Universidad Nacional de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Tesis de Licenciatura en Psicología
“Nuevos contratos sexo-afectivos desde la perspectiva de género”.
Tesista: Mauri, Michelle Evangelina.
DNI: 38252094.
Tutora: Mg. Reid, Graciela Beatriz.
DNI: 13837168.
Asesora Temática: María Ayelén Dománico.
DNI: 36806296.
Año: 2019.
Cuatrimestre: Segundo.
Índice
Introducción 1
Estado del Arte 3
Marco teórico 4
Objetivos 6
Metodología 6
Desarrollo 7
Amor 8
libertad 12
Matrimonio: moralidad y modernidad 16
Psicoanálisis 20
Anarquismo 24
Problemas y utopías en el amor libre 26
Conclusiones 29
Referencias Bibliográficas 31
1
INTRODUCCIÓN
La presente tesis de grado intenta abordar la temática sobre los nuevos
contratos sexo-afectivos entendidos desde las concepciones del llamado “amor
libre”, basándose en la hipótesis de si es posible establecer, a partir de estos, una
novedad, o si, en cambio se reproduce o “recicla” lo mismo que se problematiza
con respecto a los viejos contratos, con otro nombre.
Estas cuestiones nos llevan a realizar un análisis histórico que permita
deconstruir concepciones naturalizadas con respecto a lo que se entiende
socialmente como pareja, amor, matrimonio, sexualidad, monogamia. Estas
categorías dan cuenta de una norma que es usada como medida natural para el
resto de las relaciones amorosas o sexo-afectivas, y que serán el preámbulo para
concebir luego una diferencia en los modos de vincularse desde el amor libre.
Estos imaginarios sociales son apropiados también por las teorías
científicas, y mantener una postura activa en cuanto a la objetividad da cuenta de
poder reconocer tales atravesamientos. No se crean conceptualizaciones, ni se
conciben datos en un vacío contextual. Teniendo esto en cuenta, será importante
en esta tesis ver las implicaciones culturales que impactan en los modos de
entender a las parejas, los vínculos, los contratos, sean tradicionales o
innovadores. Es necesaria una elucidación crítica para no patologizar o
estigmatizar aquello que es, en realidad, resultado de construcciones sociales y
epocales, que son efecto de contextos particulares y que regulan la circulación y
división de los sexos, así como la subjetivación de los distintos géneros y la
obligatoriedad de la heterosexualidad; entre otras diferenciaciones como lo son la
de clase, etnia, etc. Esto último es crucial para poder identificar entrecruzamientos
de intereses económicos, sociales, políticos, entre otros, y se destacan también
aquí las apropiaciones sociales que nos instaura el modelo neoliberal en la
actualidad. A su vez, estos discursos se estructuran entre con otro sistema
2
central como lo es el patriarcado: capitalismo patriarcal, como lo concebía Marie
Langer (1973), con sus características particulares y cómo esto es naturalizado
por las personas.
Por lo antes mencionado, sería posible enmarcar un binarismo conceptual
sobre el cual analizar esta temática: por un lado, existe la reproducción de lo dado
en el amor romántico moderno y monógamo; por otro, pensar en las nuevas
formas de relacionarse sexo-afectivamente conlleva también diferenciarse de un
consumo de los cuerpos. Es menester hacerse la pregunta entonces sobre si
podrían desarrollarse las condiciones de posibilidad para romper con lo binario
mencionado, y que acontezca así una “terceridad”, una opción donde existan otras
potencialidades; una propuesta superadora que sea capaz de tomar el amor y la
libertad sin caer en lo romántico moderno (polo femenino) o en lo libre
individualista (polo masculino). O, por lo menos, plantear esta utopía para no
naturalizar e invisibilizar los problemas que contienen.
ESTADO DEL ARTE
Los conceptos de “amor libre” y “poliamor” aparecen con mayor frecuencia
en los últimos años, y esto puede verse en los aportes aquí explicitados:
Brigitte Vasallo en Pensamiento monógamo, terror poliamoroso
analiza la
monogamia como un sistema impuesto en el que no hay allí elección para el tipo
de vínculos, sino que hay una imposición, la cual, además, es jerárquica en las
relaciones de poder que se establecen entre hombres y mujeres; y cómo se
presenta la importancia de superar ese terror de lo poliamoroso, para construir un
suelo común con redes de afecto en vez de un “nosotros de a dos” separado del
resto (Vasallo, 2018).
