PIAGET - Las formas representativas elementales de la conservación
Las dos enseñanzas que pueden extraerse de la formación del esquema del
objeto permanente son, pues, la íntima conexión de las coordinaciones lógico
matemáticas con las acciones físicas, y el carácter correlativo de la solidificación de
lo real con la descentración de las acciones del sujeto.
Cuando se inicia el pensamiento con el lenguaje y la imagen mental, el esquema
del objeto sustancial práctico u objeto de acción está ya terminado, al menos en lo
que concierne al espacio cercano. Pero esto no significa que dicho esquema sea
generalizado de inmediato. Es necesario distinguir dos situaciones en las que va
a ser necesaria una nueva construcción análoga a la del objeto práctico; y sólo
cuando estas construcciones queden terminadas podrá hablarse de sustancia física
en el sentido general del término (susceptible de una especie de conservación
elemental de la materia). La primera de estas situaciones es la de los objetos
lejanos (en el tiempo y en el espacio) y la segunda es la de los objetos
compuestos, formados por partes más o menos móviles unas respecto de otras. La
segunda situación sólo puede estudiarse experimentalmente, mientras que la
primera puede ser analizada mediante simple observación.}
Si el problema de la conservación del objeto permanente (...“objeto sustancial, práctico”)
consiste en reencontrarlo, a pesar de sus desplazamientos en el espacio, ¿cuál es el
problema que se le plantea al niño respecto a la conservación de la cantidad, para los
objetos compuestos?
Desde el punto de vista físico, es más interesante el problema del objeto compuesto,
ya que permite analizar el propio mecanismo de formación de los esquemas de
conservación. (ejemplo bolita de plastilina)
Este problema es la prolongación lógica del de la permanencia del objeto
práctico; aunque con la complicación de que se refiere ya no meramente a la
conservación del objeto total, sino a la de sus partes, se encuentren éstas
fraccionadas o continuas y sólo sean desplazadas unas con respecto a otras, con
modificación de la forma del conjunto.
También se ve de inmediato que, aunque la permanencia del objeto práctico puede
ser construida por la acción efectiva, la conservación de la bolita en cuanto objeto
compuesto no puede quedar asegurada más que por el pensamiento, es decir, por
intuiciones que internalicen las acciones, o por operaciones propiamente dichas. El
problema reside entonces en establecer si la conservación surge desde los
orígenes intuitivos del pensamiento, y por lo tanto desde que la representación
puede sobrepasar la acción inmediata, o si, por el contrario, en el plano de las
acciones mentalizadas o internalizadas, la conservación supone, como en el
plano de la acción sensoriomotriz, un sistema de composiciones reversibles.
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¿Qué tipo de respuestas dan los niños en el período de intuición preoperatoria? ¿A qué se
deben estas respuestas?
En el plano sensoriomotor, la conservación de la materia en el momento de las
deformaciones o del seccionamiento de la bolita de barro es el producto de un
agrupamiento operatorio, primero simplemente cualitativo (en sentido intensivo y
no matemático), y no de una identificación directa. “La cantidad de materia ha
variado.”
Mientras qué en la etapa de las operaciones concretas (siete a ocho años), la
conservación siempre es afirmada, después de una etapa intermedia en la que sólo
es presupuesta (aunque sin certeza) para las transformaciones pequeñas, y
rechazada para las grandes.
Explique el “doble aspecto típico” que presenta esta forma de conservación, al igual que
todas las que se construirán posteriormente.
¿Qué ha sucedido, pues, entre la no conservación propia de la intuición y esta
conservación necesaria, y cuál es el mecanismo de las operaciones que actúan en
la constitución de semejante invariante, físico y deductivo a la vez?
Ahora bien, en el caso del que nos estamos ocupando, se trata de una forma de
conservación que ya presenta el doble aspecto típico de todos los invariantes
ulteriores, es decir, un contenido material ligado a la experiencia y una forma
deductiva sentida como necesaria o racionalmente evidente
¿Por qué Piaget afirma que las conservaciones no se adquieren por la “aplicación” de una
forma lógica a un contenido ligado a la experiencia?
