ADQUISICION DE CONOCIMIENTO POZO UNIDAD 5
EL APRENDIZAJE COMO ADQUISICION DE CONOCIMIENTO: las
ideas son las cosas que nosotros de manera consciente construimos, elaboramos,
precisamente porque no creemos en ella. Las ideas nacen de la duda, es decir, en
un vacío o hueco de creencia. Por tanto, lo que ideamos no es realidad plena y
autentica.
El sistema cognitivo humano dispone sin duda de mecanismos específicos de
representación y aprendizaje para responder a las demandas altamente
específicas de su ambiente.
Esas representaciones de naturaleza implícita y encarnada, forman una
especie de SISTEMA COGNITIVO DE GUARDIA
SISTEMA COGNITIVO DE GUARDIA: asegura respuestas rápidas y
estereotipadas que ante las primeras variaciones ambientales afectan a la
supervivencia del organismo. Este sistema cognitivo de guardia con sus
representaciones restringidas y estereotipadas, siendo muy eficaz ante
situaciones rutinarias, tendría una eficacia muy limitada cuando esas
condiciones se alteran al enfrentarse a ambientes complejos o cambiantes.
Los ambientes humanos son muy diferentes a los que habitan otras especies, ya
que incorporan sistemas de complejidad social y cultural. Esto demanda otro tipo
de representaciones específicas, que sin embargo deberán ser sumamente
flexibles a los cambios establecidos para adaptarse a la vida cultural. La mente
humana permite anticipar, construir y reconstruir.
Lo que diferencia al homo sapiens del resto de los sistemas cognitivos, es la
construcción de un sistema específico.
SISTEMA COGNITIVO ESPECIFICAMENTE HUMANO: una forma
específicamente humana de responder a demandas ambientales que son propias
de nuestra especie, y que han hecho posible la evolución de nuevas funciones
cognitivas, a partir de esos sistemas más primarios (sistema de guardia)
compartidos con otras especies.
ORIGEN DE LA MENTE HUMANA:
El origen de la mente humana parte de la hipótesis de la modularidad masiva,
asume una versión débil de la modularidad, según el cual esos módulos no son
sistemas periféricos, sino sistemas centrales que pueden estar también
modularizados, con la particularidad de que esos módulos centrales ya no
estarían informativamente encapsulados, es decir, no serían completo opacos a la
información procesada por otros módulos, pudiéndose desencapsular al menos en
parte. Desde este enfoque se habla de módulos Darwinianos, diferenciándolos
así de los módulos fodorianos clásicos.
MODULOS DARWINIANOS: serian especializaciones cognitivas que
responderían a las nuevas condiciones ambientales en el proceso de
hominización, de forma que en algún momento de la evolución debió generarse
una capacidad de conectar la información procesada por cada uno de esos
módulos permitiendo un procesamiento más independiente del contexto.
MODULOS FODORIANOS CLASICOS: se hallan fuera del planeta cognitivo, o al
menos de nuestra capacidad de conocerlo. En algún momento de nuestra
evolución como especie cognitiva desarrollamos la capacidad de explicitar
nuestras propias representaciones, la capacidad de metarrepresentar, o de
conocer nuestras propias representaciones, que sería el rasgo cognitivo más
específico del homo sapiens. El origen de esta capacidad es, por tanto, esencial
para entender la naturaleza cognitiva del conocimiento y los procesos mediante
los generamos.
ORIGEN DEL CONOCIMIENTO HUMANO: Conocer es hacer explícito las
propias representaciones. Las representaciones serian explicitas cuando
podemos informar a los demás o a nosotros mismos (Anderson, 1996). Por ahora
podemos considerar que conocer es la capacidad de manejar representaciones
explicitas (Pozo), o si se quiere, meterrepresentaciones. Sin duda la transición
de las representaciones implícitas a las explicitas es gradual y compleja. Entre
los sistemas cognitivos implícito y explicito, hay motivos para sostener que
conocer, en este sentido especifico o estricto, es una forma característicamente
humana de representarse el mundo, somos la única forma de organización de la
materia, física o biológica, que dispone de un dispositivo que permite representar
las propias representaciones y comunicarlas a otros e incluso modificarlas
mediante procesos de aprendizaje explícito.
