
La tasa de crecimiento del PBI. El crecimiento estudia las causas del crecimiento de la producción. Cuando
una economía experimenta un crecimiento notable se crean puestos de trabajo y el bienestar general de los
individuos crece. Lo contrario ocurre cuando la economía no crece suficientemente o incluso decrece. La
tasa de crecimiento es la tasa porcentual de aumento del conjunto total de bienes y servicios producidos por
una economía, esto es el Producto Bruto Nacional Real a lo largo de un período de tiempo determinado.
Los objetivos de la Macroeconomía son:
Alcanzar un elevado nivel y un rápido crecimiento de la producción y del consumo. El indicador más amplio
de la producción total de una economía es el Producto Interno Bruto (PIB). Donde, un crecimiento sostenido
a largo plazo del PIB real se conoce como crecimiento económico. Es importante el logro de este, con pleno
empleo, donde haya equidad en la repartición de los beneficios y que sea sostenible en el tiempo.
Lograr una tasa de desempleo baja y un nivel de empleo elevado. Generalmente, el desempleo se mide
mediante la tasa de desempleo, que es el porcentaje de la población activa que esta desempleada. La
población activa esta formada por todas las personas ocupadas y todos los desempleados que están
buscando trabajo.
Tasa de desempleo: Cantidad de desocupados. 100
Población activa
Cuando la producción está creciendo, la demanda de trabajo aumenta y la tasa de desempleo se reduce.
Alcanzar la estabilidad del nivel de precios. Lograr una baja inflación o un nivel general de precios estable es
un objetivo macroeconómico clave, pues los fuertes crecimientos de precios distorsionan las decisiones
económicas de las empresas y de los individuos, y, por lo tanto, impiden una asignación eficiente de los
recursos.
El indicador más frecuente del índice de precios es el índice de precios al consumidor (IPC), que mide el
costo de una canasta fija de bienes generalmente adquiridos por el consumidor medio. Las variaciones del
nivel de precios se conocen como tasa de inflación, que refleja la tasa de crecimiento o el descenso del nivel
de precios de un año respecto a otro.
El equilibrio fiscal. El déficit público, medido como la diferencia entre los gastos públicos y los ingresos
públicos, es un indicador del grado de equilibrio o desequilibrio de la actuación del sector público. Según
cual sea la cuantía del déficit público, así serán las necesidades de financiación de las administraciones
públicas. Por lo tanto, es de suma importancia el equilibrio de esta variable económica.
El equilibrio en el sector externo. Las relaciones de un país con el resto del mundo se recogen en la balanza
de pagos. Al ser un documento contable, siempre está en equilibrio, por ello lo que interesa es el saldo de
determinados grupos de transacciones. Así, un déficit en el saldo de la balanza por cuenta corriente, es decir,
cuando las importaciones son mayores que las exportaciones implica que el país en cuestión está
absorbiendo más recursos de los que produce, y el déficit debe equivaler al préstamo recibido del resto del
mundo.
¿Cómo se logran los objetivos? Mediante la
contabilidad nacional: mecanismo estadístico de la situación económica
(flujo real: todo lo relacionado a la variable producto) y financiera (flujo nominal: ingresos de la economía, cómo se
financia). Mide la actividad de una economía a lo largo de un período, generalmente un año, registrando las
transacciones realizadas entre los diferentes agentes que forman parte de dicha economía. El más significativo es el
PBI, Producto Bruto Interno, indicador que mide el valor monetario total de los bienes y servicios finales producidos
para el mercado dentro de las fronteras del país, en un año dado:
Valor monetario porque permite agregar en una única unidad.