Nos encontramos en presencia de un sistema operatorio particularmente elemental y
fácil de analizar, situado no obstante en la fuente misma del pensamiento físico.
Ahora bien, tanto en el caso de este primer invariante, propio del pensamiento
representativo, como en el del invariante sensoriomotor constituido por el objeto
práctico permanente, el contenido experimental y la forma lógico-matemática se
organizan simultáneamente y no por "aplicación" de ésta en aquél, y se organizan
según un esquema de composición reversible, y no por simple identificación de lo
diverso.
Nos encontramos nuevamente, ante una coordinación de acciones; éstas
constituyen el contenido físico o experimental de la estructura, mientras que su
coordinación constituye la forma lógico-matemática de dicha estructura. Pero esta
coordinación, a diferencia del esquema sensoriomotor del objeto permanente, tiende
a internalizar en esquemas reflexivos, mientras que las acciones coordinadas se
externalizan en acomodaciones experimentales (anticipaciones, etc.).
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Explique las razones por las que “la experiencia no puede, por sola, informar al niño
sobre la conservación de la cantidad de materia”.
La experiencia no puede, por sí sola, informar al niño sobre la conservación de
la cantidad de materia.
Por una parte, el sujeto no busca ningún control experimental de sus afirmaciones ni
procede a medición alguna, ni durante la etapa en que niega la conservación ni a
partir del momento en que la afirma. Por otra parte, no se sabe qué podría medir,
puesto que no se expresa en términos de peso o de volumen (invariantes de
constitución muy posterior), sino en términos de sustancia, es decir, de un concepto
carente de caracteres definidos y que sólo tiene todavía un lejano parentesco con
los demás aspectos de la masa. Así pues, la experiencia no podrá fundamentar la
conservación; por más que coincida con ésta.
Explique las características de los tres tipos de argumentos que motivan las respuestas
conservadoras de los niños.
Existen tres tipos diferentes de motivos qué dan los sujeto en cuanto a la
conservación, que son por cierto comunes a todas las formas espontáneas de
conservación, pero cuyos respectivos papeles son diferentes y fáciles de
caracterizar.
A. El primer argumento se basa en la identidad: nada ha sido quitado ni
agregado, dice el niño, por lo tanto la materia se ha conservado a pesar de
los cambios de forma o de los fraccionamientos. No constituye el móvil
verdadero del razonamiento, porque su repentina aparición plantea, como se
ve de inmediato, un problema que la identificación por sola no podría
resolver. La causa reside con seguridad en que algo más interviene y en que
la identificación debe ser entonces concebida como un resultado o como una
parte del proceso operatorio de conjunto (como producto de las operaciones
directas e inversas) y no como el motor mismo del razonamiento.
B. El segundo argumento trata de la reversibilidad de las acciones efectuadas.
"Usted ha alargado (o si no, he alargado) la bolita: podemos por lo tanto
volverla a dejar como estaba antes" dice el sujeto.
Se refiere a acciones reales y físicas, que han sido ejecutadas sobre el
objeto: estirarlo, aplastarlo, hacer con él una pelota, cortarlo, etc.
Observemos, a este respecto, que el argumento basado en la identidad
también se expresaba en términos de acción: nada ha sido quitado o
agregado. Pero se trataba de acciones no realizadas, lo que muestra que la
identidad aludida se refería a la llamada "operación idéntica en lenguaje de
grupo, es decir precisamente a operaciones o acciones nulas”. Por el
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contrario, en el caso de la reversibilidad, el sujeto se refiere a acciones
efectivas, pero que se desarrollan en sentido directo (+) o inverso (-). Ahora
bien, son precisamente estas acciones en cuanto acciones propiamente
dichas, las que brindan al sujeto el conocimiento de lo que él llama materia:
la sustancia es lo que puede ser agregado, quitado. Pero, en segundo
término el hecho de recurrir a la reversibilidad muestra que las acciones
aludidas, no permanecen relativamente no coordinadas, como en la etapa
preoperatoria.
