
• Freud toma de otro autor, Georg Groddeck, la formulación de que el yo se
comporta de una forma pasiva y que en realidad existen poderes ingobernables que
manejan las acciones y comportamientos.
• Eso que empuja, que lleva a realizar diferentes cosas en oposición al yo, Freud lo
llama ELLO, como una instancia que ubica del lado de lo inconsciente, de lo pulsional.
En un inicio el individuo es puro ello, puras pulsiones que exigen satisfacción
(recuerden la descripción del autoerotismo). Hasta que, por el contacto con el mundo
exterior se produce una modificación en el aparato de modo tal que surja una instancia
que intente tramitar esa demanda pulsional.
A esta instancia Freud la llama YO que se diferencia del ello, e intenta mediar entre
éste y el mundo exterior.
• El yo es la parte del ello alterada por la influencia directa del mundo exterior.
• Metáfora caballo-jinete: el yo es como el jinete de un caballo, que intenta
dominarlo. Pero, la diferencia es que “el jinete lo intenta con sus propias fuerzas,
mientras que el yo lo hace con fuerzas prestadas”, es decir, el yo no tiene su propia
fuerza, sino que debe tomarla del ello, de la pulsión. pero el yo es un jinete guiado por
el caballo. Cree poder manejarlo pero eso es una ilusión.
EL YO Y EL ELLO
Freud determina a partir del aporte de Groddeck la existencia del
ello, no conocido (no discernido} e inconciente, sobre el cual, dice,
se asienta el yo. Señala que el yo no envuelve al ello por
completo. “El yo no está separado tajantemente del ello”