La mente humana tiene la propiedad de convertir su propia vida mental, sus
representaciones, en objeto de representación. Si el contenido de nuestras
representaciones implícitas es el mundo, tal como nuestra mente encarnada
nos lo entrega, el contenido de las representaciones explicitas seria en buena
medida el acceso consciente a esas representaciones implícitas (Pozo). De esta
forma, el conocimiento (representaciones explicitas) es una conquista evolutiva
que se apoya en el funcionamiento de ese otro sistema cognitivo implícito más
primario (sistema de guardia). Explicitar las representaciones permitirá no solo
generar nuevas representaciones (conocimientos) sino reestructurar nuevos
significados a los productos del funcionamiento cognitivo implícito (sistema de
guardia). El conocimiento plantea una verdadera ruptura cognitiva, entonces un
sistema conocimiento es cualitativamente distinto a un sistema de representación.
Es importante mencionar, que solo un sistema que tiene representaciones
implícitas puede acceder al conocimiento, al igual que solo un sistema
informativo puede generar representaciones.
Esta relación evolutiva entre el sistema cognitivo implícito y el explícito es un
ejemplo más de la integración jerárquica de sistemas en la organización de la
materia y la vida. La especificidad cognitiva de la mente humana no puede
entenderse si no es en estos términos genéticos.
LA CONSTRUCCION DE LA MENTE CIVILIZADA A TRAVES DEL
CONOCIMIENTO: Las mentes no fosilizan, pero dejan rastros directos de su
funcionamiento, como los cráneos, los cuerpos que las contienen y también
algunos de los productos de esas mentes, como pueden ser herramientas,
pinturas, restos de huesos, etc., que de algún modo también las contienen o al
menos las reflejan. Basándose en estos datos, y en la comparación con las
capacidades cognitivas de otros primates (arqueología cognitiva), a partir de esto
se plantean diferentes hipótesis sobre las versiones del proceso de hominización y
el origen del conocimiento.
TEORIA DEL ORIGEN TÉCNICO DE LA MENTE HUMANA:
Tradicionalmente se asumía, a partir del argumento materialista de Engels
(1876), basado en parte en las propias ideas de Darwin, que fueron las
especializaciones técnicas las que nos hominizaron. Según este argumento,
sería la capacidad de dominar la naturaleza, el ambiente físico, a través del uso de
herramientas e instrumentos mediadores para la manipulación física de los
objetos, la que da origen a la hominización. Este argumento postula la adopción
definitiva del bipedismo por parte del homo habilis (2,5 millones de años) en
cuanto libera las manos, lo que le permite el uso instrumental; de forma que la
evolución, en lugar de modificar los propios órganos corporales, actúa de modo
cultural, sobre esas herramientas u órganos artificiales (Vygotski). El uso de las
manos y la elaboración de herramientas haría posible a su vez un cambio en la
dieta, y con ello una coevolucion del cerebro, con un incremento extraordinario del
tamaño proporcional de algunas regiones cerebrales, en especial la corteza
prefrontal.
Esta teoría del origen técnico de la mente humana, según la cual el
conocimiento humano se generó en la relación con los objetos físicos, se enfrenta
con varios hechos difícilmente explicables.
Todas las especies, tienen una representación sofisticada y compleja del medio en
el que viven, o sea del ambiente que construyen cognitivamente. Por lo tanto,
más que una causa la aparición de la mente humana, con sus
representaciones y aprendizajes específicos, se trata de una consecuencia
de ella (Donald, 1991; Mithen, 1996).
TEORIA DEL ORIGEN SOCIAL DE LA MENTE HUMANA
(SIMULACION): Otro sistema específico de representación y aprendizaje, que
tiene por función responder a las demandas específicas del ambiente social, tiene
que ver con la conclusión a la que llego Humphrey (1986) tras observar la
conducta de los gorilas en su hábitat natural, y nos dice que la mayor parte de los
problemas que debían resolver diariamente no eran físicos sino sociales.
