LAS ESTRUCTURAS CLINICAS EIDELSZTEIN
Cap 2: El objeto a y el intervalo: una clínica “más allá del padre”.
Las estructuras clínicas están estructuradas entre sí. Se parte del supuesto de que existe
una lógica que articula entre a las estructuras clínicas. Entonces, un abordaje lógico de
las estructuras clínicas es posible pq hay una estructura de las estructuras clínicas. Todo el
resto de las elaboraciones girará en torno de esta afirmación. Cada término como por ej
“fobia” o “perversión”, será planteado en función del sistema de oposiciones de la
estructura en el que se halla comprendido, y no como la descripción de entes que
existirían como tales por capricho de la naturaleza. Una lógica rige el ordenamiento de las
estructuras clínicas.
a) Clínica: del griego klinicos, designaba al que visitaba al enfermo que guardaba cama; es
un derivado de kline (cama o lecho). En la historia de la medicina, el surgimiento de la
clínica en el sentido moderno, implica un cambio de posición muy fuerte del médico. El
médico, durante largos periodos de la historia, tuvo como principal función, además de
ser el receptor de las demandas causadas por sufrimiento, ayudar (a veces lo a morir) a
los enfermos en las formas pautadas por los ritos de cada cultura. La función del médico
no era necesariamente la cura, con relación a la enfermedad, muchas veces solo debía
proceder en la forma que los ritos estipulaban, especialmente “conjurarlos”. A partir del
surgimiento de la clínica moderna, la maniobra médica empezó a ser deducida de aquello
que indicaba el padecer establecido por lo que sucedía en la cama, lo que hoy se
denomina el dato clínico sobre una interpretación científica de ese hecho.
En la clínica psicoanalítica no se trata del enfermo postrado en la cama, pero si del sujeto
recostado en el diva. El uso del diván en el dispositivo analítico no responde a ritos o
costumbres responde a la estructura de la clínica psicoanalítica. Se utiliza el diván por
cuestiones estructurales aunque, por lo general, oscuras.
Para que sirve el diván? Con que función? El diván es una herramienta con la que se
cuenta para acotar lo imaginario que la experiencia inevitablemente conlleva: que las
imágenes (gestos, vestimenta) no velen lo que está más allá de ellas. La clínica
psicoanalítica no es una clínica de la mirada, sino de la escena y una lectura montada
sobre ella, pero no se trata solo de eso.
Debe precisarse que el analista no se ubica a los pies del diván, como el psicoanalista de
las películas, sino por detrás, haciendo que, por su posición, la atención de ambos en la
escena se centralice en torno al decir, más aldel juego de las miradas o de un supuesto
diálogo. Además el diván introduce en la experiencia analítica las connotaciones sexuales
que el acostarse y el lecho tienen para los sujetos adultos, el diván incorpora en la escena
psicoanalítica el lugar de la sexualidad, pero como lugar vacío. (en el diván uno esta solo,
sexualidad del sujeto pero solo, solo entra uno en el divan)
La experiencia se localiza en la intersección de la estructura del sgte y el cuerpo, por ello
su relación con el lecho y la práctica médica.
Los analistas operan en la articulación de la estructura del significante y del cuerpo, y por
eso es requerido el diván los puntos es el lugar donde se aloja el cuerpo y su sufrimiento,
cuando esté vale por algo situado más allá de su imagen o del puro significante. Entonces,
la práctica psicoanalítica se ubica entre el decir y su relación al goce del cuerpo.
Así, dada la presencia del término clínica en la expresión estructura clínica, se hace
presente inexorablemente toda la temática vinculada al cuerpo, las pulsiones y el goce, en
suma, la cuestión del malestar y el sufrimiento que connota de forma esencial lo que en
psicoanálisis quiere decir estructura. Para el psicoanálisis el uso de la estructura es clínico,
implica el cuerpo y la relación que con él mantiene el sujeto. Se postula así como una de
las diferencias fundamentales entre el psicoanálisis, la lingüística, la gica simbólica y la
matemática, el hecho de que para los psicoanalistas, la estructura es siempre concebida
con cuerpo, siempre se la haya asociada a la presencia del cuerpo y del dolor.
Se deben articular entre si la clínica médica y la clínica psicoanalítica. La aparición del
psicoanalista significa la necesidad producida, en cierto momento del desarrollo del
malestar en la cultura en occidente, de un determinado relevo de la función desarrollada
hasta el momento, por el médico. ¿Cómo? Ser receptor de las demandas por sufrimiento
o dolor. El médico moderno, al creerse científico en lugar de practicante, al sostener su
práctica cada vez más en las diagnósticos hechos por dispositivos impersonales
desarrollados por la tecnología y ser cada vez más distribuidor de fármacos, ha dejado de
ser quien como sujeto se hace el receptor o destinatario de las quejas por el padecer de
otro sujeto.
En la medicina moderna, lo terapéuticos se confunde con lo estrictamente curativo coman
el sentido de recuperar la salud perdida. "Terapon": el que brinda cuidados a un enfermo.