Tamara Tenenbaum en El fin del amor
hace un recorrido sobre el amor
romántico y cómo aquello subjetiva a las mujeres, planteando la posibilidad de
3
romper tal desigualdad apostando por lo colectivo, en un sentido similar al de B.
Vasallo (Tenenbaum, 2019).
Angie Laitón en su artículo Poliamor y otros demonios
propone la vivencia
del poliamor entendido desde lo político, como una opción entre otras para evitar
su obligatoriedad, pero que implica estar advertidos/as de las relaciones de poder
presentes y de presentar “responsabilidad emocional” para generar una mayor
horizontalidad. Nos advierte también sobre el peligro de caer en el neoliberalismo
consumista si esto último se deja de lado (Laitón, 2018).
Tomás Alberich Nistal en ¿Poliamor, amor libre o en libertad?
Potencialidades y dificultades presenta definiciones y diferenciaciones de los
conceptos, así como el análisis de la propuesta política desde el anarquismo y
crítica que implicaría. A su vez, consigna las dificultades presentes en el amor
libre, como la legalidad, los tiempos, las seguridades, la familia, etc. (Alberich
Nistal, 2019).
MARCO TEÓRICO
El tema en cuestión se abordará desde una perspectiva de género,
pensando en los efectos subjetivos que generan los distintos tipos de relación
(viejos y nuevos contratos) en los/as sujetos para pensar desde la psicología. Este
análisis histórico de los viejos contratos como norma establecida, se vuelve
necesario para poder poner en cuestión lo hegemónico, y no caer en una
consideración errada sobre los nuevos contratos como lo “desviado” o “diferente”,
términos que se han reproducido también en aquello que no cumpla la regla
dentro del sistema sexo-género, y pudiendo ver las potencialidades de estos
vínculos novedosos y la apuesta que realizan en la actualidad. Aquello se vuelve
crucial para evitar patologizaciones o construcciones del sentido común desde
nuestra disciplina. De este modo, se hará hincapié en los desarrollos
4
psicoanalíticos, principalmente desde Sigmund Freud, que se han pensado desde
una herencia de imaginarios sociales no cuestionados, y así realizar una revisión
de ciertas concepciones que pueden ponerse en entredicho luego de su debida
deconstrucción, como puede ser el objeto de amor (como solamente uno, además
de su concepción de “objeto”); los desarrollos sobre lo femenino y lo masculino y
su naturalización en la diferencia anatómica de los sexos; las construcciones en
torno al deseo
; el entramado social de la época victoriana en donde se construye
la teoría en general, y su impronta moderna
.
Para la deconstrucción necesaria sobre las “relaciones cerradas”,
monogámicas, se utilizará la concepción del deseo anudado al poder trabajado por
Ana María Fernández (1993) para analizar cómo socialmente se construyen los
pensamientos, las ideas, los deseos, cómo se produce subjetividad -como lo
piensa Silvia Bleichmar citada por Tajer (2009)- específicamente en el terreno del
amor y los afectos. Cómo se sustentan desde los imaginarios sociales
, retomando
aquí la autora a Cornelius Castoriadis. Esto da lugar a mitos, que serán distintos
para un polo de lo femenino (y la importancia que tiene en éste el del amor
romántico) como para otro de lo masculino, dando lugar a las formas que tomarán
los vínculos entre las personas. Considerar esta construcción binaria del mundo
sexual, social y relacional amoroso entre femenino-masculino también implica
reconocer distintos modos de subjetivación para cada uno y las consecuencias de
ello, como se lo explicitará a partir de los desarrollos de Débora Tajer (2009).
También se remarcará la importancia de comprender estas concepciones a través
de tres dimensiones principales que dan lugar al entendimiento del entramado de
sentidos de lo relacional: la dimensión política (referida al poder), la epistémica
(desde dónde y quiénes definen al conocimiento) y la ética (definiendo a los/as
que son considerados/as semejantes) (Fernández, 1993).
Las marcas históricas de la actualidad pueden evaluarse entrelazadas con
las dimensiones políticas y económicas, con la consecuente crítica al impacto del
neoliberalismo en las relaciones consumistas e individualistas de lo sexo-afectivo,
5
como analiza Zygmunt Bauman con el concepto de Amor líquido
(Bauman, 2005),
y también los aportes que trabaja Ana de Miguel en Neoliberalismo sexual
(2015).