Según esta hipótesis, la necesidad de anticipar la conducta de los demás, fue lo
que genero la posibilidad de manipular mentalmente las representaciones de esas
conductas. Esto hizo posible una teoría de la mente que constituye un verdadero
conocimiento, que a su vez dio lugar a una mirada interior (HUMPHREY, 1986),
una mirada mental sin la cual no seriamos lo que somos, porque no podríamos
conocer nuestras propias representaciones. Por lo tanto, sin esta vida social
compleja, con sus jerarquías, sus alianzas políticas y su lucha continua por
transmitir genes, nuestra especie no hubiera podido conquistar nuevos
nichos ecológicos, siendo un ejemplo sustancial, las actividades tales como la
caza.
Esta capacidad mentalista es un rasgo esencial de nuestra especificidad
cognitiva que nos diferencia del resto de los animales. Según la hipótesis de
la simulación, sería la representación de los propios estados mentales en forma
de metarrepresentación la que hace posible interpretar en términos mentalistas,
la conducta del otro. Como dice Goldman, a los estados mentales solo se puede
acceder en primera persona. La capacidad de atribuir estados emocionales a los
demás y a uno mismo implicaría una función metarrepresentacional (representar
una emoción o una representación encarnada), que es exclusiva de nuestra
especie, por tanto, esto es una forma de conocimiento. Nuestro conocimiento
tendría origen en esas representaciones encarnadas, estos surgen de procesar
en forma de emociones nuestras propias reacciones corporales ante los estímulos
que nos afectan. Toda nuestra actividad cognitiva está ligada a la presencia de
marcadores somáticos, señales que nos informan de los estados favorables o
desfavorables de nuestros órganos.
Según esta hipótesis aprendemos a conocer a los otros, simulando en nosotros
mismos lo que les pasa, aunque esa simulación, al hacerse explicita, requiera una
re descripción representacional, que se apoya en buena medida en sistemas
culturales de representación que reconstruye esos estados. El homo sapiens, en
algún momento de su desarrollo cognitivo, conquistó la capacidad de
representarse a sí mismo y a sus congéneres, de convertir la mente humana en
objeto de conocimiento.
Estas emociones primarias, muy antiguas en la filogénesis, forman parte de un
sistema cognitivo implícito, de nuestro equipamiento cognitivo de serie
(sistema de guardia), tienen la función básica de representar la disposición del
organismo con respecto a los cambios externos e internos que las generan y hace
más o menos probables los cambios. De forma que las emociones
proporcionan información encarnada sobre nuestros actos cognitivos. NO
HAY COGNICION SIN EMOCION, YA QUE TODA REPRESENTACION SE
ACOMPAÑA DE LOS CORRESPONDIENTES MARCADORES SOMATICOS. DE
HECHO LAS EMOCIONES ESTARIAN AHÍ PARA MARCAR LA VALENCIA DE
ESAS REPRESENTACIONES.
La conciencia permite que las sensaciones sean conocidas y de este modo
promueve el impacto interno de la emoción y permite a las emociones impregnar
el proceso de pensamiento sirviéndose de las sensaciones (Damasio). De este
modo las emociones implícitas y encarnadas se convierten en sentimientos,
tales como la vergüenza, la culpa, la envidia, etc., que serían un producto del
conocimiento explícito. Esa transformación de las emociones en
sentimientos requiere un proceso de verdadera re descripción
representacional, mediada por sistemas y valores culturales.
DONALD (2001) habla de la suite ejecutiva de la mente que no es
exclusivamente humana, pero se puede afirmar que es el rasgo cognitivo que
mejor define y diferencia, a nuestra especie del resto de los sistemas cognitivos
conocidos. ¿Cómo puede construirse progresivamente esta suite? Una
metáfora muy sugerente de esta construcción es proporcionada por MITHEN
(1996), que junto con DONALD (1991, 2001), han hecho aportaciones más
relevantes al estudio de la arqueología cognitiva.
La metáfora de la mente humana, expuesta por Mithen nos dice que la mente
humana, no sería una suite, sino más bien una catedral, que evolucionaria en sus
formas arquitectónicas desde las humildes capilla prerrománicas, de una sola
nave central (sistema cognitivo), hasta las catedrales románicas, que tienen
adosadas a esa nave central, pequeñas y oscuras capillas laterales (modulares)
escasamente conectadas entre sí, hasta llegar a la imponente catedral gótica con
su elevada y suntuosa nave central que da paso a numerosas capillas laterales
que se conectan con ella y también entre sí.