Lo terapéutico era más bien la posición de alguien dispuesto a acompañar, ayudar y
brindar cuidados al personaje importante o al enfermo. Terapéuticos significaba el que
amaba rendir servicios en sentido médico al sujeto apto para cuidar a personas que
padecen. Cada vez más el sujeto de la sociedad científica padece de dolores que tienden a
su cronificacion. Se habla de la cultura del dolor, quizá convendría también postular el
dolor de la cultura, cuyo incremento quizás se relaciona con que a mas medicamentos
menos médicos y que a más ciencia menos terapéutica, que produce finalmente más
dolor.
Foucault en “el nacimiento de la clínica destaca que en el fin del siglo 17 los médicos que
preguntaban ¿qué tiene usted? Pasaron a preguntar ¿dónde le duele? Hoy el “Ud, no
tiene nada”, implica le olvido de que, a pesar de ello, muchas veces es verdad que duele.
Dado este corrimiento del Médico, por efecto del cada vez más amplio apoyo sobre los
medios impersonales de diagnóstico y tratamiento aportados por la ciencia y la tecnología
y reclamados por los pacientes, la verdad subjetiva del dolor o sufrimiento debido ser
recibida por una figura social nueva: el psicoanalista.
El psicoanalista es la única oferta moderna, racional y particularizada de recepción del
sufrimiento subjetivo con estructura de verdad y más allá de un trastorno de los tejidos o
células.
B. Estructura: estructura clínica implica la utilización de la noción de estructura, cuya
definición según Lacan es: conjunto co-variante de elementos significantes; se trata,
entonces, de las nociones matemáticas de conjunto y de covariancia, asociadas a la nación
lingüística de significante.
1) Conjunto: en matemática ni conjunto ni elemento ni pertenencia poseen una definición
formal. Como noción implica operar con una colección de elementos esencialmente
enunciativa que, por lo tanto, no tiene necesidad de referente real alguno. Es la mera
enunciación de una colección de elementos, precisamente definidos y que se caracteriza
por que “…evita las implicaciones de la totalidad o las depura”. Es una modalidad
matematizada de operar con la enunciación de una totalidad de elementos, obviamente,
los de tal conjunto pero que estudia los efectos de considerar tal colección como un todo;
“todo” que se convierte a su vez en un objeto que no posee referente.
El estudio del conjunto y su relación con el problema de la totalidad completa, produjo,
desde el comienzo mismo del desarrollo de la teoría de conjuntos, una serie de paradojas
matemáticas. Entre ellas:
a) paradoja de Cantor: paradoja del conjunto de todos los conjuntos
b) paradoja de Rusell: paradoja del conjunto de todos los conjuntos que no son elementos
de sí mismos.
c) paradoja de Burali-Forti: paradoja del conjunto de todos los números ordinales
d) la paradoja de todos los conjunto equipotentes. Si el conjunto es considerado un todo
completo, produce paradojas inevitables.
En psicoanálisis se requiere una noción de estructura considerada como un todo no
completo, o sea, tanto completo como incompleto. Toda lengua es completa para
significar todo lo que un hablante de la misma necesite o quiera comunicar. En este
sentido, no le falta nada y es definida como “batería del sgte” para Lacan. A su vez, toda
lengua incluye en sí misma la falta, lo que Lacan designa mediante la expresión “tesoro del
sgte”. Todo tesoro por más inmenso que sea no puede ser todo el oro del mundo.
Entonces, es necesaria una noción que articule íntimamente todo y no-todo, la de
conjunto cumple con este requisito.
Que el no-todo domine la noción de estructura es de especial importancia, a la hora de
aplicar tal noción al sujeto hablante. Siempre que se opera con el sujeto hablante la
noción de no-todo es requerida. La estructura que comprende N.O, histeria, fobia,
perversión, psicosis, etc incluye en a las estructuras clínicas, pero no implica por ello el
universo, salvo que caiga en profundas paradojas. No todos los sujetos hablantes quedan
incluidos en alguna de las estructuras clínicas, la estructura de la clínica engloba a las
estructuras clínicas, no a los sujetos. Por lo tanto, no es correcto considerar siempre a
todo sujeto incluido en una estructura clínica. En ese sentido es a nivel del sujeto donde se
produce una dimensión del no-todo en las estructuras clínicas.
Pero si un sujeto no queda necesariamente comprendido dentro de una estructura clínica,
entonces ¿dónde? No se sabe. En la enseñanza de Freud está constantemente afirmado
que no-todo sujeto no que no es psicótico ni perverso, ni neurótico. Cuando él se refiere a
“los neuróticos”, no habla de los sujetos que no son psicóticos, ni perversos, sino de los
aquejados de neurosis que no equivalen al resto. Esto último no fue tomado por la gran
mayoría de sus lectores, que hicieron de las estructuras clínicas una forma de clasificar a
las personas, siguiendo una tendencia propia a la sociedad científica. Lacan es el primero
que hace de esta posición un desarrollo teórico preciso, a través del estudio de la noción
de estructura y de la función del no-todo. Para él tmp todos los sujetos son neuróticos,
salvo los perversos y los psicóticos.
