N E U R O S I S
(N E U R O S I S O B S E S I V A)
E L A B O R A C I O N F R E U D I A N A D E L A
N E U R O S I S O B S E S I V A
Podemos diferenciar tres etapas en el recorrido freudiano de la neurosis obsesiva:
Primer momento, son los años 1894, 1895, 1896 cuando aparecen las
“Neuropsicosis de defensa”, “obsesiones y fobias”, etc,
Segundo momento, aparece el historial del hombre de las ratas, “Tótem y tabú” de
1907-1909
Tercer momento con los textos “más allá del principio del placer” e “inhibición,
síntoma, y angustia”.
PRIMER MOMENTO (1894-1900)
Estamos en 1895, Freud trabaja en “Obsesiones y fobias” y observa que el mecanismo de la
neurosis obsesiva y el de la histeria tienen una etiología sexual. Las separa de la
neurastenia como hizo con la neurosis de angustia.
Con respecto a la formación de síntomas, la neurosis obsesiva junto con la histeria y la fobia
nos remiten a un conflicto infantil de índole sexual. Mientras que la neurastenia, (la neurosis
de angustia y la hipocondría) nos remiten a un conflicto actual.
Participaban en común de un suceso sexual de seducción en la infancia que en la histeria se
vivía de forma pasiva e indiferente, mientras que en la neurosis obsesiva estaba cargado de
placer y donde el sujeto había participado de forma activa.
La defensa es a raíz del intento de reprimir una representación inconciliable que había
entrado en penosa oposición con el yo del enfermo. Para entender por qué actúa la
defensa tenemos que suponer un conflicto psíquico. Es un conflicto entre el yo y una
representación inconciliable, intolerable, rechazada por el yo. Y el conflicto en esta época
supone un trauma. La etiología con la que Freud piensa las neuropsicosis de defensa es
fundamentalmente la etiología traumática. Esa etiología traumática implica una concepción
que supone de alguna manera que no hay una sexualidad infantil (esto luego Freud lo
modifica: introduce la teoría de la sexualidad infantil en 1905). En esta época Freud pensaba
que la sexualidad aparecía en la pubertad, y que el episodio traumático implicaría un
encuentro con algo sexual en la infancia cuando el sujeto está todavía inmaduro y no puede
asimilar ese encuentro. Y la etiología traumática implica dos tiempos: un primer tiempo
donde eso ocurre pero todavía no tiene una significación sexual, es decir que no tiene eficacia
causal en sí mismo; y un segundo tiempo en la pubertad donde se despierta la sexualidad y la
escena primera se resignifica y cobra eficacia traumática. En este momento Freud piensa que
ha habido algún tipo de trauma sexual en la infancia, eso genera una representación
inconciliable, que pone en juego el mecanismo de la defensa, y que a partir de allí los
caminos divergen por el modo en que se tramita esa representación inconciliable, y
genera distintos tipos de síntomas. Es decir que la defensa frente a la representación
inconciliable consiste fundamentalmente en lo que Freud llamaba “separar la representación
inconciliable del monto de afecto”.
La represión se lleva a cabo quitando de la representación el afecto concomitante. Cuando el
sujeto intentaba olvidar el recuerdo (representación y afecto asociado) sentía que era imposible
y el afecto quedaba libre. La representación no queda olvidada y sí desligada del afecto que va
en busca de nuevas representaciones o ideas. En la histeria este afecto se reflejaba en el
cuerpo y en la neurosis obsesiva el falso enlace se unía a otras representaciones fijándose en
lo psíquico.
Corresponde a la primera nosología freudiana, con el concepto de defensa, la representación inconciliable de
origen sexual patológico.
FREUD, S.: OBSESIONES Y FOBIAS (1895)
Freud afirma que las obsesiones y fobias no pertenecen a la neurastenia y no está justificado
hacerlos depender de la degeneración mental. Son neurosis separadas de un mecanismo
especial.
En toda obsesión hay dos cosas: una idea que se impone, y un estado emotivo
asociado. En las fobias, ese estado emotivo es siempre la angustia. En las verdaderas
obsesiones puede ser la ansiedad, la duda, u otra.
En muchas obsesiones es evidente que el estado emotivo constituye la cosa principal, puesto
que permanece inalterado, en tanto que la idea asociada varía. Además, siempre está
justificado. En estos caracteres consiste el sesgo patológico: el estado emotivo se ha
eternizado, y la idea asociada no es la idea justa, sino que es una reemplazante. Las
sustituidas corresponden a impresiones penosas de la vida sexual del individuo, que se
ha esforzado por olvidar. Sólo ha logrado reemplazar la idea inconciliable.
La sustitución expresaría una disposición psíquica especial. El motivo de ella es un acto de
defensa del yo contra la idea inconciliable. La diferencia con las fobias es que en esta última
el estado emotivo es siempre la ansiedad, el temor. Se puede hablar de dos tipos, fobias
comunes (noche, soledad, muerte) y fobias ocasionales (miedo en ocasiones especiales,
ejemplo, agorafobia). La angustia de ese estado emotivo no de un recuerdo cualquiera.
Corresponde establecer una neurosis especial, la neurosis ansiosa (neurosis de angustia)
cuyo síntoma principal es este estado emotivo. También esta neurosis es de origen sexual. Su
etiología es la acumulación de tensión erótica, provocada por la abstinencia o la irritación
erótica frustrada. Las fobias son una manifestación de estas neurosis ansiosas.
FREUD, S.: NUEVAS PUNTUALIZACIONES DE LAS NEUROPSICOSIS
DE DEFENSA (1896)
CAPÍTULO 2: NATURALEZA Y MECANISMO DE LA NEUROSIS OBSESIVA
En la etiología, unas vivencias sexuales de la primera infancia poseen la misma
significatividad que en la histeria, pero ya no se trata de una pasividad sexual sino de unas
agresiones ejecutadas con placer. Las representaciones obsesivas son siempre
reproches mudados, que retornan de la represión y están referidos a una acción sexual
de la infancia realizada con placer.