Con esto Mithen (1996), se refiere que la mente humana habría evolucionado
desde su sistema cognitivo general, no especializado, que disponía de
mecanismo de aprendizajes de carácter general o multipropósito,
alimentados por la información de los módulos perceptivos específicos (capilla
prerrománica), hacia la construcción de módulos o sistemas de representación
y aprendizaje específicos que responden a demandas ambientales específicas.
Esos módulos (capillas laterales) están conectadas entre sí. Un último momento
en la evolución arquitectónica de la mente humana seria la construcción de la
nave de las metarrepresentaciones que da lugar a la mente fluida. Las
imágenes o representaciones fluirían de un módulo (capilla) a otro y sobre
todo hacia el sistema cognitivo (nave central), a lo que Donald (2001) llama la
suite ejecutiva y que aquí seria el altar de la conciencia.
Básicamente Mithen compara el desarrollo biológico de la mente con el
desarrollo arquitectónico de la catedral, para explicar que la mente depende
del desarrollo cerebral de las posibilidades de representar.
La simulación de la mente de otros en la propia mente y viceversa, inicialmente
originadas en el módulo adquirieron funciones y metas cognitivas, relacionadas
con el resto de los módulos. De esta forma el conocimiento, género en principio un
rincón de la mente, y acabo extendiéndose no solo al resto de la mente, sino
incluso fuera de ella, a través de sus producciones culturales (Mithen 2000),
generando una mente expandida que no solo se hace más fluida y comunicable
sino también duradera y permanente.
LOBULOS FRONTALES: La llamada corteza de asociación, los lóbulos
frontales, además de aumentar su tamaño, tienen funciones cognitivas; los
lóbulos frontales y en especial la corteza prefrontal es lo que diferencia a la
mente humana del resto de las demás mentes (órgano de la civilización) no tienen
funciones especializadas sino ejecutivas, de gobernar y controlar el
funcionamiento del resto de los órganos cerebrales.
Según la metáfora de Goldberg (2001), sería el director de la orquesta
cognitiva. La corteza prefrontal es la parte mejor conectada del cerebro, está
directamente interconectada con cada unidad funcional bien diferenciada del
cerebro.
La nave central, como supone Mithen (1996), no está especializada en funciones
ni representaciones específicas sino, conectadas con todas las estructuras del
cerebro. Mientras que esos sistemas de representaciones especificas
proporcionan una representación encarnada e implícita (no accesible a otras
representaciones); los lóbulos frontales, en cuanto órganos del conocimiento,
no tiene acceso ni directo ni encarnado al mundo, sino a las representaciones
generadas por otros sistemas.
Los sistemas subcorticales se ocupan de lo que podemos llamar el
procesamiento implícito de la información que son esencialmente
independientes entre sí, funcionan en paralelo. En cambio, el procesamiento
consciente de la información, la explicitación de esas representaciones, se
produciría mediante procesos de integración de distintos estados cerebrales en
ciertas áreas de la corteza.
El contenido de las representaciones explicitas se basa, en los productos del
funcionamiento cognitivo implícito, mas primario, de forma que la corteza
prefrontal es la única parte del cerebro, y por supuesto del neo córtex, en la que
la información sobre el mundo interno del organismo se une con la información
representar nuestros estados internos (Goldberg).
LAS FUNCIONES DE LA CONCIENCIA EN LA ADQUISICION DE
CONOCIMIENTO: Según este argumento, el sujeto tradicional de la psicología
cognitiva, el sujeto teórico pero sobre todo el sujeto experimental, ha estado
privado del conocimiento.
La relación de la psicología cognitiva del procesamiento de información con la
conciencia es ambivalente. La psicología computacional, niega la eficacia
causal de la conciencia, al menos en su dimensión fenomenológica (DONALD,
2001). La práctica total de la investigación cognitiva ha estado centrada en nuestra
mente implícita, en la manipulación de representaciones y sobre la cognición
explicita.
