalizar matemáticamente estas observaciones fue Fechner. Recordemos que el
propósito de Fechner era relacionar matemáticamente estímulos externos con estados
mentales internos. Para hacer ello había que ser capaz de medir (con números) tanto los
estímulos físicos como los estados mentales. Los estímulos físicos no presentaban
demasiado problema, había balanzas, termómetros y escalas consensuadas para medir.
Pero los estados mentales presentaban algunos desafíos, lo que Fechner necesitaba era
desarrollar una medida similar a un termómetro pero dividido en una “escala mental” más
que en una unidad física. El usó la relación descripta por la ley de Weber para desarrollar
esta escala.
Supongamos que Fechner debe haber razonado más o menos así. Una regla mide el
largo de un objeto, pero el “largo” es una propiedad abstracta, no tiene una existencia real
por misma. El largo se “concreta” cuando se adopta alguna unidad de medida. Al ser
cualquier unidad de medida arbitraria, Si la regla mide en pulgadas o centímetros, el
resultado es el mismo, una escala relacionada con el largo. De manera similar una escala
que mida algún rasgo mental puede estar en cualquier unidad con la condición que esté
relacionada con la esa propiedad mental a ser medida. Fechner definió esta medida para
sensaciones mentales como la mínima diferencia apreciable (JND, por sus siglas del original
en inglés, Just Noticeable Diference, ).
Desde que la JND está directamente relacionada con la intensidad del estímulo, las
sensaciones mentales podrían se medidas simplemente midiendo la estimulación creciente.
Desde que toda medida tiene un punto cero (o cm, 0 kgr etc) Fechner dotó a su escala
también de un punto cero. Esto fue definido como el umbral absoluto, y consiste, para
cualquier sistema sensorial, en el mínimo nivel de intensidad del estímulo necesario para ser
detectado el 50 % de las veces. El umbral absoluto para el sonido, por .ej, es el sonido más
bajo que una persona pueda detectar en la mitad de las ocasiones en que es presentado.
Habiendo trabajado en esta escala para medir sensaciones mentales, Fechner se dispuso a
demostrar que estas sensaciones tenían alguna relación con la estimulación externa. El
esperaba que una demostración como esta ayudaría a convencer que mente y materia eran
solo dos lados del mismo fenómeno.
Pero empezó a encontrar una considerable variabilidad tanto en la cuantificación de
los umbrales absolutos como en el JND. Diferentes observaciones arrojaban diferentes
valores. Fechner interpretó esta variabilidad como un problema metodológico culpando al
uso de métodos experimentales no estandarizados. Por esta razón se avocó a desarrollar
técnicas experimentales que garantizaran medidas fiables de sensaciones mentales.
El procedimiento de Weber podía potencialmente aplicarse a cualquier tipo de
estímulo sensorial (de hecho podría aplicarse para discriminaciones de conceptos también).
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La ley de Webber-Fechner está considerada como la primera ley matemática que
pudo generar la Psicología. La generación de leyes es relevante para cualquier ciencia, ya
que las mismas permiten predecir y explicar fenómenos, abriendo además la posibilidad de
un puente entre ciencia y posibles aplicaciones tecnológicas.
Principios organizativos de la percepción
La pregunta que guía a los investigadores de la percepción es ¿Por qlos objetos
aparecen de la manera en que lo hacen? Aunque parezca simple, las respuestas son
bastante complicadas. La complicación comienza cuando se piensa que los órganos de los
sentidos (ojos, orejas, nariz, lengua, piel, etc) no son órganos perceptuales. Si los nervios
que conectan estos órganos con el cerebro están dañados (Por ejemplo, nervio óptico, o
auditivo) no se podrá ver ni oír aún cuando los ojos y los oídos funciones perfectamente.
Aunque los órganos sensoriales registren información ambiental como impresiones
sensoriales (luz, sonidos, gusto) es el cerebro el que decide que representan estas
sensaciones. Se podría decir que la “belleza” no está en los ojos de quien contempla, sino
en el cerebro que es el “órgano perceptual”.
En la primera parte del siglo veinte una escuela de Psicología llamada “Gestalt”
inaugura la era moderna del estudio de la Percepción. Estos investigadores alemanes
emprendieron la tarea de descubrir los principios mediante los cuales interpretamos la
información sensorial.
La palabra alemana “Gestalt” no tiene un equivalente exacto en español, pero
esencialmente significa “totalidad”, “forma” o “patrón” Estos Psicólogos estudiaron como a
los patrones de sonido, visuales y de otros sentidos, siendo datos sensoriales crudos, les
son otorgados significado por el cerebro que los interpreta a la luz de experiencias pasadas.
Este modo de analizar la percepción luego fue desafiado por el psicólogo James Gibson, de
quien describiremos al final un experimento clásico.
Los psicólogos gestálticos sostuvieron que una copia de los datos sensoriales crudos
es transmitida a través del nervio óptico al área visual del cerebro. Veían a esta área del
cerebro como una especie de pantalla en donde la imagen del mundo externo era
proyectada en forma de impulsos eléctricos. Por supuesto los investigadores de esta
escuela experimental sabían que no había una pantalla de proyección en el cerebro. Lo que
tenían en mente era un patrón de neuronas que imitaba una pantalla donde diferentes
neuronas representaban diferentes puntos en el espacio.