En un primer periodo ocurren los sucesos que tienen el germen de la neurosis posterior
(recuerdos sexuales infantiles). A este periodo va a poner término el ingreso en la maduración
sexual. Ahora el recuerdo de aquellas acciones placenteras se anuda a un reproche, y el
nexo con la vivencia inicial de pasividad posibilita reprimir ese reproche y sustituirlo
por un síntoma defensivo primario. Vergüenza, desconfianza de sí mismo, CC moral, son
síntomas con los cuales se empieza el tercer periodo de la defensa lograda (salud aparente).
El periodo siguiente es el del retorno de los recuerdos reprimidos, por el fracaso de la
defensa. Los recuerdos reanimados y los reproches nunca ingresan inalterados en la CC, lo
que deviene CC sin unas formaciones de compromiso entre las representaciones reprimidas y
las represoras.
Junto a estos síntomas del retorno de lo reprimido, se forman otros de origen diverso. Y es
que el yo procura defenderse de aquellos retoños de recuerdo reprimidos, y en esa
lucha crea unos síntomas de defensa secundaria. Estos constituyen medidas protectoras.
Si estos auxiliares consiguen volver a reprimir los síntomas del retorno, se crea una tercera
plasmación: las acciones obsesivas (medidas expiatorias como ceremoniales, preventivas
como fobias y supersticiones, etc.). La defensa secundaria puede tener éxito mediante un
violento desvío hacia otros pensamientos, cuyo contenido sea el más contrario posible.
TRAYECTORIA TIPICA de una Neurosis Obsesiva:
1) PRIMER MOMENTO como Predisposición o neurosis infantil:
a) PERIODO DE INMORALIDAD INFANTIL: si el niño aún no posee una sexualidad, tampoco posee una
moralidad, es decir, no posee un criterio de qestá bien o mal con respecto a lo sexual o corporal, no
tiene una categorización moral de sus acciones. Es en ese contexto que van a acontecer las 2 escenas
(la experiencia pasiva displacentera que Freud llama vivencia de seducción sexual, que se da primero;
y la experiencia activa placentera que Freud llama a veces agresión sexual) fundamentales que
caracterizan a la NO en el primer momento del trauma. Niño inescrupuloso sin ninguna moralidad ni
vergüenza.
b) PERIODO DE MADURACION SEXUAL: está ligado al momento del trauma porque este periodo tiene
que ver con el inicio de la pubertad. Es el segundo momento lógico del trauma. El recuerdo para Freud
se produce de manera inversa al modo en que acontecieron los hechos. Se produce primero el recuerdo
de esa escena sexual activa y placentera, y a su vez, eso despierta el recuerdo de la escena sexual
anterior que es la pasiva y displacentera. Es decir, primero se recuerda lo último que pasó, y eso despierta
los recuerdos más antiguos; primero recuerda lo que hizo y luego recuerda que antes se lo hicieron a él.
A eso se le suma un reproche, el recuerdo engendra reproches. Deviene una representación inconciliable
y se motoriza la defensa. Ese recuerdo de la escena anterior pasiva y displacentera, es como si empujara
en el sentido de la represión.
c) PERIODO DE SALUD APARENTE O DEFENSA LOGRADA. La defensa va a producir un tipo particular
de síntomas. Freud va a distinguir tres niveles distintos de síntomas en la neurosis obsesiva. La defensa
ante esta representación inconciliable va a producir lo que Freud llama síntomas de la defensa primaria,
que son síntomas del éxito momentáneo de la defensa primaria. Se cierra una primera etapa de la cuestión,
que aún no es la neurosis obsesiva en su forma clínica y manifiesta, sino más bien lo que Freud llama
predisposición. (No es la neurosis “desencadenada” pero están todas las predisposiciones para que eso
acontezca). Esta primera etapa de la predisposición termina con un éxito de la defensa, o salud aparente,
se representa una estructura que aun no se ha desencadenado. Fundamentalmente hay que tener en
cuenta que acá Freud esta utilizando un concepto de síntoma que no es el más familiar, es decir que no
se refiere en este caso a un fracaso de la defensa o un retorno de lo reprimido; decir que los síntomas de
la defensa primaria son producto de una defensa lograda implica que estos síntomas cumplen otra función
diferente, que es la de sostener a la defensa, son síntomas a favor de la defensa, no en contra de la
defensa. Los tres síntomas de la defensa primaria son:
- escrúpulos de la conciencia moral,
- vergüenza,
- desconfianza de sí.
Este momento difiere totalmente del primer periodo de inmoralidad infantil, es el reverso del primer período
y ayudan a velarlo; el periodo de salud aparente refiere al niño vergonzoso, incapaz de hacer todo lo que
el primero si haría. Es un niño vergonzoso que desconfía de mismo, “el abanderado”, no es desubicado,
la familia lo ve como el chico ejemplar. Por eso estos síntomas generan el efecto de salud aparente. Los
síntomas de la defensa primaria, entonces, sirven para la defensa. No son síntomas que perturben al
sujeto, al contrario; no perturban al yo, todo lo contrario, lo sostienen. Esto demuestra que pueden estar
las condiciones estructurales para la neurosis pero que esta no acontezca, porque la defensa es exitosa.
(Relación con desencadenamiento de psicosis. Freud dice que el paranoico desconfía de los otros; el
obsesivo desconfía de sí mismo). No puede medirse cuanto puede durar la salud aparente, hay diversas
contingencias, hasta que en un momento empieza la enfermedad propiamente dicha:
2) SEGUNDO MOMENTO como Enfermedad Propiamente Dicha.
Esto se produce por la irrupción de los síntomas ahora si del retorno de lo reprimido, o de fracaso de
la defensa.
Los síntomas de defensa primaria son síntomas de éxito de la defensa y generan salud aparente, son
síntomas egosintónicos porque están en sintonía con el yo, el sujeto no recuerda el trauma pero lo dice
con su síntoma, el síntoma tiene un sentido y ese sentido es interpretable como un sueño un lapsus etc;
Los síntomas del retorno de lo reprimido dan cuenta del fracaso de la defensa y generan la enfermedad
propiamente dicha, son síntomas que molestan, que perturban. “No quiero pensar en eso pero no puedo
dejar de hacerlo”.
En el síntoma algo se satisface por eso es difícil librar al sujeto de su síntoma.
