
de análisis no era el individuo sino la clase social, en la medida que la pertenencia a ésta
condicionaba las conductas individuales. Van desde la macro a la micro, mientras que los neoclásicos
explican lo macro desde lo micro. En tercer lugar, sostienen una teoría de la distribución del
producto a partir de la retribución a los “factores de la producción”. No hay un único factor que crea
valor como antes lo hacía el trabajo. El aporte del valor proviene de muchos factores, los factores de
la producción, a los que corresponden diferentes fuentes de ingresos. Así, al “factor trabajo” le
corresponde el salario como remuneración por su aporte a la creación de valor; en tanto que al
capital le corresponde el beneficio; y a la tierra, la renta. En cuarto lugar, todos toman como modelo
de ciencia a seguir a las ciencias naturales. El paradigma es el positivismo de la época en sus
diferentes versiones. Su modelo de ciencia era el de las llamadas “ciencias duras”, por oposición a las
ciencias sociales o “blandas”. Walras, por ejemplo, toma el positivismo francés de Augusto Comte.
Buscaba que la economía se pareciera a la Física, para lo cual hace uso de conceptos tomados de esta
disciplina tales como “equilibrio”, “campo de fuerzas”, y “estática”. Por otro lado, Jevons se inspiró en
el empirismo inglés, sobre todo en John Stuart Mill; mientras que los austríacos tomaron, para
referirse a la competencia capitalista, la idea de supervivencia del más fuerte de la biología y del
darwinismo evolucionista. Finalmente, todos estos “economistas” eran liberales en lo ideológico-
político. Defienden el libre funcionamiento de la economía de mercado como la mejor forma de
organización de la economía. Para Walras, el mercado garantiza la mejor asignación de los recursos
puesto que los intercambios entre individuos racionales y maximizadores conducen a una
organización de la producción y de la distribución de la renta eficiente y mutuamente beneficiosa,
mientras que la intervención del Estado puede llevar a “desequilibrios”. Por su parte, Menger
sostenía que en el marco del mercado ganan los más fuertes, el progreso económico garantiza el
avance de la sociedad, y el Estado sólo puede ahogar la creatividad generada por la competencia.
Por ende, la típica definición de economía que se puede encontrar en los libros de texto es que la
economía es el estudio de la manera en que las sociedades utilizan los recursos escasos para
producir mercancías valiosas y distribuirlas entre los diferentes individuos (Samuelson y Nordhaus,
2001: 4). Esta definición muestra 2 principios fundamentales de la economía marginalista: el
principio de la escasez (los bienes son escasos y de uso alternativo) y de la eficiencia (la sociedad
debe usar los recursos eficientemente). La escasez es crucial para la economía ya que justamente los
bienes económicos son los bienes escasos o limitados. Si los bienes fueran abundantes y gratuitos no
habría necesidad de hablar de economía, ya que cualquiera podría acceder a su voluntad a la
posesión de bienes. Por otro lado, dado que los deseos de los individuos son ilimitados, el principio
de eficiencia cumple con utilizar los recursos de la sociedad de la manera más eficaz posible para
satisfacer las necesidades y los deseos de los individuos (Samuelson y Nordhaus, 2001: 4).
Siguiendo este razonamiento, la realidad económica, a pesar de su enorme complejidad, puede
reducirse a una serie de transacciones en el mercado y el sistema económico puede estudiarse como
un enorme conjunto de mercados interdependientes donde se reúnen agentes atomísticos,
racionales y maximizadores. El problema central de la investigación económica pasa a ser la
explicación de la formación de los precios en el mercado. Mientras Marshall desarrolla el análisis del
“equilibrio parcial”, esto es, el análisis del equilibrio en un mercado individual a partir de las
variaciones en las cantidades ofrecidas y demandadas, Walras procura establecer la interconexión o
interdependencia que existe entre todos los mercados con su análisis del “equilibrio general” donde
los precios de los productos y de los insumos se determinan al mismo tiempo, y donde el equilibrio
del mercado depende de la posibilidad de plantear y resolver un sistema de ecuaciones simultáneas.
Tal sistema de intercambios conduciría a una organización de la producción y de la distribución de la
renta eficiente y mutuamente beneficiosa (Screpanti y Zamagni, 1997: 175).
El estudio de la economía se divide en 2 grandes ramas: la microeconomía y la macroeconomía
que convergen y forman a la economía como ciencia acabada. La microeconomía se ocupa de sentar
las bases teóricas para el estudio de los individuos y las empresas en el desarrollo de 2 teorías que se
complementan para entender cómo funciona el mercado: la teoría del productor y la del consumidor.