La estructura de la clínica, que se caracteriza por ordenar a las estructuras clínicas pero a
los sujetos, tampoco se caracteriza por ser una estructura que incluya todos los tipos de
casos que el psicoanalista puede llegar a encontrar como demanda para su intervención.
Existe una serie numerosa de padeceres tipificados, conocidos y descritos desde hace
mucho tiempo, tales como la melancolía, la hipocondría, las adicciones, las neurosis
actuales, etc, q implican consultas e intervenciones clínicas frecuentes y regulares,
analíticas o no, a pesar de lo cual ellas no encuentran un lugar lógico preciso de
articulación dentro del cuadro de estructuras clínicas.
La estructura de las estructuras clínicas que se propone se caracteriza por distinguir entre
intervalo o extracción del objeto a y neurosis o perversión. Si no se convierten en
sinónimos la operancia de la metáfora paterna con las neurosis y al no funcionamiento de
la misma con la psicosis, entonces se puede afirmar que no-todo sujeto determinado por
la metáfora paterna es neurótico ni todo sujeto para el que no opere la metáfora paterna
será psicótico. Se trata verdaderamente de un no-todo, tanto en el sentido de que no
incluye ni a todos los sujetos ni a todos los modos fijos que puede adquirir el padecer.
Justamente, debido al no-todo, siempre restará una incompletud en el saber de la
estructura.
2) Co-variante: cambio que coincide con otro. Designa el hecho de que uno de los
elementos, es, no lo que él aparenta ser, sino un lugar vacío en el sistema de relaciones
que mantiene con todos los otros. Su valor dependerá de la co-variancia, ya que no pose
una relación fija con ningún otro elemento del sistema o por fuera de él. Cada uno de los
elementos será una pura diferencia respecto de todos los otros. La co-variancia permite
distinguir entre estructura y otro tipo de sistemas u organizaciones de elementos, ya que
en ella los elementos co-varian, o sea, carecen de identidad propia y además, al cambiar
uno de ellos, cambian necesariamente todos los otros.
En el seminario 3 “las psicosis” es esencialmente estructural. Se hallan en él varias
definiciones de estructura, todas ellas en el sentido de la co-variancia:
“…sistema correlativo de elementos que toman su lugar sincrónica y
diacrónicamente unos en relación a otros”
Tanto a nivel del Otro como conjunto sincrónico, como a nivel de la cadena sgte, reina la
co-variación. Será en la anticipación, en la retroacción y en las conexiones metonímicas y
sustituciones metafóricas de cada elemento con los otros, donde se establecerá el valor
de cada uno de ellos dentro del sistema, valor en el cual ninguno consiste.
Lacan afirma que el conjunto de sgtes es un “…sistema sincrónico de los acoplamientos
diferenciales”
La co-variación de los elementos implica que todos ellos son “diferenciales”, puras
diferencias que logran adquirir valor en el sistema sincrónico de relaciones reciprocas (al
nivel de la lengua) o en el diacrónico (a nivel de la cadena sgte). Si el orden del sgte es tmb
un conjunto co-variante, entonces se desprenden dos consecuencias:
Si uno desaparece cambia todo el conjunto, como en el caso de la forclusión del
sgte del Nombre-de-padre. “La falta de un sgte lleva al sujeto a poner en tela de
juicio el conjunto del sgte”
Si uno se agrega, tmb cambia el conjunto. Ej: “Jesucristo” “Psicoanálisis”
3) Sgte: es la manifestación material de una serie finita de fonemas, o sea, de los
elementos diferenciales últimos del lenguaje. Los sgtes son discretos, justamente por no
ser otra cosa q serie de fonemas, y además, su número, en la batería del sgte es finito
tmb. Se trata de un conjunto finito de combinaciones de los elementos del conjunto finito
de fonemas. Como tal no significa nada, y su capacidad de significar depende del sistema
de co-variación, tanto en el ámbito de la cadena sgte q brinda los significados particulares,
como en el ámbito de la batería o del tesoro del sgte (conjunto sincrónico), para la
cristalizaciones social del sdo (diccionario). Pero ella, aun siendo compartida por un
número importante de los sujetos hablantes de una determina lengua en un momento
histórico preciso, es sólo aparente o ilusoria, ya que basta con cambiar de contexto
cualquier sgte para que siempre sean insuficientes todas las definiciones del diccionario
para el establecimiento del sdo q posee en una ocasión.
A pesar de no ser un todo completo, es posible realizar un análisis en el que las hipótesis o
conjeturas sobre la combinatoria de los elementos puedan ser elaboradas y agotadas.
Sostener la noción de estructura del sgte, analizarla, estudiarla y aplicarla en psicoanálisis,
posee una finalidad de inteligibilidad q, a pesar de carecer de garantía, es el horizonte de
su valor científico. Aunque la estructura del sgte no es observable en la realidad, a pesar
de que ella no es un fenómeno en misma, incide y opera en forma fundamental en la
realidad del sujeto humano hablante.