Si es un retorno de lo reprimido, va a ser un retorno vinculado a las representaciones inconciliables de la
infancia. Y eso pone el acento en dos aspectos, o se destaca más bien lo que concierne al contenido de
la representación, es decir que vamos más por el lado de la representación; o se destaca la representación
ligada al afecto. Es decir que, hay dos tipos de síntomas del retorno de lo reprimido según se privilegie la
sustitución del recuerdo (el contenido mnémico del reproche), o el afecto del reproche.
a) Primer tipo de síntoma (si se privilegia el contenido mnémico del reproche): Si se sustituye el contenido
mnémico del reproche, se produce una desfiguración del contenido mnémico. La desfiguración lo va a
transformar en una escena actual y no sexual. Ahí se produce el falso enlace generando una
representación obsesiva típica. Es decir, los síntomas obsesivos más típicos: las ideas obsesivas. Y se
produce una doble desfiguración: a lo que era sexual se lo sustituye por algo no sexual, y algo que estaba
vinculado al pasado se lo sustituye por algo del presente. Lo que caracteriza a una idea obsesiva es que
tiene un decurso psíquico forzoso, es decir, que no lo puede desviar, uno no puede dejar de pensar en
eso, por más que sepa que no tiene sentido, se le impone al sujeto forzosamente, no puede pensar en
otra cosa, no puede sacarlo de su cabeza. Cuanto más absurda, más afecta, porque el sujeto no logra una
explicación de por qué no deja de pensar en eso. Las ideas o representaciones obsesivas (y los afectos
obsesivos) son los síntomas típicos de la neurosis obsesiva.
b) Segundo tipo de síntoma (si se privilegia el afecto del reproche) Es decir, cuando se pone el acento en
el afecto que está en juego. Los afectos vinculados al recuerdo del hecho traumático eran el reproche.
Como se dijo, el reproche tiene dos caras: uno se reprocha de algo (y ese algo es el contenido de la
representación), pero el reproche también es un afecto, un afecto en el sentido culposo; el que se reprocha
algo se siente afectado por una culpa. Entonces Freud indaga la forma que toman esos afectos en la
neurosis obsesiva, y los va a llamar los afectos obsesivos. Estos afectos obsesivos aparecen como una
sensación inexplicable para el sujeto, transmiten algo del temor del sujeto, o la angustia de recibir algún
tipo de castigo, aunque ellos no sepan explicar por qué. La cuestión de la culpa va a ser muy importante
en la clínica de la neurosis. Los ejemplos que Freud da son:
- Angustia social o religiosa: el sujeto que supone o teme que algo malo le vaya a pasar como forma de
castigo divino. Ej.: “Dios me va a castigar”. Es curioso porque incluso puede darse en sujetos ateos. Como
puede verse en el Hombre de las ratas. Es una sensación medio mágica de que algo le va a pasar malo.
También puede verse la angustia social en cuando se pregunta o piensa que es un criminal. El exceso de
angustia viene de otra cosa.
- Vergüenza: Pero no la vergüenza del síntoma de defensa primaria, que no era perturbadora sino que le
servía al sujeto. Esta es una defensa que al sujeto lo molesta, lo perturba. Esta cuestión de la vergüenza
influye en los sujetos obsesivos muchas veces en su vida social. Por ej.: incomodidad que afecta a un
sujeto cuando debe concurrir a una reunión social. Esa vergüenza es por temer “que se descubra algo”,
que en realidad esta vinculado a un hecho ocurrido en el pasado no a lo que está pasando en el momento.
Quien hizo algo en el pasado tiene miedo que Dios lo castigue, que la sociedad lo castigue, que se sepa,
que los demás lo noten, etc.
- Angustia de tentación: Otro reverso del ntoma de defensa primaria de desconfianza sobre mismo,
inescrupulosidad de no hacer algo incorrecto. La angustia de tentación es el temor a que se despierte algo
inconveniente. Por ejemplo, un paciente que estaba preocupado por si en ciertos momentos cuando
estaba jugando con su hija, o esta se sentaba sobre su falda podría llegar a tener algún tipo de erección.
Eso no llegaba a ocurrir, pero el temía que pasara. Se reprocha sobre algo que no está ocurriendo y no
recuerda lo que pasó en el pasado.
- Hipocondría
Todo esto genera que la persona viva muy atormentada, por cosas difíciles de explicar. Los demás le
dicen que se quede tranquilo, pero no los ayuda. Todo esto es generado por síntomas del fracaso de la
defensa. Y como todo esto tan martirizador se le torna intolerable al sujeto, se pone en juego una nueva
forma de la defensa, que Freud va a llamar defensa secundaria, y que va a producir los síntomas de la
defensa secundaria, que al principio van a servir para contrarrestar los síntomas del retorno de lo reprimido,
y después paulatinamente se van a volver también problemáticos.
Es decir, el fracaso de la defensa pone en marcha una defensa secundaria. El yo procura defenderse de
aquellos recuerdos reprimidos, y en esa lucha crea unos síntomas de defensa secundaria. Son
ceremoniales y acciones obsesivas que intentan inicialmente ser medidas protectoras para evitar los
síntomas del retorno de lo reprimido (medidas expiatorias como ceremoniales, preventivas como fobias y
supersticiones, etc.). Son modos de intentar protegerse. Por ejemplo: un sujeto que para poder de irse de
la casa tiene que cumplir con acciones ceremoniales como verificar muchas veces que la puerta este
cerrada, que la llave del gas este cerrada, etc. Si cumple con todo eso, no le va a pasar nada, se puede ir
tranquilo. Pero puede irse tranquilo en un primer momento, porque estas medidas tranquilizadoras
terminan transformándose en algo compulsivo; lo compulsivo es algo que también caracteriza a la neurosis
obsesiva. Obsesivo como curso psíquico forzoso, no puede dejar de pensar en eso. La acción obsesiva
apunta a evitar la angustia, a evitar el punto de malestar. En la neurosis obsesiva el ceremonial responde
a una cuestión de angustia, porque si el sujeto no puede realizar ese ceremonial se angustia; no es lo
mismo que una persona prefiera tener su cama ordenada de determinada manera por ejemplo para dormir,
pero que si no puede ser así no pasa nada; en el caso de la neurosis obsesiva si no logra hacerlo de esa
manera se angustia, por eso se vuelve compulsivo. Lo que empezó siendo una medida protectora, es
decir, un intento de solución, terminó siendo un problema. Un más que se transforma en un menos. Algo
que se torna cada vez más obligatorio, que tiene que realizarlo repetidamente.