Damasio (1999) diferencia entre conciencia central, que sería la sensación de
aquí y ahora, un fenómeno biológico no exclusivamente humano, de la conciencia
ampliada, de un nivel de complejidad superior, que permitiría crear un sentido de
continuidad, de identidad, una conciencia del yo, a partir de sensaciones
puntuales.
Endelman y Tononi (2000) diferencian también entre conciencia primaria, una
conciencia del mundo en tiempo real que compartiríamos con otras especies, y
conciencia de segundo orden, que tendría su origen en el lenguaje y seria
exclusivamente humano.
Carruthers (2000) diferencia entre conciencia intransitiva (o sin objeto, la
sensación de estar despierto) y la conciencia transitiva (dirigida a un objeto), y
dentro de esta identifica lo que denomina conciencia fenoménica, que implica
disponer de representaciones de segundo orden, o metarrepresentaciones que
toman por objetos los propios estados mentales.
El desarrollo de los lóbulos frontales y en especial de la corteza prefrontal, está
ligado a la aparición de nuevas funciones cognitivas, centradas en sistemas
implícitos específicos. Por ejemplo, se destacan tres funciones esenciales de la
conciencia:
a) Mantener activa la representación mental de un estímulo físicamente
ausente, es decir en ausencia de cambios energéticos observables
(recuerdo explicito)
b) Inhibir o suprimir alguna representación activa
c) Llevar a cabo conductas intencionales, guiadas por un plan y dirigidas a
una meta ausente.
La función esencial de la corteza prefrontal es la gestión cognitiva de las
propias representaciones.
REPRESENTACIONES: constituyen la materia prima que da contenido a la
conciencia. De ahí que conciencia y representación coincidan en su carácter
referencial. Las representaciones se refieren siempre a algo, y la experiencia
consciente es de algo.
CONCIENCIA: no solo es un proceso, sino que además es un proceso
transitivo, que necesariamente se refiere a algo o tiene un contenido. Desde
la perspectiva de la psicología cognitiva ese algo tiene necesariamente una
naturaleza representacional. Se es consciente de las propias
representaciones, pero al tomar conciencia de ellas, al explicitarlas, esas
representaciones se transforman en mayor o menor medida. La conciencia,
en cuanto proceso de explicitación de las propias representaciones, es un
proceso de aprendizaje constructivo que transforma las representaciones en
la medida que las relaciona con otras representaciones y de esta forma las re
describe (Karmiloff-Smith, 1992)
LA MEDIACION CULTURAL EN LA ADQUISICION DE CONOCIMIENTO: los
cerebros evolucionaron a partir de leyes de la selección natural y la genética, y
ahora interactúan con otras leyes las de la psicología cognitiva y social, la
ecología humana y la historia (Pinker 1997). Por tanto, desde hace miles de
años nuestra mente no evoluciona según principios darwinianos sino
lamarckianos.
Podemos hablar de una co evolución de la mente, como sistema adaptativo
seleccionado por el ambiente; y de la cultura, como un sistema de
representaciones o ambientes cognitivos compartidos.
Una propuesta muy sugerente de cómo se produjo esa co evolución
hibridación entre la mente y la cultura, la ha proporcionado Donald (1991,
1993) con su teoría de la evolución de la mente humana en cuatro estadios,
separados entre sí por tres transformaciones culturales. La mente humana es
un producto más de la acumulación cultural del conocimiento. La adquisición
de conocimiento es una actividad no solo cognitiva sino también cultural. NO
HABRIA HOMO DISCENS SIN INTERCAMBIO SOCIAL DE
REPRESENTACIONES, LO QUE REQUIERE SISTEMAS CULTURALES DE
REPRESENTACION CADA VEZ MAS POTENTES, QUE HAGAN FLUIDO Y
EFICAZ ESE INTERCAMBIO. Pero al incorporar a la mente, esos sistemas de
representación la reforman y producen nuevos sistemas de memoria y
representación mental.
Según Donald (1993) hubo tres importantes transformaciones cognitivas,
por las que la mente humana moderna surgió a lo largo de millones de
años. Esas transformaciones dejaron por un lado tres sistemas de
representación y memorias nuevos, exclusivamente humanos y, por otro,
tres capas intercaladas de cultura humana, cada una de ellas basada en
su propio sistema de representaciones.