La estructura del sgte es una maquina q determina la realidad del sujeto hablante,
maquina q Lacan equipara a una turbina, que en su esencia es una cadena de ecuaciones
físico matemáticas y que agregada a una casaca natural realiza la energía.
La estructura del sgte sobre la q se fundan las estructuras clínicas es:
Un conjunto, osea, un conglomerado de elementos, q no constituyen una totalidad
completa (no-todo). No toda agrupación de elementos es un conjunto, entonces,
tmp toda agrupación de elementos será una estructura.
La relación fundamental q guardan entre si los elementos de la estructura, tal
como es concebida en psicoanálisis, es la covariancia.
Sus elementos son los sgtes, q se caracterizan por ser: discretos, en numero finito,
y todos variables dentro del sistema de las relaciones sincrónicas y diacrónicas,
existentes entre ellos. Lo que los hace esencialmente insignificantes.
Un conjunto sobre el q a pesar de no ser un todo completo, es posible realizar un
análisis o calculo en el que todas las hipótesis sobre las combinatorias de sus
elementos puedan ser agotadas. Este análisis exhaustivo nunca llegara a certeza
pero es apto para ser tratado de forma racional.
Opera en toda realidad humana donde se produce, pero en forma oscura. Lo que
refuerza la necesidad de su análisis lógico y el valor del estudio de sus
combinatorias posibles.
El psicoanálisis no labora con el sgte en estado puro, sino en la articulación de la
estructura del sgte y del cuerpo. La noción de sgte en la práctica psicoanalítica debe ser
transformada en la noción de letra. Su campo implica necesariamente la particularidad del
sujeto, y la articulación al sufrimiento del cuerpo, opera CON la letra. Pq la letra será el
sgte esencialmente localizado. La esencia del sgte radica en su localización.
En la práctica analítica es requerido el siguiente recorrido:
a) Se debe abandonar la idea q sostiene q a cada sgte se le asocia un sdo, lo q se
representa:
b) hay que sustituirla por aquella que afirma q entre sgte y sdo hay una barrera resistente
a la significación, lo q impide aceptar q exista una relación biunívoca entre ellas:
S
s
c) el sgte vale para el sujeto en función de su localización en la cadena, localización q se
representa de la siguiente forma: S
1
S
2
. Donde el sgte cobra el valor de letra (localizado en
la cadena sgte) y está siempre asociado al mero. Conviene destacar q en las 2 últimas
representaciones “sgte” esta escrito “S” una letra q se “lee” sgte.
Dado q el sgte como letra siempre va a estar localizado tanto en el cuerpo como en la
cadena sgte, se hacen necesarias nociones q articulen fundamentalmente el cuerpo y la
cadena sgte, la más importante de estas es la castración.
La castración, en la enseñanza de Lacan, es la falta de un elemento en la cadena sgte tanto
como la falta de una parte en el cuerpo. Tal falta en el cuerpo biológico es de doble índole.
Por una parte, dada la función de la estructura del sgte, se puede afirmar q la falta en el
cuerpo es falta de goce, en el sentido de cierta pérdida de satisfacción propia del malestar
en la cultura. Desde Freud, el psicoanálisis destacó el hecho fundamental de q toda
satisfacción q se incremente, llega un momento en q se hace displacentera, al igual q toda
insatisfacción, pasado cierto nivel, se hace en cierta medida placentera. Hay una pérdida
de satisfacción corporal por efecto de la cultura y además, falta la posibilidad de una
satisfacción o insatisfacción completas.
No todo el cuerpo biológico pasa al orden sgte, siempre resta una parte q no lo hace. Tal
dimensión de la carne y el hueso q resiste a la transformación causada por el sgte, es la
otra cara del no-todo de la castración en el cuerpo. Siempre restará algo del cuerpo q, a
pesar del sgte, no pase a integrar el campo de este último; es lo que Lacan designa “goce”.
Es la articulación de los sgtes en la cadena sgte la q introduce la falta en ser en la relación
con el objeto, tal falta en ser introducida por esta articulación será lógicamente localizada
además de estar en los agujeros del cuerpo, tmb en el lugar de la articulación misma, esto
es, en el intervalo entre los sgtes.
La noción de castración requiere de la articulación de estas dos dimensiones de lugar, el
cuerpo y la cadena sgte, con sus faltas respectivas. Estas faltas, agujeros en un caso,
intervalos en el otro, establecidos en la particularidad de un caso, intervalos en el otro,
establecidos en la particularidad de un caso, cobraran en los próximos capítulos un lugar
privilegiado para la concepción y distinción de las estructuras de la clínica.
No se puede decir que haya como tal un síntoma que, por ej, sea en si mismo obsesivo,
por fuera del sistema de relaciones con los otros elementos de la estructura. Por fuera de
la estructura obsesiva, no hay síntoma obsesivo, si existen síntomas de apariencia o forma
obsesiva pero no obsesivos como tal. Pq la noción de estructura en el sentido q le da
Lacan, implica la co-variancia de los elementos en juego dentro de esa estructura.