Con respecto a las construcciones del amor romántico, la monogamia y las
sociedades de la modernidad, así como los desarrollos y las características de lo
que es el amor libre y sus orígenes relacionados con el anarquismo, se tomarán a
autores/as como Osvaldo Baigorria en Amor libre (2006), Yves-Alexandre
Thalmann en Las virtudes del poliamor (2008), Mari Luz Esteban en Crítica del
pensamiento amoroso (2011), Alberto y Andrea Orlandini C. en Diccionario del
sexo, el erotismo y el amor (2012), Eva Illouz en Por qué duele el amor (2012),
Angie Laitón en Poliamor y otros demonios (2018),
Brigitte Vasallo en
Pensamiento monógamo, terror poliamoroso (2018), Tamara Tenenbaum en El fin
del amor
(2019), Tomás Alberich Nistal en ¿Poliamor, amor libre o en libertad?
Potencialidades y dificultades
(2019).
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
Analizar las nociones de “amor libre” y “poliamor” en los nuevos contratos
sexo-afectivos en la cultura Occidental contemporánea desde una perspectiva de
género.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Distinguir las concepciones hegemónicas de las relaciones
sexo-afectivas heredadas principalmente de la Modernidad;
Describir el mito del amor romántico y de “la media naranja”, el
matrimonio, la monogamia, el mito de la exclusividad, la ilusión de igualdad en
la "pareja", las relaciones entre sólo dos personas;
6
Identificar el impacto económico-político del modelo neoliberal en las
relaciones sexo-afectivas actuales;
Explorar la importancia de estas teorizaciones para la psicología
actual, en especial el psicoanálisis;
Identificar los efectos subjetivos que generan la convivencia o
tensión de los viejos y los nuevos paradigmas en los contratos amorosos y
eróticos en la actualidad.
METODOLOGÍA
Concibiendo que un método es un procedimiento para tratar un problema o
un conjunto de problemas específicos, se expresa que la presente tesis de grado
trabaja con una investigación de carácter teórico, desarrollándose desde un
enfoque cualitativo, es decir, describiendo la cualidad de los fenómenos y no
midiéndolos. Realiza un análisis hermenéutico, a través de la comprensión de
textos de la bibliografía utilizada (Salmerón y Suárez de la Torre, 2013). Por ello
es que se trabaja con las concepciones históricamente determinadas de las
relaciones sexo-afectivas instituidas en la sociedad Moderna occidental,
principalmente desde el libro de la socióloga E. Illouz como fuente primaria, quien
retoma revistas, libros y trabajos literarios de la época para captar tales valores en
el vínculo entre parejas monógamas heterosexuales como muestra, a la luz de la
perspectiva de género. Por otro lado, se pensarán las construcciones teóricas del
objeto de estudio sobre el amor libre a partir de los desarrollos de investigaciones
científicas y libros de autores/as (principalmente Baigorria, Thalmann y Vasallo)
que intentan plantear una forma distinta de armar aquellos contratos en las
prácticas, con la creación de un bagaje teórico que problematiza el statu quo.
Como fuentes secundarias se utilizarán textos como el de T. Tenenbaum, el de A.
7
Laitón y el de T. Alberich Nistal, retomando y resumiendo ideas de alguno/as
autore/as citado/as anteriormente.
Como técnica se realiza un análisis del discurso y de contenido cualitativo
(Monje Álvarez, 2011) sobre el material seleccionado, que incluye las temáticas
sobre el amor libre, el poliamor y también sobre el mito del amor romántico
tradicional y las construcciones sociales alrededor de los mismos.
A su vez, la bibliografía disponible fue obtenida desde la propuesta por el
programa de la materia Introducción a los Estudios de Género (UBA), libros sobre
la temática, y a través de artículos científicos virtuales (desde bibliotecas y
buscadores como Google Académico, SCIELO, Dialnet, Redalyc, CLACSO, etc).