La defensa secundaria puede tener éxito mediante un violento desvío hacia otros pensamientos, cuyo
contenido sea el más contrario posible. La raíz de la represión primaria se formó en el síntoma defensivo
de la escrupulosidad de la conciencia moral. La certidumbre durante el periodo de la defensa lograda
impide creer en el reproche que esenvuelto en la representación obsesiva. Los ntomas patológicos
del retorno reciben también creencia sólo pasajeramente. La defensa secundaria es primero prevención,
parece que es solución y luego es tomada por la cuestión compulsiva y se convierte en un problema.
Esto da la pauta de que la NO es como una sucesión de procesos defensivos que termina en fracaso, y
nuevamente la defensa y el fracaso… y que tiene una composición un tanto laberíntica porque se van
formando capas de síntomas, y que tiene una variabilidad clínica muy importante.
FREUD, S.: ACCIONES OBSESIVAS Y PRÁCTICAS RELIGIOSAS
(1907)
Existe una semejanza entre las acciones obsesivas de los neuróticos y las prácticas
religiosas. La gente que pone en práctica acciones obsesivas o un ceremonial pertenece
a una particular unidad clínica: la neurosis obsesiva. El ceremonial neurótico consiste en
prácticas, agregados, restricciones, ordenamientos, que se cumplen de una manera idéntica o
con variaciones que corresponden a leyes. El enfermo es incapaz de abandonarlas, pues
cualquier desvío se castiga con angustia.
Cualquier actividad puede convertirse en una acción obsesiva. Las acciones obsesivas casi
siempre provienen de un ceremonial. Además, forman el contenido de esta enfermedad
prohibiciones e impedimentos (abulias), no permitiendo al enfermo ciertas cosas, y
permitiéndole otras sólo bajo obediencia a un ceremonial preescrito. Es curioso que durante
mucho tiempo la compulsión sólo ocupe las prácticas solitarias, dejando intacta su conducta
social.
La semejanza con las acciones religiosas se sitúa en la angustia de la CC moral a raíz de
omisiones, así como la escrupulosidad con que se ejecutan los detalles.
Quien padece de compulsión y prohibiciones se comporta como si estuviera bajo el
imperio de una CC de culpa de la que él nada sabe. Ésta tiene su fuente en procesos
anímicos tempranos, pero halla refrescamiento en la tentación, renovada por cada ocasión
reciente; y por otra parte genera una angustia de expectativa siempre al acecho. A la CC de
culpa del neurótico corresponde la solemne declaración de los fieles: ellos sabrían que en su
corazón son pecadores, y las prácticas piadosas parecen tener valor de protección.
La neurosis obsesiva es la represión de una moción pulsional que estaba contenida en la
constitución de la persona, tuvo permitido exteriorizarse durante un tiempo en su vida infantil y
luego cayó bajo la sofocación. El proceso de represión en la neurosis obsesiva debe
calificarse como imperfectamente logrado. Así, las acciones ceremoniales y obsesivas nacen
en parte como defensa frente a la tentación, y en parte como protección frente a la desgracia
esperada. Es parte de la índole de la neurosis obsesiva que sus exteriorizaciones cumplan la
condición de un compromiso entre los poderes anímicos en pugna.
Un carácter desvalorizador de la neurosis obsesiva es que el ceremonial se liga a
pequeñas acciones de la vida cotidiana. Sólo se comprende este rasgo cuando se averigua
que el mecanismo de desplazamiento psíquico gobierna los procesos anímicos de la neurosis
obsesiva, esta inclinación al desplazamiento es lo que hace variar de continuo el cuadro de
los fenómenos patológicos y lleva a convertir lo que en apariencia es ínfimo en lo más
importante. En el ámbito religioso también hay una tendencia parecida al desplazamiento.
SEGUNDO MOMENTO (1900-1920)
El segundo Freud, de 1900 hasta 1914-1915, deja de encontrar en el trauma efectivamente
acontecido la causa de la neurosis. Ya no se trata de ver si efectivamente ocurrió o no. Y
en el lugar del trauma, la promoción de la fantasía como productora de síntomas
patológicos. Eso no le va a quitar lugar y peso al trauma, pero le va a dar en todo caso al
trauma otra perspectiva. Le hace lugar más bien a la conexión, ya no entre trauma y síntoma,
sino entre fantasía y síntoma.
En el primer momento es una teoría fundamentalmente traumática, en el segundo momento
de Freud aparece el concepto de pulsión y fantasía (fantasía es fantasma en Lacan).
Freud empieza a entrever que ya no se trata de un trauma contingente como en la 1º teoría en la cual
podría no haberse producido esa 1º escena sexual e incluso podría pensarse que si uno pudiese evitar
esos abusos en la infancia ya no se producirían neurosis porque faltaría su causa. Hay algo traumático
en sí mismo en la sexualidad, lo que es problemático es la pulsión. Cuando introduce el concepto
de pulsión, Freud se ve llevado a introducir el concepto de fantasía.
El segundo Freud capta que lo que pensó como trauma efectivamente acontecido, es una FANTASÍA,
pero que no es opuesta a la realidad sino que se trata de la realidad psíquica. La fantasía es como un
intento de solución, de elaboración de la verdadera cuestión problemática que es la pulsión. Entonces en
este 2º momento, Freud pasa a explorar este nuevo circuito: PULSIÓN-FANTASÍA-REPRESION-
SINTOMA.
Freud dirá que no se reprimen recuerdos sino fantasías. A partir de “Tres ensayos de teoría sexual”
Freud descubre el carácter perverso polimorfo del niño; por lo que no sólo podría ser un adulto que
produce una infracción.
En la histeria el síntoma es la histeria de conversión:
El sujeto reprime las fantasías y en su lugar aparece el síntoma en el cuerpo
Va todo en simultáneo, no es dos tiempos.
Formación sustitutiva como éxito de la represión: ha logrado mantener los contenidos
reprimidos alejados de la cc.
Formación de síntoma como fracaso de la represión: lo tiene que pagar con un síntoma en el
cuerpo.
