adecuada/s y el uso de un equipamiento material, de herramientas [aparato material].
Una acción institucional refiere a un modelo de conducta ideal a seguir. La institución,
para Malinowski es la unidad mínima observable “en la vida real”, al analizar
comportamientos, prácticas, actitudes durante el trabajo de campo afirma que estos
siempre remiten a algún marco institucional. De manera que las instituciones son los
“lugares” donde se concretan las dimensiones material, humana y espiritual de la
cultura; en las instituciones esos “aparatos” se conectan entre sí de modos específicos,
se manifiestan, se expresan, pueden “verse”.
“[…] Para formular cierto número de principios fundamentales puede tomarse un ejemplo de la cultura
material. El artefacto más simple ampliamente utilizado en las culturas más simples, un palo liso,
burdamente cortado, de unos seis o siete pies de longitud, de tal forma que puede utilizarse para
excavar raíces en el cultivo del suelo, para empujar una embarcación o para caminar, constituye un
elemento o rasgo de cultura ideal, pues tiene una forma fija y sencilla, aparentemente es una unidad
autosuficiente y tiene gran importancia en todas las culturas. Definir la identidad cultural del palo por su
forma, por la descripción de su material, su longitud, su peso, su color o cualquier otra de sus
características físicas (...) sería una forma de proceder metódicamente equivocada. El palo de cavar se
maneja de una manera determinada; se utiliza en el huerto o en la selva para propósitos especiales; se
obtiene y se abandona de forma algo descuidada —pues un ejemplar suele tener muy poco valor
económico. Pero el palo de cavar reluce ampliamente en al esquema económico de cualquier
comunidad en que se utiliza, a i como en el folklore, la mitología y las costumbres. Un palo de idéntica
forma puede utilizarse en la misma cultura como palo para empujar una embarcación, bastón para
andar o arma rudimentaria. Pero en cada uno de estos usos específicos, el palo se incrusta en un
contexto cultural distinto; es decir, se somete a distintos usos, se envuelve en distintas ideas, recibe un
valor cultural distinto y por regla general se designa con nombres distintos. En cada caso forma parte
integrante de un sistema distinto de actividades humanas estandarizadas. En resumen, cumple distintas
funciones. Lo pertinente para el estudioso de la cultura es la diversidad de funciones y no la identidad
de forma. El palo sólo existe como parte de la cultura en la medida en que se utiliza en las actividades
humanas, en la medida en que sirve a necesidades humanas; y por tanto el palo de cavar, el bastón de
andar, el palo para empujar una embarcación, aunque puedan ser idénticos en su naturaleza física,
constituyen cada uno de ellos un elemento distinto de cultura. Pues tanto el más simple como el más
complejo de los artefactos se define por su función, por el papel que juega dentro de un sistema de
actividades humanas; se define por las ideas conectadas con él y por los valores que lo envuelven”.
Malinowski, B. “La cultura” (1931: 91-92)
En la medida en que toda cultura está constituida por esos tres aparatos o
dimensiones, toda cultura es una totalidad compleja, la complejidad deriva de la forma
particular en que estas dimensiones se interrelacionan y funcionan de acuerdo con una
lógica particular. Esto es distinto a lo que sostiene la teoría evolucionista; para el
evolucionismo no todas las sociedades son igualmente complejas, algunas son más
simples y otras más complejas de acuerdo con el nivel de progreso alcanzado, esto
desaparece en la teoría de Malinowski. Para el funcionalismo, toda cultura supone una
forma particular de interrelación entre esas tres dimensiones que permiten su
funcionamiento y que es distinta en cada caso; esa lógica particular es lo que el
antropólogo tiene que poder descubrir y explicar. Ahí está, -en esa lógica “extraña”,