MENTE EPISODICA: Especializada en detectar y representar covariaciones
entre sucesos y acciones en el ambiente. Se trata de representaciones
fuertemente dependientes del entorno y de las regularidades implícitas y
encarnadas en términos de teorías implícitas. Esta mente permitiría no solo
aprender sobre regularidades ambientales, sino adquirir destrezas y
secuencias eficaces, ligadas a una representación encarnada del ambiente.
Los primeros homínidos, como los chimpancés actuales, se caracterizaba por
disponer de una mente episódica, esto permitió a los primates un manejo
rudimentario de ciertas herramientas simples que no impliquen transformar el
objeto para nuevas transformaciones cognitivas.
En un segundo nivel, el primer paso hacia la descontextualización o
explicitación progresiva de la mente se daría, según Donald (1991), con el
acceso a un nuevo tipo de representaciones, culturalmente generadas, que
conformarían la mente mimética.
MENTE MIMETICA: El cuerpo, que actúa ya como soporte de la comunicación
y de la representación en muchas otras especies, se convierte en un sistema
de representación más flexible y adaptado a los cambios ambientales. Las
representaciones ya no solo están encarnadas en el cuerpo sino también a
través de él (Las acciones corporales se convierten en un sistema de
representación). El cuerpo, en especial el rostro y las manos, se convierten
en un instrumento, interno y externo, para la representación y la
comunicación cultural.
MIMESIS: Según Donald (1991) la mimesis como sistema de representación
habría aparecido con el homo erectus, y está ligada a simular los estados
mentales de otros. Este carácter mimético explicaría ese millón de años
transcurrido hasta la nueva transición cognitiva y cultural. Las
representaciones miméticas, permiten externalizar las emociones y
estados mentales, están ligadas al contexto inmediato y resultan muy difíciles
de modificar las restricciones presentes.
La mimesis se caracteriza por un control progresivo de la acción que
conduce a una progresiva suspensión representacional de algunos
componentes de la acción y reconstrucción de esas representaciones
encarnadas en la acción.
El tercer momento en esta evolución cultural llegaría con el dominio de un
nuevo sistema de comunicación y representación: el lenguaje simbólico, que
haría posible la formación de la mente simbólica o mítica y la explosión
cultural que supuso el acceso inequívoco a la explicitación en forma de
representaciones simbólicas, manifestaciones artísticas, etc.
MENTE SIMBOLICA O MITICA: Para Donald (1991) el lenguaje no sería el
origen de las representaciones explicitas, pero si el motor de multiplicación y
universalidad en todas esas manifestaciones culturales. Donald encuentra una
continuidad entre esas representaciones miméticas que, debían incluir no
solo gestos sino vocalizaciones, y el desarrollo del sistema fonológico, al
que describe como un subsistema mimético especializado. El lenguaje
permitió el acceso a las representaciones simbólicas, plenamente
explicitas. Abriendo paso a una nueva forma de representar el mundo, la
mente simbólica.
La mente inicialmente episódica sigue estando presente en las mentes
mimética y simbólica, pero sus posibilidades representacionales han
cambiado. Los nuevos sistemas representacionales, culturalmente
generados, logran reformar la mente. En el proceso de coevolución de mente
y cultura propuesto por Donald; la cultura no solo proporciona el contenido
de nuestras representación, sino los propios formatos o estructuras
mentales desde los que interpretamos el mundo. El acceso a la simbolización
permite desligar esas representaciones del entorno inmediato y representar
también lo deseado y lo temido, entre otros.
LENGUAJE: se convierte en un sistema de representación que permite no
solo hacer referencia explícita a los objetos presentes, sino también a
representar sucesos no presentes. La característica esencial del lenguaje es
constituir un sistema de representación de perspectivas que genera nuevas
posibilidades cognitivas.
Para encontrar el conocimiento como dialogo, como objeto de discusión y
reflexión, es preciso acceder al último tipo de mente propuesta por Donald, la
mente teórica.