En la neurosis obsesiva el síntoma son las formaciones obsesivas:
Va todo en sucesivo, hay dos pasos.
Formación sustitutiva como éxito de la represión: períodos de “salud aparente”, como “rasgo
del carácter”. Formación reactiva es una formación sustitutiva. No es una formación del síntoma.
Formación de síntoma como fracaso de la represión: sólo en momentos de fracaso de la
defensa primaria hay formación de síntomas en la defensa secundaria y está contrainvestida
(algo en contra de la moción pulsional).
Estamos en el nacimiento de Tótem y Tabú y de la ley universal de prohibición del incesto. Todo se verá
patente en “El hombre de las ratas”. Lacan, como veremos, lo abordará desde la demanda y el deseo. Lo
anal y la demanda del Otro: la caca. El sadismo tiene que ver con la voz y el superyó.
FREUD, S.: A PROPÓSITO DE UN CASO DE NEUROSIS OBSESIVA
(1909) CASO “HOMBRE DE LAS RATAS”
CRONOLOGÍA
Nombre: Paul
Edad: 22 años al momento de la consulta
Motivo de consulta: padece de representaciones obsesivas ya desde su infancia, con mayor
intensidad hace 4 años.
Descripción del síntoma: Tiene temor que le suceda algo a su padre y a su novia. Tiene
impulsos obsesivos como cortarse el cuello con la navaja de afeitar, idea delirante de que sus
padres conocen sus pensamientos. Compulsión de tener contado entre 40 y 50” cuando cae
un rayo.
Datos biográficos: El padre murió de enfisema a los 9 años
A los 6 años recuerda ver desnuda a una gobernanta y esta permitió
tocarla
Espiaba a una mujer para ver cómo estrujaba sus nalgas. Padecía de
erecciones
A los 9 años su padre lo golpeaba mientras este repetía palabras sin sentido
Primer coito a los 26 años
CAPÍTULO 1: HISTORIAL CLÍNICO
Paul, un joven de formación universitaria se presenta en la consulta afirmando que en los
últimos cuatro años ha estado padeciendo representaciones obsesivas y miedos injustificados
principalmente que le suceda algo a dos personas especiales: su padre y su amada. Además
dice sentir impulsos obsesivos (cortarse con una navaja por ejemplo). La lucha contra estas
ideas lo han hecho perder años de estudio y trabajo. Sus relaciones sexuales son raras, su
potencia normal, su primer coito fue tardíamente a los 26 años.
LA SEXUALIDAD INFANTIL
Como es habitual Freud busca el origen de la patología en su sexualidad infantil y descubre
en ella el germen del trastorno obsesivo. Desde muy temprano, a los 6 años, el sujeto
experimenta junto al deseo obsesivo de ver una mujer desnuda el temor irracional de que su
padre morirá y, a continuación, el despliegue de acciones absurdas para castigarse por haber
tenido esa idea.
Se acuerda de escenas con una gobernanta a la que le pidió permiso para deslizarse bajo su
falda. Ella lo permitió, mientras no dijera nada. Él tocó su vientre y sus genitales. Desde
entonces le quedó curiosidad por ver el cuerpo femenino desnudo. A los 6 años, espiaba
a otra gobernanta cuando estrujaba sus nalgas.
Ya a esa edad padecía de erecciones y una vez acudió a su madre para quejarse. Tuvo la
idea enfermiza de que sus padres podían leerle el pensamiento. Creía que podía suceder algo
malo si él pensaba en ver desnudos y debía hacer toda clase de cosas para impedirlo. Freud
dice que ya a esta edad de 6 años podemos encontrar una neurosis obsesiva, se ve al
niño bajo el imperio de un componente pulsional sexual, el placer de ver cuyo resultado
es el placer de ver desnudas ciertas señoritas que le gustan. Pero junto al deseo obsesivo
hay un temor obsesivo que se anuda a él, pues, toda vez que vea desnudos sucederá algo
terrible. Y aún hay una suerte de algo más: una suerte de delirio o formación delirante que era
que sus padres adivinaban sus pensamientos.
Freud asegura que en la neurosis obsesiva nunca se echa de menos el carácter de la
actividad sexual prematura.
EL GRAN TEMOR OBSESIVO
El desencadenante de la crisis obsesiva del paciente tuvo lugar mientras hacía el servicio
militar. Cuenta que durante la estadía un día realizaron una marcha y en ella él perdió sus
quevedos (gafas). Uno de sus superiores, de tendencias algo sádicas, le describió un modo
de tortura en el que “se adaptaba a las nalgas un recipiente y se metían en él unas cuantas
ratas, que luego…se le iban introduciendo…”. Entonces el paciente tuvo la idea de que ese
tormento le fuese aplicado a su novia y a su padre. Lo llamativo para Freud de esa frase en
plural, es que su padre ya se encontraba muerto por lo cual no queda claro ese temor.
Al día siguiente su superior le entregó un paquete postal que llegó del correo (eran sus
quevedos perdidos) advirtiéndole de que debía pagar el reembolso al teniente A. Pero
inmediatamente surgió en él la idea de que si devolvía ese dinero realmente su padre y
su novia serían torturados. Y quedó preso del dilema entre la obligación de devolver el
dinero y el temor a hacerlo, lo cual degeneró en un viaje surrealista en tren en el que está a
punto de bajarse en cada estación con la intención de volver a la oficina de correos para hacer
la devolución. Entre estos empeños por devolver el dinero, completa el relato diciendo que no
había sido el teniente A ni el teniente B quien había pagado el reembolso sino que era la
empleada del correo. Otro capitán le comunicó que la señorita había estado preguntando por
él.
LA INTRODUCCIÓN EN EL ENTENDIMIENTO DE LA CURA
El joven relata a historia de la enfermedad de su padre, muerto de enfisema 9 años atrás.