Todos los elementos son obsesivos en una estructuración obsesiva; obsesión quiere decir
un tipo de estructuración de los elementos en el conjunto co-variante, pero ninguno de
ellos consiste en la propiedad obsesiva propiamente dicha. Separados del conjunto, no
hay fantasma obsesivo, no hay síntoma obsesivo y no hay deseo obsesivo, si uno es
obsesivo estrictamente hablando, los otros tmb lo son.
Los términos “deseo”, “fantasma”, “síntoma”, son ellos mismos sgtes, q como tales no
significan nada y q en cada estructura clínica co-varían. Así, o todos son histéricos en el
sentido en q participan de un conjunto de esa índole o ninguno lo es. De la misma forma,
cabe sostener q histeria, obsesión, perversión, etc son términos co-variantes de n
conjunto el de las estructuras clínicas.
La ventaja de sostener q las mociones de deseo, pulsión, obsesión, fobia etc son sgtes
dentro de un conjunto incompleto y covariante, radica en q para cada analizante, para
cada caso en particular, al aplicar cualquiera de esas nociones, entonces no se sabe lo q
son por fuera de la estructura q las comprende y q se debe establecer, tanto en el ámbito
de la estructura clínica como en el ámbito de la estructuración exclusivamente particular
del caso.
De esta forma se desvanece toda posibilidad de clasificación de síntomas. Cuando se dice
“síntoma perverso” debe saberse q o bien se hace una descripción por su forma, un uso
imaginario del mismo, o bien se cuenta con la posibilidad de hacer el diagnóstico de la
estructura clínica, donde tal elemento se connota.
El analista no sabe, opera desde un fundamental no saber, y no sabe pq opera con una
estructura de sgtes incompleta, en la cual los elementos no significan nada en mismos.
Establecer, para cada caso, q se trata de obsesión, fobia, o perversión implica sostener q
trata de tal sistema de co-variancia. Si se parte de la noción de estructura, ya no se puede
hablar s de elementos aislados, como tales dan o no dan la estructura, ya q cada
elemento del conjunto la indica tanto como no lo hace.
El planteo comprende niveles de integración crecientes, tal como sucede en el lenguaje.
Tanto deseo, fantasma, pulsión, etc se articulan como elementos del conjunto “estructura
clínica”, como obsesión, histeria, perversión, etc se articulan como elementos del
conjunto de la estructura de las estructuras clínicas. Del lugar desde donde se lo mire,
cada uno de estos términos no es más q un elemento diferencial. Pura diferencia respecto
de todos los otros comprendidos dentro de su conjunto correspondiente de co-variancia.
Tanto deseo, fantasma, pulsión, etc se articulan como elementos del conjunto de
estructura clínica, como obsesión, histeria, perversión, etc se articulan como elementos
del conjunto de la estructura de las estructuras clínicas. Del lugar desde donde se lo mire,
cada uno de estos términos no es mas q un elemento diferencial. Pura diferencia respecto
de todos los otros comprendidos dentro de su conjunto correspondiente de co-variancia.
La clínica presenta en cada caso, tanto en la sincronía como en la diacronía, una pluralidad
de síntomas y fantasías. Desde Freud es sabido q tanto en la histeria como en la obsesión
hay síntomas histéricos y obsesivos. Síntomas fóbicos y rasgos de perversión pueden
existir tanto en una fobia como en una perversión; no hay obstáculo lógico al hallazgo, por
ej, de un síntoma fóbico en una perversión. Fantasías de haber sido seducido en la
infancia, fantasías sobre la muerte del padre o fantasear como correlato de la satisfacción
sexual, con escenificaciones sádicas o masoquistas, no son exclusivas de la histeria,
obsesión o perversión respectivamente.
Decir q una conversión somática es un síntoma histérico, en estas consideraciones, implica
diagnósticas por la forma o apariencia, q como tales no remiten necesariamente a la
estructura. No existe un caso, o sea, estaría mal concebido, si se caracterizarse por contar
con un síntoma histérico, un fantasma obsesivo y un goce perverso. Postular la noción de
estructura clínica, en el sentido q le asigna lacan, impone rechazar la ensalada, el cuadro y
sustituirlo por una relación entre los elementos q sea lógica e inteligible, aunque su
establecimiento sea muy difícil y en ciertos casos, se demore mucho tiempo en poder
realizarlo, y si se lo hacen siempre será con la limitación de no se más q una conjetura.
c) ¿Clínica de la estructuras o clínica del objeto a?
La clínica de las estructuras clínicas es freudiana y la clínica del objeto a es lacaniana.
¿Coinciden o se sustituyen? ¿Son dos clínicas distintas?
Para los psicoanalistas lacanianos, presenta cierta dificultad operar con las estructuras
clínicas pq se supone q se debería estar trabajando con la clínica del objeto a, la cual
pareciera superar a la clínica freudiana, q opera con estructuras clínicas.
