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Psicología del niño
La
función de asimilación
al
yo que desempeña
el
juego simbólico
se
manifies-
ta bajo
las formas particulares más diversas,
en
la
mayor parte de los casos sobre
todo afectivas, pero a veces
al
servicio de intereses cognitivos. Una niña que ha-
bía
planteado diversas preguntas sobre
el
mecanismo de las campanas observa-
do
en
un
viejo campanario del pueblo durante las vacaciones,
se
mantiene inmó-
vil y de pie
al
lado de
la
mesa de
su
padre haciendo
un
ruido ensordecedor: "Me
molestas
un
poco, sabes, estás viendo que estoy trabajando". "No me hables"
responde
la
pequeña, "soy una iglesia". Igualmente, muy sorprendida por
un
pato
desplumado encima de
la
tabla de
la
cocina, encontramos a
la
niña por
la
tarde
tendida sobre
un
sofá de tal modo que creemos que está enferma y
la
acosamos
a preguntas,
inicialmente sin respuestas. Luego, con una voz apagada dice: "¡Soy
el
pato muerto!"
En
estos ejemplos se
ve
que
el
simbolismo lúdico puede llegar
a cumplir
la
función de
lo
que sería
el
lenguaje interior para
un
adulto, pero
en
lu-
gar de repensar simplemente
en
un
acontecimiento interesante o impresionante,
el
niño tiene necesidad de
un
simbolismo más directo que
le
permite revivir ese
acontecimiento
en
lugar de contentarse con una evocación mental
4
.
De
esas múltiples funciones del juego simbólico se han extraído diferentes
teorías que pretenden ser
explicativas del juego
en
general, que hoy han sido
abandonadas
(sin
hablar de
la
hipótesis de la recapitulación hereditaria de
Stanley
HALL,
que anunciaba,
en
el
terreno del juego, las concepciones más
aventuradas de
JUNG
en
lo que se refiere a los símbolos inconscientes).
la
única que está representada
en
el
nivel sensorio-motor, pero que se conserva parcialmente con
posterioridad,
es
el
"juego de ejercicio", que
no
conlleva ningún simbolismo
ni
ninguna técnica
específicamente
lúdica, sino que consiste
en
repetir, por gusto, actividades adquiridas
en
otra
situación con
un
fin de adaptación. Por ejemplo,
el
niño que ha descubierto por azar
la
posibilidad
de balancear
un
objeto suspendido comienza reproduciendo
el
resultado para adaptarse y para
comprenderlo, lo que no
es
un
juego, y luego, una vez hecho esto, utiliza esa conducta por simple
"placer funcional" (Karl
BüHLER [1918]), o por
el
placer de ser
la
causa y para afirmar
un
saber nuevo
adquirido
(lo
que hace también
el
adulto con
un
nuevo automóvil o
un
nuevo aparato de televisión).
Después viene
el
juego simbólico cuyas características hemos visto y que tiene su apogeo entre
los 2-3 y los 5-6 años.
En
tercer lugar aparecen los juegos de reglas (canicas, rayuela, etc.), que
se
transmiten
socialmente de niño a niño y por tanto aumentan de importancia con
el
progreso de
la
vida social
del
niño.
Finalmente, a partir del juego simbólico, se desarrollan juegos de construcción, impregnados
todavía
al
comienzo de simbolismo lúdico, pero que tienden después a constituir verdaderas
adaptaciones (construcciones mecánicas, etc.) o
soluciones de problemas y creaciones inteligentes.
4
Pero son sobre todo los conflictos afectivos los que reaparecen
en
el
juego simbólico. Por ejemplo,
podemos estar seguros de que
si
se produce alguna escena banal en
el
desayuno, una o dos horas
después
el
drama será reproducido
en
un
juego de muñecas y sobre todo llevado a una solución
más afortunada,
ya
sea porque
la
niña aplica a su muñeca una pedagogía más inteligente que
la
de
sus padres o que integre
en
el
juego
lo
que
su
amor propio
le
impedía aceptar
en
la
mesa (como
terminar
un
plato de sopa que
le
parece detestable, sobre todo
si
es
la
muñeca
la
que
lo
ingiere
simbólicamente).
Igualmente se puede estar seguro de que
si
el
niño
ha
tenido miedo de
un
perro
muy grande,
las cosas se arreglan
en
un
juego simbólico
en
el
que los perros dejan de ser malos, o
bien
los niños serán más valientes.
De
forma general,
el
juego simbólico puede servir de este modo
a
la
liquidación de conflictos, pero también a
la
compensación de las necesidades no satisfechas, a
invertir
los papeles (obediencia y autoridad), a
la
liberación y a
la
extensión del yo, etc.
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S.L.