Nunca se le pasó por la mente que su padre pudiera morir, cuando encontró en su casa a su
padre muerto, se hizo reproche de no haber estado presente allí. En su fantasía deseaba
encontrarlo en cada habitación. Un año después este recuerdo del reproche empezó a
martirizarlo a punto tal de tacharse de criminal. Ocasionamiento de ello fue la muerte de una
tía. Paul asiste al funeral de aquella tía, pero su tío pronuncia unas palabras que lo dejan
pensando. El tío dijo: “hubo maridos que se lo han permitido todo, y yo sólo he vivido
para mi mujer lamentándose. El tío no menciona al padre de Paul, pero alude a otros
hombres. El paciente supuso que el tío aludía al padre y pone de manifiesto la infidelidad del
padre. El tío niega diciendo “no, nada que ver”. Pero Paul no puede cancelar esa idea del
padre, pone en relieve y destaca las fallas del padre.
Después de dos años y medio de la muerte del padre se reprocha por no haber estado en su
funeral.
¿Cómo explicar esa irrupción de hostilidad hacia sus seres más queridos? ¿Qué se esconde
detrás de la obsesión con la devolución del dinero? Freud vuelve a indagar en la infancia y
consigue que el paciente recuerde que tales impulsos hostiles tienen allí su origen. Recuerda
que a los doce años se había enamorado de una niña que no le hacía demasiado caso así
que fantaseó con que si su padre muriera quizás ella le prestaría más atención. A esta
misma niña le dice que su padre ha muerto, lo cual en ese momento era mentira. El mismo
pensamiento se le había impuesto un año antes de la muerte de su padre, él ya enamorado
de aquella dama, pero a causa de impedimentos materiales no podía pensar en esa
unión. Se impuso esa misma idea el día anterior a la muerte de su padre. Sin embargo, él
está seguro que la muerte de su padre jamás pudo ser objeto de su deseo, siempre fue un
temor. Freud responde que justamente ese amor intenso es la condición del odio
reprimido. Es el mismo gran amor el que no permite que el odio permanezca cc. El
problema es averiguar de dónde proviene este odio.
Relata una acción criminal en la que no se reconoce con su hermano, jugando con armas de
juguete. “Le dije que tenía que mirar dentro del caño del arma y cuando miró le disparé. Mi
propósito había sido causarle un gran daño. Cuando lo hice, me tiré al suelo y me pregunté
¿cómo lo hice?”
Pensar que puede haber deseado la muerte de su padre desata en él arrebatos de culpa
y vergüenza. Freud le explica que a un intenso cariño consciente le corresponde un intenso
odio reprimido. Si el cariño no extingue al odio este permanece agazapado en el inconsciente
escapándose de vez en cuando.
ALGUNAS REPRESENTACIONES OBSESIVAS Y SU TRADUCCIÓN
Las representaciones obsesivas aparecen sin sentido y la tarea consiste en dárselo. Se lo
consigue situándolas dentro de un nexo temporal con las vivencias del paciente.
La hostilidad reprimida hacia su novia se escondía detrás de sus impulsos suicidas. Por
ejemplo, en una ocasión en la que estaba prisionero de sus estudios, su novia tuvo que
abandonarlo para cuidar a su abuela enferma. Su primera reacción fue desear la muerte de
la anciana y, a continuación, imponerse el suicidio como castigo. Otro ejemplo, durante
un verano su novia se había ido a un balneario acompañada por un primo suyo, Dick, que la
cortejaba. Los celos se manifestaron en la normal fantasía de muerte de Dick acompañada de
sanciones como un estricto régimen de adelgazamiento que incluía correr sin sombrero por
las calles bajo el ardiente sol de agosto y a subir las pendientes de la montaña a paso
gimnástico, hasta que la fatiga le hacía detenerse bañado en sudor”. Esta
manía senderista podía concluir con la tentación de arrojarse desde un precipicio.
Otras actividades obsesivas relacionadas con la amada fueron, por ejemplo, las siguientes:
mientras navegaban en barco le ponía siempre una gorra para evitar que le sucediera algo, o
en medio de una tormenta tenía que contar hasta 40 o 50 entre trueno y relámpago, o, y esta
es la más interesante, el día en que su novia se marchó el sujeto tropezó con una piedra en el
camino y decidió retirarla para evitar que el coche de su amada volcara por su culpa. Sin
embargo, minutos después regresó para colocarla en su sitio pensando que esas manías
suyas no tenían sentido. En este caso se observa claramente que la “obsesión protectora
puede sólo significar una reacción -remordimiento y penitencia- contra un impulso antitético, y,
por tanto, hostil”. Es decir, en primer lugar retira la piedra para protegerla lo que significa que
le guarda rencor por haberse ido y, a continuación, la coloca en su sitio alegando que ha sido
estúpido moverla, pero, en realidad, está dando rienda suelta de nuevo a su hostilidad.
Tales acciones obsesivas de dos tiempos, cuyo primer tiempo es cancelado por el
segundo, son de ocurrencia típica en la neurosis obsesiva. El pensar CC las racionaliza.
Pero su significado real reside en la figuración del conflicto entre dos mociones opuestas,
siempre se trata de la oposición amor-odio (ambivalencia).
En ocasiones, el paciente manifiesta tener impulsos de hacerle algo malo a su amada.
Este conflicto entre amor y odio se manifestó también en sus rezos. Durante una temporada
religiosa se impuso la obligación de rezar, tarea que cada vez le llevaba más tiempo, pues en
sus oraciones se introducían deseos hostiles y blasfemias.
OCACIONAMIENTO DE LA ENFERMEDAD
En la histeria es regla que las ocasiones recientes de la enfermedad sucumban a la amnesia,
lo mismo que las vivencias infantiles. En la amnesia vemos la prueba de la represión.
En la neurosis obsesiva sucede de otro modo. Es posible que las premisas infantiles
sucumban a una amnesia, en cambio, las ocasiones recientes se encuentran conservadas. La
represión se ha servido de otro mecanismo: en lugar de olvidar al trauma, le ha
sustraído la investidura de afecto.
En cuanto al ocasionamiento de la enfermedad, su madre había sido criada en el seno de una
familia que explotaba una empresa industrial. Su padre trabaja allí. Antes de conocer a su
madre, supo que su padre había hecho la corte a una muchacha pobre y linda. Tras la muerte
del padre, su madre le comunicó a su hijo que se había hablado sobre su futuro, y uno de sus
primos había expresado su disposición para entregarle a una de sus hijas. Este plan
encendió el conflicto: si debía permanecer fiel a su novia pobre o seguir las tradiciones
familiares del padre y tomar a aquella prima, rica. Solucionó ese conflicto enfermando.