Los psicólogos gestálticos estaban acertados en pensar que la percepción visual
involucra algún tipo de representación eléctrica cerebral y en no creer que estas imágenes
fueran idénticas a las existentes en el mundo exterior. Por ej. Las fotografías impresas en un
diario están compuestas por cientos de puntos pequeños, aunque son vistas por nosotros
como imágenes con tonalidad, color, brillo etc. Para esta Escuela, investigar
experimentalmente los principios por los cuales las sensaciones originadas en el ojo son
organizadas en imágenes en el cerebro, era el mayor propósito de la Psicología.
Ellos enfatizaron que la percepción involucra más que sumar una serie de
sensaciones visuales o de otros sentidos. “El todo” ellos decían “es más que la suma de las
partes”
Algunos principios organizacionales
Algunas de las “leyes de organización perceptual” propuestas por esta Escuela son
- La ley de proximidad que implica agrupar las figuras más próximas en un mismo
conjunto.
- La ley o principio de similitud se traduce en agrupar las figuras similares
Mientras que la ley de continuidad sostiene que percibimos mejor los trazos
continuos que los discontinuos. El principio de cierre, en tanto, dice que la tendencia es unir
espacios faltantes para crear un objeto completo.
Estos principios no solo fueron aplicados a la percepción visual, los investigadores
gestálticos identificaron principios organizativos para los sentidos del tacto y del oído. Ellos
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también se interesaron en como notas separadas son organizados en patrones melodiosos.
Sostuvieron que una melodía es un buen ejemplo de un “todo” que es más que la suma de
las partes debido a que la melodía tiene propiedades por si misma cuya existencia es
independiente de las notas particulares que comprende.
Los psicólogos gestálticos dedicaron gran parte de su investigación a explicar las
ilusiones visuales usando varias leyes de organización perceptual. También trataron de
aplicar sus principios de organización perceptual a una clase de estímulos visuales llamada
“figuras ambiguas”.
Aunque las figuras ambiguas pueden ser vistas de diferentes maneras aunque la
imagen en la retina sea la misma, los investigadores gestalticos tuvieron dificultades en
explicarlas. La mejor explicación que pudieron ofrecer es que las figuras ambiguas son el
resultado de dos o más principios organizacionales compitiendo entre ellos sin que ninguno
termine prevaleciendo sobre el otro.
Las ilusiones visuales y las figuras ambiguas muestran que la percepción involucra
más que el mero registro de sensaciones que impactan sobre la retina y más que solo la
transmisión de esas imágenes retinianas al cerebro. Los teóricos gestálticos se dieron
cuenta de ello y buscaron principios organizativos que determinen como imágenes
retinianas eran transformadas para producir imágenes mentales. Este enfoque tuvo dos
problemas fundamentales. Primero está el hecho de las imágenes cerebrales en sí mismas.
Los gestálticos asumieron que el cerebro producía percepción, pero nunca se preocuparon
como. Dicho en otras palabras, no explicaron como reconocemos lo que hay en las
imágenes que procesa el cerebro.
Por ejemplo, imaginémonos sentados en una mesa y viendo la imagen de una
persona sentada al frente nuestro. ¿Cómo sabemos que esa imagen que la retina transmitió
al cerebro es nuestra abuela? ¿Existe acaso un pequeño hombrecillo adentro de nuestro
cerebro que nos dice de quién es la imagen?
El segundo problema es que en esta época el enfoque gestáltico veía el organismo como un
receptor pasivo de sensaciones.
Hay patrones estables en el mundo sensorial, pero el organismo de hecho no los
busca, ellos solo aparecen. Aunque capaces de explicar algunos fenómenos perceptuales
Los gestálticos tuvieron dificultad para lidiar con las percepciones estables en un mundo
naturalmente cambiante. Esto significa que no pudieron explicar fenómenos conocidos como
la constancia perceptual.
Nota aclaratoria: Cuando se exponen los aportes y críticas a la Psicología de la Gestalt se
hace a la luz de señalamientos histórico-científicos de los aportes experimentales de esta
corriente y no de las actuales Escuelas Psicoterapéuticas que derivaron del fundamental
aporte de los primeros gestálticos alemanes.
Constancia perceptual
Aunque el input o entrada que reciben nuestros sentidos cambia conforme nos
movemos en el ambiente, percibimos un mundo estable. Al pararnos frente a una ventana,
la imagen de ella en nuestras retinas es rectangular, si nos desplazamos a un lado, la
imagen en nuestras retinas toma la apariencia de un trapezoide. A pesar de este cambio en
la retina, seguimos percibiendo la ventana como un rectángulo. Nuestra percepción no ha
cambiado aunque la imagen en la retina si lo ha hecho.
Los psicólogos perceptuales han identificado distintos tipos de constancia perceptual.
La constancia de tamaño por ejemplo, se refiere al hecho que el tamaño que se percibe de
un objeto no varía a pesar que el tamaño de la imagen que el objeto produce en la retina si
lo hace. Si nos encontramos con alguien conocido que viene caminando hacia nosotros, el
individuo no es evaluado como mas grande a medida que se va acercando hacia nosotros
aunque la imagen en nuestra retina si se va haciendo progresivamente mayor.

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