Hay q ubicar q hay un primer Lacan, segundo Lacan, tercer Lacan. Dentro de esta diacronía
se halla una repuesta. Es el primer lacan el q sostiene la clínica de las estructuras clínicas
pero el ultimo la sustituye por la clínica del objeto a. La transformación de las nociones
dentro de la enseñanza de Lacan es sorprendente hasta vertiginosa. No hay q entender la
transformación de las nociones de Lacan desde la lógica evolutiva de q lo 2do es mejor q
lo primero, y lo 3ero mejor q lo segundo, s perfecto, preciso, etc. Debido a que implica
un error grave en la concepción del tiempo q se utiliza y pq se basa en la noción de
evolución. La noción de tiempo en psicoanálisis requiere de las nociones de anticipación y
retroacción, es el tiempo del futuro anterior, sin el cual ninguno de los fenómenos
subjetivos puede ser correctamente interpretado. No se avanza del pasado al futuro.
“…en el análisis se sigue el buen orden, del porvenir al pasado” “El retorno de lo reprimido
no viene del pasado, sino del porvenir”.
Al trabajar con una noción de evolución se introduce un ideal. Siempre se evoluciona hacia
lo mejor, ahora la posición q se sostendrá siguiendo a Freud y Lacan es q el sujeto con el q
opera el psicoanálisis, no evoluciona. El acto no produce la evolución del sujeto. el efecto
de un verdadero acto es un sujeto nuevo, distinto del anterior al acto, este sujeto no es la
evolución del q había antes, sino q es Otro, en el sentido de una profunda alteriedad. En
este mismo sentido se puede afirmar q el analizante tmp evoluciona. El analizante no
evoluciona en el transcurso del análisis, a lo sumo reencuentra o rescata la vía de su deseo
y lograr consecuentemente acotar su goce, pero ya la idea de rescatar o recuperar, implica
q no se trata de evolución. La teoría no evoluciona. La teoría psicoanalítica no evoluciona.
La enseñanza de Lacan esta imbuida con la idea de un retorno a Freud, fueron los
posfreudianos los q evolucionaron. El tiempo en psicoanálisis es lógico y no cronológico.
Hay una anticipación y retroacción q estructuran la dimensión del tiempo en psicoanálisis,
no se pueden pensar conjuntamente con “primer lacan”, “segundo lacan” y “tercer lacan”.
Se debe trabajar con una noción de tiempo q tenga la estructura de un bucle, pq si no,
nada de la experiencia analítica ni de la concepción del sujeto se puede aplicar sin caer en
profundas contradicciones lógicas. Al tiempo con el q opera el psicoanálisis no se le puede
asignar una estructura lineal, lo q se denomina “la flecha del tiempo”, sino una estructura
en la q el tiempo avanza sobre una estructura de bucle o de ocho interior.
Cómo se articula la clínica del objeto a con la clínica de las estructuras clínicas: la clínica
del objeto a, no es una clínica q abandona histeria, obsesión, perversión y psicosis. Si
implica un cambio, el abandono de la suposición de q la clínica está ordenada por la
función paterna. ¿En qué radica la diferencia? La idea de que la clínica se ordena
mediante la función paterna, no sólo es un error teórico, sino q es, además, una fantasía
neurótica. Para el neurótico, la neurosis, su padecer neurótico, se explica mediante la
función del padre. La adhesión del neurótico a esta versión de la función del padre es la
extremada importancia teórica, debido a q es de gran valencia subjetiva, se trata del amor
al padre, del amor al “supremo padre”. Se abandona esta función de causa asignada al
padre, para asi poder pasar a la clínica del objeto a, que opera con las estructuras clínicas
freudianas.
d) S (A barrado): el padre en su función más específica, es elaborado por Lacan como
Nombre-del-padre. ¿Cómo se articula el sgte del nombre-del-padre con el objeto a? en
psicoanálisis, desde lacan, se sostiene q el padre es un sgte, mientras q el objeto a es un
objeto. Hay otro sgte q hay q concebir para operar el pasaje de la clínica ordenada por el
padre, la clínica del Edipo, a una clínica más allá del padre del Edipo, q es la clínica del
objeto a. No corresponde sustituir un sgte por un objeto. Otro sgte tiene q venir al lugar q
neuróticamente se le asigna al sgte del nombre-del-padre. Ese sgte es el sgte de una falta
en el Otro S (A barrada).
La función q el neurótico asigna al sgte del Nombre-del-padre, Lacan propone q le
corresponde al sgte de una falta en el Otro S (A barrada).
Para entender lo q el sgte S (A barrada) implica en la teoría hay q ayudarse con algunas
nociones extras. La noción que permite entender qué plantea Lacan cuando postula en su
enseñanza q hay q desplazar al sgte del nombre-del-padre es la raíz cuadrada de -1. Lo
que va a funcionar como soporte conceptual, es la lógica implicada en la raíz cuadrada de -
1.
La raíz cuadrada de -1: es un logro del pensamiento matemático difícil de concebir. La
dificultad proviene de q se intenta comprenderlo mediante el sentido común, pero nunca
se logran entender las nociones de la ciencia de los últimos siglos mediante este sentido
común aristotélico y medieval. El sujeto de la ciencia padece de los efectos de la presencia
de la misma, pero no conoce ni sus argumentos ni sus leyes.
