Por su lado, los e- cedidos por los H del FADH2 tienen como punto de entrada la ubiquinona,
a partir de la cuál fluyen por los restantes eslabones de la cadena en el mismo orden en que
lo hacen los e- cedidos por los H del NADH.
Como vemos, en el curso de las reacciones de oxidorreducción que tienen lugar a lo largo de
la cadena respiratoria, el potencial de transferencia de los electrones va disminuyendo, de
modo que en cada etapa pasan a un estado de menor energía, que termina
considerablemente reducida cuando abandonan el último eslabón de la cadena. A
continuación, analizaremos en que se gasta esa energía.
Es utilizada para transferir los H+ disueltos en la matriz mitocondrial al espacio
intermembranoso. Ello requiere energía, ya que los H+ deben ser transportados desde un
medio en el que se hallan menos concentrados a otro en el que su concentración es mayor
(transporte activo). El mecanismo que hace posible el bombeo de los H+ no ha podido ser
determinado. No obstante, se sabe que los H+ salen al espacio intermembranoso a través de
algunas proteínas de los complejos enzimáticos que integran la cadena respiratoria, las
cuales actuarían como verdaderas bombas de H+.
Al existir un gradiente de concentración de H+ entre ambos lados de la membrana
mitocondrial interna, se establece un gradiente de pH (más alto en la matriz mitocondrial) y
se afirma el potencial de membrana, que se hace más positivo en el espacio
intermembranoso. Ambos -el gradiente de pH y el potencial de membrana- componen un
gradiente electroquímico.
La fosforilación del ADP es mediada por la ATP sintetasa.
Los H+ y los e- se combinan con el oxígeno atmosférico para formar agua.
Cabe ahora indagar sobre el destino de los e-, los cuales, luego de perder una parte sustancial
de su energía, han abandonado la cadena respiratoria y regresado a la matriz mitocondrial.
Se combinan tanto con el O2, que procede de la atmósfera como con los H+ provenientes
del espacio intermembranoso, lo que da lugar a la formación de H2O. la atracción de los e-
por el O2, se debe a que poseen una gran afinidad por éste, mayor de la que tienen por la
citocromo oxidasa, lugar por donde salen de la cadena transportadora.
Con la formación de H2O culmina la fosforilación oxidativa; se necesitan 4 e- y 4 H+ por O2
para que se produzcan 2 moléculas acuosas. El H2O es uno de los productos finales del
metabolismo (el otro es el CO2); pasa al citosol, desde dónde sale al espacio extracelular para
ingresar en la sangre y eliminarse con la orina.
Los NADH generados durante la glucólisis no ingresan en las mitocondrias.
En presencia de oxígeno, por cada molécula de glucosa se generan 36 ATP.