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Nº 231 • Enero de 2008
L
os anuncios de George Clooney y la
Nespresso han inundado, vía televi-
sión, los hogares de medio mundo y
se ha convertido quizá en una de
las campañas de publicidad más fa-
mosa (¿y más cara?) de Nestlé. En la otra ca-
ra de la moneda, Starbucks. Es la primera ca-
dena del mundo de “coffehouses” (casas del
café) y la segunda compañía más admirada,
según el último ranking de Fortune, sin nece-
sidad de invertir un céntimo –de dólar o de
euro- en campañas publicitarias.
Más de mil millones de clientes anuales to-
man una taza de café, degustan un muffin
(magdalena), leen el periódico, escuchan músi-
ca, navegan por Internet o, simplemente, con-
versan en uno de los 14.500 establecimientos
que la compañía tiene abiertos por medio
mundo. Hasta pueden comprar (aunque de mo-
mento sólo en Estados Unidos) una cafetera es-
presso llamada SIRENA. Es lo que Luis de la
Peña, director de Marketing de la compañía en
España, llama “la experiencia Starbucks”.
“No necesitamos hacer grandes campañas
de publicidad. Desde el principio hemos creí-
do en el boca a boca y en el concepto de co-
munidad. Se crea un vínculo especial entre el
cliente asiduo y el empleado: el ambiente
agradable, la bebida de primera calidad y
personalizada, los asientos confortables…”,
explica este directivo. Es lo que el fundador
de la compañía, Howard Schultz, bautizó co-
mo ‘el tercer lugar’: “Ese sitio entre casa y el
lugar de trabajo, un punto de encuentro”,
añade De la Peña. Y como muestra, un botón
de lujo. Cuentan que David Beckham durante
su estancia en España era asiduo al Starbucks
del centro comercial de Diversia (Alcobendas,
Madrid). Pero un día, promocionaron a la
empleada que le atendía cada día y la trasla-
daron a otro establecimiento de la cadena. El
ahora ex futbolista del Real Madrid no se lo
pensó dos veces en cambiarse al mismo local.
No en vano, la compañía presume de que
gran parte de su éxito esté basado en conocer
muy bien lo que los clientes quieren.
Sin embargo, algo puede estar cambian-
do. Pese a que la compañía de Seattle ha pre-
sentado unos resultados récord este año (ver
apartado “Historia de un éxito”), también es
la primera vez que ha registrado un creci-
miento plano, del 1 por 100, del número de
clientes en establecimientos comparables en
Estados Unidos. Un dato achacable a la som-
bra de cambio de ciclo económico y a la ma-
durez del mercado estadounidense, que ha
llevado a Starbucks a plantearse la posibili-
dad de realizar por primera vez en su historia
algún tipo de campaña publicitaria en Esta-
dos Unidos.
Más de 85.000
maneras de degustar un café
Starbucks nació hace 36 años con la fi-
losofía de ofrecer “un buen café y todo lo
que se genera alrededor de una taza de ca-
fé”, resume De la Peña. Hay tres zonas pro-
ductoras de este fruto (Latinoamérica, Asia-
Pacífico y África) y 85.000 maneras (o más)
de degustarlo. Podría decirse que tantas co-
mo personas. En Starbucks, el café es 100%
arábica y, además, cada cliente puede per-
sonalizar su bebida añadiendo siropes (de
caramelo, avellana…), nata montada, dis-
tintos tipos de leche (la hay de soja tam-
bién), shots o cargas extras de espresso…
Suyo también es el Frappuccino: preparado
con hielo sobre una base de café, crema o
frutas y recubierto de nata montada. Una de
sus innovaciones que ha arrasado en los lo-
cales de la sirena con dos colas (logo de la
compañía).
Sin embargo, Starbucks ha ido evolucio-
nando y hoy no sólo ofrece comida –“siem-
pre en perfecto maridaje con el café”, puntua-
liza De la Peña–, sino que ha creado una
división propia de entretenimiento (Starbucks
Entertainment) que produce música (Hear
Music) y promueve libros y películas “acorde
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