
Todas las especies, tienen una representación sofisticada y compleja del medio en
el que viven, o sea del ambiente que construyen cognitivamente. Por lo tanto,
más que una causa la aparición de la mente humana, con sus
representaciones y aprendizajes específicos, se trata de una consecuencia
de ella (Donald, 1991; Mithen, 1996).
TEORIA DEL ORIGEN SOCIAL DE LA MENTE HUMANA
(SIMULACION): Otro sistema específico de representación y aprendizaje, que
tiene por función responder a las demandas específicas del ambiente social, tiene
que ver con la conclusión a la que llego Humphrey (1986) tras observar la
conducta de los gorilas en su hábitat natural, y nos dice que la mayor parte de los
problemas que debían resolver diariamente no eran físicos sino sociales.
Según esta hipótesis, la necesidad de anticipar la conducta de los demás, fue lo
que genero la posibilidad de manipular mentalmente las representaciones de esas
conductas. Esto hizo posible una teoría de la mente que constituye un verdadero
conocimiento, que a su vez dio lugar a una mirada interior (HUMPHREY, 1986),
una mirada mental sin la cual no seriamos lo que somos, porque no podríamos
conocer nuestras propias representaciones. Por lo tanto, sin esta vida social
compleja, con sus jerarquías, sus alianzas políticas y su lucha continua por
transmitir genes, nuestra especie no hubiera podido conquistar nuevos
nichos ecológicos, siendo un ejemplo sustancial, las actividades tales como la
caza.
Esta capacidad mentalista es un rasgo esencial de nuestra especificidad
cognitiva que nos diferencia del resto de los animales. Según la hipótesis de
la simulación, sería la representación de los propios estados mentales en forma
de metarrepresentación la que hace posible interpretar en términos mentalistas,
la conducta del otro. Como dice Goldman, a los estados mentales solo se puede
acceder en primera persona. La capacidad de atribuir estados emocionales a los
demás y a uno mismo implicaría una función metarrepresentacional (representar
una emoción o una representación encarnada), que es exclusiva de nuestra
especie, por tanto, esto es una forma de conocimiento. Nuestro conocimiento
tendría origen en esas representaciones encarnadas, estos surgen de procesar
en forma de emociones nuestras propias reacciones corporales ante los estímulos
que nos afectan. Toda nuestra actividad cognitiva está ligada a la presencia de
marcadores somáticos, señales que nos informan de los estados favorables o
desfavorables de nuestros órganos.
Según esta hipótesis aprendemos a conocer a los otros, simulando en nosotros
mismos lo que les pasa, aunque esa simulación, al hacerse explicita, requiera una
re descripción representacional, que se apoya en buena medida en sistemas