EL COMPLEJO PATERNO Y LA SOLUCIÓN DE LA IDEA DE LAS RATAS
El paciente se encontró en una situación igual a la que había pasado su padre antes y pudo
identificarse con él. El conflicto de la enfermedad era en esencia la disputa entre la
voluntad del padre y su inclinación enamorada (su familia quería que se case con la
prima rica).
El padre fue un hombre de excelentes dotes. Cuando sus hijos crecieron, él no pretendió
elevarse a la altura de una autoridad inatacable, sino que se habían tratado como amigos,
salvo en un único punto. En el ámbito de la sexualidad algo se interponía entre padre e hijo; el
padre había entrado en una oposición con el erotismo del hijo tempranamente
despertado. Varios años después de la muerte de su padre, se le impuso una idea durante la
sensación de placer en un coito “esto es grandioso, por ello uno podría matar a su padre”.
Este paciente no desarrolló ningún onanismo en la pubertad, su quehacer sexual emergió a
los 21 años, poco después de la muerte del padre. Quedaba avergonzado tras cada
satisfacción y pronto volvió a dejar esa práctica.
Freud forjó una construcción: de niño, él había cometido algún desaguisado sexual
entramado con el onanismo, y recibió del padre una reprimenda. Este castigo habría
puesto fin al onanismo, pero dejó como ausencia una enemistad inextinguible contra el
padre y fijó para todos los tiempos su papel como perturbador del goce sexual. Su
madre le había contado de esto, pero él no lo recordaba. Su madre cuenta un relato en el que
él emprendió algo enojoso por el cual su padre le había pegado. El niño, preso de una ira
terrible, no conocía aún palabras insultantes y nombraba cualquier cosa que se le ocurría,
“lámpara, plato”, el padre dijo: “este chico será un gran hombre, o un gran criminal”. A partir de
esto, tuvo gran angustia ante los golpes. Luego se enteró que el castigo fue por morder a
alguien.
El primer gran enigma era por qué los dos dichos del capitán en la época militar le provocaron
tanta emoción y reacciones patológicas tan violentas: el cuento sobre las ratas y su
reclamación de devolver el dinero. Un elemento importante fue que el padre había perdido
una vez en un juego naipez una importante suma de dinero y la habría pasado muy mal sin un
camarada que le preste dinero. Luego buscó al camarada para devolvérselo pero nunca lo
encontró. El recuerdo de ese pecado de juventud de su padre resultaba penoso para Paul.
LA RELACIÓN CON LAS RATAS
Pero volvamos al conflicto principal, ¿por qué fantasea el sujeto con que las ratas ataquen a
su padre y a su novia? La palabra Ratten (ratas) está asociada a Raten, plazos o dinero,
es decir, la herencia que obtendría de su padre cuando este muriera, dinero que le
permitiría sellar su compromiso con su novia. Está claro que el padre aparece como un
obstáculo para su vida amorosa y de ahí la fantasía sádica. Asimismo, dentro del universo
simbólico del paciente, las ratas eran niños (hijos), la rata “roe y muerde y con dientes agudos,
se muestra sucia, glotona y agresiva” y es castigada por el hombre. Esto saca a la luz el
hecho de que a su novia le habían extirpado los ovarios y no podía tener hijos. Aunque
incapaz de reconocerlo, experimentaba cierta hostilidad hacia ella por su esterilidad, de ahí la
fantasía de las ratas.
¿Y la devolución del dinero? El paciente sabía muy bien que a quien adeudaba el dinero no
era a ningún teniente sino a la joven y bonita dependienta de la oficina de correos. Devolver el
dinero significaba, por tanto, abandonar a su novia por otra más fértil.
Su fantasías con las ratas tiene que ver con el fin de su relación y su culpa por intentar
abandonar a la chica por otra más bonita y más fértil. La cuestión es que la característica de
las ratas (muerden, roen, debilitan), le recordaba la condición de los ovarios de su novia,
la cual había sido operada y no podía tener hijos. Desde ese momento las ratas pasaron a
ser su obsesión y con el tiempo decidió estar con la otra chica.
Pero con la otra chica él tenía una deuda que le recordaba la culpa de querer dejar a su
novia. En alemán “Ratten” significa rata y “raten” dinero (deuda). El parecido de ambas
palabras es muy similar, por ello notamos una aflicción en el personaje al momento de
pronunciarlas, pues inconscientemente una palabra le recordaba la otra palabra y también, las
situaciones vividas con dicha palabra. El sentir culpa de dejar a su novia le recordaba el
sacrificio que él no deseaba hacer, recordando a su vez el trauma sufrido cuando era niño: el
deseo de la muerte de su padre para poder estar con la niña. Por eso lo reprimía por
medio de las ratas.
Significaciones del significante RATTEN (ratas)
Alude a hijos (el recuerdo de ver una rata grande devorando el cadáver del padre)
Alude a lo pulsional (él había tenido gusanos en el intestino y había despertado mucho
el erotismo anal que tenía de chico)
Apunta a las deudas del padre: RATTEN (deuda); HEIRATEN (casamiento, el padre no
se casa con la mujer que ama, sino con la rica por conveniencia; En Paul: mujer de la
estatefa postal vs mujer de sus sueños).
Deudas de juego: SPIEL RATEN: El padre era jugador compulsivo
Del caso del Hombre de las Ratas Freud extrae algunas lecciones generales sobre
el comportamiento obsesivo. Por ejemplo, su ambivalencia respecto a la superstición. El
obsesivo suele ser lo suficientemente inteligente como para desechar todas las supersticiones
populares, pero vive preso de sus propias reglas absurdas. Asimismo la dualidad amor-odio
en que se debate suele tener como consecuencia la parálisis de la voluntad así que suelen
ser personas que dilatan al máximo dar solución a sus problemas y fantasean con la muerte
propia o de otros para no tener que hacerles frente. El combate amor-odio en que vive le
conduce, por lo general, a una disociación de la personalidad. Así, por un lado, bondadoso,
alegre, reflexivo e inteligente, y por otro, sádico, perverso y violento. En medio, tristemente
sometido a constantes rituales absurdos para ahuyentar la culpa.
