
Andres Versalius Se graduó magna cum laude el 5 de diciembre de 1537, a los 23 años de edad. Al día
siguiente de su graduación fue nombrado explicator chirurgiae, el equivalente catedrático de Cirugía y
Anatomía, en la misma Universidad y empezó a dar conferencias a los estudiantes. Impartió también
lecciones en las universidades de Bolonia y de Pisa. Su método de enseñanza era revolucionario:
tradicionalmente el profesor enseñaba leyendo los textos clásicos (principalmente la obra de Galeno)
y su exposición era seguida de la disección de un animal, realizada por un barbero-cirujano bajo la
dirección del profesor; Vesalio, en cambio, convirtió la disección en la parte más importante de la
clase, llevándola a cabo por sí mismo, rodeado por sus alumnos.
Para Vesalio, la observación directa era la única fuente fiable, lo que suponía una importante ruptura
con la práctica medieval, basada fundamentalmente en los textos. Para sus demostraciones prácticas
de anatomía, Vesalio rompió con la tradición y él mismo hacía sus disecciones, en lugar de contarselas
a un cirujano. Recopiló sus dibujos de anatomía, para uso de sus estudiantes, en tablas anatómicas
ilustradas. Cuando descubrió que algunos de ellos estaban siendo copiados, los publicó en 1538 con el
título de Tabulae Anatomicae Sex (Venecia, 1538). Tres láminas osteológicas fueron realizadas por
Kalkar, a instancias suyas; tres relativas a visceras (hígado, porta y genitales; hígado y cava; corazón y
aorta) las realizó él mismo. En 1538, publicó una obra sobre la flebotomía o sangría, que era en la
época un tratamiento que se aplicaba a casi cualquier enfermedad, existiendo un debate acerca de cuál
era el lugar más adecuado para la extracción de sangre. El procedimiento defendido por Galeno,
consistía en extraer la sangre de un punto cercano al de la localización de la enfermedad. Sin embargo,
la práctica musulmana y medieval prescribía extraer menor cantidad de sangre de un punto más
distante. La obra de Vesalio apoyaba la opinión de Galeno, basando sus argumentos en diagramas
anatómicos.
Aunque el campo de la medicina seguía dominado por las antiguas enseñanzas del griego Galeno, en
ese momento comenzaban a surgir voces discrepantes que insistían en la necesidad de experimentar,
lo que acabaría dando paso a la Revolución Científica moderna. Miguel Servet, en compañía de
Vesalio, diseccionó cadáveres y realizó descubrimientos interesantes que no dejaría por escrito hasta
tiempo después. Christianismi Restitutio pasaría a la posteridad por contener en su Libro V la primera
exposición de la función de la circulación pulmonar o menor de la sangre. Servet defendía que la
circulación de la sangre, realizada mediante la eliminación de gases nocivos, "de los vapores
fuliginosos por el acto de la espiración" y la infusión de aire, tenía lugar en los pulmones. Sugirió que
la sangre fluye desde una parte del corazón a la otra a través de los pulmones, y no a través de la pared
que separa los ventrículos. Servet sostenía que el alma era una emanación de la divinidad y que ésta
residía en la sangre. El aragonés comprendió que es el corazón el órgano que impulsa a la sangre para
que se oxigene en los pulmones. Para Servet todo obedecía a un mismo gran designio divino, por lo
que dicha descripción, al estar incluida dentro de una obra teológica y no en una de fisiología, no tuvo
ningún impacto científico en ese momento.
Paracelso, un médico y alquimista suizo que, pese a lo controvertido de su figura, revolucionó por
completo la medicina al crear los primeros “fármacos” basados en las propiedades químicas de
distintas sustancias en una época en la que se creía que solo las plantas y hierbas podían ser útiles.
Considerado un precursor de la bioquímica y padre de la toxicología, fue el primero en describir la
clínica de algunas enfermedades infecciosas, además de establecer conexión entre mente y cuerpo,
argumentado en contra de la teoría del dualismo cartesiano, además desarrolló tratamientos para
patologías que en la época se consideraban incurables, Paracelso era un férreo defensor de que para
conseguir progresos en la medicina y la ciencia en general, la única vía era la experimentación. Y es