C. EL tercer argumento aducido por los sujetos parece por el contrario recurrir a,
dichas relaciones: el niño dirá que el panecillo ha ganado en longitud, con
respecto a la bolita inicial, lo que ha perdido en ancho, y qué la cantidad ha
permanecido por lo tanto igual; o dirá, también, que fraccionándolo cada vez
más, el objeto gana en cantidad de trozos lo que éstos pierden en tamaño,
etc. Dicho de otra manera: el objeto total está formado por un conjunto de
partes (adición partitiva) o de relaciones (multiplicación lógica de las
relaciones) y cualquier deformación o seccionamiento deja invariante la
totalidad en virtud del agrupamiento de estas partes o de estas relaciones: en
efecto, este agrupamiento permite poner en evidencia las compensaciones
que se establecen necesariamente entre modificaciones de sentido inverso.
Este tercer tipo de argumentación no hace más que continuar el
segundo. La única diferencia entre esta tercera argumentación y la
segunda consiste en que la tercera se apoya en la composición reversible del
resultado de las acciones, y la segunda en la composición de las propias
acciones. Pero en ambos casos se trata de composiciones reversibles que
coordinan las acciones, sea en su totalidad, sea en el detalle de sus efectos,
y sólo la coordinación de las acciones mismas asegura la de estos efectos.
Esta tercera argumentación marca, sin embargo, un progreso sobre la
anterior, en el sentido de la externalización y de la internalización
complementarias de la actividad del sujeto.
Identidad: es el producto y no la fuente de la reversibilidad, porque la operación
idéntica resulta de la composición entre las operaciones directas y sus inversas, es
cierto, pero en el seno del sistema operatorio total.
Hasta aquí, las coordinaciones sólo consistían en regulaciones: la corrección de una
estimación (por ejemplo, que el panecillo aumenta de peso al alargarse) sólo está
asegurada por su propia exageración (porque al seguir alargándose, el pan se hace
demasiado fino y parece entonces más liviano, etc.). Estas compensaciones, al
asegurar así composiciones parciales, desembocan en la reversibilidad a medida
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qué las compensaciones se hacen más completas: el agrupamiento operatorio
constituye pues un término, o una forma final de equilibrio, que va acompañada por
la necesidad deductiva en cuanto queda obtenido el equilibrio (es decir, cuando la
reversibilidad, indicio de todo equilibrio, es entera) , pero no antes de esta especie
de cierre móvil del conjunto de las articulaciones activas e intuitivas que la preparan.
Tanto en el caso de este primer invariante representativo, como en el del objeto
sensoriomotor permanente, que estos dos tipos de elementos son indisociables: por
una parte, no podrían existir coordinaciones sin acciones que coordinar; por otra
parte, en cuanto a éstas, nunca se dan en estado aislado, sino que están desde el
comienzo vinculadas por coordinaciones susceptibles de regulaciones diversas,
cuyo equilibrio progresivo lleva a la composición reversible.
Identificación: una vez adquirida la conservación de la materia (hacia los siete u
ocho años), si a los mismos sujetos se les plantean exactamente las mismas
preguntas en relación con la conservación del peso de la bolita deformada, se
descubre con sorpresa el hecho siguiente: durante otros dos años más, en
promedio, es decir hasta los nueve o diez años, el niño, que tan correctamente
razona para deducir la conservación de la materia, objeta la invariancia del peso,
precisamente con los mismos argumentos que él rechaza con respecto a la cantidad
de materia, aunque los admitiría entre los cuatro y siete años también desde este
punto de vista.
Si la identificación fuera el verdadero motor de la conservación, no sólo debería
provocar el reconocimiento de la invariancia de la cantidad de materia al descubrir el
sujeto que nada ha sido quitado ni agregado, sino qué además, y sobre todo,
debería asegurar la conservación del peso y del volumen una vez reconocida la de
la materia.
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