MENTE TEORICA: En la mente teórica las representaciones se externalizan
plenamente y se convierten físicamente en objetos de representación, y por
tanto en metarrepresentación. Con ello, la cultura material no es solo una
memoria externa del mundo, sino una nueva forma de pensar y representar
el mundo. Esa mente teórica se desarrolla en el marco de una verdadera
sociedad del conocimiento. De esta forma diferentes culturas dan lugar a la
construcción de mentes diferentes a través de sistemas de representación
explicita (conocimiento), cuya adquisición no tiene que ser necesariamente
explicitas. De acuerdo con el modelo de re descripción representacional,
basado en una integración jerárquica de niveles de representación, las
diferentes mentes y o sistemas de representación postuladas por Donald no
serían sucesivas, no se sustituirían unas a las otras, sino que se integran
jerárquicamente.
SEGUIMOS TENIENDO UNA MENTE MIMETICA Y EPISODICA, TANTO
POR NUESTA HISTORIA CULTURAL COMO POR NUESTRO PROPIO
DESARROLLO PERSONAL. ADEMAS ESOS NUEVOS SISTEMAS SERIAN
UNA REDESCRIPCION REPRESENTACIONAL DE LOS ANTERIORES, YA
QUE SE BASARIAN EN ELLOS PARA GENERAR NUEVAS FORMAS DE
REPRESENTAR Y CONOCER EL MUNDO. ASI, LAS REPRESENTACIONES
MIMETICAS REQUIEREN DE LA EXISTENCIA DE REPRESENTACIONES
EPISODICAS PREVIAS. A SU VEZ LAS REPRESENTACIONES
SIMBOLICAS INTEGRAN A LAS REPRESENTACIONES MIMETICAS, Y
POR ULTIMO LA MENTE TEORICA NO PODRIA EXISTIR SI ANTES NO SE
HUBIERA DESARROLLADO LA MENTE MIMETICA, A LA QUE
REDESCRIBE.
ESTE PROCESO DE INTEGRACION JERARQUICA IMPLICA UNA
ASIMETRIA ENTRE ESOS SISTEMAS. DE ESTA MANERA, LOS SISTEMAS
CULTURALES DE REPRESENTACION VAN A SER UN MOTOR ESENCIAL
PARA LOGRAR LA FLUIDEZ MENTAL DE REPRESENTACIONES
ESPECIFICAS EN LA NAVE CENTRAL DE LA CATEDRAL.
REPRESENTACIONES EPISODICAS: permiten una supresión o inhibición de
las affordances que el ambiente provoca en forma de representaciones
encarnadas. Además permiten explicitar los objetos representacionales, pero
no generar actitudes alternativas con respecto a ellos.
REPRESENTACIONES MIMETICAS: Requiere ya no solo de procesos de
inhibición, sino cada vez más mecanismos de suspensión representacional.
REPRESENTACIONES SIMBOLICAS: Las representaciones simbólicas,
permiten convertir las propias representaciones en objeto de representación,
es decir, en metarrepresentación o conocimiento propiamente dicho.
REPRESENTACIONES TEORICAS: El propio sistema de representación
podrá convertirse en objeto de representación y discurso, gracias a la
mediación de diferentes sistemas de representación cultural que haces
posibles los procesos de re descripción representacional.
Estos sistemas de representaciones reconstruyen la mente, en la medida en
que permiten las propias representaciones generadas por el sistema cognitivo
con los amplificadores proporcionados por la cultura. Las representaciones
culturales que son las que están ampliamente distribuidas en una sociedad,
deben aprovechar la susceptibilidad cognitiva de la mente humana a su
transmisión: “la mente humana es susceptible a las representaciones culturales
de la misma forma que el organismo humano es susceptible a las
enfermedades”. Esas representaciones culturales deben adaptarse a las
restricciones impuestas por la mente humana primitiva. La cultura actúa como
un sistema de “órganos artificiales” en términos de Vygotski (1931), que
genera una mente extendida, más allá de esto, reconstruye la mente de
acuerdo con el proceso de re descripción representacional descrito.
Pero también la mente reconstruye la cultura, en la medida de todo producto
cultural, incluidos los sistemas de representación en los que se basa el
conocimiento (producto cognitivo).