¿Qué es raíz cuadrada de -1? Es lo q corresponde como respuesta cuando se intenta
despejar la incógnita en una ecuación. El problema q se plantea es que ningún número
elevado al cuadrado puede dar como resultado -1. Allí radica toda la cuestión.
El resultado de la raíz cuadrada de -1, no es un número, ya q no existe ningún número q
pueda ser la respuesta a tal ecuación. Se trata más bien de un “programa de
procedimiento” una pura operatoria racional. Su existencia está justificada, aunque sea
algo distinto a lo q se conoce comúnmente es utilizable. Es lo mismo de lo q se trata con el
sgte de una falta en el Otro S (A barrada), ya q no hay ningún sgte q ocupe este lugar, él es
distinto a todos los otros sgtes. Si para un analizante en particular se intentase establecer
el valor de S (Abarrada) nada se podría considerar como solución. No hay ningún
elemento sgte q se pueda considerar como su equivalente. Para todo analizante, y sujeto
analizable le corresponde este cálculo abstracto. Para cada sujeto el psicoanálisis puede
dar un cálculo preciso de la falta en el Otro, aunque no se pueda decir o expresar
mediante un sgte.
Con S (A barrada) se postula:
Que hay una falta en el Otro, que el Otro no es un todo completo
Que esa falta se inscribe mediante un sgte; la falta en el Otro es un sgte y se
inscribe mediante un sgte
El sgte S (A barrada) no es un sgte como cualquier otro. Al igual que el numero
imaginario (raíz cuadrada de -1) q es distinto de todo numero natural, S (A
barrada) es distinto de todo sgte del Otro, él mismo no tapone la falta q inscribe.
Mediante la utilización de los conceptos objeto a e intervalo se podrá articular una
clínica, la del “más allá del padre”, q requiere de la operatorio S (A barrado).
e) La clínica del “más allá del padre
Más allá establece la determinación de algo sobre otra cosa.se suponía que lo
determinante por excelencia, lo q dominaba toda la vida psíquica del ser humano, era el
principio del placer, el equivalente al soberano bien, mas alla quiere decir q este principio
se halla a su vez determinado, q hay algo q no esta determinado, comprendido, dominado
por el, sino q , a la inversa, ese otro factor pasa a ser el elemento determinante
fundamental, en el texto de Freud se trata de la pulsión de muerte.
La expresión clínica del más allá del padre, propone que hay otro factor y que ese otro
factor es más determinante para la posición y padecimientos sujeto que la función del
padre. En psicoanálisis primero se desarrolló una teoría de la clínica basada en la función
del padre pero luego se estableció que esto era, en realidad como una maniobra
orientada por la misma neurosis, achacarle la causa/culpa al padre; Lacan desarrolló la
noción de causa en torno al objeto a y al intervalo.
La expresión más allá no significa evolución y desarrollo, sino rectificación y
redistribución de las relaciones de determinación. La clínica del s aldel padre, que es
la clínica del objeto a y del intervalo, implica rectificación teórica y la discusión respecto a
qué se coloca como determinante fundamental de la posición del sujeto.
No se va a considerar más como determinante fundamental a la posición del sujeto, la
función del padre, sino al objeto a. Pero, para concebir al objeto a, el objeto a causa del
deseo y el del goce, como determinante último de la posición del sujeto, se requiere que
la estructura del significante funcione S (A barrado).
Tanto el deseo (estar causado y motorizado por una falta) como el goce (que no es
idéntico a gozar de algo, sino que funciona como lo que inscribe el no- todo de la
nadificación operada por el significante) , ambos como falta, no son producidos ni
causados por la función del padre. Es un fantasma neurótico el creer que el padre produce
o causa la incompletud.
Y se sostiene que la falta a nivel del deseo y el goce es producida o causada por el padre,
dado que "padre" es fundamentalmente un significante, el significante del nombre del
Padre, ese significante sería elevado a la categoría de un significante que es la causa de la
falta de un significante en el Otro, que se representaría (A)
P.
Así el sgte del padre, seria el
sgte q domina como un amo al Otro, A. ¿En qmedida? En la medida en q es amo por
causarle la falta. Suponer q el padre es el causante de la falta en el Otro es garantizar, al
suponerlo Otro del Otro, q hay un amo par el Otro materno, no importa si el padre, tio,
vivo, muerto, lo importante es q se garantice q haya un amo del Otro.
Si alguien se priva o descompleta al Otro omnipotente, entonces éste no lo es, pero aquel
si. La omnipotencia pasa, para decirlo en términos del Edipo, de la madre al padre, pero
no es liquidada como tal.
No hay Otro del Otro, pq el Otro como orden simbólico, como A, carece de otro orden q lo
garantice en el punto donde el mismo presenta una falla. Además no es q haya
incompletud a causa del padre la hay a causa de la estructura sgte. Y debido a esta falta, la
función paterna puede venir a inscribirse. Si hay ley es pq hay incompletud lógicamente
previa, la ley no la introduce. La ley es posible para el sujeto hablante pq hay una
incompletud en la estructura. La ley aporta su función en un mundo caracterizado por no
ser completo.
