
Consignar estados de inhibición, incomodidad y/o reacciones anímicas particulares
al dibujar a un personaje o al interrogarle.
- Finalmente, preguntar si está contento con su dibujo; y si tuviera que hacerlo de nuevo si
lo haría parecido o cambiaría cosas.
Importante: No olvidar registrar la composición verdadera de la familia.
Sugerencias generales.
1º La interpretación de un dibujo infantil debe basarse en aproximaciones estadísticas, es
decir, en que la presencia de una determinada característica del dibujo se asocie con una
elevada probabilidad de presentar un rasgo de temperamento o personalidad concreto.
También, desde el posicionamiento teórico del psicoanálisis, se ofrecen algunas
explicaciones. No obstante, de ningún modo, se trata de una ciencia exacta, por lo tanto,
hay que ser prudentes en la interpretación de estas pruebas. Los datos deben analizarse
en conjunto y no tan sólo individualmente. Hemos de tener en cuenta, además, que el
niño es un ser en desarrollo, en constante cambio y no siempre es fácil determinar qué
piensa y por qué actúa de determinadas maneras. Sin embargo, esta reflexión no debe
hacernos perder de vista la gran utilidad de estas pruebas como canal comunicativo y de
conexión con el mundo interior infantil.
2º Las diferentes características del niño que podemos ir
suponiendo del análisis de esta prueba, sólo tiene validez
en tanto en cuanto sean complementadas con otras
pruebas u observaciones. Por lo tanto, sólo nos permiten
formular hipótesis de trabajo que luego debemos
contrastar con otras pruebas. La peculiaridad de cada
niño, de cada caso, hace muy difícil establecer el mismo
significado incluso para dibujos muy parecidos. De aquí la
necesidad de este tipo de pruebas sean subordinadas o
complementarias de otras más objetivas.
3º Las interpretaciones del dibujo deberán tener en cuenta la edad del niño. Una misma
característica puede tener diferentes significados según la edad.
4º El dibujo debe analizarse en varios niveles. Primero en su conjunto, teniendo en cuenta
aspectos de la situación general en el papel tamaño, forma; distancia de los personajes;
presencia o no de elementos añadidos (animales, objetos, etc). En segundo lugar, hay que
analizar individualmente cada figura representada: su tamaño, forma, situación respecto a