DESARROLLO
AMOR LIBRE: POTENCIA DE UN CONCEPTO EN MISMO
Para comenzar, se hará una aclaración sobre la elección del concepto de
amor libre por sobre el de poliamor para referirnos en la siguiente tesis. El término
poliamor deja de lado la propuesta política por la libertad, a la vez que concibe una
ilusión de igualdad con respecto al sentimiento de amor o al tipo de relación que
se tiene con todos los vínculos; así como también deja el acento puesto en lo
cuantitativo y, además, en el posible consumo de estas relaciones (Alberich Nistal,
2019). Con respecto al amor libre, como se lo historizará luego, da cuenta de
orígenes y desarrollos provenientes del anarquismo, dando una crítica
principalmente a los modos instituidos de relación amorosa (como el matrimonio
en primera instancia); pero también a las formas liberales (y no libres) que pueden
adoptar.
Estas explicitaciones, sin embargo, no nos eximen de analizar dos
definiciones importantes a considerar dentro de la misma concepción elegida: por
8
un lado, amor
, y por el otro, libre o libertad
. En los siguientes párrafos se
destacará la polisemia de ambos términos, entendiendo que se hará un recorte de
las fuentes, ya que sería inagotable abarcarlas todas por lo abstracto de las
interpretaciones que podrían darse; y que dependen de construcciones históricas
y sociales que los definen.
AMOR
Comenzando con este concepto, es menester destacar la fuerza que cobra
la construcción de mitos entorno al mismo en el mundo de las relaciones. En
especial, consignar el mito del amor romántico como aquello que es fomentado
desde la propagandística social a través de revistas, novelas, películas, canciones,
etc; las cuales son el material utilizado para el análisis de las características de las
relaciones amorosas, como lo hacen M. L. Esteban (2011), E. Illouz (2012), A. De
Miguel (2015) y T. Tenenbaum (2019).
Este mito en específico da cuenta de un público particular hacia el que
están dirigidas esas producciones literarias, apareciendo con fuerza en la
modernidad, y que son las mujeres. Es así que forma parte de uno de los tres
mitos de la feminidad, junto con el de la Mujer=Madre y la pasivización erótica
femenina (Fernández, 1993). Antes de referir más sus particularidades, es
importante remarcar la pregnancia y la apropiación que se hace del mito en
general, dado que produce consensos en una sociedad, “generando los anclajes
económicos, sociales, políticos, simbólicos, pero también eróticos y subjetivos de
los actores sociales en las instituciones, haciendo posible el disciplinamiento”
(Fernández, 1993, p. 247). Estas cuestiones se naturalizan y pasan a ser
esencialismos, creando ideas sobre “la naturaleza femenina”, en este caso, como
sentimental, y que aquello sea un objetivo y necesidad para ser mujer. Ahora, si se
examina en específico al amor romántico, puede distinguirse la existencia de lo
9
que conlleva en su contenido: las almas gemelas, la media naranja, siempre dos;
desde la monogamia, en una propuesta de heteronorma establecida entre hombre
y mujer, y que define el destino del polo femenino; la idea de protección y del
príncipe azul; estando separado de lo sexual por pensarse lo sentimental como
deseable en primer lugar. Mujer con una subjetividad organizada en clave
sentimental, dependiente de un hombre que le da sentido y la confirma, cuando en
realidad los hombres se reconocen sólo entre como semejantes, desde una
dimensión ética de la diferencia. Envuelta ella así en su deseo de reconocimiento
más que en el reconocimiento del deseo (Fernández, 1993). Como tal, y siguiendo
a M. L. Esteban (2011), puede sostenerse que:
El amor no es solo una categoría cultural o de género, es
simultáneamente una categoría de clase, una categoría étnica, una
categoría sexual, una categoría de parentesco… No tenemos más que
pensar en muchas de las historias (literatura, cine, música, cuentos
infantiles…) que nuestra ficción se repite a misma desde (por lo menos)
el año 1740, en que se publicó la primera novela psicológico-sentimental,
Pamela o la virtud recompensada, escrita por Samuel Richardson. En la
mayoría de los relatos de ficción, las mujeres son más pobres, más
jóvenes, más débiles, más oscuras de tez… que los hombres. Es decir,
inferiores y dignas (en el mejor de los casos) de protección. Y por un efecto
de prestidigitación, y por un intervalo concreto de tiempo, el romance les
devuelve la dignidad. (p.55)
Se torna necesario exponer las tres dimensiones desde el análisis de la
diferencia desde los desarrollos teóricos de A. M. Fernández (1993). Diferencia
que no sería un problema en sí mismo si no fuese porque es desigualada. Esto da
cuenta de poder comprender esta última en cuanto a lo que se construye para la
masculinidad y la feminidad a través de todo este trabajo: dimensión epistémica,
política y ética (anteriormente mencionada). Estas cobran importancia para un
mayor y mejor entendimiento de las relaciones sexo-afectivas actuales y entender
10
la crítica a los viejos contratos. En principio, la dimensión epistémica implica cómo
se conoce la diferencia, cómo se construye el conocimiento sobre lo Otro, lo
femenino para S. De Beauvoir (1962), donde prima una lógica jerárquica, binaria y
atributiva entre dos polos; “la episteme de lo mismo” para Foucault. Siguiendo, la
dimensión política es la que trata sobre la distribución del poder y su ejercicio a
través de la coerción y del consenso; central esto para comprender la asimetría
existente en las relaciones. Por último, la dimensión ética conforma el campo del
semejante, a quiénes se considera pares, y a quiénes no (semejante acotado de
los varones para con lo diferente a mismos). Así entendidas, estas
concepciones nos permiten ver con ojo crítico las desigualdades que se irán
analizando entre el polo femenino y el masculino.