La incompletud se connota o no mediante la extracción del objeto a.
En la psicosis hay falta. Si se afirma q el padre no introduce la falta y se sabe q en las
psicosis, no opera la función del padre como sgte, entonces ¿hay falta en la psicosis? Si.
No hay, no puede haber orden del sgte q sea un todo completo, ni a nivel del lenguaje, ni
al de un sistema lógico, matemático, o cualquier otro. Esto es asi pq la propiedad
intrínseca del sgte no depende de la función del padre. La diferencia entre neurosis y
psicosis para decirlo en términos globales, no pasa por la existencia o no de la pura
incompletud. Ya que ella es una propiedad de la estructura del sgte, no puede faltar en
ningún sistema u orden sgte. No puede haber en ningún caso de la psicopatología, un
orden simbólico completo, ya q esto no depende ni del CdE, ni de la función del padre, ni
de la metáfora paterna, es una propiedad intrínseca a lo simbólico humano. No puede
haber, es imposible q haya un conjunto sgte universal. La incompletud es causada por una
de las propiedades esenciales del sgte y de la estructuración q le corresponde y esto es
verdad más allá de todo caso, más allá de todo sujeto.
Para pensar esta lógica, se debe hacer la distinción entre:
CdE de Freud: le corresponde un mito q lo sostiene el sujeto en la versión de su historia.
Le corresponde el mito individual del neurótico, da cuenta del origen, con, mediante, a
través del padre. Falta a causa del padre, tal es la queja neurótica por excelencia. El Edipo
es justamente un mito q da cuenta de un origen asi concebido. El mito del Edipo hace de
la falta estructural, un hecho contingente, histórico. Pero ninguna de las contingencias
históricas explican el hecho de q la estructura sea incompleta. No se plantea q en un
análisis la historia no deba ser tomada en cuenta o q la estructura la reemplace, sino q es
una maniobra neurótica reemplazar un efecto de la estructura mediante la historia
paterna. No hay estructura sin historia, asi como no hay acceso a la estructura en un caso
particular si no es vía la elaboración de la historia, pero la historia no da cuenta de la
estructura. Asi como el mito del asesinato del padre de la horda tmp d cuenta de la
estructura. El CdE es tico, lo q quiere decir q da cuenta del origen mediante un relato
histórico.
Metáfora Paterna de Lacan: le corresponde una estructura formalizada, la fórmula de la
metáfora q esta por fuera del relato de la historia de todo sujeto. No es mítica, por eso no
se dice ni se expresa en ningún análisis, no tiene historia, el tiempo q le corresponde a su
operancia o a su inoperancia es desde siempre, por fuera del relato histórico. Ningún
analizante lleva a análisis la metáfora paterna. Lo q se puede y es necesario llevar a
análisis es el mito de Edipo, la metáfora paterna no tiene estructura discursiva. No ocupa
el mismo lugar q el mito.
No hay q confundir el CdE con el CdCastración q no es ningún mito. Lo q determina la
posición del neurótico es el CdC. La metáfora paterna tiene la función de inscribir la
castración como estructural y a nivel del tiempo como desde siempre, o sea, tampoco es
un mito.
La estructura de la metáfora paterna no es la operatoria del sgte del padre, no es la
operatoria del Nombre-del-padre. Suponerlo es volver a endiosar al padre. La operatoria
de la metáfora no es la puesta en funcionamiento de un elemento, es como tal un nudo,
un mite. Para dar cuenta del funcionamiento del Nombre-del-Padre, dentro de la
Metáfora paterna, lacan utilizo la idea de punto de capitón. Implica una elección muy
específica, muy calculada, q anticipa de una manera lo q será uno de los últimos
desarrollos realizados por el, la articulación de sus enseñanzas con la teoría matemáticas
de los nudos.
Metáfora paterna estructura de nudo: articula la estructura del sujeto a un hecho de la
cadena sgte, el punto. Punto de basta, punto de almohadillado, punto de capiton. Pero
este punto no implica la función del límite operada por un solo elemento como tal. No hay
ningún elemento, no hay ningún sgte, ni siquiera el sgte del Nombre-del-Padre, q pueda
funcionar en si mismo como un límite, la metáfora introduce el límite. La metáfora
paterna como tal, es la operatoria precisa, pero oscura para cada sujeto, de la puesta en
relación de 4 elementos (S
1
S
1
´ S
2
S
2
´).
Lo q funciona como límite, como punto, jamás puede ser un elemento único, ya q es
imposible q si se intenta el límite mediante la puesta en funcionamiento de un solo
elemento, no se produzca el deslizamiento metonímico. Siempre se puede agregar un
elemento a toda la cadena sgte entendida como extensa en una sola dimensión y nunca
un punto la detiene necesariamente. Lo único q corta y limita es una estructuración

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LAS ESTRUCTURAS CLINICAS. Vol 1, Cap 2 Eildzstein.pdf
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