En 1823, un matemático húngaro, Bolyai, publicó un texto en el que exploraba la hipótesis de infinitas paralelas, al igual
que Gauss, quien incluso revisó el trabajo.
En 1826, el matemático ruso
Lobachevsi (1792-1856), presentó un trabajo en el que desarrolló un sistema geométrico
que usaba los cuatro primeros axiomas de Euclides, y agregaba otro en el que afirmaba la existencia de infinitas paralelas,
tal como Gauss y Bolyai.
Esta geometría, que se conoce como
geometría hiperbólica, incluye teoremas en común con los de Euclides (aquellos
deducidos a partir de los cuatro primeros axiomas), y otros que no lo son (aquellos deducidos a partir del quinto
postulado), como, por ejemplo, que la suma de los ángulos interiores de un triángulo es menor a 180° (la teoría original
implicaba que era igual a 180°).
GEOMETRÍA ELÍPTICA
En 1854 Riemman (1826-1866) presentó su tesis doctoral ante un jurado integrado, entre otros, por Gauss. En ésta,
exploraba la
geometría elíptica, que surgía a partir de la negación del quinto postulado, suponiendo la inexistencia de
rectas paralelas. Este sistema implica a su vez, una modificación del segundo postulado, ya que aquí la recta es cerrada
(en el original es infinita), y esto evitaba las contradicciones halladas por Saccheri. A su vez, se puede probar como teorema
que la suma de los ángulos interiores de un triángulo es mayor a 180°.
Los dos sistemas propuestos anteriormente, son incuestionables desde una perspectiva lógica. Aun así, en un principio,
solo fueron interpretados como muestras del alcance del ingenio e imaginación humanos. Progresivamente, estos
sistemas axiomáticos fueron concebidos como
estructuras formales, que permitían construir estructuras coherentes y
consistentes (de ellos no deriva una contradicción), desde el punto de vista lógico, aunque no hacen referencia a una
entidad concreta.
SISTEMAS AXIOMÁTICOS CONTEMPORÁNEOS
En un sistema axiomático se encuentran dos categorías de enunciados:
1. Axiomas → enunciados que se aceptan sin demostración y constituyen puntos de partida de las demostraciones
(equivalente a los postulados según Euclides). A diferencia de Aristóteles e Euclides, no se exige que los axiomas
sean verdades evidentes, ya que, al ser formales, la exigencia de verdad pierde sentido.
2. Teoremas → enunciados que se demuestran, se obtienen deductivamente a partir de otros enunciados mediante
reglas de inferencia, las cuales tienen que ser incluidas en modo explícito, para garantizar la verdad de las
conclusiones.