LA RECONSTRUCCION MENTAL DE LA CULTURA: La mente y la cultura
han evolucionado conjuntamente, y esta evolución está gobernada por leyes
sociales, en la que la difusión y adquisición de conocimiento desempeñan una
función esencial. Por lo tanto, NO HAY MENTE SIN CULTURA, y TAMPOCO
HAY CULTURA SIN MENTE.
El conocimiento (representaciones explicitas) es siempre un proceso, no solo
un producto y su naturaleza está estrechamente ligada a los procesos
mentales que lo generan o lo adquieren. El conocimiento está ligado al
desarrollo de esos sistemas culturales de representación externa, sin los
cuales no hubiera sido posible la mente teórica (Donald 1991). Una mente
reconstruida por la cultura, tiene la improbable capacidad de convertir en
conocimiento todo lo que toca, representa o imagina.
SISTEMA CULTURAL DE CONOCIMIENTO: La construcción de un sistema
cultural de conocimiento requiere procesos explícitos, su adquisición por
otros usuarios suele apoyarse tanto en procesos explícitos como implícitos.
Estos requieren una explicitación plena en el marco de una actividad
epistémica, para su adquisición basta con explicitar solo algunos de los
componentes en el marco de una actividad básicamente pragmática. De esta
forma, muchos sistemas culturales de representación acaban por
naturalizarse u objetivarse al ser adquiridos o generalizados mediantes
procesos de alfabetización. (Pozo, 2001).
Los conocimientos culturales explícitos han sido asimilados, y en esa
medida reducida, al funcionamiento implícito de la mente. Mientras la
construcción del conocimiento es un proceso explicito, su reconstrucción
tiende a limitar ese conocimiento, ya que con frecuencia la asimilación de esos
sistemas culturales complejos requieren ir más allá de nuestro
equipamiento cognitivo de serie, compuesto por esos sistemas implícitos
de representaciones encarnadas.
LA RECONSTRUCCION CULTURAL DE LA MENTE: Los sistemas externos
de representación, en cuanto sistemas de registro de la información,
tienen propiedades que les diferencia no solo de las representaciones
mentales internas, sino también de los otros sistemas de representación
cultural, miméticos y simbólicos, en términos de Donald (1991). Las
posibilidades cognitivas de esa mente teórica estarían estrechamente
vinculadas a cuatro rasgos esenciales de los sistemas externos de
representación:
1. Los sistemas externos de representación existen como objetos
independientes del contexto en que fueron producidos, a diferencia de
las representaciones miméticas y del lenguaje oral, que son
representaciones que están ligadas de forma inherente al sujeto que las
produce. El proceso de interpretación implica reconstruir el contexto
de producción de esas representaciones, lo que exige comprender la
actitud epistémica de quien las produjo. El uso de representaciones
externas favorece la explicitación de la actitud representacional.
2. Las representaciones externas se basan en un soporte material que les
proporciona cierta permanencia. Las representaciones externas
permiten la relación con otras representaciones explicitas y facilitan su
re descripción en otras representaciones.
3. La mayoría de los sistemas de memoria externa se despliegan en el
espacio y no en el tiempo, es decir, son sistemas de notación gráfica.
Los nuevos desarrollos tecnológicos nos proporcionan otros sistemas
temporales de memoria para otros tipos de información (olfativa,
gustativa), en nuestra cultura las memorias externas tienen una
organización espacial (viso espacial). De hecho la manera de utilizar
este espacio es lo que distingue unas representaciones de otras, en
tanto objeto semiótico.
4. La memoria cultural externa requiere de sistemas de representación
con una organización sintáctica como semántica, la característica
esencial de las representaciones externas culturales es que
constituyen sistemas organizados. Cada sistema de representación
externa tiene sus propias restricciones sintácticas para distribuir
espacialmente la información explicitada externamente.
Adquirir conocimiento de los sistemas de representación, exige la explicitación
progresiva de sus componentes. Esos sistemas culturales de representación, al
internalizarse, se convierten en representaciones mentales y generan nuevas
formas de conocimiento. Comprender la forma en que cada sistema construye la
mente en un dominio dado exige analizar en detalle cada uno de esos dominios.
Por tanto, una mente requiere explicitar sus propias representaciones, es una
mente metarrepresentacional.
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