Volviendo al amor, se incluirá la diferenciación que hace S. Freud (1921)
entre éste y el enamoramiento:
El enamoramiento no es más que una investidura de objeto de parte de las
pulsiones sexuales con el fin de alcanzar la satisfacción sexual directa, lograda la
cual se extingue; es lo que se llama amor sensual, común. Pero, como es sabido,
la situación libidinosa rara vez es tan simple. La certidumbre de que la necesidad
que acababa de extinguirse volvería a despertar tiene que haber sido el motivo
inmediato de que se volcase al objeto sexual una investidura permanente y se lo
«amase» aun en los intervalos, cuando el apetito estaba ausente. (p.105)
Dándose entonces una corriente tierna y una sexual, donde aparece una
fuerte idealización para con el “objeto de amor”, y que Freud compara con la
hipnosis en el punto en el cual “el objeto se ha puesto en el lugar del ideal del yo”
(1921, p.107). Así, sería para la instancia psíquica yoica un empobrecimiento
llegar a este estado, puesto que hay una exención de la crítica y una
sobreinvestidura del objeto. Sin embargo, estos desarrollos tan objetivos
implicarían quizás la pregunta sobre qué ideales son los que se sostienen, y desde
dónde son construidos, si pensamos, como se ha manifestado anteriormente, en
11
los mitos existentes que dan fuerza a lo que nos apropiamos como sujetos/as, y
las marcas diferentes que existen según los géneros. Para comprender aquello, es
útil mencionar la concepción sobre el deseo anudado al poder y la fuerza de los
imaginarios sociales que le dan lugar.
Para la reproducción de los dispositivos de poder no sólo tienen que existir
leyes y normativas, sino también llamar a las pasiones (emblemas, rituales, mitos)
que provoque que se enlacen los deseos al poder, se anuden. El imaginario social
opera en las emociones, las voluntades, los sentimientos, y “sus rituales
promueven las formas que adquirirán los comportamientos de agresión, de temor,
de amor, de seducción que son las formas como el deseo se anuda al poder”
(Fernández, 1993, p. 241). Los deseos que no se anudan al poder son aquellos
que C. Castoriadis llama como imaginario social instituyente, aquellos nuevos
organizadores de sentido que generan desorden social. Organizadores de sentido
que marcan los límites sociales, de lo permitido, lo moral, lo estético, lo correcto, y
su contracara: lo incorrecto, lo inmoral, lo Otro, una vez más. En esta línea se
inscribe también el amor libre, sus ideales y prácticas que se diferencian de lo
instituido, y que destacaría al amor en su potencia y no como empobrecimiento,
por sus rupturas con lo que los/as sujetos han apropiado como tal. Una
concepción sobre esto último también podría darse con respecto a la teoría
freudiana desde el concepto de Eros, que refiere a las pulsiones de vida, que
cohesionan o unen (Freud, 1920). A su vez, pulsiones sexuales, para poder
pensar, también, a la sexualidad como un concepto complejo que va más allá del
sexo o lo genital. Por tanto, considerar que esa unión, ese enlazar, da cuenta de
armar lazo. Desde esta línea, puede repensarse la crítica al amor romántico,
dando lugar a la circulación de los afectos, incluyendo todo tipo de vínculo y no
sólo en una pareja (Thalmann, 2008).
