¿ Sustancias fisiológicamente no útiles o productos intermedios que se han utilizado en la
reabsorción tubular.
Especialmente importante es la secreción de urea por su actividad modulando la osmolaridad en la
región medular interna renal. Es obvio que la urea, vista como un simple metabolito de desecho,
debe ser eliminada. Pero, además, en el proceso de reabsorción de agua en la nefrona, la actividad
de la urea es clave para formar el gradiente medular, y en consecuencia, reabsorber el agua en el
asa de Henle. Aproximadamente el 50% de la urea filtrada en el glomérulo se reabsorbe en el túbulo
proximal a través de una vía transcelular por un mecanismo pasivo de arrastre de solventes. El
resto, continua sin ser absorbida por la estructura tubular que es impermeable a la urea, hasta
llegar a la parte distal del tubo colector, donde se expresan transportadores de urea que hacen a
esta región de nuevo permeable a la urea. Por tanto, la práctica totalidad de la urea que entra en el
túbulo colector baja hasta la médula interna, incrementando su concentración en el túbulo colector a
medida que desciende. Obviamente, si además se produce reabsorción de agua a este nivel, se
incrementará aún más la concentración de urea en la región medular. Como el colector en esta
región cuenta con transportadores de urea, que además son estimulados entre otros factores por la
ADH, a medida que se incrementa el nivel de urea y/o se reabsorbe agua, la urea sale del túbulo
colector hacia el intersticio. Esto hace que en la zona medular interna se produzca una alta
concentración de urea. A medida que se incrementa la concentración de urea es secretada por
difusión al asa de Henle, incrementando la osmolaridad en esta región, y con ello el arrastre de
agua. Conforme la nefrona va saliendo de la región medular, el proceso se invierte, y la urea retorna
de nuevo al túbulo colector donde volverá a ser reconcentrada y reabsorbida.
Por lo tanto, una gran cantidad de urea simplemente se recicla a lo largo del túbulo, aunque una
parte importante de esta urea pasa desde el líquido intersticial a los capilares peritubulares para ser
llevada fuera de los riñones. Como la urea reciclada desde el espacio intersticial al colector sigue al
agua que no se ha reabsorbido, el porcentaje de urea reciclado depende en gran medida de volumen
de agua en el túbulo colector, y por tanto de la actividad de la ADH. En ausencia de ADH, los
trasportadores de urea tienen menor actividad. Además, el túbulo colector es más impermeable al
agua. Por lo tanto, concentración de orina es menor y tiene menos trasportadores por lo que será
menos reabsorbida y más excretada en la orina. Por el contrario, si aumenta la secreción de ADH, se
incrementa la concentración de urea en el túbulo colector y se facilita su salida, con lo que se
incrementa el gradiente osmótico medular formando orina más concentrada
Relevancia de la función tubular renal:
El producto filtrado en el glomérulo se verá sometido a procesos de secreción (paso de sustancias
desde el plasma a la luz tubular) y procesos de reabsorción (paso de sustancias desde la luz tubular
al plasma en los diferentes segmentos tubulares; lo que determina que al final, la composición de la
orina sea diferente a la inicial filtrada, tanto en los solutos, como en el contenido de agua.
En la actividad del túbulo, se van a integrar mecanismos de transporte que incluyen
- Vía intercelular: movimiento de agua y solutos mediante arrastre por solvente, siguiendo
diferencias osmóticas.
- Vía transcelular: mediante transportadores activos primarios y secundarios, así como mediante
transporte facilitado (antitransporte y cotransporte). Muchos de estos transportadores muestran
saturación por lo que tienen un transporte máximo. También se da la difusión de solutos, muchos de
ellos dependiente del pH pues la forma difusible es la no disociada. El motor de todos los
movimientos de solutos y agua a través de la superficie transepitelial, son las bombas de Na/K
ubicadas en la membrana basolateral.