CAPÍTULO 2: SOBRE LA TEORÍA
Algunas particularidades psíquicas de los enfermos obsesivos; su relación con la realidad, la
superstición y la muerte
Algunos caracteres anímicos de los enfermos obsesivos son muy particulares, como en este
paciente. El hombre de las ratas era supersticioso en alto grado, y al mismo tiempo no lo era.
Parecía comprender que esto dependía de su pensar obsesivo.
Esto particular de la neurosis obsesiva podemos explicarlo, en esta perturbación la
represión no se produce por amnesia sino por desgarramiento de los nexos causales a
consecuencia de una sustracción de afecto.
Otra necesidad anímica común es la de la incertidumbre en la vida, o la duda. Es uno de los
métodos que utiliza la Neurosis obsesiva para sacar al enfermo de la realidad. De la
incertidumbre de la memoria se sirve la Neurosis obsesiva para la formación de
síntoma.
En líneas generales, se puede afirmar que las principales características que Freud (1909)
aísla a partir de este caso paradigmático sobre el cuadro obsesivo, serían la ambivalencia, los
síntomas de dos tiempos, la compulsión a la duda y la omnipotencia de los pensamientos.
Respecto de la ambivalencia, Freud (1909) plantea que la misma consistiría en la presencia
simultánea de dos tendencias incompatibles dirigidas hacia un mismo objeto, las cuales no se
cancelarían, sino que subsistirían paralelamente. En consecuencia, el enfermo cae presa de
un debate constante, el cual puede desembocar, a su vez, en la parálisis de la voluntad ante
la imposibilidad de resolver dicho conflicto. Conviene destacar que los síntomas de dos
tiempos y la compulsión a la duda también estarían estrechamente relacionados con esta
cuestión. En efecto, los mencionados síntomas, constituyen la figuración del conflicto entre las
dos mociones opuestas, en donde primero el individuo realiza un acto que satisface una de
dichas mociones y luego realiza un segundo acto que tiene por fin anular las consecuencias
del primero y, por ende, satisfacer a la segunda.
En este contexto, otro de los mecanismos que Freud menciona es el aislamiento, por medio
del cual se sustrae una cosa del mundo de todo contacto. Incluso el propio individuo puede
sustraerse, apartándose de la realidad y refugiándose en la fantasía.
El sentimiento de culpa es otra característica esencial. Este último, se presenta, la
mayoría de las veces, como injustificado y el individuo se hace autorreproches que no están a
la altura del acto que supuestamente los motivó. Sin embargo, según Freud, dicho sentimiento
tiene su fundamento en los frecuentes deseos de muerte inconscientes que, el obsesivo
experimenta, hacia las personas que más estima, en virtud de la ambivalencia afectiva.
Conviene destacar que, si bien este conjunto de particularidades sobre la neurosis obsesiva
subsistirán en el pensamiento freudiano hasta el final de su obra, las mismas sufrirán una
suerte de reordenamiento conceptual. En efecto, dos de ellas serán luego especialmente
analizadas (Freud en 1926 con “Inhibición, síntoma y angustia”), adquiriendo el estatuto de
mecanismos de defensa específicos de la neurosis obsesiva, situables, en pie de igualdad,
junto a la represión. Estas son: la anulación y el aislamiento.
FREUD, S.: CONFERENCIA n° 17, EL SENTIDO DE LOS SÍNTOMAS
(1917)
El psicoanálisis ha sido el primero en demostrar que el síntoma es rico en sentido. La
neurosis obsesiva renuncia en manifestarse en el cuerpo y crea todos sus síntomas en el alma.
La neurosis obsesiva se exterioriza: los enfermos son ocupados por pensamientos que no les
interesan, sienten impulsos extraños y son movidos a realizar acciones que no les depara
contenido alguno, pero le es imposible omitirlas. Se ve así forzado contra su voluntad. Los
impulsos que sienten tienen el más espantable contenido y se protege de ejecutarlos mediante
prohibiciones. Jamás llegan a ejecutarse, el resultado es siempre el triunfo de la huida. Lo que
en realidad ejecuta son las acciones obsesivas, que son cosas ínfimas, repeticiones,
ceremoniales. El enfermo puede desplazar la obsesión pero no suprimirla. Junto a la obsesión
se hace valer en el capo intelectual siempre la duda. El todo desemboca en una creciente
indecisión, una restricción de la libertad.
Los síntomas neuróticos poseen un sentido, lo mismo que las operaciones fallidas y lo sueños.
El sentido del síntoma reside en un vínculo con el vivenciar del enfermo.
TERCER MOMENTO (1920 en adelante)
Este tercer momento está centrado en "Inhibición, síntoma, y angustia". Apunta Freud que los
síntomas son satisfacciones sustitutivas (Más allá del principio del placer). El obsesivo ejecuta
un acto y busca su opuesto (aporta las dos versiones).
Es la época donde Freud trabaja la regresión de la libido a los primeros objetos sexuales y a las
fases anteriores de la organización sexual infantil.
Cuando hablamos de regresión pulsional estamos refiriéndonos a la separación de pulsiones que
antes estaban integradas. Como analizaremos más tarde, la vida pulsional mostra una
ambivalencia y una regresión y fijación en la fase anal. Aparecerá también una relación
sadomasoquista interiorizada presente en forma de tensión entre el yo y un superyó cruel.
Al contrario que en la histeria que hace una regresión hacia los primeros objetos sexuales, la
neurosis obsesiva lo realiza hacia fases anteriores de la organización sexual (fase preliminar de
la organización fálico-anal). Por ello entre sus síntomas existe una suerte de impulso que de
amoroso se transforma en sádico, sorprendiendo al sujeto.
En la segunda tópica de "Más Allá del Principio del Placer" y en "Inhibición, síntoma y angustia",
quedará claro el papel del erotismo anal, el masoquismo primario y la compulsión a la repetición,
efectos de la pulsión de muerte. Esta famosa experiencia de seducción freudiana será revisada
por Lacan cuando afirma que se trata del encuentro del sujeto con el Otro, momento en el cual el
sujeto queda como mero objeto en el circuito del deseo del Otro (lugar donde se constituye) La
angustia está localizada aquí, en este encuentro.

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