
ligada al afecto. Es decir que, hay dos tipos de síntomas del retorno de lo reprimido según se privilegie la
sustitución del recuerdo (el contenido mnémico del reproche), o el afecto del reproche.
a) Primer tipo de síntoma (si se privilegia el contenido mnémico del reproche): Si se sustituye el contenido
mnémico del reproche, se produce una desfiguración del contenido mnémico. La desfiguración lo va a
transformar en una escena actual y no sexual. Ahí se produce el falso enlace generando una
representación obsesiva típica. Es decir, los síntomas obsesivos más típicos: las ideas obsesivas. Y se
produce una doble desfiguración: a lo que era sexual se lo sustituye por algo no sexual, y algo que estaba
vinculado al pasado se lo sustituye por algo del presente. Lo que caracteriza a una idea obsesiva es que
tiene un decurso psíquico forzoso, es decir, que no lo puede desviar, uno no puede dejar de pensar en
eso, por más que sepa que no tiene sentido, se le impone al sujeto forzosamente, no puede pensar en
otra cosa, no puede sacarlo de su cabeza. Cuanto más absurda, más afecta, porque el sujeto no logra una
explicación de por qué no deja de pensar en eso. Las ideas o representaciones obsesivas (y los afectos
obsesivos) son los síntomas típicos de la neurosis obsesiva.
b) Segundo tipo de síntoma (si se privilegia el afecto del reproche) Es decir, cuando se pone el acento en
el afecto que está en juego. Los afectos vinculados al recuerdo del hecho traumático eran el reproche.
Como se dijo, el reproche tiene dos caras: uno se reprocha de algo (y ese algo es el contenido de la
representación), pero el reproche también es un afecto, un afecto en el sentido culposo; el que se reprocha
algo se siente afectado por una culpa. Entonces Freud indaga la forma que toman esos afectos en la
neurosis obsesiva, y los va a llamar los afectos obsesivos. Estos afectos obsesivos aparecen como una
sensación inexplicable para el sujeto, transmiten algo del temor del sujeto, o la angustia de recibir algún
tipo de castigo, aunque ellos no sepan explicar por qué. La cuestión de la culpa va a ser muy importante
en la clínica de la neurosis. Los ejemplos que Freud da son:
- Angustia social o religiosa: el sujeto que supone o teme que algo malo le vaya a pasar como forma de
castigo divino. Ej.: “Dios me va a castigar”. Es curioso porque incluso puede darse en sujetos ateos. Como
puede verse en el Hombre de las ratas. Es una sensación medio mágica de que algo le va a pasar malo.
También puede verse la angustia social en cuando se pregunta o piensa que es un criminal. El exceso de
angustia viene de otra cosa.
- Vergüenza: Pero no la vergüenza del síntoma de defensa primaria, que no era perturbadora sino que le
servía al sujeto. Esta es una defensa que al sujeto lo molesta, lo perturba. Esta cuestión de la vergüenza
influye en los sujetos obsesivos muchas veces en su vida social. Por ej.: incomodidad que afecta a un
sujeto cuando debe concurrir a una reunión social. Esa vergüenza es por temer “que se descubra algo”,
que en realidad esta vinculado a un hecho ocurrido en el pasado no a lo que está pasando en el momento.
Quien hizo algo en el pasado tiene miedo que Dios lo castigue, que la sociedad lo castigue, que se sepa,
que los demás lo noten, etc.
- Angustia de tentación: Otro reverso del síntoma de defensa primaria de desconfianza sobre sí mismo,
inescrupulosidad de no hacer algo incorrecto. La angustia de tentación es el temor a que se despierte algo
inconveniente. Por ejemplo, un paciente que estaba preocupado por si en ciertos momentos cuando
estaba jugando con su hija, o esta se sentaba sobre su falda podría llegar a tener algún tipo de erección.
Eso no llegaba a ocurrir, pero el temía que pasara. Se reprocha sobre algo que no está ocurriendo y no
recuerda lo que pasó en el pasado.
- Hipocondría
Todo esto genera que la persona viva muy atormentada, por cosas difíciles de explicar. Los demás le
dicen que se quede tranquilo, pero no los ayuda. Todo esto es generado por síntomas del fracaso de la