primeras informaciones de lo que al cabo de unos años, en 1922, sería Los
argonautas del Pacífico occidental.
El exhaustivo trabajo de campo que Malinowski llevó a cabo en las
Trobriand a lo largo de dos años tenía escasos antecedentes en aquella
época. Tal vez podrían citarse dos casos: el de Franz Boas, el gran pionero
de la antropología norteamericana, que en la última década del pasado siglo
trabajó in situ entre los esquimales, y que más tarde dirigió la Jesup North
Pacific —expedición que estudió minuciosamente las relaciones entre los
aborígenes del Nordeste asiático y los de Norteamérica—; y el de C. G.
Seligman —maestro, por cierto, de Malinowski—, A. C. Haddon y
W. H. R. Rivers, que en 1898 recorrieron el estrecho de Torres y Nueva
Guinea, con el objeto de recoger material etnográfico de aquella zona. No
es casual que Malinowski dedicara Los argonautas del Pacífico occidental
a su maestro y amigo C. G. Seligman.
En la actualidad, cuando el desarrollo de la ciencia antropológica ha
invalidado algunas de las hipótesis que Malinowski consideraba centrales,
el trabajo de las islas Trobriand permanece intacto en su carácter de
modélica investigación de campo.
La gran lección que se encierra en Los argonautas del Pacífico
occidental es la de que no es posible el conocimiento antropológico si el
investigador no se «sumerge» en la vida de la comunidad primitiva objeto
de su estudio.
Esto que hoy parece tan elemental no lo era tanto en la época en que
Malinowski viajó a Nueva Guinea. De modo que el requisito que este gran
antropólogo legó a través de su obra es el de la necesaria convivencia con
los primitivos, y el de la transmisión de las vivencias que el antropólogo ha
tenido mientras ha estado trabajando en el campo con ellos. El lector que
abra las páginas de Los argonautas caerá en seguida en la cuenta de que no
se encuentra ante un sesudo trabajo teórico y erudito, sino ante un libro que,
además de su necesario rigor conceptual, tiene la fuerza de un relato, el
atractivo de una narración en la que se le cuentan hechos fabulosos (así. por
ejemplo, todo el ceremonial que envuelve los preparativos y el desarrollo
del kula, esto es, del sistema de intercambio comercial que ponían en
práctica los nativos de las Trobriand).