Con lo antes dicho, es importante aunar al sociohistórico como necesario
de ver para comprender el impacto sobre las singularidades, y para ello es
importante tomar la concepción de los modos de subjetivación como constructo
12
conceptual que, desde S. Bleichmar, refiere a “la relación entre las formas de
representación que cada sociedad instituye para la conformación de sujetos aptos
para desplegarse en su interior, y las maneras en las que cada sujeto constituye
su singularidad” (como se cita en Tajer, 2009, p. 47). Estos modos van desde lo
más tradicional, pasando por lo transicional y llegando a lo innovador.
Entrecruzamientos epocales que conforman lo que S. Bleichmar también
comprende como producción de subjetividad, articulándose a su vez con la
constitución del psiquismo que se define como “la constitución del aparato
psíquico tomando como causalidad la determinación libidinal del sufrimiento
psíquico” (Tajer, 2017). Estos efectos subjetivos particulares dan cuenta de la
necesidad de poder comprender en las prácticas efectivas lo que atraviesa a
quienes las experimentan.
LIBERTAD
Conceptualizar la idea sobre la libertad conllevaría ver sus determinaciones
políticas, sociales e históricas según las cuales quedará definida. Entre las
posturas posibles que podrían tomarse frente a ella, consideramos a J. P. Sartre:
Si Dios no existiera, todo estaría permitido. Este es el punto de
partida del existencialismo. En efecto, todo está permitido si Dios no existe
y, en consecuencia, el hombre está abandonado, porque no encuentra ni en
ni fuera de una posibilidad de aferrarse. No encuentra ante todo
excusas. Si, en efecto, la existencia precede a la esencia, no se podrá
jamás explicar la referencia a una naturaleza humana dada y fija; dicho de
otro modo, no hay determinismo, el hombre es libre, el hombre es libertad.
Si, por otra parte, Dios no existe, no encontramos frente a nosotros valores
u órdenes que legitimen nuestra conducta. Así, no tenemos ni detrás ni
delante de nosotros, en el dominio luminoso de los valores, justificaciones o
excusas. Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el
13
hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a
mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al
mundo es responsable de todo lo que hace. (1973, p.5)
Esto nos permite concebir a una naturaleza dejada de lado en el caso
humano, no existiendo una verdad absoluta de la cual aferrarse para obtener
respuestas, sino ver a la humanidad teniendo que crear ese sentido para una
existencia ya dada. Se vuelve pertinente, entonces, pensar en un malestar en la
cultura desde S. Freud, en el que es el orden social mismo el que instaura las
reglas y limita aquellas libertades (1930), siendo esa la responsabilidad elegida
para hacerse cargo, y en realidad no “de todo lo que hace”. Aquel malestar no
será igual para todos/as, si pensamos en las tres dimensiones de análisis antes
citadas, ya que hay desigualdades y asimetrías por las relaciones de poder, de
saber y éticas antes mencionadas.
A su vez, entrelazando a la libertad como concepto con sus propias
cadenas culturales, políticas e históricas, podemos pensar que, como nos refiere
E. Illouz, “la libertad es la marca registrada de la modernidad por antonomasia, es
la reivindicación suprema de los grupos oprimidos, la gloria de las democracias, el
orgullo de los sistemas económicos capitalistas y el motivo de reproche contra los
regímenes autoritarios” (Illouz, 2012, p.86). Pero también, esos hechos históricos
significativos que han alzado tales banderas, se logran vaciar de historia y dan
lugar a un discurso de la libertad que ha servido para otros fines, para una
tecnología del poder siempre perfeccionada, como concebiría Foucault (1975), y
para una psicopolítica del “control de las almas” para Byung-Chul Han (2014). En
su marca actual es la idea individualista que corresponde al neoliberalismo, que
hace un uso de los/as sujetos como objetos, un consumo de los mismos (Bauman,
2005) y sus cuerpos, y las lógicas de propiedad que allí se ponen en juego desde
una subjetivación capitalista (De Miguel, 2015). Si pensamos en el apartado
14

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